Ya basta de “historias”
Ciro Cardenas | Sección: Historia, Política
En su columna de El Mercurio, Gonzalo Rojas menciona los hechos concretos que ocurrieron en el país el 18 de septiembre de 1810, fecha de la cual se cumplirán 200 años, afirmando que lo efectivamente acontecido no conserva ninguna vigencia, por lo cual estaríamos celebrando un bicentenario despojado de significado genuino.
Estando de acuerdo con el profesor Rojas, aceptemos que según la mayoría lo que se celebra es la “independencia” de Chile, que marcaría el inicio de la transformación de esta “colonia” en nación independiente, que es también el contenido del discurso de los gobernantes durante los últimos años, para quienes la nación simplemente no existía como tal antes de esa fecha.
La verdad es que Chile fue fundado el 12 de febrero de 1541 como “Reino de Chile” y en los 500 años que va camino de cumplir, jamás dejó de constituir un país, pueblo o nación con vida propia (1), sea que el gobernante fuera designado por el rey de España, por una Junta de Gobierno o elegido por votación popular, proceso que no siempre ha sido lineal.
Tan interesante como ignorado por los que promueven 1810 como nuestro año de “nacimiento”, nunca desde 1541 (y quizás desde antes) se llamó a este territorio de modo distinto, ni dejó de estar constituido por la larga y angosta faja que sigue siendo (salvo que por muchos años tuvimos costa sobre el atlántico patagónico), ni fue lugar de tránsito para ir a ningún lado. Quien se aparecía por aquí, venía a Chile.
Ricardo Lagos, considerado un “intelectual” por Carlos Peña, columnista concertacionista de El Mercurio, tiene escasa o ninguna idea de esto. Visitando a SS Juan Pablo II, le presentó de regalo un ejemplar de “Ensayo de la Historia del Reino del Chile” del abate Juan Ignacio Molina, lo cual llevó al Papa a preguntarle desde cuándo comenzaba la historia de Chile.
Seguramente quería darle la oportunidad de lucirse para que le hablara de nuestras hermosas sagas. Que obras como la que le obsequiaba se venían componiendo desde el siglo XVI, incluyendo La Araucana, incorporada al patrimonio mundial del género épico y que hizo de Chile la única nación americana con tamaño tesoro literario.
Pero Lagos salió con un torpe y deslucido “desde 1810”. A lo cual, caritativamente Su Santidad volvió a preguntar: “¿entonces ese libro es prehistoria, bolivariano?”. Lagos respondió que recogía aquellos años y precisó que fue escrito en Bolonia (sic) [Emol, jueves 16 de mayo de 2002].
Efectivamente, para el izquierdismo Chile recién va camino del “bicentenario”. Antes no existió y vaya uno a saber de qué árbol cayó en 1810 sobre el suelo americano.
En efecto, los concertados ahora fuera del gobierno no se conformaron con la monstruosa distorsión de nuestra historia reciente, sino que además intentaron meter mano en nuestra historia vernácula premiando a quien propusiera “obras artísticas” con versiones disparatadas y financiando generosamente iniciativas “culturales” que apuntaran a mostrar una ofensiva visión “escatológica” de nuestros héroes.
Me parece que todavía hay “obras” financiadas con dinero público pasado por los desalojados que están por estrenarse y en las que se muestra la versión “revisada” por gente que desaprendió historia a manos de Gabriel Salazar o algún otro “historiador” premiado por el régimen pasado.
Supongo que todos saben qué ocurrió el 18 de septiembre de 1810 en Santiago de Chile –Gonzalo Rojas lo resume muy bien en su columna– pero, no más para dejar las cosas en su sitio, la declaración de independencia de la corona española (2) fue muy posterior y, significativamente, fue presentada oficialmente otro 12 de febrero, esta vez del año 1818, que además coincidía con el primer aniversario de la batalla de Chacabuco.
Espero que el gobierno actual se sensibilice respecto de este tema y ponga un poco más de orden, reponiendo la enseñanza de nuestra verdadera historia, ubicando como se debe a nuestras efemérides y cortando el financiamiento de quienes buscan instalar sus afiebradas versiones.
Ojalá lleguemos a nuestros primeros 500 años habiendo ya aprendido estas lecciones básicas.
Notas:
(1) La europeización de estas tierras consumió miles de vidas de los conquistadores, enfrascados en una guerra que por indecisiones de índole religioso-ideológica se extendió por 300 años, tiempo suficiente para dar forma a una población que con aportes multirraciales y multiculturales devino en una de las nacionalidades más claramente perfiladas y fuertemente marcadas del continente americano. Para el siglo XVII ya había chilenos nostálgicos repartidos por el mundo.
(2) Nunca hubo dependencia de España como nación ni de otra entidad que no fuera la corona, lo cual fue la base para constituir una Junta de Gobierno desconociendo fidelidad al gobierno peninsular de entonces, designado por Napoleón.
Este artículo fue publicado originalmente por cardenaldo.blogspot.com.




