Mayores, ¿para qué?
Prensa | Sección: Familia, Sociedad
Un chico de 14 años puede tener relaciones sexuales con una mujer adulta, pero no puede fumar. A una chica de 16 no se le permite comprar alcohol, pero sí decidir si quiere matar al hijo que lleva dentro… La sociedad intenta proteger a los menores, salvo que protegerles implique limitar sus supuestos derechos sexuales.
La mayoría de edad, en casi todos los países occidentales, se sitúa entre los 16 y los 21 años. En España está en los 18, aunque con muchas excepciones: a los 16 años, los menores pueden casarse y consentir a los tratamientos médicos. A los 14, conducir un ciclomotor, dar permiso para que se usen sus datos y firmar contratos sin permiso paterno. 13 años es la edad más temprana a la que se les reconoce poder de decisión, y no para una minucia: para tener relaciones sexuales con un adulto.
El PNV llamó la atención, hace un par de semanas, sobre esta anomalía, y todos los partidos en el Congreso decidieron pedir una reforma del artículo 180 del Código Penal. La edad de consentimiento se podría aumentar un año, pero quedaría todavía por debajo de los 16 años de muchos países, como Canadá (que la subió desde los 14 hace un año, intentando evitar el abuso de menores) o Reino Unido. Aun así, algunos sectores sociales han lamentado que chicos de 18 o 19 años no vayan a poder acostarse con chicas de 13.
El sexo precoz no es inofensivo
Se da la imagen de que el sexo precoz, si es consentido y seguro, no tiene consecuencias negativas para nadie, aunque algunos estudios indican lo contrario. Uno de los más recientes, publicado en el Journal of Economic Health, basado en los datos de una encuesta nacional a 14.000 jóvenes en Estados Unidos, mostraba, el pasado septiembre, que la tasa de depresión de las chicas que tienen relaciones sexuales duplica la de las que no las tienen (19% frente a 9,2%). Además, en un amplio reportaje publicado por Aceprensa, Las diferentes mayorías de edad, Cristina Abad Cadenas se hace eco de un interesante fenómeno: algunos límites, los relacionados con la seguridad y la salud de los menores, se están elevando. Sucedió con el tabaco en 2005, con el alcohol en 2006. A partir de 2010, la edad para conducir ciclomotores será de 15 años –18 si es con acompañante–. Penalmente, tampoco son responsables. Sin embargo, tocar el sexo es tabú, ahí se los considera maduros. La autora explica cómo existen dos corrientes jurídicas que se pusieron de manifiesto con la aprobación de la Convención de los Derechos del Niño: por un lado, mantener la protección; pero, por otro, concederles autonomía y derechos de adulto: entre otros, la libertad de expresión, de conciencia y de religión, el derecho de asociación y el derecho a la intimidad –coladero para todo lo relacionado con la sexualidad–.
Dos corrientes, varios conflictos
Entre ambas corrientes, el equilibrio puede resultar muy difícil. Además, la que propone conceder a los menores una autonomía similar a la de los adultos entra en conflicto con los deberes de los hijos –menos de moda–, como el de obediencia (art. 155 del Código Civil), derivado de la patria potestad y del derecho de los padres a educarles, cada vez más socavado, con asignaturas como EpC o folletos de educación sexual repartidos en Cataluña a todos los niños de 11 años.
Con actuaciones de este tipo, se van anulando la comunicación y el apoyo familiar, que, según un reciente estudio de la Universidad Pontificia Comillas, es –junto a la religiosidad– un factor de protección de los adolescentes. Los que más puntuaron en estos dos aspectos manifestaban muchas menos conductas de riesgo, como relaciones sexuales –el estudio afirma que un 18% de ellos las han tenido, a una edad media de 14 años–, consumo de drogas, violencia e inseguridad vial.
El diagnóstico de Cristina Abad, en Aceprensa, parece cercano a la esquizofrenia social: «Una joven con 14 años es menor para conducir ciclomotores, pero no para mantener relaciones sexuales, y con 16 es menor para beber, pero no para que se le dispense la píldora del día después [o para abortar, si se aprueba la nueva ley]. A esa edad, sus padres son responsables de que no fume, pero no tienen derecho a conocer sus notas, según plantea la Agencia de Protección de Datos de Madrid».
Menores y aborto
Donde la esquizofrenia sobre los menores se manifiesta con más crudeza es en el aborto. La Subcomisión parlamentaria ha pedido que, a los 16 años, se pueda abortar sin consentimiento, pues a esa edad los menores deciden sobre sus tratamientos médicos. Sin embargo, el aborto no es un tratamiento, ni la única intervención grave limitada a la mayoría de edad: también lo están los ensayos clínicos y la reproducción asistida. La nueva ley podría beneficiar a Carlos Morín, el abortista de Barcelona, pues uno de los cargos contra él es la práctica de abortos a menores sin consentimiento paterno. Eso sí, si les hubiera vendido alcohol, pagaría una multa de hasta 600.000 euros.
También por debajo de los 16 pueden abortar, ya sea accediendo –libremente, pues se las considera menores maduras– a la píldora del día después, ya sea en los centros abortistas, supuestamente con consentimiento paterno. Sin embargo, existe la sospecha de que en algunos casos pueda ocurrir lo que en Estados Unidos, donde se han practicado abortos a chicas por debajo de la edad de consentimiento, sin denunciar estos casos de abuso de menores a la policía.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por Alfa y Omega, www.alfayomega.es.




