Alberto Edwards Vives: historia, política y hermenéutica

José Tomás Hargous Fuentes | Sección: Arte y Cultura, Historia

El mes que acabamos de terminar se conmemoró un relevante aniversario de la historiografía nacional: Alberto Edwards Vives (1874-1932), historiador y político conservador, falleció hace 92 años un 3 de abril. El que prácticamente nadie lo recordara confirma “el pago de Chile” a quien fuera uno de sus grandes historiadores, un coloso en el panteón de la musa Clío, Homero y Heródoto en nuestra patria.

Se podrían decir muchas cosas respecto de Alberto Edwards. Algunas las decimos en la segunda columna que publicamos en Viva-Chile.org, en 2018. En esta ocasión quería aproximarme desde un punto de vista más epistemológico y metodológico a Edwards como pensador. Edwards llama la atención en su entorno, marcado por la academia positivista y monodisciplinar, por aproximarse a comprender la realidad con distintos métodos y bajo distintos registros, como miembro de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía (SChHG), impulsor de la revista Pacifico Magazine, columnista en El Mercurio, parlamentario y ministro. 

Así, una misma interpretación de la historia de Chile la articula y difunde desde libros de historia hasta novelas policiales, pasando por columnas de opinión, artículos académicos y culturales, además de discursos académicos e intervenciones parlamentarias. En su obra combina muy originalmente lo que podríamos llamar una “historia cultural de lo político”, con la historia reciente, la memoria, el análisis político y el discurso político, todo esto desde una aproximación interdisciplinar escasa no sólo en su época sino que también en la actualidad.

Su repertorio de fuentes es notable. No se contentará con “responder” a los historiadores liberales de su siglo pasado, sino que recurrirá a pensadores europeos en boga en esos años, como los anglosajones Edmund Burke, Thomas Carlyle y Herbert Spencer, y el alemán Oswald Spengler. De esta manera, acudía a los referentes de pensamiento político, historiografía sociología y teoría de la historia que destacaban en los tiempos en que Edwards intervenía como intelectual público.

Al mismo tiempo, su influencia trascendió a su vida. Su carrera política, aunque por cierto no despreciable, tampoco fue muy exitosa. Su mayor triunfo, la llegada de Ibáñez al poder, fracasará estrepitosamente en 1931 y por razones económicas. Poco más tarde de la caída del general, Edwards fallecería. Sin embargo, su hermenéutica histórica trascenderá a las nuevas generaciones de dos maneras. En primer lugar, su interpretación de la organización política de Chile dirigida por Diego Portales –compartida con Francisco Antonio Encina–, a grandes rasgos, será la que se impartirá a los niños en los colegios, prácticamente hasta nuestros días.

Por su parte, ambos colosos inaugurarán una corriente historiográfica revisionista de los postulados liberales de los historiadores decimonónicos, que tendrá representantes de la talla de Jaime Eyzaguirre, Mario Góngora, Gonzalo Vial y Bernardino Bravo, tres de los cuales (Encina, Góngora y Bravo), serán Premios Nacionales, y a uno de ellos se le negó por su amor a la verdad más que a Platón (Vial). Todos ellos reivindicarían en mayor o menor medida el legado de Edwards y Encina. Al mismo tiempo, los críticos de esta corriente lanzarán sus dardos contra ambos pensadores, así como se escudarán en las ideas de Diego Barros Arana, primer gran historiador chileno posterior a 1810.

Los tres conceptos que titulan esta columna –historia, política y hermenéutica–, parecen sintetizar el legado intelectual de Alberto Edwards. Como historiador, reivindicó el régimen portaliano como ejemplo que pondría a Chile en la excepción latinoamericana. Y como político confió en quien prometió restaurar el principio de autoridad restituido un siglo antes por el comerciante y ministro. Todo esto, en torno a una misma hermenéutica histórica: que cada país debe seguir su alma colectiva, y que en el caso de Chile eso requería reforzar el principio de autoridad de los gobernantes.