¿Una mezquita en la “zona cero”?
Manuel Cruz | Sección: Política, Religión, Sociedad
Las matizaciones del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, sobre su inicial apoyo a la construcción de una mezquita en la “zona cero” de Nueva York, no han calmado la polémica suscitada en su país. Obama asegura ahora que él no se ha pronunciado de manera concreta sobre la oportunidad de elevar junto al lugar donde estuvieron las torres gemelas derribadas en un atentado islamista sino que, de manera genérica, ha recordado que “en este país tratamos a todo el mundo de manera igualitaria, y conforme a la ley, sin tener en cuenta la raza o la religión”. Es decir, sí, pero no… o más bien no, pero sí.
“No he comentando –ha matizado el presidente norteamericano- y no comentaré nada acerca de si me parece prudente o no decidir que hay que poner una mezquita ahí (…) Estaba refiriéndome de manera específica a los derechos que disfrutan las personas en nuestro país desde nuestra fundación. De eso se trata nuestro país”, afirmó Barack Obama.
La polémica suscitada se debe, obviamente, al contrasentido aparente que existe entre los atentados del 11-S perpetrados por terroristas islamistas y el hecho de que una fundación islámica trate de perpetuar su recuerdo con la construcción de un centro religioso musulmán de trece plantas que pudiera interpretarse como un monumento a la memoria de los criminales. Por supuesto, no parece que ese sea el caso, dado que el impulsor de este centro (mezquita, salas de acogida, zonas de recreo, etc.) es un musulmán norteamericano que quiere impulsar el entendimiento entre Occidente y el mundo islámico, justo lo contrario de lo que se pretendía con los atentados que dieron origen a las teorías sobre el “choque de civilizaciones”.
No obstante, llama la atención como contraste, el hecho de que en el mundo islámico no se haya dado todavía ningún paso para luchar conjuntamente contra el terrorismo islamista y, sobre todo, para apoyar los esfuerzos que Estados Unidos y sus aliados de la OTAN llevan a cabo para establecer un mínimo orden democrático en Afganistán. Ningún país musulmán, salvedad hecha de la ambigua e interesada ayuda de Paquistán, se ha sumado a las fuerzas occidentales que tratan de derrotar a los talibán cuyo objetivo es fundar un nuevo califato con el respaldo de Osama Ben Laden y su organización terrorista “Al Qaida”. Más aún: estos mismos asesinos son los que están promoviendo la nueva oleada de atentados en Iraq –contra iraquíes musulmanes, sin olvidar a los cristianos- ante la paulatina retirada de las fuerzas militares estadounidenses y la debilidad del gobierno de Al Maliki.
Por supuesto, ninguna organización integrista musulmana ha prestado la menor atención a la “Alianza de Civilizaciones” que patrocina las Naciones Unidas con la generosa aportación económica de España. Tal “alianza” es considerada como un contrasentido en la medida que ha sido propuesta por un dirigente agnóstico y laicista (Rodríguez Zapatero), partidario del aborto y el matrimonio homosexual, proscritos junto el adulterio por el Islam como pecados abominables. Salvo un diálogo civilizado, ninguna alianza es hoy por hoy posible entre el laicismo ateo como sistema político y el Islam, como tampoco la puede haber con la Iglesia católica. De ahí que la Alianza de Civilizaciones no haya podido ir más allá de un consenso para dialogar… que ya existe en el seno de las Naciones Unidas desde el momento que se acepta su carta fundacional.
A esta paradoja se une el problema que se plantea dentro de la civilización occidental cuando confunde la democracia con la tolerancia de todas las tendencias destructivas elaboradas en nombre de una religión, al tiempo que las corrientes laicistas tratan de destruir las raíces de la cultura cristiana, so pretexto de “libertad religiosa”, sin dar importancia alguna a la infiltración integrista islámica en la sociedad. Todo lo cual sería incluso comprensible si existiera la correspondiente reciprocidad en el mundo islámico y no solo en el terreno religioso. No solo se trataría de poder edificar una iglesia junto a la “zona cero” de La Meca –la kaaba- , sino de que en los países musulmanes se pueda también “predicar” el relativismo que ha convertido en bandera política el presidente de España. Así, por ejemplo, que ¿podrían Zapatero y Moratinos defender en los países islámicos que visitan las “bondades” del aborto, la homosexualidad y o el adulterio?. ¡Cuántas hipocresías caerían por su propio peso si propusieran para estos países lo que aplican en el nuestro sin el menor rubor, como premisa democrática…!
En todo caso, la polémica ha desbordado las fronteras de Estados Unidos y empuieza a extenderse por todo el mundo islámico, además de avivar la atención en los países europeos donde existe una fuerte inmigración musulmana. Ayer, en una entrevista a la emisora de radio ABC-AM, Mahmud Zahar, uno de los dirigentes más importantes de la organización integrista palestina Hamas, que gobierna la franja de Gaza con mano de hierro y que tanto celebró los ataques a las torres gemelas, entró de lleno en el debate que reúne sentimientos, religión, política y derechos al hacer un llamamiento a los musulmanes de todo el mundo para “construir mezquitas en todos los lugares posibles”. Y en el colmo del cinismo, criticó a quienes se oponen a la mezquita neoyorquina para afirmar a continuación que “los musulmanes tenemos el mismo derecho que los judíos y cristianos para construir y poder rezar”. Por supuesto, a Zahar se le olvidó que ese derecho de reciprocidad está vedado a judíos y cristianos en algunos países musulmanes y restringido en otros, aunque ajn queden sinagogas e iglesias de la época colonial sin contar las pocas que aún siguen en pie desde algunos siglos antes de la aparición del Islam en Arabia y no fueron convertidas en mezquitas.
Una nota más para el recuerdo. Cuando Putin era presidente de Rusia recibió una petición del rey de Arabia Saudita para que su autoriza la construcción de una mezquita en Moscú. La respuesta de Putin no se hizo esperar: “La autorizaré cuando Su Majestad autorice la construcción de una iglesia ortodoxa cristiana en La Meca”. Nunca más se ha vuelto a hablar del asunto…
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por Análisis Digital, www.analisisdigital.com.




