Saramago y el fisco

Luis Sánchez de Movellán de la Riva | Sección: Política, Sociedad

El Nobel portugués de Literatura, desaparecido recientemente, siempre tuvo el entrecejo del gran moralizador, pero el Fisco español le reclama 717.000 euros. El intelectual referente de la progresía mundial que denunciaba los “errores” del Vaticano, que tronaba contra las tropelías de Israel y que condenaba a los viñetistas daneses por sus caricaturas poco respetuosas con el Profeta, resulta que nos sorprende al descubrirse su faceta de prosaico evasor fiscal ¡Cómo es de curiosa y sorprendente la vida!

En su blog Saramago, antes de ser cogido in fraganti por plagiar un artículo del Guardian, se permitía atacar duramente a las transnacionales, al capitalismo rapaz e inclemente, a la clase política italiana y, en general, a todo lo que oliera a derecha casposa y reaccionaria. Los ataques al primer ministro italiano (al que denominaba la Cosa Berlusconi) fueron más que calumniosos: “No encuentro otro nombre con que denominarlo –escribía inspirado-, una cosa peligrosamente parecida a un ser humano, una cosa que da fiestas, que organiza orgías y dirige un país llamado Italia. Esta cosa, esta enfermedad, este virus amenaza con ser la causa de la muerte moral del país de Verdi…” Seguía diciendo en su blog: “En la tierra de la Mafia y de la Camorra, ¿qué importancia puede tener el hecho probado de que su primer ministro sea un delincuente?”

El intelectual luso asistía desconsolado a la “muerte moral” de Italia, condenaba a los infiernos progresistas todo lo que no encajara con su “moral” ideológica, pero ocultaba su inmoral defraudación al fisco español. Una sentencia de la Audiencia Nacional española de 21 de abril de 2010, ha resuelto el recurso presentado por Saramago contra la Agencia Tributaria y ha confirmado que debe pagar 717.651,78 euros por evasión en el IRPF en el período 1997-2000. Saramago siempre ha afirmado que su residencia fiscal era en Portugal, aunque la realidad más que conocida era que residía permanentemente en la población de Tias, en la isla canaria de Lanzarote, desde 1993.

Según la sentencia de la Audiencia Nacional, en los tres años inspeccionados por el Fisco español, el escritor se ha negado a aportar datos sobre sus ingresos derivados de su trabajo literario y sobre sus inversiones en España o en el extranjero y no ha comunicado a la Hacienda hispana el importe económico del Premio Nobel recibido en 1998. No obstante, los requerimientos fiscales, la respuesta ha sido siempre la callada. A pesar de las declaraciones del abogado de Saramago, afirmando que el Nobel “tenía su centro de intereses vitales y económicos en Portugal, donde siempre ha declarado su ingresos”, la sentencia del Tribunal español declara probado que el intelectual luso tenía un permiso de residencia y un domicilio fijo en España, donde recibía, entre otros ingresos, emolumentos por su trabajo en el rotativo El País, en la Fundación Duques de Soria y en las Universidades Menéndez Pelayo y Complutense.

Comprobamos así como el guardián de la axiología progresista mantenía una doble moral: una, muy severa y válida para y contra todos; y otra, muy laxa y de manga ancha, reservada solamente para el Nobel portugués. Esta es la hipócrita vara de medir que utilizan los progres a la hora de juzgar a los demás: lo ancho para mí y lo estrecho para ti. El ejemplo de Saramago es paradigmático para mostrar la catadura moral de la progresía mundial a la hora de juzgar a los demás y a la hora de juzgarse a sí mismos.

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por Análisis Digital, www.analisisdigital.com.