Inmigración y Estados Fallidos

Jorge Andrés Pérez | Sección: Política, Sociedad

La emigración es la válvula de escape de las revoluciones hispanoamericanas. Primero, destruyen el potencial productivo de la economía por falta de inversión. Luego la gente emigra para escapar de la escasez material y la falta de oportunidades económicas. Finalmente, el estado fallido convierte las remesas de los emigrantes en una fuente de divisas para financiar importaciones. El problema es que los países que reciben estas olas de inmigrantes no los pueden seleccionar formalmente de acuerdo con sus necesidades. Entonces, en algún grado los países receptores de esta inmigración informal importan inestabilidad política que afecta desproporcionadamente a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Primero, porque aumenta la competencia laboral en los segmentos más pobres de la sociedad, lo que pone presión a la baja de los salarios. Segundo, aumenta la competencia por el acceso a los servicios públicos, especialmente en los sectores más pobres. Entonces, en el agregado, las divisas que los inmigrantes mandan a su país de origen son en el fondo subsidiados por las familias más vulnerables de la población del país, que tienen que vivir con una menor calidad de vida, porque son menos competitivos que los inmigrantes.

¿Por qué son menos competitivos los nacionales que los inmigrantes? Porque los inmigrantes son generalmente las personas más aptas de su sociedad para sobrevivir en un ambiente de competencia económica e incluso criminal. Es decir, en el agregado, las personas menos aptas (por edad o talento) para sobrevivir en un ambiente competitivo se quedan en el país de origen, donde esperan las remesas de sus familiares que son más competitivos que ellos.

Estos inmigrantes más aptos para sobrevivir en un ambiente competitivo bajan los salarios en el mercado laboral, e incluso quitan puestos de trabajo a los trabajadores locales. En un inicio esto puede ser bueno para el crecimiento económico, ya que hace más atractiva la rentabilidad para las inversiones. Pero en países con una economía con una menor disponibilidad estructural de oportunidades de inversión lucrativa, rápidamente se llega a un punto en que el beneficio inicial de la inmigración es consumido por los costos económicos de una inestabilidad política de largo plazo, que hace muy riesgosa la inversión. 

Por más de cincuenta años el estado de California, en Estados Unidos, ha subsidiado la inoperancia del sistema político mexicano (y latinoamericano en general) absorbiendo inmigrantes que escapan de estados fallidos. Afortunadamente, la economía de California tenía un potencial de crecimiento económico que hacía sostenible absorber una gran cantidad de mano de obra “barata”. Pero no hay que engañarse. Muchos norteamericanos menos competitivos en California quedaron atrapados en poblaciones de inmigrantes con gente con una cultura ajena a la suya. La mayor rentabilidad de los inversionistas que aprovecharon la oportunidad de la mano de obra “barata” de los inmigrantes, fue subsidiada en algún grado con una menor calidad de vida de estos norteamericanos menos competitivos.

En el caso de Chile, los inversionistas que han podido aprovechar la oportunidad de la mano de obra barata, seguramente han sacado o quieren sacar su capital de Chile. Porque la sociedad chilena en general se ha visto muy afectada por las externalidades de una inmigración de personas muy competitivas, pero con costumbres aptas para sobrevivir en un estado fallido.

Mientras en California los criminales se dan contra la pared cuando tratan de comportarse como en sus países con estados fallidos, en Chile la situación es más ambigua, ya que el sistema político chileno ha dejado que el estado baje sus estándares de disciplina institucional. Pero también porque la izquierda chilena está integrada a la izquierda latinoamericana, entonces hay un interés de subsidiar procesos revolucionarios, absorbiendo inmigrantes de esos experimentos. Es importante que la nueva constitución no amarre al estado chileno a políticas de organismos internacionales, que buscan convertir a Chile en un refugio para inmigrantes de la región que escapan de estados fallidos.