Chambonadas que cuestan caro

Juan Pablo Zúñiga Hertz | Sección: Política, Sociedad

¿Qué será que toman de desayuno los políticos progresistas, frenteamplistas y comunistas? Me lo pregunto porque cada día nos sorprenden con una chambonada más, con un nuevo espectáculo y con nuevas frases pomposas y vacías. Si supiesen canalizar tamaña fertilidad mental para lo que es realmente útil, otro sería el cantar. No nos ilusionemos, sus mentes adolescentes no dan para más que para espectáculos y pataletas.

Esta vez le tocó al embajador de Israel ser nuevamente víctima de la imbecilidad e ignorancia de diputados de gobierno quienes, en vez de sentarse a conversar por asuntos estratégicos entre el Estado de Chile y el de Israel en materias de defensa, aprovecharon la ocasión para hacer su graciecita llegando con pañuelos a la usanza palestina y una bandera de dicho pueblo. Sí, pueblo palestino, no estado. Como si fuera poco, y cual matón amparado en la patota, le tiraron la pachotada al embajador exigiéndole perdón por situaciones derivadas del combate de Israel frente al terrorismo islámico. Veamos esto por partes.

Las izquierdas extremas latinoamericanas –que lamentablemente hoy nos gobiernan, o al menos fingen que lo hacen– siempre han tenido este odio parido por occidente, y, con ello, nunca han escondido la rabia que les supura por EE.UU y por Israel. Nunca me olvido del 11 de septiembre de 2001, siendo yo estudiante, haber escuchado compañeros de universidad celebrando la destrucción y los ataques terroristas señalando “por fin les tocó a ellos, se lo merecen, ojalá que vengan más ataques”. Del mismo modo, la misma horda descerebrada celebraba la llamada Intifada de Al Aqsa o segunda Intifada, entre 2000 y 2005. Ciertamente estos enrabiados eran los mismos –más bien, descendientes– de los que se alegraban de las operaciones del Vietcong, con la Guerra de los 6 días o de la Guerra del Yom Kippur.

Para ellos la cuestión es celebrar todo ataque a lo que represente occidente y asumir como propias luchas y conflictos en donde opere la dinámica del explotador versus el explotado que tanto les gusta, en las cuales ellos se hacen parte como paladines de la justicia para defender a los menesterosos. En realidad, poco les importa el que sufre. Se dicen ponerse del lado del perdedor, pero la verdad es que lo que les importa es ponerse del lado del conflicto que le infrinja algún daño a occidente. Así, asumiendo causas ajenas, consiguen evacuar sus rabias e impulsos destructores que nacen de sus propias frustraciones, ante lo cual, nada más rico y más fácil que culpar a un tercero. A su vez, enfrentados a sus vidas vacías, sin objetivos y sin identidad ni fundamento intelectual que defina de manera sólida su pensamiento, al ser sazonado con la rabia que esto les genera, qué mejor que asumir causas ajenas para aliviar la mente. Nunca lo van a asumir, pero esa es la verdad por detrás de tanta rabia. Escúchelos y vea el regocijo que les produce y la rabia con la que hablan cuando se refieren a los norteamericanos como “los yankees” o “los sionistas” para referirse a Israel.

En sus pequeñas y mezquinas mentes, la patota de los enrabiados del congreso cree que la hicieron de oro al tratar al embajador de Israel como persona non grata. Afortunadamente el embajador –así como el estado al que representa– ha tenido una paciencia gigante frente a cada una de las faltas de respeto que tanto congresales de gobierno como el propio presidente Boric han hecho contra la nación de Israel. Sin embargo, la paciencia se agota y cada una de estas chambonadas queda perfectamente registrada en las bitácoras de las relaciones diplomáticas.

En el ámbito de la diplomacia, siempre existen canales alternativos de comunicación que operan por detrás de la cara visible, que es la que ha sido vulnerada con cada gustito ideológico que se han dado los progresistas nacionales. Estos canales permiten que las relaciones sigan su curso. Es por ello que, en la analogía de la cerveza que hiciera el embajador Artzyeli, este le bajó el perfil a la insignificancia del show ridículo al que fuera expuesto. Sin embargo, las afrentas a las que el embajador y su nación fueran expuestos, no se las lleva el viento. Todo ello es tomado en consideración en las relaciones bilaterales. Es justamente esta gravedad de la cual los descerebrados que nos gobiernan no se dan cuenta.

No nos olvidemos que en los momentos en que estábamos amenazados de una guerra inminente con Argentina que escalaría en cuestión de días al desarrollo de la HVM3 (Hipótesis Vecinal Máxima 3), enfrentándonos a tres enemigos simultáneos, fue Israel quien brindó un apoyo sólido a nuestro país frente a tan dramático escenario. Todo esto sucedió hace apenas 45 años.

Cuando las mentes son frágiles, tomadas y controladas por el odio y la rabia, difícilmente se les puede pedir que tengan los mínimos mecanismos de control para mantener la compostura necesaria durante un encuentro diplomático. Tal como una bestia sin corteza prefrontal desarrollada -que permite evaluar y sopesar las situaciones imponiendo un control- al más mínimo estímulo, evacúan sus rabias instintivamente. No podemos seguir siendo gobernados por individuos que operan en la base de instintos, con los cuales destruyeron todo para hacerse del poder para una vez con él seguir en su senda destructiva. Así las cosas, el terreno está sentado para un próximo gobierno de mano dura, durísima, para limpiar la nación de una buena vez.