¿Una mezquita en la “Zona Cero”?
Alfa y Omega | Sección: Política, Religión, Sociedad
Si el mes de Ramadán siempre es duro para las minorías cristianas en los países musulmanes, este año el ambiente ha sido especialmente tenso en su tramo final, al coincidir con la polémica en torno al aniversario del 11 de septiembre. Pese a todo, los casos de ataques contra los cristianos e iglesias no han sido muy superiores a los de otros años. El episodio más grave se registró, el pasado lunes, en la Cachemira india, donde musulmanes exaltados quemaron escuelas y templos cristianos, y los enfrentamientos con la policía dejaron un saldo de 18 muertos. En el vecino Pakistán, se han producido varias agresiones, mientras el país lucha todavía contra las consecuencias de las recientes inundaciones, con la Iglesia en primera línea en la ayuda a las víctimas, sin discriminación por credos. Y en Egipto, la versión oficial, tras un nuevo incendio de una iglesia copta, es que se trató de un cortocircuito. Las autoridades deniegan el permiso para su reconstrucción.
La condena unánime de la Iglesia en el mundo islámico a la quema del Corán, sin embargo, no obedece a una cuestión táctica, sino de principios. “Condenamos firmemente esta intención y esta campaña, contraria al respeto debido a todas las religiones, contraria a nuestra doctrina y a nuestra fe”, ha dicho a la Agencia vaticana Fides el arzobispo de Lahore y Presidente de la Conferencia Episcopal de Pakistán. Desde el Vaticano, el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso hizo público un comunicado, en el que reiteraba que “todas las religiones, con sus respectivos libros sagrados, lugares de culto y símbolos, tienen derecho al respeto y a la protección: se trata del respeto debido a la dignidad de las personas que se adhieren a ellas y a sus decisiones libres en materia religiosa”.
En Estados Unidos, el cardenal McCarrick, arzobispo de Washington, y varios obispos han secundado un manifiesto interreligioso que denuncia los sentimientos en contra de los musulmanes que ha generado esta polémica. Sin entrar a valorar si el lugar es o no el más adecuado para la construcción de una mezquita, el texto muestra su completa repulsa a la quema del libro sagrado musulmán. En una rueda de prensa posterior, el cardenal expresó su temor a que “la animosidad impregne la América real” De hecho, según una encuesta de la cadena de televisión ABC, si un mes después de los atentados del 11-S, un 47% de los americanos tenía una visión favorable hacia el Islam, el porcentaje se ha reducido hoy a un mínimo histórico de un 30%.
Dos visiones de América
El arzobispo de Nueva York, monseñor Timothy Dolan, pidió un diálogo civilizado entre quienes se oponen al proyecto y quienes quieren construir la mezquita, conocida aún por su nombre inicial, Casa Córdoba, en honor a la Al Andalus española, pese a haberse cambiado por el de Park51. El prelado aceptaría actuar como mediador, en un debate que, sin embargo, ha trascendido ya incluso el problema de los recelos hacia los musulmanes en Estados Unidos.
Existen hoy dos visiones de América enfrentadas. La rebelión populista de corte conservadora, representada por el movimiento del Tea Party, reivindica las esencias de la nación, frente al relativismo que encarnan el Presidente Obama y buena parte de los grandes medios de comunicación. Llama la atención, por ejemplo, que tanto el Presidente como el Alcalde de Nueva York, o la influyente Prensa liberal del país, se hayan apresurado a apoyar a un imán partidario de implantar la Sharia, y que en su día justificó los atentados del 11-S por la política exterior norteamericana. Medios como la revista Time ignoran el malestar de muchas víctimas, y, en cambio, denuncian en portada la islamofobia en Estados Unidos.
Este apoyo a la mezquita contrasta también con las dificultades con que se han topado los intentos de reconstrucción del único templo religioso destruido el 11-S. Lo ha recordado el diario de la Santa Sede, L’Osservatore Romano: la iglesia ortodoxa de San Nicolás, fundada en 1916 por inmigrantes griegos y perteneciente al Patriarcado de Constantinopla, fue destruida por la caída de la Torre sur. Los terrenos, los mismos en los que quiere construirse la mezquita, pertenecen a la Autoridad portuaria de Nueva York y de Nueva Jersey, pero para esta iglesia no llega la autorización.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por Alfa y Omega, www.alfayomega.es.




