Los otros “Once de Septiembre”

José Tomás Hargous Fuentes | Sección: Historia, Política, Sociedad

Esta semana se cumplen 50 años del golpe de Estado de 1973, donde las Fuerzas Armadas (FFAA) y el Cuerpo de Carabineros de Chile, de forma institucional –es decir, apoyado por sus tres generales y el cuerpo de almirantes–, depondrían a Salvador Allende como Presidente de la República, luego de que la Cámara de Diputados y la Corte Suprema lo declararan fuera del Estado de Derecho. Naturalmente, un breve recorrido por los diarios de este fin de semana mostrará que prácticamente todos los columnistas harán referencia a este aniversario, como ya lo han venido haciendo a lo largo del año. 

La magnitud de dicho evento como un verdadero clivaje en la historia nacional, ha hecho que se olviden otros importantes aniversarios de hechos ocurridos durante la misma jornada pero en años anteriores. Es en dichos hechos históricos en los que me quiero detener. Si toma de su biblioteca algún viejo almanaque, o –lo que sería su equivalente moderno– busca la página de Wikipedia sobre el 11 de septiembre, se dará cuenta de que, sin contar nacimientos y fallecimientos, en la historia de Chile hay siete eventos registrados en dicha fecha. 

Si descartamos eventos de menor importancia, como la OPA para comprar Telefónica CTC Chile o un eclipse parcial de sol, veremos que, además del de 1973, habría otro pronunciamiento militar (1924), un terremoto (1552) y el Desastre de Santiago (1541), así como el plebiscito de aprobó la entrada en vigencia parcial –a partir del 11 de marzo de 1981– de la Constitución Política preparada por la “Comisión Ortúzar”, el Consejo de Estado y la Junta Militar.

El próximo año se cumplirá un siglo del golpe de Estado en contra del Presidente Arturo Alessandri Palma, quien sería exiliado por un breve período a Europa. Pocos meses antes, el 14 de mayo de 1924, se desarrollaría el icónico “Ruido de Sables”, en rechazo a un proyecto de ley que permitía a los parlamentarios recibir una dieta, a pesar de que en esa época eran cargos no remunerados, y en medio de una profunda crisis social y de confianza en el régimen político emanado de la guerra civil de 1891, que sería conocido como “Parlamentarismo”

Seis días antes del golpe, el 5 de septiembre, se formaría el “Comité Militar”, que expresaría su rechazo al Presidente Alessandri. De esta sucesión de amenazas de golpe y del golpe del 11 de septiembre, comenzaría el principio del fin de dicha crisis, que pasaría por la aprobación de una nueva Constitución y un período de anarquía (1931-1932). Sólo un segundo mandato de Alessandri, entre 1932 y 1938, lograría afirmar la Carta Magna, que permanecería vigente hasta sus sistemáticos atropellos en el gobierno de la Unidad Popular (1970-1973), siendo una de las Ley Fundamental de mayor duración en Chile, sólo superada por la de 1833 y –por poco– por la de 1980, vigente hasta hoy.

El otro evento que queríamos recordar en esta columna es el Desastre de Santiago, no sólo para enfatizar que nuestra historia no parte ni en 1973 ni en 1810, sino que en 1536. Apenas siete meses después de la fundación de Santiago de Nueva Extremadura, la novel ciudad gobernada por Pedro de Valdivia sería destruida por los araucanos, comandados por Michimalonco, que la acechaban constantemente. Sería uno de los primeros enfrentamientos de lo que con el tiempo se llamó Guerra de Arauco, que mantendría durante largos años no consecutivos en guerra a la aislada Capitanía General de Chile. Esta cruenta guerra, que se desarrollaría hasta bien entrado el período independiente, con la llamada Pacificación de la Araucanía (1861-1883), dirigida por Cornelio Saavedra. 

Durante el período hispánico (1598-1810), en tanto, exigiría la creación de uno de los ejércitos permanentes más antiguos del mundo, que sería financiado por un impuesto llamado Real Situado, que se cobraba a los súbditos del Virreinato del Perú. Asimismo, permitió uno de los pocos casos de esclavitud legal en el Imperio Español a partir de 1608 y “hasta después de 1674”, con la oposición de la Iglesia –especialmente del Padre Luis de Valdivia–, que promovería la Guerra Defensiva. En el intertanto, habría períodos prolongados de paz marcados por los parlamentos, que daban cuenta del reconocimiento de la soberanía de los araucanos respecto de los territorios al sur del Biobío, fenómeno que la historiografía denominaría “dos Repúblicas”.

Estos dos eventos, olvidados por el énfasis en el golpe de 1973, nos recuerdan que nuestra historia ha sido un proceso de largo recorrido, que no comienza con Allende y Pinochet, ni con O’Higgins y Carrera, sino que con la llegada de los españoles a esta porción de América hace cinco siglos, con las expediciones de Almagro y Valdivia, y la creación por parte de este último del cabildo de Santiago, el mismo que mandatará tres siglos después la creación de una junta de gobierno y daría inicio al proceso emancipador. Antes de dicho proceso de casi una década, nuestra historia será marcada por la fusión de dos culturas, española e indígena, y darán forma a la chilenidad, que honramos en este mes.