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	<title>VivaChile.org &#187; desigual</title>
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		<title>Aborto, progreso social y opinión pública</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Mar 2009 00:28:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
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		<description><![CDATA[No puede anestesiar la conciencia el hecho de que en el mundo entero, desde hace muchos años, haya abortos abundantes. No debe ser un consuelo ni un remedio que el mal abunde; al contrario. Es como si nos pareciera bien la crisis económica porque otros países también la tienen.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/03/8-foto-1.jpg" alt="" width="200" height="232" />Nos encontramos ante la posibilidad de una ampliación del aborto, que pasaría de la situación actual –que en la práctica es aborto libre, por un fraude de ley casi sistemático, por negligencia en el seguimiento de dicha ley– a otra en la que aún la impunidad sería mayor por no decir total. Y esto, además, sin demanda social alguna. Pero aunque la hubiera.</p>
<p>Entre los motivos que se dan suele decirse que es un<em> “progreso social”</em> porque supone el reconocimiento del derecho de la mujer a disponer de su cuerpo; y otros argumentos semejantes.</p>
<p>Es triste dedicar tiempo y energías a facilitar aún más el ya elevadísimo número de abortos. ¿No sería preferible emplear esos mismos medios en ver cómo ayudar a las mujeres embarazadas, que por encontrarse en alguna situación conflictiva están pensando o han decidido ya abortar? Sería un buen modo de hacer efectiva la protección al <em>“bien jurídico”</em> que es la vida del no nacido, según reconoce la misma Constitución.</p>
<p>Parece importante ganar la batalla de la opinión pública a favor de la vida. Es necesario conseguir que cale en la calle, en la televisión, en los periódicos…, que el aborto –todo aborto voluntario– carece de razones para existir, porque no hay nada que pueda justificar la muerte de un ser inocente, ningún derecho que pueda estar por encima del derecho a la vida de todo ser humano desde su concepción hasta su muerte natural; que el aborto no solo no es un<em> “progreso social” </em>sino un atraso a épocas en las que predominaba la ley del más fuerte contra el más débil.</p>
<p>Es necesario estar convencidos de que, antes o después, deben acabar por desaparecer las leyes que permitan el aborto –y con más razón no se deben ampliar las ya existentes–, porque no puede negarse que abortar es matar a un niño en el vientre de su madre, tenga días, semanas o meses de vida. Y esto no puede presentarse como un <em>“progreso”</em>, sino como un fracaso de la sociedad y de los responsables sociales, que no han sabido o no han querido abordar a fondo este problema de justicia de primer orden. El aborto es también una grave desigualdad entre el abortado y el que aborta: el que aborta se arroga el derecho a disponer de la vida del abortado: ¿esto es igualdad?</p>
<p>A las que dicen que el cuerpo es suyo y tienen derecho a hacer con él lo que quieran, habría que hacerles ver que ni siquiera con su propio cuerpo tienen ese derecho, sino el deber de cuidarlo y respetarlo; y con mayor motivo el cuerpo del hijo que lleva en su vientre, que si bien <em>“está”</em> en su cuerpo ya no <em>“es”</em> su cuerpo.</p>
<p>El aborto no es de<em> “izquierdas” </em>ni de<em> “derechas”</em>, como tampoco lo es la defensa de la vida: es una etiqueta que la opinión pública debe superar. Por tanto se deben vencer sin miedo los complejos para defender la vida humana del no nacido. Si por negligencia, omisión o prudencia mal entendida no se defendiera la vida humana, ¿qué credibilidad moral se tendría? La prudencia y la oportunidad política son valores positivos, siempre que no lleven, en la práctica, a pasar de largo por temas de conciencia de capital importancia.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/03/8-foto-2.jpg" alt="" width="200" height="133" />También deben quedar muy claros conocimientos básicos de la embriología y de la antropología: donde en absoluto hay vida humana nunca puede llegar a haberla, mientras que el óvulo de la mujer fecundado tiene ya desde el primer instante todas las características de un nuevo ser de la especie humana, distinto a la madre, que se irá desarrollando de modo homogéneo e ininterrumpido no sólo en el seno materno sino también muchos años más después de su nacimiento, desarrollo físico, psicológico, intelectual y moral. ¿Hay argumento científico serio que pueda negarlo?</p>
<p>En resumen, diría que hay que conseguir –porque esta es la realidad– que una gran mayoría entienda que el verdadero progreso social consiste en defender toda vida humana, y por tanto poner todos los medios para evitar los abortos. Entre otros medios, dar toda la información necesaria a las embarazadas que no deseen su embarazo para que por encima de cualquier otra circunstancia reconozcan el valor inviolable de la nueva vida que llevan en sus entrañas; y ayudar a las que se encuentren en situaciones difíciles para que ese niño no se vea privado del derecho fundamental a nacer: si los padres –no sólo la madre– no lo quieren –que en la mayoría de los casos lo querrán, si lo llegan a tener en sus brazos– se puede dar en adopción, que hay tantos padres que desearán adoptarlo.</p>
<p>Entre los medios a poner es necesario uno de largo alcance: conseguir que las y los jóvenes especialmente sepan apreciar el recto uso de la sexualidad, al servicio del verdadero amor humano matrimonial, y de la procreación como colaboradores de Dios en traer al mundo otras vidas humanas. Así se evitará el modo irresponsable de vivir la sexualidad, que frecuentemente lleva a infidelidades, egoísmos, frustraciones, violencias, anticoncepción habitual&#8230; y abortos.</p>
<p>No puede anestesiar la conciencia el hecho de que en el mundo entero, desde hace muchos años, haya abortos abundantes. No debe ser un consuelo ni un remedio que el mal abunde; al contrario. Es como si nos pareciera bien la crisis económica porque otros países también la tienen.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/03/8-foto-0.jpg" alt="" width="200" height="110" />Naturalmente, no se puede desconocer la angustia o la preocupación en la que por diversos motivos se encuentran algunas mujeres, sobre todo jóvenes, que se plantean el aborto como un modo de <em>“terminar”</em> con un problema (embarazo no deseado, presión familiar o del padre del engendrado, posible enfermedad congénita del embrión, etc.). Pero de ninguna manera esto u otras circunstancias justificarán un aborto. El progreso social, como ya se ha dicho, consiste también en arbitrar las medidas para ayudarles en esas circunstancias.</p>
<p>Todas estas consideraciones son independientes de las creencias religiosas que se tengan, porque proceden de lo más básico de la ley natural: hacer el bien y evitar el mal y por tanto respetar la vida de todo ser humano inocente. Si además tenemos en cuenta la ley de Dios <em>–¡“No matarás”!–,</em> de la que la ley natural es su expresión humana, aún cobra más valor la persona, por su dignidad de hijo de Dios y por su destino eterno.</p>
<p>Por lo que se refiere a la Iglesia, acoge, comprende y perdona siempre al que incurre en el aborto –el que aborta y los que hacen abortar–, siempre que pida perdón; y eso aún teniendo en cuenta que por la gravedad de este hecho el cristiano que aborta incurre en la excomunión, salvo que ignore que este pecado lleva aneja una pena especial. En fin, todo el perdón y la ayuda para el que aborta, pero la desaprobación total para el aborto</p>
<p></br></br><br />
<em><strong>Nota:</strong> La versión original de este artículo fue publicada por Arbil.</em></p>
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		<title>Monarquía Boliviariana</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Jan 2009 23:18:25 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Chávez está en el dilema de terminar como tirano y fracasado guardián de la miseria de su pueblo o gobernar en la realidad de 2009 con sus posibilidades.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/01/08-foto-1-autor1.jpg" alt="" width="200" height="186" />El Presidente sabe bien que es anticonstitucional volver a preguntar en referéndum (dentro del mismo período) sobre el mismo tema de su reelección indefinida, ya respondido negativamente hace un año. Su justificación va por otro lado: cuantas veces se presente una contradicción entre lo que quiere el Jefe de la Revolución y la Constitución, ésta debe ser cambiada, por contrarrevolucionaria. Siguiendo uno de los argumentos cómicos del Presidente, sugiero la reforma constitucional de República por Monarquía: <em>“Venezuela es una Monarquía bolivariana”.</em> Su brevedad le permite acurrucarse dentro de una humilde <em>“enmiendita”</em> y expresa mejor la realidad actual, con todos los poderes en manos del Presidente, de uno solo. Monarquía significa gobierno de uno.</p>
<p>Las constituciones democráticas se inventaron para poner límites al Poder (derechos civiles individuales, división de poderes, descentralización, libre iniciativa, pluralismo, alternancia…). El gobernante jura acatar la Constitución, respetar los límites, aceptar la alternabilidad y ser servidor público y no tirano.</p>
<p>Por el contrario en la <em>“Revolución”</em> (y en dictaduras de todo pelaje) la constitución –con minúscula– es un papelito utilitario que será cambiado por los serviles cuantas veces le venga en gana al Jefe. Por eso, el inefable Carlos dejó de lado sus retorcidos bizantinismos constitucionalistas, que no alcanzan a demostrar que dos y dos son cinco, y se fue por donde es: <em>“No se trata de un problema de legalidad, ni de juridicidad. Es un problema de soberanía”</em>. Que el soberano actual Chávez se perpetúe en nombre de la futura feliz soberanía del pueblo. Con frecuencia éste es torpe y vota contra sus propios intereses revolucionarios, lo que es comprensible luego de tantos años de deformación imperialista, oligárquica y de manipulación mediática. Pero el Jefe protege al pueblo de sí mismo y, como padre amantísimo, vuelve a pedirle (con amenaza, coacción y engaño) que le apruebe una Constitución que le dé todo el poder, sin límites de atribuciones ni de tiempo.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/01/08-foto-22.jpg" alt="" width="200" height="139" />El Poder tiene sus propias tentaciones. Cuando se posesiona de alguien (de derecha o de izquierda) le mete en la cabeza que es insustituible salvador de su pueblo frente a amenazas inminentes. Bolívar vivió la tentación y terminó rechazándola, gracias a su conciencia republicana y a las resistencias. Lo expresó con claridad envidiable en el muy citado discurso de Angostura (1819): la perpetuación en el poder es una maldición para los pueblos y lleva a la tiranía. Pero, para ganar la guerra y domar la <em>“anarquía”</em> interna, Bolívar quería un poder central fuerte. Luego, en los días del Congreso de Cúcuta (1821), dolido por las acusaciones de usurpador y de tirano, le confiesa a Gual lo que quiere que la historia diga de él:<em> “Bolívar tomó el mando para libertar a sus conciudadanos y, cuando fueron libres, los dejó para que se gobernasen por las leyes y no por su voluntad”.</em></p>
<p>Mientras los triunfos militares avanzaban, la Gran Colombia se desmoronaba y El Libertador veía que la anarquía devoraría a la República. El temor a la ruina lo llevó a idear (1826) la Constitución de Bolivia (también para la Gran Colombia y otras repúblicas) con presidencia vitalicia y con derecho a nombrar su sucesor. En este tiempo confesaba que <em>“su corazón siempre latía a favor de la libertad, pero su cabeza siempre se inclinaba hacia la aristocracia”.</em> Afortunadamente, no prevaleció esta Constitución y Bolívar pasó a la historia como Libertador y no como tirano.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/01/08-foto-0-portada1.jpg" alt="" width="200" height="133" />Los sueños socialistas predicados por Chávez son imposibles, con él o sin él. Él no será el inventor de una nueva economía imposible (pregúntele a Raúl Castro) que elimine de raíz la desigualdad y la injusticia; éstas seguirán siendo la mayor responsabilidad política-moral de las sociedades (son mucho más que la economía) y de los estados, con sus leyes e instituciones.</p>
<p>Chávez está en el dilema de terminar como tirano y fracasado guardián de la miseria de su pueblo (al igual que Fidel Castro hoy) o gobernar en la realidad de 2009 con sus posibilidades. El peligro de Chávez y su mal gobierno no está en 2013, sino ahora, cuatro años antes. El referéndum anticonstitucional, lo gane o lo pierda, consagrará la pérdida del rumbo democrático y social de su gobierno.</p>
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		<title>Tiranía y Democracia. A propósito de un viejo nuevo</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Dec 2008 02:08:07 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Leer un “clásico” es como escuchar a un viejo amigo que habla raro... a veces cuesta entenderlo, y cada cierto tiempo hay que pedirle que repita; pero no cabe ninguna duda de que me está hablando a mí.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/10/01-foto-1-autor2.jpg" alt="" width="200" height="284" /></p>
<p>El término <em>“clásico”</em> designa esas cosas que, por su profundidad, verdad o belleza, simplemente no mueren. Cuando lo es realmente, leer un clásico es como escuchar a un viejo amigo que habla raro: llama la atención su manera de decir las cosas, a veces cuesta entenderlo, y cada cierto tiempo hay que pedirle que repita; pero no cabe ninguna duda de que me está hablando a mí, y que está pensado precisamente en eso que me está pasando en este instante.</p>
<p>Un ejemplo sencillo: ¿te acuerdas de Aristóteles, el de barba que vivía en Grecia?&#8230; sí, ése, el amigo de Platón (pero más amigo de la Verdad)&#8230; no, se murió hace un tiempo, pero te dejó un par de cosas escritas. En una de esas cosas, la Política (V,11), estaba hablando de los modos en que caen los distintos tipos de régimen político y cómo hay que hacer para que no caigan. Siempre tan serio y lacónico, el viejo&#8230; Según él, todo el montón de cosas que hacen los tiranos para mantener el poder (se ve que había estudiado nuestra historia contemporánea) al final se reduce a tres:</p>
<p>1. Lograr que los súbditos sean pusilánimes, mezquinos, sin grandes aspiraciones, porque de esa manera se evita que quieran mejorar la situación. Sí, hay que proponerles modelos éticos, pero de esos que, más que admiración, dan miedo. El del niño soviético que delató a sus padres está bastante bien. Ni por error consentir sociedades de estudio (1313b5).</p>
<p>2.Que haya desconfianza entre los súbditos. Que no se junten ni se asocien. Si no se conocen, mejor. No, no pone el ejemplo de esos interminables barrios de edificios iguales en Polonia, en que no había plazas y en que las casas no tenían living ni comedor para que la gente no se encuentre ni se invite. Pero seguro que estaba pensando en eso. El punto es que, para que la gente se rebele, no basta que esté descontenta, tiene que no poder conspirar (1314a20). Y para que no lo intenten, hay que llenar de espías (1313b10) lo suficientemente indiscretos como para que todos teman de todos.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/04-foto-2.jpg" alt="" width="200" height="167" /></p>
<p>3. Dejarlos en situación de completa impotencia. Una buena manera es hacerlos trabajar en grandes obras comunes, como hicieron en Egipto para las pirámides (1313b20), o en China para las Olimpíadas. O subirles los impuestos de modo que no puedan hacer nada (1313b25) y que el Estado lo tenga que hacer todo. Obvio que el Estado igual no hace nada, pero da lo mismo; el tema es que no puedan rebelarse. Y aún mejor si todo eso lo pudiéramos disfrazar de garantía de igualdad y de los derechos individuales&#8230;</p>
<p>Si no, otra buena manera, es buscándose un enemigo externo e inventándose una guerra (1313b28), como hizo Bush. Si se unen, que sea en una causa del Estado, nunca por una de ellos mismos. ¿Sociedades intermedias? No vengas con discursos fascistoides&#8230; Sí, ya sé que descalificar no es argumento, ya sé que en verdad no tengo argumentos contra las sociedades intermedias y la subsidiariedad, y que el Estado no tiene que usurpar funciones que las sociedades menores cumplen mucho mejor porque les corresponden por naturaleza. Pero precisamente eso es que hay que evitar el tema; hay que cerrar inmediatamente la discusión con un par de calificativos que suenen ofensivos <em>(“fascista”</em> está bien, pero es medio fuerte; más erudito y refinado es decirles <em>“corporativistas”</em>) o establecer un vínculo con algún personaje malsonante. La última moda para <em>“insultar” </em>es Vásquez de Mella o el padre Osvaldo Lira. Es una estrategia ideal; descalificamos a un par de autores antes de que alguien se entere de su existencia, así nadie los lee en serio, y ganamos un excelente modo de cerrar cualquier discusión: <em>“sí, suena bien, pero eso lo decía Vásquez de Mella&#8230;”.</em></p>
<p>Seguramente, cuando Aristóteles escribió esto estaba pensando en Stalin, Lenin, Mao y toda la oscura jerarquía celeste del comunismo internacional. Lo que resulta más interesante, es notar que también estaba hablando de otro tipo de tiranía mucho menos grotesca y sanguinaria. Ésta es sutil y refinada, eficaz a largo plazo. El papa la llamó<em> “dictadura del relativismo”</em>; en términos más amplios, la podemos llamar socialdemocracia o democracia liberal, da lo mismo.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/04-foto-3.jpg" alt="" width="200" height="104" /></p>
<p>Según Aristóteles, como las democracias se caracterizan por la igualdad (1310a30), son mucho más estables que las oligarquías y la monarquías. De hecho, los revolucionarios siempre apelan a las desigualdades (o mejor dicho, a la envidia y el resentimiento). Así que tenemos la receta ideal: una tiranía democrática (la democracia absoluta es tiranía, había dicho en 1312b5) en que todos sean absolutamente iguales en el modo más sencillo y absoluto de igualdad posible: la del cero. Porque es cierto que uno también es igual a uno, pero hay que empezar a precisar un qué comparado con otro qué, no vaya a ser el caso de que me guste más tu uno que el mío, y entonces te lo quiera quitar. En cambio, es mucho más sencillo si nadie tiene nada y todos contentos&#8230; o, en verdad, todos igualmente tristes.</p>
<p>Lo único que hay que hacer es cambiar un poco la aplicación de esos principios:</p>
<p>1. Lograr que los súbditos sean pusilánimes y mezquinos, sin grandes aspiraciones, sí; pero de modo más sutil, sin violencias. Que haya sociedades de estudio, no faltaba más. Eso sí, bien técnicas, solamente financiamos investigación científica, que es útil. Las humanidades no sirven para nada. Ah, obvio, con una excepción: los centros de derechos humanos, esos sí los financiamos. En el fondo, que los estudios que no sean obstáculo para el objetivo de un sujeto amorfo y sin ideales. Y como los ideales son inevitables, hay que hacer que asuman las inofensivas formas de lo políticamente correcto. La demagogia es ideal para eso (1313b40).<br />
Descartado el obstáculo (la virtud), veamos los medios positivos: primero, asegurarnos de que todos tengan <em>“cosas”</em> en abundancia; segundo, garantizar como derechos todos los caprichos individuales; tercero, cubrir bajo la libertad de expresión y de creación todas las aberraciones posibles. Hay que alentar las manifestación pública de las fuerzas más primitivas, y dar <em>“el más enérgico repudio” </em>a todos los abusos de las fuerzas de orden. Orden&#8230; habráse visto&#8230; represión, querrás decir&#8230;</p>
<p>2. Respecto de la mutua desconfianza para evitar la unión social, hay una estrategia aún mejor. Las las cosas no se unen de dos maneras: una, si se rechazan y se combaten (la desconfianza) o dos, de modo más sofisticado, si se ignoran. Nuevamente, hay que alentar un individualismo desenfrenado que sólo vea en el otro un obstáculo para superar o un medio para utilizar. Seguramente algún lector está asomando una sonrisita cínica por el lado; por eso remitimos a Rousseau. Esto que suena tan cercano a una ridícula teoría conspiracionista, está dicho textualmente en su obra. La única diferencia es que, según él, esa mónada aislada de todos, esa almeja cerrada al mundo de los hombres, es el único sujeto realmente libre y feliz.<br />
O sea, en concreto, que se junten y se asocien todo lo que quieran. Lo importante es que sea para cosas irrelevantes y que a nadie le importe el del lado. Por eso es que resultan tan molestas la Iglesia (esos que se ayudan todo el tiempo&#8230; ¡y gratis!) y la Fuerzas Armadas (sujetos estrambóticos dispuestos, literalmente, a morirse por otros).</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/04-foto-0-portada.jpg" alt="" width="200" height="305" /></p>
<p>3. Dejarlos en situación de completa impotencia. A estas alturas, este objetivo se cumple solo. ¿Una prueba? Organice usted una manifestación por una causa que valga la pena, a ver cuántos llegan. Sí, es cierto, últimamente llegaron más. Ok, muchos más, montones de jóvenes han llenado las plazas defendiendo la vida por nacer. A pesar de que intentamos ignorarlos en los diarios y noticieros mientras le dábamos una cobertura interminable a los dos gatos que protestaban contra la Esmeralda&#8230; Lo que pasa es que olvidamos el punto central de la estrategia: hay que ser sutil, discreto. No podemos permitirnos que se sepa que la píldora puede ser abortiva: hay que decir que <em>“no se sabe”.</em> Ni menos permitir que se enteren de lo que es el aborto: las imágenes de niños asesinados son un insulto a las mujeres cuyo embarazo pone en riesgo su salud sicológica. Y, menos que cualquier otra cosa, permitir que se lleguen a enterar de que los planes de prevención del embarazo adolescente centrados en la abstinencia son mucho más eficaces que el preservativo, porque se nos derrumba todo el proyecto. La masa es estúpida, pero la gente no; porque la masa no es más que gente que se dejó manipular con el recurso a las pasiones. Y esa, señores, es precisamente la razón por la cual hay que desterrar para siempre a esos clásicos anacrónicos de nuestros planes de estudio; no sea que alguien lea Aristóteles y, en las próximas elecciones, quiera votar por él.</p>
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		<title>La indiferencia</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Nov 2008 23:27:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Es una extraña paradoja el que en un mundo en el cual el avance de las comunicaciones es abrumador, la indiferencia sea uno de los mayores males que aqueja a la sociedad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/07-foto-1-autor.jpg" alt="" width="200" height="269" />Uno de los grandes males que hoy aqueja a nuestra sociedad es la indiferencia. Extraña paradoja: vivimos en un mundo en el que el avance en las comunicaciones es abrumador. Podemos estar solos físicamente en una habitación y, al mismo tiempo, conectados con el mundo si se tiene internet. Pareciera que estamos más acompañados que nunca y que la indiferencia no tiene cabida, porque las comunicaciones nos permiten estar informados de todo. Tenemos la oportunidad de conocer lo que sucede en el mundo, nos sabemos viviendo en una ciudad o comunidad en compañía de las demás personas; pero, sin embargo, cada uno está solo.</p>
<p>Cada uno vive en su mundo, en sus cosas, velando por sus propios intereses y en constante competencia con los demás. Ante problemas o temas que se debaten en la sociedad o que nos suceden corrientemente, se suele escuchar <em>“mientras a mí no me pase, todo está bien”</em>, <em>“que él haga lo que quiera con su vida mientras no me moleste a mí”</em>, <em>“si a él no le parece, problema de él”</em>, <em>“me da lo mismo lo que Fulano haga, siempre y cuando no se meta conmigo”</em>, <em>“esta es mi opinión y esa es la tuya, no nos vamos a poner de acuerdo nunca”,</em> etc. Pareciera que lo<em> “políticamente correcto” </em>es no opinar o no juzgar ciertas acciones y callarse, mientras esas acciones no afecten mi vida privada. Quien se atreve a hacer una reflexión respecto a un tema que no le parece y expresar sus conclusiones de manera fundada, es tildado de intolerante… la indiferencia ha empezado a ganar terreno.</p>
<p>Esa actitud individualista e indiferente, en que nadie se pronuncia o define respecto a ningún tema de importancia por temor a decir algo <em>“políticamente incorrecto”</em>, no solo hace que se atrofie la inteligencia –la cual busca conocer y sacar conclusiones respecto de lo que las cosas son para formar juicios fundamentados y pensados–, sino que también esconde una falta de caridad y de amor frente al prójimo. Muchos omiten dar un consejo, o evitan transmitir ciertas actitudes de vida, por miedo a que los demás crean que se quiere interferir con la libertad de los otros, o que se es un inflexible.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/07-foto-22.jpg" alt="" width="200" height="147" />Quienes creen que cada uno tiene su verdad, y que ayudar al otro o promover puntos de vista que invitan a seguir determinados caminos de vida –despectivamente denominados <em>“retrógrados”</em> o <em>“conservadores”</em>–, creen que definirse frente a algo es imponer una determinada visión, lo que vendría a ser un delito contra la humanidad, la democracia, la libertad y la tolerancia. Y quienes propagan aquello olvidan que vivir en sociedad no es la mera coexistencia de unos junto a otros, sin mayor interacción, ni tampoco es ser parte de un rebaño que solo se configuró con el objetivo de satisfacer los intereses particulares de cada cual.</p>
<p>Adherir a esa postura es proclamar la indiferencia y la falta de amor humano hacia el prójimo como criterio de vida.</p>
<p>Difundir y defender abiertamente la vida del que está por nacer y de todas las personas hasta su muerte natural, querer proteger a la madre y darle las herramientas para que salga adelante con su hijo frente a un embarazo inesperado, fomentar el auténtico amor humano entre un hombre y una mujer en el pololeo y después en el matrimonio, promover la castidad, la familia y la fidelidad, estar abierto a la vida en el matrimonio, no se hace con el afán de imponer un fanatismo religioso, retrógrado, poco consciente de las necesidades de las personas, y con el afán de que todos sean unos reprimidos, como muchos quieren hacernos pensar.</p>
<p>Es todo lo contrario. Atreverse a plantear la legitimidad de estos temas lleva en sí una preocupación honda por la dignidad de las personas, por el prójimo.</p>
<p>En la sociedad actual hay miedo a legislar promoviendo aquellas cuestiones, hay miedo a defender aquellos temas que son válidos para todos y no solo para un grupo determinado o para una religión determinada. Hay miedo, miedo que atrofia la inteligencia, que lleva a la comodidad y pasividad, que apaga la conciencia y que, lamentablemente, nos está haciendo cada vez más indiferentes frente a lo que nos pasa y a lo que les pasa a nuestros semejantes.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/07-foto-3.jpg" alt="" width="200" height="282" />Si concebimos la sociedad solo como un aglomerado donde conviven muchas personas, diversas culturas, diferentes concepciones de vida y desiguales religiones, que no tienen nada que ver unas con otras, en el que nunca se pondrán de acuerdo unos con otros, y en donde cada uno velará por su propio interés, entonces claramente la indiferencia será el patrón a seguir. Como me da lo mismo y no tengo nada que ver con el de al lado, mientras él no me moleste, yo no puedo decirle qué sería lo mejor o peor para su vida, yo no puedo legislar de tal o cual manera, porque atento contra su autonomía y me convierto en un intolerante despreciable, amargado, reprimido e intrínsecamente malo por querer imponer mi visión por sobre las demás.</p>
<p>Sin embargo, esa concepción que muchos tienen de la sociedad y de la vida es limitada y reduccionista. Se basa en la constatación de un hecho real, pero no va más allá de aquella constatación, en orden a buscar elementos que den unidad a toda esa diversidad. Unidad, y no uniformismo, que trascienda las singularidades propias de una sociedad sin eliminarlas.</p>
<p>Vivimos en una sociedad <em>“pluralista”</em>, como todos la llaman, en donde converge una diversidad que enriquece la vida social. Aquello no se puede negar. Esa diversidad permite que nos complementemos unos con otros y que nos necesitemos mutuamente. Esa diversidad hace que nos demos cuenta de que no somos autosuficientes y que el trabajo en equipo es fundamental. ¿Qué sería de una comunidad de puros filósofos, o médicos, o actores, o únicamente de hombres o, excluyentemente, de mujeres? Un desastre. Cada uno no puede hacer todo y, por tanto, la complementación es esencial para alcanzar los fines que tenemos en común y también la propia perfección.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/07-foto-portada3.jpg" alt="" width="200" height="150" />De ahí que aquella diversidad que todos reconocemos, que todos disfrutamos conociendo, que todos agradecemos y que nos hace ver que la sociedad es connatural al ser humano (y no una creación arbitraria), nos permite llegar a la conclusión de que, tras aquella diversidad, hay algo que compartimos todos. Eso que tenemos en común, ese participar de una misma naturaleza, requiere de la preocupación de cada uno por el de al lado, aunque no lo conozcamos. Porque si falta uno o si uno no está bien, yo tampoco estaré bien, porque mi fin y perfección en esta vida lo alcanzo con la cooperación de otros, pues nuestro fin es esencialmente común. La indiferencia, en cambio, mata la vida en sociedad, mata el necesario complemento que se vive y que se da naturalmente entre los miembros de una ciudad o comunidad. Complemento que se expresa por excelencia en la unión entre el hombre y la mujer para formar una familia, núcleo de la sociedad.</p>
<p>No considerar que más allá de todas las diferencias en una sociedad <em>“pluralista”</em> haya algo en común, algo que nos una como seres humanos, o alguna verdad universal que trascienda cada posición particular y a la cual todos nos ciñamos por el hecho de ser personas y por el hecho de estar sujetos a un mismo orden natural, conduce, como consecuencia lógica, a la indiferencia por el prójimo.</p>
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		<title>Veto del Presidente de Uruguay a la Ley de Despenalización del Aborto</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Nov 2008 02:37:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados... Se debe proteger más a los más débiles. Porque el criterio… es el valor del sujeto… que resulta de su mera existencia.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/06-foto-portada-y-foto-1.jpg" alt="" width="200" height="392" />Montevideo, 14 de noviembre de 2008</p>
<p><strong>Señor Presidente de la Asamblea General:</strong></p>
<p>El Poder Ejecutivo se dirige a ese Cuerpo en ejercicio de las facultades que le confiere el artículo 137 y siguientes de la Constitución de la República a los efectos de observar los Capítulos II, III y IV, artículos 7 a 20, del proyecto de ley por el que se establecen normas relacionadas con la salud sexual y reproductiva sancionado por el Poder Legislativo.</p>
<p>Se observan en forma total por razones de constitucionalidad y conveniencia las citadas disposiciones por los fundamentos que se exponen a continuación.</p>
<p>Hay consenso en que el aborto es un mal social que hay que evitar. Sin embargo, en los países en que se ha liberalizado el aborto, éstos han aumentado. En los Estados Unidos, en los primeros diez años, se triplicó, y la cifra se mantiene: la costumbre se instaló. Lo mismo sucedió en España.</p>
<p>La legislación no puede desconocer la realidad de la existencia de vida humana en su etapa de gestación, tal como de manera evidente lo revela la ciencia. La biología ha evolucionado mucho. Descubrimientos revolucionarios, como la fecundación in vitro y el ADN con la secuenciación del genoma humano, dejan en evidencia que desde el momento de la concepción hay allí una vida humana nueva, un nuevo ser. Tanto es así que en los modernos sistemas jurídicos -incluido el nuestro- el ADN se ha transformado en la <em>&#8220;prueba reina&#8221;</em> para determinar la identidad de las personas, independientemente de su edad, incluso en hipótesis de devastación, o sea cuando prácticamente ya no queda nada del ser humano, aun luego de mucho tiempo.</p>
<p>El verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados. Por eso se debe proteger más a los más débiles. Porque el criterio no es ya el valor del sujeto en función de los afectos que suscita en los demás, o de la utilidad que presta, sino el valor que resulta de su mera existencia.</p>
<p>Esta ley afecta el orden constitucional (artículos 7º, 8º, 36º, 40º, 41º, 42º, 44º, 72º y 332º) y compromisos asumidos por nuestro país en tratados internacionales, entre otros el Pacto de San José de Costa Rica, aprobado por la Ley Nº 15.737 del 8 de marzo de 1985 y la Convención Sobre los Derechos del Niño aprobada por la Ley Nº 16.137 del 28 de setiembre de 1990.</p>
<p>En efecto, disposiciones como el artículo 42 de nuestra Carta, que obliga expresamente a proteger a la maternidad, y el Pacto de San José de Costa Rica -convertido además en ley interna como manera de reafirmar su adhesión a la protección y vigencia de los derechos humanos- contiene disposiciones expresas, como su artículo 2º y su artículo 4º, que obligan a nuestro país a proteger la vida del ser humano desde su concepción. Además, le otorgan el estatus de persona.</p>
<p>Si bien una ley puede ser derogada por otra ley, no sucede lo mismo con los tratados internacionales, que no pueden ser derogados por una ley interna posterior. Si Uruguay quiere seguir una línea jurídico-política diferente a la que establece la Convención Americana de Derechos Humanos, debería denunciar la mencionada Convención (Art. 78 de la referida Convención).</p>
<p>Por otra parte, al regular la objeción de conciencia de manera deficiente, el proyecto aprobado genera una fuente de discriminación injusta hacia aquellos médicos que entienden que su conciencia les impide realizar abortos, y tampoco permite ejercer la libertad de conciencia de quien cambia de opinión y decide no realizarlos más.</p>
<p>Nuestra Constitución sólo reconoce desigualdades ante la ley cuando se fundan en los talentos y virtudes de las personas. Aquí, además, no se respeta la libertad de pensamiento de un ámbito por demás profundo e íntimo.</p>
<p>Este texto también afecta la libertad de empresa y de asociación, cuando impone a instituciones médicas con estatutos aprobados según nuestra legislación, y que vienen funcionando desde hace más de cien años en algún caso, a realizar abortos, contrariando expresamente sus principios fundacionales.</p>
<p>El proyecto, además, califica erróneamente y de manera forzada, contra el sentido común, el aborto como acto médico, desconociendo declaraciones internacionales como las de Helsinki y Tokyo, que han sido asumidas en el ámbito del Mercosur, que vienen siendo objeto de internalización expresa en nuestro país desde 1996 y que son reflejo de los principios de la medicina hipocrática que caracterizan al médico por actuar a favor de la vida y de la integridad física.</p>
<p>De acuerdo a la idiosincrasia de nuestro pueblo, es más adecuado buscar una solución basada en la solidaridad que permita promocionar a la mujer y a su criatura, otorgándole la libertad de poder optar por otras vías y, de esta forma, salvar a los dos.</p>
<p>Es menester atacar las verdaderas causas del aborto en nuestro país y que surgen de nuestra realidad socio-económica. Existe un gran número de mujeres, particularmente de los sectores más carenciados, que soportan la carga del hogar solas. Para ello, hay que rodear a la mujer desamparada de la indispensable protección solidaria, en vez de facilitarle el aborto.</p>
<p>El Poder Ejecutivo saluda a ese Cuerpo con su mayor consideración,<br />
<strong>Dr. Tabaré Vázquez</strong><br />
<em>Presidente de la República</em></p>
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		<title>Una sociedad sin canon</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Nov 2008 03:55:07 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Para que una sociedad permanezca abierta es preciso no sólo que desactivemos los elementos totalitarios; hace falta también que haya motivos racionales para argumentar por qué no se puede hacer cualquier cosa.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/03-foto-1-autor-si-sirve.jpg" alt="" width="150" height="225" />El pluralismo de las sociedades modernas es unánimemente celebrado. Esto es así porque la pluralidad de estilos de vida, de valores desde los que las personas construyen su existencia, de tradiciones y culturas presentes en este tipo de sociedades, habla de un gran espacio en ellas para la libertad. Las denominadas por Popper sociedades abiertas se caracterizan por su amplitud para acoger una gran diversidad de formas de entender y vivir la propia vida, y ello es bueno porque maximiza la libertad de los individuos, lo que representa un gran bien. Es unánimemente aceptado como ideal de organización social, aquélla en la que, coloquialmente hablando, cada uno tiene derecho a hacer de su capa un sayo, en el mayor grado que la convivencia social lo permite.</p>
<p>Pero, por muy amplia y abierta que pretenda ser una sociedad, no lo puede ser completamente. Para empezar porque, completando el título de la conocida obra de Popper, la sociedad abierta tiene sus enemigos, y si se les hace sitio es a cambio de que reduzcan algunas de sus libertades; es decir, mientras su libertad esté limitada.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/03-foto-2.jpg" alt="" width="200" height="200" />Pero para que una sociedad permanezca abierta es preciso no sólo que desactivemos los elementos totalitarios; hace falta también que haya motivos racionales para argumentar por qué no se puede hacer cualquier cosa. Es obvio que no hay sociedad sin leyes que prohíban u obliguen; que una sociedad necesita para subsistir establecer límites, y estos han de estar argumentados. Para ello es preciso superar un extendido y bienintencionado equívoco: el que prescribe que, para acoger la gran diversidad presente en la sociedad, es preciso que nos abstengamos de formular juicios acerca de los valores defendidos por los diversos estilos de vida, tradiciones o culturas llamados a convivir en ella. De acuerdo con ese tópico, para que las sociedades sean realmente abiertas, sería preciso asumir lo que cabría llamar <em><strong>“discurso de la indiferencia”</strong></em>.</p>
<p>Entiendo por <em>discurso de la indiferencia</em> el que, en aras del mayor grado de libertad posible, decreta que todos los valores presentes en la sociedad han de ser considerados igualmente valiosos. Desde esta premisa, se concluye que la crítica de valores que puedan ser importantes y sustantivos para algún tipo de identidad cultural, nacional, religiosa o sexual, representa un atentado a la convivencia y a la libertad. El discurso de la indiferencia establece que la libertad social requiere que aceptemos que no existen cosas buenas o malas, mejores o peores, deseables o rechazables; en fin, lo bueno o lo malo; sólo existen formas diferentes de vivir o entender determinados aspectos de la vida. Al tratarse simplemente de formas diferentes de entender la vida, y que, sin embargo, son esenciales para la identidad de determinadas personas, resultaría un atentado a la libertad cuestionar su bondad y señalar sus deficiencias. A partir de este supuesto se formula el imperativo de que, en el debate público, es obligado mostrarse indiferente ante lo que es sólo diferente, es decir, lo que de suyo no es ni mejor ni peor.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/03-foto-3.jpg" alt="" width="200" height="132" />Se trata de algo parecido a lo que ocurre en el ámbito estético y del gusto. “Sobre gustos, no hay nada escrito”, suele decirse; aunque también hay quien responde:<em> “¡hombre!; sobre gustos hay mucho escrito, lo que pasa es que usted no se lo ha leído”</em>. El caso es que en cuestión de gustos y de arte parece que hay una gran gama de posibilidades en las que elegir, sin que resulte obvio afirmar que unos productos artísticos sean mejores que otros. Seguramente no podemos decir que <em>“Las Meninas”</em> de Velázquez sea mejor que el <em>“Gernika”</em> de Picasso, pero estamos de acuerdo en que las dos obras son geniales y en que resulta posible discernir entre una mediocridad artística y una obra sublime. Parece que, por muy elástico que sea, es preciso admitir algún tipo de canon en el arte, que permita discriminar lo valioso de la basura.</p>
<p>En las cuestiones políticas, en cambio, se nos dice que hay que renunciar a adoptar algún canon sobre lo valioso, porque, en caso de admitirlo, estaríamos negando el derecho a la diferencia. Pero el derecho a la diferencia, como valor exclusivo y absoluto, puede dar lugar a situaciones inverosímiles. Un caso muy ilustrativo, que generó su debate en el Reino Unido meses atrás, es el de la pareja formada por Tomato Lichy y Paula Garfield, sordos los dos, que acudieron a la fecundación in vitro para, tras un diagnóstico pre-implantatorio, poder seleccionar un embrión sordo. En la polémica que generó esta insólita decisión, la pareja argumentó, precisamente, que la sordera no es peor ni mejor que su contrario; que es simplemente diferente. <em>“La sordera</em> –argumentaron– <em>es una realidad positiva, con aspectos maravillosos; es como ser judío o negro, y no tenemos la impresión de que pertenecer a uno de esos grupos minoritarios sea una desgracia… Si las personas que oyen tienen derecho a eliminar embriones sordos, nosotros deberíamos tenerlo también para desechar un embrión sin sordera”</em>; argumentación que Tomato Lichy remató con esta observación dirigida al entrevistador de la BBC:<em> “en una comunidad de sordos usted sería el discapacitado”.</em></p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/03-foto-portada.jpg" alt="" width="200" height="217" />Efectivamente, se trata de un caso límite, pero perfectamente válido para constatar que el discurso de la indiferencia –que el respeto a los diferentes exige una indiferencia valorativa– no es argumento; el caso Lichy-Garfield sirve para comprender que la discusión en los debates sociales no es acerca de lo simplemente diferente, sino sobre lo bueno y lo malo, lo mejor y lo peor y que, por tanto, el respeto a las diferentes sensibilidades e identidades no pasa por admitir cualesquiera exigencias formuladas a partir de lo que cada uno considera fundamental para la propia identidad.</p>
<p>Necesitamos un canon de lo humano capaz de discernir si lo que está en juego es una simple cuestión de diferencias o una elección entre lo más o menos plenamente humano o, incluso, lo inhumano. Adoptar algún tipo de canon sobre lo humano entraña, desde luego, gran dificultad, pero más complicado todavía es que podamos convivir si renunciamos a encontrar una base racional para discutir sobre lo mejor y lo peor. Si eliminamos una base racional para el diálogo, estamos admitiendo que la única justificación de las decisiones políticas es al fin y a la postre la fuerza de los votos; o sea, la fuerza.</p>
<p></br></br><br />
<em><strong>Nota:</strong> Este artículo fue publicado originalmente en <a href="http://www.Arvo.net">Arvo.net</a></em></p>
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		<title>Fe y solidaridad en tiempos de prueba, a ejemplo de San Alberto Hurtado</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Nov 2008 02:40:31 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Los acontecimientos de la hora presente nos demuestran que es necesario y bueno hacer un alto en el camino para valorar el legado de este santo de la fe.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/06-foto-1-autor.jpg" alt="" width="200" height="120" /><strong>1. Recordando una<em> “hora de gracia para Chile”</em></strong></p>
<p>Con gran alegría la Iglesia celebra hoy el tercer aniversario de la canonización del Padre Alberto Hurtado, un gran regalo de Dios para nuestra Patria, como también lo han sido la canonización de Teresa de Los Andes y las beatificaciones de Laura Vicuña y Ceferino Namuncura. En un país de memoria frágil, nos hace bien revivir ese hermoso acontecimiento que es parte del patrimonio histórico de Chile y que se tradujo en la fiesta memorable que se vivió en la Plaza de San Pedro y en todo nuestro país, en octubre del año 2005. Los acontecimientos de la hora presente nos demuestran que es necesario y bueno hacer un alto en el camino para valorar el legado de este santo de la fe y “padre de la Patria”, como lo llamó el entonces Presidente de la República.</p>
<p><strong>2. La necesaria consecuencia de los líderes</strong></p>
<p>El Padre Hurtado no se quedó en declaraciones, homilías ni en discursos. Los hizo y muy bien. Aunque sus escritos remecieron a la Iglesia y al país, estaba convencido de que <em>“el mundo está cansado de discursos (&#8230;) Quiere hechos, quiere obras, quiere ver a los cristianos que encarnan como Cristo la verdad en su vida”</em>. Hoy, cuando la opinión pública clama a sus dirigentes una mayor consecuencia entre el decir y el actuar, el ejemplo de este sacerdote santo que pone en práctica lo que cree es un testimonio elocuente que urge resaltar. En vísperas de las elecciones de alcaldes y concejales, un proceso de la más alta trascendencia para la vida de las personas y sus comunidades, es saludable para nuestra convivencia democrática que los electores puedan discernir, libremente y en conciencia, los proyectos y personas que mejor se acercan a sus ideales y valores, que mejor traducen sus propuestas en acciones, y que con mayor coherencia trabajan en favor del bien común. Quiera el Señor que los comicios transcurran en plena normalidad, y que el Compromiso de Amistad Cívica que los partidos políticos firmaron junto al Arzobispo de Santiago en el mes de agosto, se traduzca en una jornada pacífica, sin triunfalismos ni revanchismos, por el mayor bien y progreso de todos.</p>
<p><strong>3. La verdadera riqueza: el servicio a los pobres</strong></p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/06-foto-2.jpg" alt="" width="200" height="270" />San Alberto tenía muy claro que <em>“<strong>el pobre es Cristo que carga su cruz, y como a Cristo debemos amarlo y ampararlo. Debemos tratarlo como a un hermano, como ser humano</strong>”.</em> Para san Alberto, la opción preferencial por los pobres es una opción genuinamente eclesial que remonta a Dios y a Cristo mismo.</p>
<p>Nos decía el Padre Hurtado: <em>“<strong>la misión de los ricos es servir a los pobres”</strong></em><strong>.</strong><em> “Y en la Iglesia Santa, la Iglesia de los pobres, los ricos también tienen entrada con un pasaporte: el servicio a los pobres”.</em> ¡Qué lección más contundente para aquellos que, ante el altar de un mal entendido<em> “progreso”,</em> exaltan la riqueza como un triunfo, el prestigio como ideal y el poder como la principal ambición! La crisis financiera internacional, que también manifiesta sus efectos en Chile, nos da suficientes pruebas en este sentido y bien vale la pena una consideración particular al respecto.</p>
<p>4. En tiempos de crisis, construir sobre roca firme</p>
<p>Aunque los pastores no somos, necesariamente, expertos en ciencias económicas, la Iglesia es maestra en humanidad al enseñarnos el amor de Dios. La referencia evangélica con que el Santo Padre Benedicto XVI ha meditado en torno a la incierta situación de las finanzas mundiales resulta muy iluminadora para nuestros días. Porque cuando el afán del lucro y la acción especulativa sin límites se imponen en los mercados, la persona humana está construyendo su casa sobre arena. <em><strong>“Quien construye su vida sobre estas realidades, sobre la materia, sobre el éxito, sobre todo lo que es apariencia, construye sobre arena. Únicamente la Palabra de Dios es el fundamento de toda la realidad, es estable como el cielo y más que el cielo; es la realidad”</strong></em>, ha dicho el Papa.</p>
<p>Sabemos que nadie es inmune a estas crisis, pero al mismo tiempo valoramos los pasos previsores que la institucionalidad de nuestro país ha venido dando y que le permiten enfrentar de mejor modo sus consecuencias. De un modo especial saludamos la iniciativa del Gobierno al invitar a los principales actores nacionales a actuar unidos en esta situación de crisis mundial. Trabajar en unidad y colaboración es, sin duda, un camino para construir sobre<em> “roca firme”</em>. En efecto, la buena voluntad y la disposición de todos a un diálogo honesto, con altura de miras y espíritu constructivo, posibilitan acuerdos sobre las principales decisiones nacionales y evita al país enfrascarse en la enemistad y en largas y estériles polémicas que debilitan la amistad cívica y defraudan la confianza ciudadana.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/06-foto-3.jpg" alt="" width="200" height="133" />Si bien la prudencia aconseja adoptar un sano realismo en estas situaciones, no quisiéramos que una lógica fatalista termine instalando el miedo entre los agentes y los procesos económicos. La experiencia, lamentablemente, nos demuestra que los más perjudicados por estas crisis terminan siendo los grupos más vulnerables de la sociedad, los pobres, los predilectos de Jesús. En ese sentido, hacemos un ferviente llamado a todos los empresarios y emprendedores de nuestra patria, y a todos los trabajadores: necesitamos valorar, cuidar y promover nuestras fuentes de empleo, dignificar el trabajo, hacerlo cada día mejor, comprender que un trabajo bien hecho y dignamente remunerado es el sustento de la familia, el pilar de nuestra sociedad. Valoramos el apoyo que se quiere dar a las Pymes, donde encuentra empleo la mayor parte de los trabajadores, y pedimos respetuosamente a empresarios y trabajadores, así como a las autoridades del Ejecutivo y del Parlamento, aportar su mayor esfuerzo para impedir, en todo cuanto nos sea posible, la pérdida de fuentes laborales.</p>
<p><strong>5. Solidaridad y justicia, hoy más que nunca</strong></p>
<p>Los cristianos estamos llamados a exaltar la solidaridad y la justicia como virtudes urgentes de verificar en nuestro tiempo. No se trata de una simple motivación hacia una actitud asistencial. El Padre Hurtado nos deja una tarea que no podemos eludir: se trata sobre todo de hacer justicia pues la caridad construye sobre la base de la justicia. Por ese motivo, tres años después de su canonización, a todos nos duelen las injusticias sociales, los hechos de corrupción y valoramos todas las acciones destinadas a dignificar a los más pobres y a hacerlos sujetos de nuestra historia. En estos tiempos en que las proyecciones económicas tambalean, estos énfasis deben ser reforzados. Porque <em><strong>“sin justicia social no puede existir democracia integral”</strong></em>.</p>
<p><strong>6. ¿Qué haría Cristo en nuestro lugar?</strong></p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/06-foto-portada.jpg" alt="" width="200" height="291" />La vida del Padre Hurtado se explica por <strong>su amor apasionado y vehemente por Jesucristo</strong>. Si una palabra tuvo permanentemente en sus labios fue precisamente la de Cristo. Él era su único anhelo y su principal energía. <em><strong>“Apóstol de Jesucristo”</strong></em> lo llamó su gran amigo, Monseñor Manuel Larraín, en sus exequias. Y en pocas palabras lo resumió el Santo Padre durante su homilía en la Misa de Canonización:<em> “En el amor y entrega total a la voluntad de Dios encontraba la fuerza para el apostolado”.</em></p>
<p>La pregunta central y reiterada del Padre Hurtado, también hoy, en vísperas del Bicentenario de nuestra Independencia, es: <em><strong>“¿qué haría Cristo si estuviera en mi lugar?”</strong></em>. Es una pregunta relevante, una invitación que despierta las grandes potencialidades del corazón humano: encarnar a Cristo en el trabajo, en la familia, en las relaciones afectivas, en el estudio, en la profesión, en la vida deportiva, en la vida cultural, en la vida social. Y no nos cabe duda que seguiría defendiendo a los pobres, promoviendo la vida plena para todos y liberándonos de tanta esclavitud personal y social. Y por supuesto, en esas mismas tareas encontraríamos también hoy a San Alberto Hurtado.</p>
<p>Al Padre Hurtado le tocó vivir la cultura de la sobriedad y del ahorro. A nosotros, acostumbrados a vivir en medio de la cultura del consumo y del individualismo, y ante un escenario de incertidumbre globalizada: ¿qué haría Cristo si estuviera en mi lugar?</p>
<p>Ante sus ojos y los nuestros está un progreso que no alcanza para todos, están las oportunidades que se reparten de manera desigual, los modelos diversos de vida familiar, de desarrollo de la sociedad y de la persona humana: ¿qué haría Cristo si estuviera en mi lugar?</p>
<p>Que la Virgen María, a quien el Padre Hurtado llamaba cariñosamente “la Mamita”, nos haga mirar a Jesús y le pida a Él que fije en nosotros su mirada. Que Ella nos proteja a todos y nos haga discípulos misioneros cada vez más fieles de su Hijo Jesucristo.</p>
<p><strong>El Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile</strong></p>
<p><strong>+ Alejandro Goic Karmelic</strong><br />
Obispo de Rancagua<br />
Presidente de la CECh</p>
<p><strong>+ Gonzalo Duarte García de Cortázar</strong><br />
Obispo de Valparaíso<br />
Vicepresidente</p>
<p><strong>+ Card. Francisco Javier Errázuriz Ossa</strong><br />
Arzobispo de Santiago</p>
<p><strong>+ Ricardo Ezzati Andrello</strong><br />
Arzobispo de Concepción</p>
<p><strong>+ Cristián Contreras Villarroel</strong><br />
Obispo Auxiliar de Santiago<br />
Secretario General</p>
<p><em>Santiago, 23 de octubre de 2008.</em></p>
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		<title>Proyecto de ley contra la discriminación: Antesala para transformar deseos en derechos</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Sep 2008 01:41:51 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El proyecto entrega a terceros interesados, titulares de meras expectativas, la titularidad de todo o parte de derechos ajenos, privando a sus verdaderos titulares de facultades esenciales de su derecho de dominio.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/08/02-foto-1-autor.jpg" alt="" width="174" height="244" />Se encuentra en su segundo trámite constitucional, pendiente el segundo informe de Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, el proyecto de ley que establece medidas contra la discriminación, Boletín Nº 3815-07. Se trata de una ley demandada hace 10 años por el Movilh -Movimiento de Integración y Liberación Homosexual- en alianza con otros sectores que también alegan ser discriminados. Se pretende introducir una nueva reglamentación, <em>“que otorgue un tratamiento integral y más efectivo a la no discriminación”</em>. Como antecedente de esta afirmación se han citado diversos Tratados Internacionales suscritos y ratificados por Chile que se encuentran vigentes, como también el hecho que en nuestro país se han introducido regulaciones legales sobre la materia aplicables a determinados sectores. Con ello, se afirma <em>“no hay razón alguna para evitar que se regule, por vía meramente legal, el mecanismo idóneo para proteger el principio de no discriminación”</em>. A mayor abundamiento, se sostiene que <em>“la dinamicidad que suponen las normas de rango legal, permitirá una constante reformulación del contenido normativo del principio, acorde con los avances del mundo moderno. Ello no sucede con una norma de rango constitucional”</em>. Pues semejantes razones no bastan para probar que, en la especie, una regulación legal sobre la materia, adicional a la contenida en nuestra Constitución Política, sea del todo necesaria y conveniente, ni menos que represente un avance considerable en la protección del bien jurídico de la igualdad ante la ley: en efecto, nuestra Constitución Política de la República consagra en su art. 19 Nº2: <em>“La igualdad ante la ley En Chile no hay persona ni grupo privilegiados. En Chile no hay esclavos y el que pise su territorio queda libre. Hombres y mujeres son iguales ante la ley. Ni la ley ni autoridad alguna podrán establecer diferencias arbitrarias”</em>. Como es sabido, se trata de una garantía que nuestra Constitución asegura a todas las personas, y que protege a través de del recurso de protección, acción cautelar que procede siempre que cualquier titular de esta garantía sea objeto de privación, perturbación o amenaza en el legítimo ejercicio de su derecho en la especie.</p>
<p>Los principales aspectos de este proyecto de ley son la definición de discriminación arbitraria que contiene en su artículo tercero, y la acción especial de no discriminación que consagra para demandar ante la Corte de Apelaciones, incorporando así una nueva regulación de la materia, por sobre el Recurso de Protección actualmente consagrado en nuestra Constitución.</p>
<p>Pues bien, el proyecto de ley en trámite que establece medidas contra la discriminación no importa un avance sustantivo en la protección de la garantía constitucional de la igualdad ante la ley.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/09/01-proyecto-ley-foto-porta.jpg" alt="" width="200" height="180" />La definición de discriminación arbitraria es equívoca y sirve de fuente para numerosos problemas y abusos: El art. 3 del proyecto en comento dice: “<em>Para los efectos de esta ley, se entenderá por acto o conducta de discriminación arbitraria toda forma injustificada de distinción, exclusión, restricción o preferencia, cometida por agentes del Estado o particulares, que prive, perturbe o amenace el ejercicio de los derechos establecidos en la Constitución Política de la República, en la ley, así como en los Tratados Internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes, en particular cuando aquellas se encuentren fundadas en motivos de raza o etnia, nacionalidad, situación socioeconómica, lugar de residencia, idioma, ideología u opinión política, sindicación o participación en asociaciones gremiales, sexo, género, orientación sexual, estado civil, edad, filiación, apariencia personal, enfermedad o discapacidad”</em>.</p>
<p>Como puede advertirse, al ocupar una definición de discriminación arbitraria basada en la casuística y criterios materiales y contingentes, excluye diversas hipótesis de igual o mayor relevancia como susceptibles de discriminación arbitraria, entregando menor seguridad jurídica que un criterio sustantivo y formal, por tanto omni-comprensivo y aplicable a cualquier caso de desigualdad injusta, y por igual respecto de los posibles sujetos pasivos de discriminación injustificada, sin privilegiar a priori a ninguno.<br />
También, al causar una superabundancia de cuerpos legales aplicables en la materia, sin especificar si acaso son complementarios, excluyentes, unos previos a otros, generando confusión y duplicidad.<br />
Asimismo, al establecer una regulación sobre la materia menos eficiente que la del recurso de protección (no establece trámite de admisibilidad, no contempla recurso de apelación, nada dice sobre la apreciación de la prueba, nada dice sobre una eventual orden de no innovar, sólo permite ser interpuesta por el personalmente afectado), disminuye la eficacia del recurso de protección en la materia a través de la redundancia que lo vuelve innecesario.</p>
<p>Más bien, el proyecto de ley constituye un retroceso sustantivo en la protección de la garantía constitucional de la igualdad ante la ley, en cuanto dificulta la prueba en los casos en que tal discriminación ocurra: obliga al demandante a probar un elemento subjetivo –el ánimo discriminatorio de parte del demandado, sea éste particular o permanente- en vez de analizar la objetiva proporción o desproporción entre la naturaleza de los fines de una actividad y la de los medios idóneos para alcanzarlo; a través de la inclusión de hipótesis especiales susceptibles de discriminación arbitraria sirve de ocasión para que en el proceso se invierta la carga de la prueba.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/09/01-proyecto-ley-foto-2.jpg" alt="" width="200" height="133" />El proyecto de ley contiene graves vicios de inconstitucionalidad: en concreto, y a través de la judicialización de la frustración o negación de intereses de terceros, priva al titular de un derecho de la esencial facultad de elegir por sí los fines legítimos que pretende alcanzar ejerciendo su mismo derecho, y de escoger los medios idóneos para tal objetivo, excluyendo de su elección -mediante la amenaza de una sanción- los medios que él no puede rechazar, no obstante tal rechazo pueda ser perfectamente justo y razonable en muchos casos.</p>
<p>Por ello, y más allá de las buenas intenciones y los discursos, entrega a los terceros interesados, titulares de meras expectativas, la titularidad de todo o parte de derechos ajenos, privando a sus verdaderos titulares de facultades esenciales de su derecho de dominio, afectando así numerosas garantías constitucionales.</p>
<p>Además, al incorporar una particular y poco conveniente definición de discriminación arbitraria, interpreta el artículo 19 Nº 2 de la Constitución, requiriendo así para su aprobación un quórum especial, dando lugar a futuros requerimientos de inconstitucionalidad y/o de inaplicabilidad ante el Tribunal Constitucional.</p>
<p>Finalmente, el proyecto de ley en comento establece en su artículo 9 una nueva agravante de la responsabilidad penal, incorporando el numeral 21 al artículo 12 del Código Penal, a saber: “cometer el delito fundado por motivos de discriminación arbitraria”. Esta redacción, al no definir qué conductas concretas se entenderán fundadas en tal motivo, ni de qué forma, constituye una agravante genérica, contraria al principio de tipicidad que garantiza el artículo 19 Nº 3 de nuestra Constitución. En efecto, la ley penal debe bastarse a sí misma, de modo que no quepan reglamentos ni disposiciones emanadas del Gobierno para desarrollarla: ninguna ley puede establecer penas sin que la conducta que se pretende sancionar esté expresa y completamente descrita en ella.</p>
<p>Con todo, y más allá de tecnicismos jurídicos –por cierto muy relevantes- el proyecto de ley que establece medidas contra la discriminación es la puerta de entrada de graves y tal vez irreparables daños a la sociedad. Tal como ha ocurrido en otros países, leyes como éstas permiten, mediante recursos judiciales, consagrar deseos como derechos, legitimando conductas y opciones personales.<br />
No es correcto pretender alcanzar una sociedad más inclusiva y respetuosa por este camino: la judicialización de los conflictos sólo degenera en mayores exclusiones e intolerancias, profundizando las divisiones entre “vencedores y vencidos”. Más bien, parece que el camino correcto radica en un auténtico respeto hacia la persona y su dignidad, lo cual por cierto implica llamar al bien como tal y al mal por su nombre, sin relativizar aquello que conviene y aquello que contraviene a la naturaleza so pretexto de una tolerancia mal entendida.</p>
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		<title>Prat y el servicio público del Siglo XXI</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Jul 2008 18:45:40 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La revalorización y veneración de un sentido riguroso del deber funcionario, como eje del servicio público, tiene así su más calificado ejemplo y precedente en Arturo Prat, el marino-héroe, sí, pero también el abogado que cumple con entusiasmo sus obligaciones hacia la sociedad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/06/gonzalo-vial.jpg" alt="Gonzalo Vial" width="200" height="171" />Por la información se advierte que uno de los puntos estimados cruciales es mejorar las remuneraciones de los funcionarios superiores, de modo de retenerlos y que no funcione la “grúa” de la empresa privada, y los “levante”.<br />
Objetivo acertado&#8230; dentro de ciertos límites. Pues si creemos que la “alta dirección pública” va a competir en alicientes monetarios con la “alta dirección privada”, muy luego comprobaremos ser ésa una carrera perdida de antemano: siempre la esfera donde prime el lucro, muy legítima desde luego, hará ofertas más atractivas que el servicio público. El camino, creo, debe combinar una remuneración adecuada de dicho servicio —la cual nunca será de verdad competitiva, peso por peso, con la que formule el sector privado para su propia esfera superior de mandos— y una restauración del CONCEPTO del funcionario de primera línea, que elige aportar su esfuerzo profesional y personal, no al lucro propio o ajeno (opción, reitero, perfectamente lícita), sino al bien común de la sociedad, representada por el Estado.<br />
Este tipo de personas existe. Son muy capaces, muy preparadas en su especialidad, muy trabajadoras, el bienestar social las conmueve y empuja, no tienen (comúnmente) afanes de notoriedad ni de éxitos sensacionales, y prefieren la seguridad mediana de un cargo administrativo a los riesgos de un lucro mayor pero incierto. No pueden ser llamadas burócratas, ni siquiera altos burócratas —pues nada tienen de rutinarias, sacadoras de vuelta, tramitadoras, etc.—: son funcionarios superiores del servicio público.</p>
<p>Sé que existen, pues los he encontrado constantemente en el curso de una vida ya larga. Hace 54 años, nada menos, secretario privado de un ministro de Hacienda, me asombraba la categoría intelectual, ética y humana, seriedad, modestia y consagración que exhibía la mayor parte de los jefes de servicio de esa cartera, y cómo rechazaban casi sin darse cuenta los cantos de sirena de la empresa privada, porque se sentían cumpliendo una tarea socialmente más productiva, y más conforme con sus idiosincrasias personales. Recuerdo una directora de Aduanas de superlativas condiciones, y un joven director de Presupuestos que después tendría, hasta hoy, una honrosa carrera política y de finanzas. Después, en 1960, pudimos presenciar la hermosa hazaña colectiva de la CORFO al “destapar” la desembocadura del Lago Riñihue, cegada por el terremoto de ese año, y que amenazaba de pavorosa inundación a la ciudad de Valdivia. Y durante mucho tiempo formé parte de un consejo público de abogados, cuyos miembros reunían los mismos caracteres.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/06/2-arturo-prat.jpg" alt="Arturo Prat" width="200" height="300" />Sin embargo, semejante noción del servicio público se ha desvalorizado los últimos tiempos, en combate desigual con el ambiente “posmoderno”, “progresista”, que enfatiza el triunfo, lucro y goce del individuo, y el automarqueteo, con desprecio de los sufrimientos ajenos y de los valores sociales.<br />
Es necesario no perder, recapturar el espíritu de “servicio público”, y en eso debe consistir su “alta dirección”, aun por encima —sin olvidarlos— de los aspectos quizás de mayor urgencia, como los de capacidad, técnica o renta.<br />
En este sentido, la figura del héroe que conmemoramos mañana es ejemplar. No sólo militar, sino también civilmente, pues adquirió con sacrificio una profesión de este último ámbito para prestar, y efectivamente prestó, el mismo servicio que ya entregaba en lo castrense. Prat aparece así como el servidor público por excelencia.</p>
<p>Conviene rescatar de un posible olvido (peligro que no corre, ciertamente, la hazaña del 21 de mayo) algunos rasgos de Arturo Prat, principios muy notables de su consagración al servicio público:<br />
1. Nunca aprovechar el Estado y su servicio para ventaja propia. Notemos, en esto, que Prat, siendo marino de intensa y continuada labor como tal entre 1870 y 1876 se recibió de abogado DURANTE SUS HORAS LIBRES, SIN JAMÁS SOLICITAR —PORQUE LO ESTIMABA IMPROPIO— UN DIA SIQUIERA DE LICENCIA PARA ESE FIN. De cuyo modo, y dando difíciles exámenes libres ante comisiones cuyos integrantes no conocía, cursó “humanidades” (la enseñanza media de hoy) completas; rindió el “bachillerato”, puerta de acceso a la instrucción superior; aprobó todos los ramos de Derecho; hizo la práctica profesional en un bufete porteño; escribió y defendió su tesis o memoria de prueba, y dio el examen final ante la Corte Suprema que entonces era de rigor. Fue el primer abogado salido de la Armada, pero ella nada le dio al efecto&#8230; porque nada pidió.<br />
Más todavía, recibido de abogado, y aunque su mujer se lo pedía, y el futuro de marino era incierto (el gobierno acababa de cerrar la Escuela Naval), Prat no quiso dejar la Armada. Hubiera sido una “inconsecuencia”, explicó, haberla aprovechado para titularse en leyes, para inmediatamente después olvidarse de ella.<br />
2. Usar los fondos públicos con el más riguroso decoro. Agente chileno en Argentina de lo que hoy llamaríamos “inteligencia”, el año 1878, recibió una suma para gastos en libras esterlinas de oro. Rindió por ella una cuenta asombrosamente minuciosa, y devolvió un saldo apreciable que le había sobrado. Leyendo la cuenta, impresiona cómo Arturo Prat separa el gasto imputable a la misión encargada, de los desembolsos personales suyos, y excluye éstos. v.gr., registra pero no cobra al Estado un corte de pelo, pues de todos modos hubiera debido hacerlo. O carga el importe de un almuerzo, pero no el vino del mismo. Etc.<br />
3. ¿Cuál era para Prat la esencia del servicio público? Que el funcionario CUMPLIERA SU DEBER EN TODO Y HASTA EL FIN.<br />
Cuando alguien, sin mala intención, dio como causa del salto inmortal un deseo de gloria, la mujer del héroe salió a la prensa para refutarlo:<br />
“El no habría sido capaz&#8230; de pensar en su gloria personal, en esos solemnes momentos. Si saltó, fue buscando el último recurso que le quedaba para abordar y hacer suya la nave enemiga, lo que ERA SU DEBER, el norte de Arturo”.<br />
El abordaje no fue pues un impromptu o un gesto romántico, sino una forma de cumplir su deber. Forma estudiada y preparada cuidadosamente los días anteriores, descartando otras (v.gr., la fabricación y uso de torpedos) por imposibles. Forma cuya posibilidad de éxito se presentaba, y Prat lo sabía, muy remota&#8230; pero existente. Y existiendo, “era su deber” —su deber funcionario— ensayarla.<br />
Es importante agregar que el mismo principio aplica a su corta actuación de abogado-funcionario: cumplir el deber de tal hasta el extremo, aunque duela&#8230; aunque perjudique.<br />
Nombrado de oficio, sin buscarlo (por sus conocimientos jurídicos), defensor de inculpados en juicios de guerra navales, ejercía esta defensa a fondo, contradiciendo —duramente, si fuese necesario— al acusador, que era a la vez jefe jerárquico del acusado&#8230; y del mismo Prat.<br />
Emblemático sería el caso de Luis Uribe, su futuro compañero de Iquique. Teniente 1º, fue acusado en juicio naval nada menos que por un contraalmirante, y uno de gran prestigio, José Anacleto Goñi. No hay espacio para analizar los motivos, ni menos quién tenía razón. Pero Prat, encargado de la defensa de Uribe, no vaciló en descargar todas sus baterías jurídicas contra Goñi, con frases como éstas:<br />
Goñi (dijo Arturo Prat) recurrió respecto de Uribe a “medios ilegítimos&#8230; reprobados por la delicadeza y el honor… que nada justifica&#8230; Estaba empeñado&#8230; (su) amor propio, sentimiento que con tanta fuerza nos impele a hacer triunfar nuestros propósitos, por desacordados que sean”.<br />
Así se refirió un capitán de corbeta a un contraalmirante, el año 1875. Su derecho y su deber de defensor primaron —según correspondía— sobre su respeto de subordinado, y aun sobre la admiración y agradecimiento que tenía por Goñi, quien había favorecido mucho a la Escuela Naval, la niña de los ojos de Prat.<br />
La revalorización y veneración de un sentido riguroso del deber funcionario, como eje del servicio público, tiene así su más calificado ejemplo y precedente en Arturo Prat, el marino-héroe, sí, pero también el abogado que cumple con entusiasmo sus obligaciones hacia la sociedad.</p>
<p><em><strong>La Segunda</strong>, 20 de mayo, 2008</em></p>
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		<title>La familia en el siglo XXI</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Jul 2008 18:35:58 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/06/4-emili-aviles.jpg" alt="Emili Avilés" width="150" height="193" />La publicidad de los medios, a menudo con una descripción y una promoción falseadas de la familia, nos arrastran por «la dictadura de los usos sociales», expresión utilizada hace ya muchos años por Ortega y Gasset. Por eso, hoy como ayer, relativizar la importancia de la familia e imponer ideologías que nos aparten del conocimiento de lo que es la persona y su dignidad, sería la mayor de las injusticias, nunca nos aportaría verdadero progreso humano.<br />
Hablar de familia es hablar de libertad, autoridad, respeto, amor, crecimiento, entrega a los demás. Sí. En la familia encontramos la primera libertad, que está conectada íntimamente con el servicio a los demás. Una libertad que es sacrificio y renuncia; que siempre cuidará con finura del gran valor del respeto y la justicia. En ella encontramos fortaleza ante la adversidad, ambiente de alegre vencimiento, de mejora real y para todos, comprensión, cierta unánime esperanza, una referencia vital.<br />
En la familia, por su propia naturaleza, se produce el desarrollo personal en un marco de responsabilidad y solidaridad, pues las relaciones familiares son —luchamos todos porque sean- esencialmente, relaciones de amor. Por eso es fuente de humanización y crecimiento personal, el mejor lugar donde las desigualdades pueden ser superadas, es principio afectivo de la especie humana, cuna de socialización primaria e identitaria.<br />
En las relaciones familiares, como primer objetivo, será preciso cultivar y acordar continuamente sus funciones personales: conyugal, parental y fraternal. Esta prioridad comienza ya con el noviazgo; de hecho, ahí se toma la mayor decisión, que después será muy difícil corregir. Tan es así, que a la hora de casarse conviene fijarse más en las funciones personales de la familia que se va a formar, que en los beneficios que en general puede dar (funciones institucionales: biológica, económica, protectora, cultural y de integración).<br />
Los gobernantes, si se quieren ocupar sinceramente del bien de la sociedad, entenderán que la familia es, más que una unidad jurídica, social y económica, una comunidad de amor y de solidaridad, también insustituible para la enseñanza y transmisión de los valores culturales, éticos y sociales, esenciales para el desarrollo y bienestar de todos los ciudadanos.<br />
Y es que, existen funciones sociales, también con objetivos muy prácticos, que no pueden ser desempeñadas por otras instituciones distintas a la familia. Esto permite descubrir que la familia natural es un grupo primario que se constituye por la residencia común, la cooperación y la reproducción. No es posible que una sociedad moderna produzca los bienes, referencias y claves que requiere para operar, sin el concurso de la familia como referente principal.</p>
<p><em><strong>Emili Avilés</strong>, Padre de familia numerosa. Profesor especialista en pedagogía terapéutica.<br />
Subdirector de Educar es Fácil.</em></p>
<p><a href="http://www.conoze.com/doc.php?doc=7954">http://www.conoze.com/doc.php?doc=7954</a></p>
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