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		<title>Crisis económica, crisis familiar y sentido común</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Feb 2009 00:53:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hoy no hay matrimonios mientras no se tenga la vida completamente solucionada, y no hay hijos mientras no se pueda estar seguro de poder darles todo... Pero, ¿qué tan seguros?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/10/01-foto-1-autor2.jpg" alt="" width="200" height="284" />Hubo quienes pensaron que el papa <em>“nuevo”</em>, a diferencia de Juan Pablo II, nos daría un reinado más tranquilo, sereno, uno en el que prácticamente <em>“no pasaría nada”</em>. El papa estaría en el Vaticano, donde le corresponde, y desde allí, quizás haría un par de reformas de corte conservador dentro de la Iglesia, pero nada que le importe realmente al mundo libre de las ataduras de la religión. Y seguramente, escribiría un buen par de documentos de esos que, al final del día, nadie leerá. Porque, después de todo, es un intelectual, un hombre de libros…</p>
<p>Sin embargo, ha resultado que, de un modo completamente diverso, la actividad de nuestro papa ha sido, si cabe, aún más intensa que la de su predecesor. Uno de esos modos ha consistido en indicar sin rodeos y con una lucidez aplastante, con toda la caridad de un pastor y el rigor de un científico, los problemas más profundos que aquejan a nuestra civilización. Precisamente aquellos que, si bien conocemos, no queremos reconocer.</p>
<p>En una de sus intervenciones más recientes, dirigiéndose al sínodo de obispos, el Santo Padre comentaba la actual crisis financiera. Su conclusión fue categórica y contundente: el que pone su fe en el dinero construye sobre arena, pone los cimientos de su vida en ilusiones.<em> “Vemos con el colapso de los grandes bancos que el dinero sencillamente desaparece, que no significa nada, y que todas las cosas que nos parecen tan importantes, en realidad son secundarias”</em>, afirmó. Es decir, lo que nos falta, contra todas las presunciones de un falso <em>“sentido común”</em>, es el verdadero realismo, uno que nos haga ver cómo la única construcción sólida que puede realizar el hombre, es aquella que no es humana. En último término, decía el papa, la palabra de Dios.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/10/01-foto-22.jpg" alt="" width="200" height="136" />Por otra parte, hace algunas semanas, Rocco Buttiglione dijo en una conferencia en la Universidad Católica algo que a primera vista nos resulta sorprendente: <em>“la crisis financiera de los estados europeos es la crisis de la falta de familia”</em>.</p>
<p>La relación, sin embargo, es mucho más clara de lo que parece. Después de todo, la familia, pequeña Iglesia fundada en el matrimonio, imagen de la unión de Cristo con su Iglesia, es el modo en que el hombre participa de la Creación divina, procreando.</p>
<p>Por eso, más allá de las modalidades particulares, el único modo de destruir a la familia es desnaturalizarla: quitarle su naturaleza íntima para reemplazarla por otra, cualquiera que sea, la cual, necesariamente, responderá a intereses humanos. Es decir, se intentando fundar sobre arena algo que es divino, roca. Frente a cualquier otro ataque, sea éste de defectos personales, dificultades de convivencia, enfermedades o problemas materiales, la familia está preparada para resistir, y siempre saldrá triunfante. Mientras siga siendo familia, resistirá y permitirá superar todos los pequeños (o grandes) problemas y defectos de sus miembros. Lo que no puede soportar es que se la falsifique.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/10/01-foto-31.jpg" alt="" width="200" height="200" />El síntoma más claro de la debacle familiar en Europa es la crisis demográfica, que hace ya bastante tiempo dejó de ser inminente para hacerse absolutamente real y presente. Los europeos (y los chilenos, prontos a imitarlos) ya no tienen hijos, el fruto del amor verdaderamente conyugal, precisamente porque los esposos se unen para otra cosa, cualquiera que sea, desnaturalizando la familia. Curiosamente (o no tanto), las razones aducidas suelen ser de carácter económico. Como tener hijos es demasiado caro, no son compatibles con esos placeres y comodidades <em>(“necesidades”,</em> les llamamos) a los que el europeo (y el chileno) medio, hijo de la sociedad del bienestar, no está dispuesto a renunciar. Por eso, tampoco hay matrimonios mientras no se tenga la vida completamente solucionada, y no hay hijos mientras no se pueda estar seguro de poder darles todo. Pero, ¿qué tan seguros? Bueno, tan seguros como se puede estar. Tan seguro como lo son mis cuentas en el banco, tan seguro como mis inversiones en la Bolsa, a las cuales superviso personalmente o, mejor aún, pago a un experto para que me las supervise. A un experto de esas mismas instituciones financieras que hoy se están derrumbando.</p>
<p>En un noticiero italiano de hace pocos días, presentaron un reportaje sobre el fenómeno del <em>“bullismo”</em> en los colegios, el abuso colectivo a un compañero de curso, que llega a niveles de crueldad absolutamente irracionales. Mientras los padres se preguntaban, perplejos, por las raíces de un problema que no logran comprender <em>(“después de todo, a nuestros hijos nunca les faltó nada”</em>), el diagnóstico de los expertos era clarísimo: lo que hace falta, obviamente, no es la presencia y dirección amorosa y severa de los padres, sino asesorías psicopedagógicas a nivel de dirección del colegio y espacios de intervención directa con los alumnos, en forma de talleres de socialización y jornadas de reflexión sobre el problema.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/10/01-foto-portada1.jpg" alt="" width="200" height="150" />Por diversas que parezcan, la miopía de estos expertos es la misma que la que está derrumbando los mercados y que dejará en la calle y matará de hambre precisamente a aquellos que jamás han puesto un pie en la Bolsa de Comercio.</p>
<p>Unos llaman familia, es decir, roca, a un mero contrato de convivencia; otros llaman Dios, la roca del salmista, al dinero, el ídolo Mammón que, como todos los ídolos, tiene los pies de barro, es decir, de arena (cocida, eso sí, para aparentar solidez); otros por último, pretenden reemplazar la educación familiar, roca fundada en la convivencia cotidiana de sus miembros, por la arena y la paja de alguna teoría científica de moda.</p>
<p>Es la miopía, en fin, de todos nosotros cuando ponemos el culto a los ídolos en el lugar del verdadero sentido común.</p>
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		<title>La DC y el golpe militar</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Feb 2009 00:48:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Con el tiempo, los civiles estamos tendiendo a considerar lo sucedido el 11 de septiembre de 1973 como un mero «accidente» en el devenir democrático… Recrear así el pasado es simpático y consolador, pero presenta el peligro de que nos creamos el cuento.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/06/gonzalo-vial.jpg" alt="" width="200" height="171" />Con el tiempo, los civiles estamos tendiendo —quizás para mantener o recuperar la tranquilidad de conciencia, justificada o injustificada— a considerar lo sucedido el 11 de septiembre de 1973, como un mero <em>«accidente»</em> en el devenir democrático, un <em>«cuartelazo»</em> de los uniformados, que nadie quería sino ellos, y que impidió a los políticos consensuar una salida pacífica y positiva, quizás casi al alcance de la mano&#8230; cuando intervinieron los militares, sólo porque se les ocurrió.</p>
<p>Recrear así el pasado es simpático y consolador, pero presenta el peligro de que nos creamos el cuento, olvidemos lo VERDADERAMENTE sucedido, y en alguna forma tengamos que repetirlo. Con la probabilidad de que, entonces, no estén las Fuerzas Armadas para sacarnos del pantano. ¡Han dicho tantas veces: <em>«¡Nunca más!»</em> desde entonces!</p>
<p>El tema ha aflorado al discutirse por la prensa el papel que jugaron la Democracia Cristiana y sus líderes de la época, en el golpe militar, y específicamente en el célebre acuerdo de la Cámara, el 23 de agosto de 1973, que imputó a Allende, con mucho detalle, <em>“hechos y circunstancias”</em> que entrañaban un <em>“grave quebrantamiento del orden constitucional y legal”.</em></p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/03-foto-21.jpg" alt="" width="200" height="258" />En sus Nºs 2 y 3 —DOCE de las DIECISEIS líneas del acuerdo—, éste decía que los cuatro ministros castrenses del momento —atendida <em>“la naturaleza de las instituciones de las cuales son altos miembros y cuyo nombre se ha invocado para incorporarlas al ministerio”— </em>debieran <em>“poner inmediato término”</em> a las <em>“situaciones de hecho”</em> constitutivas de ese quebrantamiento. De lo contrario, incurrirían en <em>“abierta contradicción”</em> con la Carta Fundamental, comprometiendo <em>“gravemente”</em> el carácter y prestigio de aquellas instituciones&#8230;</p>
<p>La DC como tal copatrocinó este acuerdo, y sus jefaturas políticas lo aceptaron y sus diputados lo votaron sin ninguna oposición interna QUE SE HICIERA PUBLICA. Sin los sufragios de los parlamentarios democratacristianos, la Cámara no habría acordado nada.</p>
<p>Ahora bien, la perentoria exigencia de la mayoría de la Cámara a los ministros uniformados —el inmediato término de las inconstitucionalidades e ilegalidades— era insensata si dirigida a simples ministros, meros secretarios del Presidente de la República en áreas específicas de gobierno, de su exclusiva confianza y ejecutores de su voluntad. En cambio, era de perfecta lógica si se les solicitaba respaldar el “inmediato término” de las inconstitucionalidades e ilegalidades CON LA FUERZA ARMADA DE SUS INSTITUCIONES (de tres de las cuales eran comandantes en Jefe).</p>
<p>Es decir, el golpe&#8230; <em>«civilizado»</em> (cubierto púdicamente por alguna hoja de parra jurídica) o brutal, sangriento o indoloro&#8230; pero golpe de todos modos.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/03-foto-31.jpg" alt="" width="200" height="261" />¿Lo anticipó la Democracia Cristiana? Veamos los antecedentes revelados últimamente:</p>
<p><strong>a)</strong> El presidente del partido —y después primer Presidente de la República concertacionista— no «redactó» el acuerdo, pero lo <em>«revisó».</em> Es exactamente lo mismo: fue aprobado por la máxima autoridad partidaria, antes de votarse.</p>
<p><strong>b)</strong> El mismo personaje, al hacerle notar alguien las implicancias golpistas del texto que la colectividad votaría, dispuso que, en la PARTE SECRETA de la sesión del 23 de de agosto, un diputado DC, SIN ADVERTIR <em>“QUE LO HACÍA POR ENCARGO DEL PRESIDENTE DE SU PARTIDO”</em>, aclarara que éste no propiciaba un golpe (El Mercurio, 29 de noviembre). Veremos de inmediato que semejante <em>«aclaración secreta»</em>, DESCONOCIDA HASTA HOY, Y CUYO TEXTO PRECISO AUN SE IGNORA, NO TUVO, NO PUDO TENER, la menor importancia práctica.</p>
<p>Existen hechos de previo conocimiento, ya completamente indiscutibles, también importantes para terminar de apreciar este asunto y en general la posición de la DC respecto del golpe. Son los siguientes:</p>
<p><strong>1.</strong> Ningún partido ni parlamentario, ni líder opositor, nacional (derechista) ni democratacristiano, jugó ningún papel de ninguna especie en decidir, planificar ni ejecutar la acción uniformada del 11 de septiembre de 1973. Ni siquiera supieron de ella, sino los rumores que podían escucharse coetáneamente en cualquier café del centro.<br />
Lo mismo vale para los dirigentes de Patria y Libertad, comprometidos con el «tanquetazo» del 29 de junio, pero no con el 11 de septiembre, cuyos ocultos organizadores ignoraban que ocurriría el primero y lo desaprobaron vivamente.<br />
Esto confirma y subraya la inanidad de la <em>«aclaración»</em> secreta de la DC. Ella no pudo llegar por ninguna vía a esos organizadores, quienes sólo tuvieron a la vista el acuerdo literal del 23 de agosto, y debieron ratificarse con él en sus propósitos</p>
<p><strong>2.</strong> Serían las cúpulas castrenses, en cada rama, o parte de ellas, las que impulsaran el golpe. Hasta el punto que, de los comandantes en Jefe, sólo uno estaba totalmente decidido a darlo antes del 9 de septiembre. El General Director de Carabineros no se halló nunca de acuerdo ni intervino. La resolución definitiva de Ejército y FACH fue tomada ese 9 de septiembre, en la tarde, en la casa del general Pinochet, firmando éste y Leigh el<em> “papelito”</em> que enviara Merino desde el puerto, comprometiéndolos. Con anterioridad, el golpe, aunque planificado —pues su planeamiento era el mismo de la contrainsurgencia— simplemente no tenía existencia concreta.</p>
<p><strong><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/03-foto-4.jpg" alt="" width="200" height="280" />3.</strong> El golpe militar fue, pues, INSTITUCIONAL DE LAS FUERZAS ARMADAS Y DE ORDEN. Y su causa primera y básica: impedir la guerra civil que fatalmente se produciría, dada la polarización política, si ésta entraba a los cuarteles. Como fatalmente entraría en muy poco tiempo más.<br />
La guerra civil representaba para los institutos armados el sumum de sus males posibles: dividirse; muertos y heridos en las filas; perecer la disciplina,la jerarquía y la verticalidad del mando; quedar de antemano indefensos ante cualquier ataque vecinal, en particular de un Perú revanchista y armado hasta los dientes (cuya agresión, sabemos hoy, pudo comenzar ese mismo 11), etc.</p>
<p>Prats se lo había advertido sin tapujos a Allende: <em>“(Si actúan los generales pro golpe), no se producirá hacia abajo el quiebre de la verticalidad del mando, PORQUE HASTA LOS OFICIALES MAS CONSTITUCIONALISTAS ENTIENDEN QUE LA DIVISION DE LAS FUERZAS ARMADAS ES LA GUERRA CIVIL”</em> (Memorias).</p>
<p>Pues bien, los contendores de esta guerra civil en ciernes (que no eran uniformados), los que bordeaban el choque fratricida&#8230; ¿exhibían alguna disposición a evitarlo, a buscar un consenso aunque fuese transitorio que impidiera las 500.000 víctimas que Prats calculaba? Ninguna. No se propuso nunca una solución pacífica y común&#8230; ésa misma que ahora muchos dicen haber sido viable y hasta fácil. Cabe sostener que una de las partes (cualquiera) acertara al ser tan intransigente, al exigir la <em>“rendición incondicional” </em>del enemigo. Pero eso —de ser efectivo— significaba que no habría acuerdo sino guerra civil, precisamente lo que las Fuerzas Armadas no estaban dispuestas a permitir.</p>
<p>A la verdad, los civiles de ambos bandos habíamos llegado a aceptar la eventualidad de la guerra civil, tan irrenunciables eran, para cada cual, los valores que declaraban en juego y defendían.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/03-foto-5.jpg" alt="" width="200" height="133" />Inconscientemente, aun los que propiciaban la transacción de hecho no creían en ella. Así, el general Prats, con su «tregua», y el cardenal Silva con su <em>«diálogo».</em> Pues ambos, representantes de instituciones tan profunda y antiguamente vinculadas a Chile, MARGINABAN de sus respectivas gestiones a la Derecha, que venía de obtener el 21% de los votos populares (parlamentarias de marzo del ’73).</p>
<p>Excluirlos implicaba que lo buscado era no un consenso general de los chilenos, sino el arma para sojuzgar a una parte de ellos.</p>
<p>En este enfrentamiento final, antes de la guerra civil&#8230; ¿qué papel representó la Democracia Cristiana?<br />
Obedecía, como nunca en la historia del partido, a su líder natural,el ex presidente Frei Montalva, cuyo alter ego encabezaba la colectividad&#8230; el mismo personaje que después, muerto ya el jefe venerado, sería el caudillo de la Concertación y su primer Presidente.</p>
<p>No fue la DC un elemento morigerante en la tumultuosa lucha entre los dos bandos que se encaminaban a la guerra civil. Pues Frei odiaba políticamente a Allende (testigo, Gabriel Valdés), y le había dicho estar convencido de que su gobierno sería muy malo, sintiéndose por ello Frei y la Democracia Cristiana en el deber de que durase lo menos posible. Después, en su carta a Mariano Rumor, sostendría que <em>“la responsabilidad íntegra (del «quiebre» de la democracia chilena)&#8230; —y lo decimos sin eufemismo alguno— corresponde al régimen de la Unidad Popular”.</em></p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/03-foto-0-portada1.jpg" alt="" width="200" height="161" />Fracasado el diálogo, el alter ego de Frei y futuro Jefe del Estado, diría: <em>“Restablecer(lo)&#8230;es imposible, mientras el gobierno (de Allende) no restablezca la normalidad constitucional que ha quebrantado”.</em></p>
<p>Y otro DC, importantísimo hasta hoy en la Concertación: <em>“(Las Fuerzas Armadas) son las grandes reservas morales de nuestro país, y pueden ser ellas quienes en un momento dado estén llamadas a solucionar las cosas aquí. En esto no hay que tener tapujos, y lo demás es ser hipócritas”.</em></p>
<p>Y otro, senador: <em>“Los políticos ya hemos actuado. Ahora corresponde hacerlo a los militares”.</em></p>
<p>Es posible, y probable, que la solución militar soñada por la DC fuera muy distinta de la que en definitiva prosperó. ¿Un Allende bajo control de las Fuerzas Armadas, mediante ministros<em> «empoderados»</em> (como dicen ahora) y mandos medios inamovibles, de su confianza?¿Un paso castrense por el poder breve y normalizador de la democracia ya existente? De cualquier modo, era abrir la puerta un poquito, y es difícil abrir las puertas un poquito.</p>
<p></br></br><br />
<em><strong>Nota:</strong> Este artículo fue publicado originalmente por La Segunda.</em></p>
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		<title>Teología de la liberación como hermenéutica historiográfica y pseudo-mesianismo intrahistórico</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Jan 2009 02:20:25 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[A priori, el teólogo de la liberación “sabe” que lo que conocemos como Historia es una máscara para esconder los intereses de las clases dominantes. Ellos tienen la llave de la historiografía. Quienes los contradigan, sencillamente no entienden los principios “científicos” que les han sido revelados.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="FLOAT: left" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/01/05-foto-13.jpg" alt="" width="200" height="293" />Desde los tiempos de su predicación pública, Cristo se convirtió en piedra de escándalo, como había predicho el profeta Simeón, al realizarse la Presentación del Salvador en el Templo. El principal motivo por el que muchos judíos contemporáneos rechazaron a Jesús fue porque Dios encarnado no sólo no vino a instaurar un reino temporal, como esperaban algunos en su interpretación carnal de las profecías de Daniel y del Salmo 2, entre otros muchos pasajes vétero-testamentarios, sino que declaró abiertamente que su Reino no es de este mundo e introdujo la diferenciación entre la esfera del espíritu y la esfera de la prudencia política en la sociedad de los hombres, con una radicalidad desconocida aún por los profetas y los filósofos <em>“místicos”: “dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.</em></p>
<p>Muchos judíos rechazaron a Dios hecho hombre, el Emmanuel, y radicalizaron la expectación mesiánica en el sentido de espera de una liberación política e intra-histórica. Esto es lo que llevó en el año 70 al cumplimiento de las profecías de Jesús en lo referente a la destrucción de Jerusalén y del Templo (Mt 24, 2 y ss.; 19, 42-44. –A ellas se refiere también Flavio Josefo como “profecías antiguas”, sin saber que eran de Cristo): la expectación mesiánica aseguró a los zelotes que podrían triunfar en una guerra contra Roma. Esto mismo es lo que llevó a la rebelión de Bar Kokhba en el siglo II, a su auto-proclamación como mesías, a la expulsión de los cristianos de la sinagoga como <em>“traidores”</em> y al martirio de muchos de ellos por no reconocer a aquél como mesías y por no participar en la guerra suicida contra Roma (cfr. E. Michael Jones. <em>The Jewish Revolutionay Spirit and Its Influence on World History. Fidelity Press</em>. South Bend, 2008, pp. 49-53).</p>
<p>Cristo incoó su reino en la tierra por medio de la Iglesia, y ésta, pacíficamente, logró inspirar varias civilizaciones, entre las cuales la Cristiandad latina, quizá la única en la que, hacia el siglo XII, se pudo considerar abolida la esclavitud (Christopher Dawson, <em>The Making of Europe</em>; también, Jean Gimpel, <em>The Medieval Machine</em>). Pero hacia la misma época resurgió en el seno de esa misma Cristiandad el milenarismo y el mesianismo intra-histórico, que arraigó en el proletariado naciente de Europa por la retórica de clérigos desarraigados y heréticos. Por una extraña paradoja, este movimiento que puede considerarse judaizante en el sentido indicado de inmanentización de la salvación, condujo al asesinato de numerosos judíos en las riberas del Rin y en Jerusalén, al que sólo los Obispos lograron poner coto (cfr. Norman Cohn, <em>The Pursuit of the Millenium: Revolutionary Messianism in Medieval and Reformation Europe and Its Bearing on Modern Totalitarian Movements</em>. Harper and Row, Nueva York, 1961). Se inició así, en el seno de la comunidad cristiana, un tipo de fenómeno que nada tiene de nuevo, como se ve, ni de particularmente <em>“latinoamericano”,</em> pero que reaparece recurrentemente en la historia y que entre nosotros y hoy lleva el nombre de <em>“teología de la liberación”.</em></p>
<p><img class="alignleft" style="FLOAT: left" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/01/05-foto-22.jpg" alt="" width="200" height="272" />Por supuesto que cada uno de los movimientos de este tipo tiene su propio carácter. El últimamente mencionado depende de una aceptación de diversas categorías marxisto-engelsianas, conforme a las cuales la religión y la teoría, de por sí, no son sino una máscara de intereses de clase. Es decir, los adherentes de la teología de la liberación, de la auto-denominada<em> “teología latinoamericana”, </em>además de la tradicional y antigua aspiración a una liberación intrahistórica, expresada con claridad, por ejemplo, en la obra del vasco Jon Sobrino, sostienen a priori que la creencia religiosa en Cristo, la teología contemplativa que se ocupa de Dios en sí mismo, no son sino modos de perpetuar la explotación de<em> “los pobres”</em> (cfr. Jorge Costadoat. <em>“La liberación en la cristología de Jon Sobrino”.</em> Teol. vida. [online]. 2004, vol.45, no.1 [citado 07 Enero 2009], p.62-84. Disponible en la World Wide Web: . ISSN 0049-3449). Hay un ligero cambio de terminología respecto del marxismo, pues no se habla de<em> “los proletarios”.</em> Pero ese cambio no afecta para nada el espíritu del marxismo, pues Marx mismo enseñó en el Manifiesto comunista que los comunistas, al igual que el tirano de República IX, se ponen siempre del lado de los<em> “oprimidos”</em>, sin que importe el estadio de desarrollo de las relaciones de propiedad en cada lugar del planeta. Entonces, la teología de la liberación, y su voz encarnada en Sobrino, puede afirmar sin vergüenza y sin necesidad de estudiar archivos o la historia real que <em>“la cristología puede ser útil para cosas buenas, pero puede ser utilizada para cosas malas, lo cual no debiera extrañar, porque, siendo hecha por seres humanos, está también sujeta a la pecaminosidad y la manipulación. No hay que olvidar que en la historia ha habido cristologías heréticas que han recortado la verdad total de Cristo, y, lo que es peor, que ha habido cristologías objetivamente nocivas, que han presentado a un Cristo distinto y aun objetivamente contrario a Jesús de Nazaret. Recordemos que nuestro continente cristiano ha vivido siglos de opresión inhumana y anticristiana sin que la cristología, al parecer, se diera por enterada y sin que supusiera una denuncia profética en nombre de Jesucristo” </em>(ibídem). Y también: <em>“[Jon Sobrino] pretende ‘despacificar’ y ‘desidolatrizar’ a Cristo, de modo que no nos tranquilice ante la miseria y no pueda usarse su nombre para oprimir a nadie. […], la recuperación del Jesús histórico y de su praxis […] en oposición y rompimiento respecto de una fe en ‘un Cristo sin Jesús’ que por siglos se ha prestado para mantener a los pobres en la opresión […], rescatar y salvaguardar a Cristo de las distorsiones de su divinización y abstracción, las cuales operan como si con prescindencia de Jesús de Nazaret fuera posible saber en qué consiste ser ‘cristo’”</em> (ibídem).</p>
<p><img class="alignleft" style="FLOAT: left" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/01/05-foto-32.jpg" alt="" width="200" height="260" />No importa si, en realidad, España, por haber recibido la diferenciación cristiana entre el poder secular y el poder espiritual, por haber aceptado que Cristo es Dios y por ello Rey de reyes, es la única potencia de la historia que, a pesar de haber contado con el poder para aplastar a los pueblos sometidos a conquista (en este caso de América), inició, sin embargo, un debate sobre la justicia de la conquista que tuvo resultados concretos y que fue capaz de reconfigurar la empresa conquistadora toda. No importa si no pocos de los conquistadores mismos tenían intenciones evangelizadoras y llevaron a cabo una empresa probablemente justa, con la alianza de los pueblos sometidos a los imperios<em> “originarios”</em> (Cortés). No importa si junto a los conquistadores vinieron los misioneros y los oidores y corregidores que establecieron un orden jurídico (recuérdese de modo especial a Motolinea y a Polo de Ondegardo). No importa si las encomiendas en muchos lugares fueron sustituidas por pueblos de doctrina. No importa si la razón por la que inicialmente se aceptó la esclavitud de los africanos sea que se pensó que por medio de ella se los libraba de un destino más duro, ni si se dispuso que se les diera un trato conforme a la Epístola a Filemón. No importa si cuando España conoció de las cacerías humanas de africanos dejó de traficar con los negros, por ciertas bulas papales y por la actividad pastoral de un Pedro Claver. Todo eso no importa, porque a priori, el teólogo de la liberación <em>“sabe”</em> que todo eso no fue sino una máscara para esconder los intereses de las clases dominantes. Ellos tienen la llave de la historiografía. Quienes los contradigan, sencillamente no entienden los principios <em>“científicos”</em> que les han sido revelados a ellos por la Historia y por Marx, Gadamer, Ricoeur, sus profetas, en la escritura sagrada de las tesis sobre Feuerbach, el Manifiesto comunista, Verdad y método, Temps et récit y otras obras cuyo canon depende más de la ortopráxis que de cualquier verdad histórica, por supuesto.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/01/05-foto-4.jpg" alt="" width="200" height="152" />Sí, cualquiera que se les oponga con los<em> “textos o ‘sistemas’ antiguos”</em>, superados, es sencillamente un iluso, un trasnochado o un nostálgico de tiempos pasados que no volverán. O, más propiamente, un aliado de las clases explotadoras. –Y dichos textos incluyen la propia Sagrada Escritura, tal como fue recibida por los cristianos fieles al Primado de Pedro por veinte siglos. Por esto, porque el pasado no puede resistir el curso de la historia, está cercano el día en que la Iglesia reconocerá que Jon Sobrino tenía razón… La explicación de este aserto, sin referirse al aserto, nos la da un maestro de Teología y vida. Según él, incluso en las ciencias naturales se ha dado una relativización de los conocimientos y los científicos han tenido que reconocer las condiciones históricas que hacen posible la ciencia. Además, en otro plano, el de las <em>“conceptualizaciones”</em> metafísicas que están en la base de la teología, los sistemas del pasado han sufrido naufragio, e intentar volver a ellos sería simple nostalgia ilusoria: hay que abrirse a la filosofía <em>“hermenéutica”,</em> que nació en la anteposición de la praxis a la teoría que inauguran de modo explícito Marx y Engels en las tesis sobre Feuerbach, que sabe que no hay verdades meta-históricas, y que nos sitúa en la presente época, la única en la que podemos vivir. Veamos dos textos en este sentido:</p>
<p><strong>1)</strong><em> “[Ha habido una] toma de conciencia hermenéutica de las ciencias que se ha dado gracias a los dos terremotos que han removido los fundamentos de su seguridad: la teoría de la relatividad de Einstein que relativiza solo a un ámbito la mecánica clásica de Galileo y Newton; los dos modelos o representaciones posibles del mundo microfísico (el modelo corpuscular de la Mecánica Cuántica y el modelo continuo de la Mecánica Ondulatoria) enseñan a los científicos que sus teorías no representan la realidad tal como es, sino que son modelos siempre provisorios. Más allá del escepticismo la conciencia hermenéutica ha significado ‘una sana desabsolutización del conocimiento científico’ y ‘una toma de conciencia de la radical historicidad de las ciencias, es decir, de las condiciones históricas que la hacen posible’”</em> (SILVA A., Eduardo. La <em>‘teología fundamental’</em> de Teología y Vida. Teol. vida. [online]. 2000, vol.41, no.3-4 [consultado 30 Diciembre 2008], p.328-373. Disponible en la World Wide Web: . ISSN 0049-3449).</p>
<p><strong><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/01/05-foto-61.jpg" alt="" width="200" height="283" />2)</strong> <em>“[Los dos principales teólogos fundamentales de ‘Teología y vida’] son conscientes de que todavía carecemos de los conceptos aptos para expresar las tensiones y paradojas propias de esta situación de confrontación. No poseemos en nuestro presente —y ello es característica coherente con lo dicho— la conceptualización que poseyeron otras épocas, otros momentos supremos de integración cultural, otros tiempos en que fueron posibles sistemas armónicos: ‘los tiempos benditos de la gran ontoteología neoplatónica, de la síntesis aristotélico-tomista, de la teodicea leibniziana, del sistema hegeliano’. De hecho nosotros hoy pensamos solo con los restos, con los retazos sobrevivientes del naufragio de estos sistemas. Nuestros teólogos no caen en la tentación de una huida hacia atrás, hacia cualquier forma de premodernidad que pretenda evitar este naufragio. Hacen teología fundamental porque piensan la fe desde nuestra situación, y no se contentan con repetir lo que ya fue pensado en otro contexto, y hoy nos resulta impensable”</em> (ibídem).</p>
<p>Lo que estos dos textos encierran, sin duda, es mala metafísica, que para nada es exigida por la época presente. En primer lugar, el número 1 es una suscripción acrítica de tesis semejantes a las de Thomas Kuhn en su obra<em> La estructura de las revoluciones científicas</em>. Pero las tesis de Kuhn presuponen una concepción sistemática de la ciencia, que es falsa. Las investigaciones históricas de Pierre Duhem habían mostrado ya suficientemente que, pues los sistemas axiomáticos de la física matemática se refieren a la realidad, es posible una traducción de un sistema conceptual a otro. De hecho, eso fue lo que hicieron Fresnel y Young con los conceptos newtonianos de <em>“fit of easy reflection” </em>y <em>“fit of easy transmission”: </em>al descubrir la traducción, fueron capaces de aprovechar los experimentos de Newton sin necesidad de repetirlos, a pesar de que éste sostenía una teoría corpuscular de la luz y aquéllos una teoría ondulatoria (cfr. <em>The Aim and Structure of Physical Theories.</em> Atheneum. Nueva York, 1962, p. 160). Por ello ni Heisenberg ni Einstein dicen que la mecánica newtoniana haya sido superada, sino, al contrario, que es y siempre será verdadera con la precisión de los instrumentos que usó Newton (véase los <em>Diálogos sobre la física atómica</em>, de Werner Heisenberg). Pero, más allá de esto, debe notarse que hay una distinción básica sin la cual la filosofía de la ciencia natural no puede dar cuenta de su objeto de estudio. Hay una aproximación causal y una aproximación hipotético-matemática a la realidad natural. Por ello, como sabía bien Popper, hay verdades de la física o de la química o de la biología que no se pueden falsar. Baste con esto por ahora (me he ocupado de estos temas en mi libro <em>Reflexiones metafísicas sobre la ciencia natural</em>).</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/01/05-foto-0-portada3.jpg" alt="" width="200" height="289" />Mucho más falsa aún es una concepción sistemática de la metafísica. Esta disciplina constituye en primer lugar una reflexión que se mueve hacia los principios del conocimiento humano, como el de no contradicción, y que se demora en ellos, como el libro IV de la<em> Metafísica</em> de Aristóteles. En esto se diferencia de la matemática, que <em>“baja desde los principios”.</em> Luego, desde ese terreno que no puede ser el de las demostraciones propiamente dichas, se eleva al conocimiento de las realidades más altas, de las que sólo tenemos, en la terminología escolástica,<em> “demostraciones ‘quia’”,</em> que van de los efectos a las causas, a las que sin duda se refiere san Pablo en el famoso texto de <em>Romanos </em>1, 18-21. Entonces, la metafísica no es sistemática. En realidad, ni siquiera la geometría euclidiana lo es en el sentido que dan a la palabra <em>“sistema”</em> los autores posthegelianos o en el sentido en que algunos matemáticos intentaron sin éxito reducir la matemática a sistema en el siglo XX.</p>
<p>La invocación de Einstein, la mecánica cuántica y otros sistemas axiomáticos de la física constituyen solamente una cortina tras la cual el lector puede eximirse de la formación metafísica, y aceptar acríticamente la negación de la verdad metahistórica, que es mala metafísica, claro. Son una excusa o una simple confusión (Dios juzgará) que permite usar el lenguaje cristiano y vaciarlo de su contenido, incluida la Fe en la divinidad de Cristo y su carácter de Mesías pacífico. Ante tan radical subversión del Magisterio del Romano Pontífice al que son fieles los Obispos chilenos, no nos queda <strong>como simples laicos</strong> sino rezar por que el Espíritu convierta a los clérigos que, quizá sin percatarse de ello, <em>“desconociendo la justicia de Dios y empeñándose en establecer la suya propia, no se han sometido a la justicia de Dios”</em> (Romanos 10, 3).</p>
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		<title>El destierro de la religión en la vida pública</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Dec 2008 19:08:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Es necesario resistir ante los intentos de excluir la religión de la vida pública. Un par de libros de reciente publicación reflejan la presión cada vez mayor para rechazar cualquier papel de la fe en la vida pública.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/09/06-foto-1-autor.jpg" alt="" width="200" height="261" />Es necesario resistir ante los intentos de excluir la religión de la vida pública. Este es el mensaje central de un par de libros de reciente publicación que reflejan la presión cada vez mayor para rechazar cualquier papel de la fe en la vida pública.</p>
<p>El laicismo radical, que espera negar a la fe todo papel fuera de su dimensión privada, debilita a la civilización occidental, según Herbert London, presidente del Hudson Institute, con sede en Washington.</p>
<p>En su libro:<em> “America&#8217;s Secular Challenge: The Rise of a New National Religion”</em> (El Desafío Laicista de América: El Surgimiento de una Nueva Religión Nacional / Encounter Books), London afirma que lo que el laicismo ofrece para sustituir la religión no es suficiente para salvaguardar valores clave de nuestra civilización. Esto es especialmente preocupante en un momento en el que Occidente se encuentra amenazado externamente –por el Islam radical– e internamente –por la anemia espiritual y moral.</p>
<p>London identifica algunos factores que han alterado de modo radical el panorama cultural en los últimos años. El primero es el multiculturalismo, que no sólo afirma la igualdad de todas las culturas, sino que en ocasiones parece proponer la inferioridad de la cultura occidental comparada con otras.</p>
<p>El debilitamiento de las iglesias, una forma extrema de tolerancia, y la esperanza de que el racionalismo y la ciencia puedan resolver todos nuestros problemas, son otros cambios de los observados por London. Citando a Benedicto XVI, el autor advierte de que la privatización de las creencias lleva a una injusta exclusión de Dios de la sociedad.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/09-foto-21.jpg" alt="" width="200" height="204" />Los laicistas, comenta London, suelen presentarse como defensores de la legítima separación de la iglesia y el estado. En realidad, su objetivo es más radical; buscan la exclusión completa de la fe de cualquier papel o expresión pública. El resultado es que la observancia religiosa es vista como algo vergonzoso, y digno de evitar por una persona inteligente.</p>
<p>London critica también la actitud de la <em>“generación yo”</em>, que creció en los sesenta. Dios vino a ser visto por ellos como una indebida restricción de su libertad personal: <em>“¿Por qué vivir para cumplir el ‘plan de Dios&#8217; cuando uno tiene tantos planes propios?”.</em></p>
<p>No obstante, tal postura egocéntrica degeneró rápidamente en la creencia de que nuestra búsqueda de significado puede ser satisfecha siguiendo nuestras sensaciones.</p>
<p>El relativismo es otra poderosa fuerza que mina la religión. Los relativistas, explica London, sostienen que cada persona hace su propia verdad según los dictados de su conciencia. En consecuencia, la moralidad es circunstancial.</p>
<p><strong>Conciencia</strong></p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/09-foto-3-al-inicio-de-co.jpg" alt="" width="200" height="211" />Austin Dacey critica con dureza esta privatización de la conciencia y de la fe en su libro <em>“The Secular Conscience: Why Belief Belongs in Public Life”</em> (La Conciencia laica: Por qué la Fe forma parte de la Vida Pública / Prometheus Books). Resulta interesante que Dacey, como London, cite a Benedicto XVI en las primeras páginas de su libro.</p>
<p>Dacey cita la homilía pronunciada por entonces cardenal Joseph Ratzinger al colegio de cardenales el 18 de abril de 2005, poco antes de comenzar el cónclave en el que sería elegido Papa. La homilía advertía en contra de los peligros del relativismo de la cultura contemporánea.</p>
<p>El relativismo que plantea hoy tal peligro, explicaba el cardenal Ratzinger, surgió debido al secularismo y a la descristianización de la sociedad. Dacey comenta que en aquel momento muchos de los principales intelectuales laicos de Europa estuvieron de acuerdo con los puntos planteados por el cardenal Ratzinger.</p>
<p>Observadores de todo el espectro político, observa Dacey, también están de acuerdo en que el ascenso del relativismo ha traído consigo un aumento dramático del crimen y de la disfunción social.</p>
<p>Dacey no es un apologista de la religión. De hecho, lo que él defiende es una vuelta al liberalismo laico, pero no en la forma que ha adoptado en los últimos tiempos. Según él, el liberalismo laico se salió de cauce al insistir tanto en la idea de que la religión, la ética y los valores son sólo materias privadas.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/09-foto-4.jpg" alt="" width="200" height="205" />Esto ha ocurrido porque el laicismo comparó la conciencia privada con los conceptos de lo personal y de lo subjetivo, colocándolos así fuera de los límites de un examen serio. Si la conciencia está más allá de cualquier crítica no se la puede someter a un escrutinio público.</p>
<p>Esta versión contemporánea del liberalismo no está de acuerdo con la tradición liberal laica que se formó en los siglos XVII y XVIII. Dicha tradición, según Dacey, mantenía un fundamento moral de la sociedad que podría trascender las diferencias religiosas y que concebía también los derechos naturales como evidentes para el sentido moral universal.</p>
<p>El primer capítulo del libro de Dacey está dedicado a un recorrido histórico de cómo el liberalismo se desarrolló para abrazar la privatización total de la conciencia y de la religión. Una de las consecuencias de esta visión distorsionada del liberalismo ha sido la serie de decisiones del Tribunal Supremo de Estados Unidos que permitieron el aborto bajo la justificación de un derecho privado.</p>
<p>La religión es un asunto privado en el sentido de que el estado no debe ponerse bajo el control clerical o usar ninguna religión, observa Dacey. Pero sería mejor concebir esto como que la religión es un asunto no gubernamental, más que buscar hacer de la religión un asunto meramente privado que no tiene relevancia pública.</p>
<p><strong>Vocación</strong></p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/09-foto-5-al-inicio-de-vo.jpg" alt="" width="200" height="171" />Benedicto XVI ha tratado con frecuencia el tema de la religión y la vida pública. En su discurso el 15 de noviembre a los participantes en la asamblea plenaria del Pontificio Consejo para los Laicos, afirmó que los fieles laicos tienen una vocación y misión en su vida social.</p>
<p><em>“Todos los ambientes, las circunstancias y las actividades en los que se espera que resplandezca la unidad entre la fe y la vida están encomendados a la responsabilidad de los fieles laicos, movidos por el deseo de comunicar el don del encuentro con Cristo y la certeza de la dignidad de la persona humana”,</em> declaraba el Pontífice.</p>
<p>En su discurso del 27 de octubre a la nueva embajadora de Filipinas ante la Santa Sede, el Papa explicaba, <em>“La Santa Sede busca implicar al mundo en el diálogo para promover los valores universales que dimanan de la dignidad humana y para que la humanidad avance en el camino de la comunión con Dios y con el otro”.</em></p>
<p>La Iglesia, continuaba, reconoce la autonomía respectiva tanto de la Iglesia como del Estado:<em> “Podemos decir con razón que la distinción entre religión y política es un logro específico del cristianismo, y una de sus aportaciones históricas y culturales fundamentales”.</em></p>
<p>Esta distinción, no obstante, no significa oposición, añadía. De hecho, el Santo Padre sostenía que el estado y la religión deberían apoyarse mutuamente,<em> “puesto que juntos sirven al bienestar personal y social de todos”.</em></p>
<p><em>“Cultivando un espíritu de honestidad e imparcialidad, y teniendo la justicia como meta, los líderes civiles y eclesiales se ganan la confianza de las personas y fomentan un sentido de responsabilidad compartida de todos los ciudadanos para promover una civilización del amor”,</em> explicaba.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/09-foto-0-portada1.jpg" alt="" width="200" height="183" />Muchos han reflexionado sobre las relaciones entre la Iglesia y el Estado, observaba Benedicto XVI en un discurso en el Palacio del Elíseo el 12 de septiembre en su encuentro con las autoridades de Francia.</p>
<p>Es fundamental, afirmó, insistir en la distinción entre política y religión. Es igualmente importante <em>“adquirir una más clara conciencia de las funciones insustituibles de la religión para la formación de las conciencias y de la contribución que puede aportar, junto a otras instancias, para la creación de un consenso ético de fondo en la sociedad”.</em></p>
<p>Un vistazo al mundo que nos rodea no deja dudas de que la tarea de formar las conciencias es algo que produce desánimo. Se trata, sin embargo, de una tarea cada vez más urgente y en la que la religión un papel vital que desempeñar.</p>
<p></br></br><br />
<em><strong>Nota:</strong> Este artículo fue publicado originalmente por <a href="http://www.zenit.org">Zenit.org</a>. La traducción es de Justo Amado.</em></p>
<p><em>Ver más acerca de los libros en la Sección de <a href="http://viva-chile.cl/category/recomendados/">Recomendados</a>.</em></p>
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		<title>El destierro de la religión en la vida pública</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Dec 2008 03:55:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Es necesario resistir ante los intentos de excluir la religión de la vida pública. Un par de libros de reciente publicación reflejan la presión cada vez mayor para rechazar cualquier papel de la fe en la vida pública.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/09/06-foto-1-autor.jpg" alt="" width="200" height="261" />Es necesario resistir ante los intentos de excluir la religión de la vida pública. Este es el mensaje central de un par de libros de reciente publicación que reflejan la presión cada vez mayor para rechazar cualquier papel de la fe en la vida pública.</p>
<p>El laicismo radical, que espera negar a la fe todo papel fuera de su dimensión privada, debilita a la civilización occidental, según Herbert London, presidente del Hudson Institute, con sede en Washington.</p>
<p>En su libro:<em> “America&#8217;s Secular Challenge: The Rise of a New National Religion”</em> (El Desafío Laicista de América: El Surgimiento de una Nueva Religión Nacional / Encounter Books), London afirma que lo que el laicismo ofrece para sustituir la religión no es suficiente para salvaguardar valores clave de nuestra civilización. Esto es especialmente preocupante en un momento en el que Occidente se encuentra amenazado externamente –por el Islam radical– e internamente –por la anemia espiritual y moral.</p>
<p>London identifica algunos factores que han alterado de modo radical el panorama cultural en los últimos años. El primero es el multiculturalismo, que no sólo afirma la igualdad de todas las culturas, sino que en ocasiones parece proponer la inferioridad de la cultura occidental comparada con otras.</p>
<p>El debilitamiento de las iglesias, una forma extrema de tolerancia, y la esperanza de que el racionalismo y la ciencia puedan resolver todos nuestros problemas, son otros cambios de los observados por London. Citando a Benedicto XVI, el autor advierte de que la privatización de las creencias lleva a una injusta exclusión de Dios de la sociedad.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/09-foto-21.jpg" alt="" width="200" height="204" />Los laicistas, comenta London, suelen presentarse como defensores de la legítima separación de la iglesia y el estado. En realidad, su objetivo es más radical; buscan la exclusión completa de la fe de cualquier papel o expresión pública. El resultado es que la observancia religiosa es vista como algo vergonzoso, y digno de evitar por una persona inteligente.</p>
<p>London critica también la actitud de la <em>“generación yo”</em>, que creció en los sesenta. Dios vino a ser visto por ellos como una indebida restricción de su libertad personal: <em>“¿Por qué vivir para cumplir el ‘plan de Dios&#8217; cuando uno tiene tantos planes propios?”.</em></p>
<p>No obstante, tal postura egocéntrica degeneró rápidamente en la creencia de que nuestra búsqueda de significado puede ser satisfecha siguiendo nuestras sensaciones.</p>
<p>El relativismo es otra poderosa fuerza que mina la religión. Los relativistas, explica London, sostienen que cada persona hace su propia verdad según los dictados de su conciencia. En consecuencia, la moralidad es circunstancial.</p>
<p><strong>Conciencia</strong></p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/09-foto-3-al-inicio-de-co.jpg" alt="" width="200" height="211" />Austin Dacey critica con dureza esta privatización de la conciencia y de la fe en su libro <em>“The Secular Conscience: Why Belief Belongs in Public Life”</em> (La Conciencia laica: Por qué la Fe forma parte de la Vida Pública / Prometheus Books). Resulta interesante que Dacey, como London, cite a Benedicto XVI en las primeras páginas de su libro.</p>
<p>Dacey cita la homilía pronunciada por entonces cardenal Joseph Ratzinger al colegio de cardenales el 18 de abril de 2005, poco antes de comenzar el cónclave en el que sería elegido Papa. La homilía advertía en contra de los peligros del relativismo de la cultura contemporánea.</p>
<p>El relativismo que plantea hoy tal peligro, explicaba el cardenal Ratzinger, surgió debido al secularismo y a la descristianización de la sociedad. Dacey comenta que en aquel momento muchos de los principales intelectuales laicos de Europa estuvieron de acuerdo con los puntos planteados por el cardenal Ratzinger.</p>
<p>Observadores de todo el espectro político, observa Dacey, también están de acuerdo en que el ascenso del relativismo ha traído consigo un aumento dramático del crimen y de la disfunción social.</p>
<p>Dacey no es un apologista de la religión. De hecho, lo que él defiende es una vuelta al liberalismo laico, pero no en la forma que ha adoptado en los últimos tiempos. Según él, el liberalismo laico se salió de cauce al insistir tanto en la idea de que la religión, la ética y los valores son sólo materias privadas.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/09-foto-4.jpg" alt="" width="200" height="205" />Esto ha ocurrido porque el laicismo comparó la conciencia privada con los conceptos de lo personal y de lo subjetivo, colocándolos así fuera de los límites de un examen serio. Si la conciencia está más allá de cualquier crítica no se la puede someter a un escrutinio público.</p>
<p>Esta versión contemporánea del liberalismo no está de acuerdo con la tradición liberal laica que se formó en los siglos XVII y XVIII. Dicha tradición, según Dacey, mantenía un fundamento moral de la sociedad que podría trascender las diferencias religiosas y que concebía también los derechos naturales como evidentes para el sentido moral universal.</p>
<p>El primer capítulo del libro de Dacey está dedicado a un recorrido histórico de cómo el liberalismo se desarrolló para abrazar la privatización total de la conciencia y de la religión. Una de las consecuencias de esta visión distorsionada del liberalismo ha sido la serie de decisiones del Tribunal Supremo de Estados Unidos que permitieron el aborto bajo la justificación de un derecho privado.</p>
<p>La religión es un asunto privado en el sentido de que el estado no debe ponerse bajo el control clerical o usar ninguna religión, observa Dacey. Pero sería mejor concebir esto como que la religión es un asunto no gubernamental, más que buscar hacer de la religión un asunto meramente privado que no tiene relevancia pública.</p>
<p><strong>Vocación</strong></p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/09-foto-5-al-inicio-de-vo.jpg" alt="" width="200" height="171" />Benedicto XVI ha tratado con frecuencia el tema de la religión y la vida pública. En su discurso el 15 de noviembre a los participantes en la asamblea plenaria del Pontificio Consejo para los Laicos, afirmó que los fieles laicos tienen una vocación y misión en su vida social.</p>
<p><em>“Todos los ambientes, las circunstancias y las actividades en los que se espera que resplandezca la unidad entre la fe y la vida están encomendados a la responsabilidad de los fieles laicos, movidos por el deseo de comunicar el don del encuentro con Cristo y la certeza de la dignidad de la persona humana”,</em> declaraba el Pontífice.</p>
<p>En su discurso del 27 de octubre a la nueva embajadora de Filipinas ante la Santa Sede, el Papa explicaba, <em>“La Santa Sede busca implicar al mundo en el diálogo para promover los valores universales que dimanan de la dignidad humana y para que la humanidad avance en el camino de la comunión con Dios y con el otro”.</em></p>
<p>La Iglesia, continuaba, reconoce la autonomía respectiva tanto de la Iglesia como del Estado:<em> “Podemos decir con razón que la distinción entre religión y política es un logro específico del cristianismo, y una de sus aportaciones históricas y culturales fundamentales”.</em></p>
<p>Esta distinción, no obstante, no significa oposición, añadía. De hecho, el Santo Padre sostenía que el estado y la religión deberían apoyarse mutuamente,<em> “puesto que juntos sirven al bienestar personal y social de todos”.</em></p>
<p><em>“Cultivando un espíritu de honestidad e imparcialidad, y teniendo la justicia como meta, los líderes civiles y eclesiales se ganan la confianza de las personas y fomentan un sentido de responsabilidad compartida de todos los ciudadanos para promover una civilización del amor”,</em> explicaba.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/09-foto-0-portada1.jpg" alt="" width="200" height="183" />Muchos han reflexionado sobre las relaciones entre la Iglesia y el Estado, observaba Benedicto XVI en un discurso en el Palacio del Elíseo el 12 de septiembre en su encuentro con las autoridades de Francia.</p>
<p>Es fundamental, afirmó, insistir en la distinción entre política y religión. Es igualmente importante <em>“adquirir una más clara conciencia de las funciones insustituibles de la religión para la formación de las conciencias y de la contribución que puede aportar, junto a otras instancias, para la creación de un consenso ético de fondo en la sociedad”.</em></p>
<p>Un vistazo al mundo que nos rodea no deja dudas de que la tarea de formar las conciencias es algo que produce desánimo. Se trata, sin embargo, de una tarea cada vez más urgente y en la que la religión un papel vital que desempeñar.</p>
<p></br></br><br />
<em><strong>Nota:</strong> Este artículo fue publicado originalmente por <a href="http://www.zenit.org">Zenit.org</a>. La traducción es de Justo Amado.</em></p>
<p><em>Ver más acerca de los libros en la Sección de <a href="http://viva-chile.cl/category/recomendados/">Recomendados</a>.</em></p>
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		<title>No matarás al hijo concebido</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Dec 2008 20:08:35 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Si, contra toda evidencia científica, el embrión se considera “un montón de células”, se están minando las bases mismas de la civilización.
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/08-foto-1-autor.jpg" alt="" width="200" height="242" />Años atrás, en una sesión especial de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología, se debatió el tema del aborto, práctica que suscitaba el rechazo bastante general de los especialistas. Pero el vocero de un pequeño grupo disidente, ya muy acorralado, argumentó que no debía confundirse un problema médico (como el aborto provocado) con la religión (cosa que, por lo demás, nadie había hecho). Como varios de los presentes miraran entonces hacia mí, sacerdote invitado, no se me ocurrió sino preguntar al facultativo si él había hecho, al titularse como médico, el juramento de Hipócrates (que incluye, entre otros, el compromiso solemne de no practicar abortos). De mala gana respondió que sí.</p>
<p><em>– ¿Y quién era Hipócrates, doctor?</em></p>
<p><em>– &#8230;</em></p>
<p><em>– ¿Fue un sacerdote egipcio, o un profeta de Israel, o un Papa católico, o un teólogo medieval, o un&#8230; etc.?</em></p>
<p>Silencio. No se oye, padre. Me contesté a mí mismo, ¡qué remedio!, con el desagrado de quien parece estar vendiendo miel al colmenero: Hipócrates fue un griego del siglo V antes de Cristo, padre de la medicina occidental, pagano dotado de conciencia ética&#8230; Baste decir que el problema <em>“religioso”</em> murió allí mismo, con la delicada ayuda de los presentes, que cambiaron de tema.</p>
<p>Por desgracia, hay que volver a recordar en Chile cosas obvias <em>–“no matarás a tu prójimo inocente”–</em> cuando algunos (pocos, gracias a Dios) quieren aborto legal.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/08-foto-2-hipocrates.jpg" alt="" width="200" height="261" />Hipócrates sabía que abortar es un delito contra la vida humana, y seguramente intuyó sus agravantes como homicidio: lo practica la madre, que es la fuente de la vida; se realiza en el propio santuario de la vida, que es su matriz; y su víctima es la más inocente de cuantas podamos imaginar, el nonato. No pocos varones son ligeros y aun canallas en esta materia; lo frecuente en las mujeres, en cambio, es el trauma post-aborto –actual o retardado– casi indeleble, sin distinción de clases, edades o creencias.</p>
<p>Vamos ahora a un émulo de Hipócrates en nuestros días, el doctor Bernard Nathanson (sí, el de los videos espeluznantes). Es una autoridad creíble en la materia, como responsable directo que fue de unos 75.000 abortos en EE.UU., y como el gran pionero de la legalización del aborto en su país (1973). El relato de este converso a la causa pro-vida es casi tan impresionante como esos videos suyos que muestran, por vía ecográfica, al feto condenado que descansa todavía en el seno materno, y luego enfocan los instrumentos torturadores que invaden su morada uterina y que lo acosan, y cómo él se defiende, retrocede hacia la pared posterior y por fin, ya alcanzado, abre la boquita –bocaza– en el terriblemente célebre <em>“grito silencioso”</em>, hasta que los intrusos metales lo despedazan y lo sacan del seno de la vida como un desecho.</p>
<p>La gente joven ve mucha porquería moral en la pantalla; por contraste, a todos –salvo quizás contraindicación por estómago débil– debía mostrárseles este espectáculo aberrante que tanto bien hace a las conciencias (¿o la calificación cinematográfica, tan suelta de cuerpo a la hora del sexo explícito, lo etiquetará como <em>“sólo para mayores de 100 años”,</em> según el verso de Parra?)</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/08-foto-3-nathanson.jpg" alt="" width="200" height="191" />El Nathanson abortista logró su propósito legal a través de los medios de comunicación: los convenció de que la causa pro aborto era –palabra mágica, ábrete sésamo– una causa<em> “liberal”</em> y <em>“progresista”.</em> Las encuestas, en Estados Unidos, le eran abiertamente contrarias, pero él y su asociación –confiesa– las manipularon (las inventaron) hasta fabricar un 60% de opiniones pro aborto legal. No es tan difícil hacerlo, ya se sabe; y tanta pobre gente buena se siente más cómoda en mayoría&#8230; (El aborto llamado terapéutico –hoy una figura casi inexistente en medicina– juega un papel importante en esta manipulación; es un cazabobos, una primera brecha en el muro de la vida, para colar después por allí todo el resto de la mercancía). Pero sobre todo –ojo, chilenos– el equipo de Nathanson tomó la cifra aproximada de abortos clandestinos al año en su país, unos cien mil, y la convirtió en&#8230; ¡un millón! (y le creyeron).</p>
<p>Compatriotas: hoy los pro aborto nos dicen que en Chile esos abortos ocultos son 160.000, cifra absolutamente descabellada y terrorífica, inventada a favor de su legalización, ya que esa cantidad de intervenciones con seguridades sanitarias mínimas sería su argumento para convertirlas en higiénicas, baratas y seguras al amparo de la ley y en clínicas u hospitales públicos. Pero si en Chile hubiera esos 160.000 abortos clandestinos al año, la mortandad materna por esta razón sería altísima, y de hecho no lo es en absoluto. En los Estados Unidos de 1970, esa cifra de muertes fue multiplicada por ¡50! en los medios de comunicación manejados por Nathanson y Cía.: de 200 y tantos se convirtió en 10.000. ¡Había que legalizar esa quirurgia, así fuera por mentiras repetidas hasta el cansancio y por campaña del terror!</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/08-foto-0-portada.jpg" alt="" width="200" height="148" />En fin, para hacer corto un cuento largo, la empresa de Nathanson convenció a la opinión pública de que sólo los mismos abortos clandestinos que ya había –ni uno más– serían los abortos ahora higiénicos e inofensivos si se legalizaban. Pero el número de abortos (ya legales) aumentó en un 1.500% al cabo de pocos años, y es lo que casi siempre ha ocurrido, ciento por ciento más o menos, en el resto de mundo donde el aborto es legal: pues legal significa bendecido por las autoridades públicas y rodeado de respetabilidad moral; luego esa escalada de 1.500%&#8230; ¡era que no!, como dicen los niños. El otro gran lavado de cerebro consistió en convencer al país de que quienes se oponían a la ley de aborto eran sólo las jerarquías católicas, ya ni siquiera los fieles. <em>Obispos malos, ugh, no querer progreso progresista, ufh.</em></p>
<p>¿Cómo llegó Nathanson a confesar la suciedad de sus métodos y a convertirse en un campeón pro vida? No por conversión religiosa, sino porque encabezó desde 1973 una gran investigación de fetología en Nueva York. Entonces se rindió a la evidencia científica: la vida humana comienza en la concepción. Primero tuvo el valor de retractarse; después se acercó a la religión, y por último –16 años más tarde– se hizo católico. Llegó al bautismo por la fetología.</p>
<p>Si, contra toda evidencia científica, el embrión se considera <em>“un montón de células”</em>, como un tumor canceroso o un órgano gangrenado, se están minando las bases mismas de la civilización. <em>¡Viva Hipócrates, viva Nathanson, viva la vida que algunos entre nosotros quieren segar en el seno materno!</em></p>
<p></br></br><br />
<em><strong>Fuente:</strong> El Mercurio.</em></p>
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		<title>La neurociencia, ¿está acabando con el alma?</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Nov 2008 22:49:32 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Un análisis riguroso de las características de nuestra inteligencia y de nuestra libertad, de sus maneras de actuar y de los resultados que alcanza, puede mostrar los problemas que implica su reducción al cerebro.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/11-foto-1-autor3.jpg" alt="" width="200" height="240" />Las nuevas fronteras de la neurociencia y de la inteligencia artificial, ¿están acabando con el alma? A esta pregunta responde el cardenal Camillo Ruini, obispo vicario del Papa para la diócesis de Roma y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana.</p>
<p>El purpurado afronta la cuestión en una entrevista concedida al <em>«Anuario de Filosofía»</em>. Estas son algunas de sus respuestas.</p>
<p><strong>El problema de los antiguos parecía ser el alma; el de los modernos el cuerpo. Si es así, ¿se podrían indicar las causas de un cambio tan profundo?</strong></p>
<p><strong>Cardenal Ruini:</strong> Dudaría mucho antes de aceptar una alternativa tan tajante y global. Limitándonos a la civilización occidental, en cada una de sus grandes fases parece que está claramente presente el interés por cada uno de estos dos polos, a los que podríamos referirnos simplificando con las palabras <em>«alma»</em> y <em>«cuerpo».</em> La negación de la realidad propia del alma, es decir, su reducción al cuerpo, ya era teorizada explícitamente por importantes escuelas filosóficas de la antigüedad. Del mismo modo, entre los científicos de nuestra época, no faltan quienes se muestran abiertamente escépticos ante la idea de reducir la mente al cerebro.<br />
La debilitación del interés por el alma está ligado, sin duda, con el así llamado <em>«final de la metafísica», </em>especialmente en las formas que este final asumió con Nietzsche y después de él. Puede leerse como la expresión y la legitimación última de la cerrazón en lo relativo, en lo que se puede experimentar. Más allá de intentos filosóficos y teológicos de negociar con el<em> «final de la metafísica»</em> (recorriendo en la mayoría de los casos las sendas de la hermenéutica), su significado, o al menos su interpretación prevaleciente ha sido y sigue siendo el de la negación de la existencia de una realidad que no sea la <em>«naturaleza»</em>, es decir, el universo de todo lo que es cuerpo. En este sentido, el <em>«final de la metafísica»</em> no parece diferenciarse substancialmente de las precedentes posiciones filosóficas materialistas y, como ellas, no deja espacio ni para el alma espiritual ni para la existencia de Dios.</p>
<p><strong><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/11-foto-23.jpg" alt="" width="200" height="150" />Por más variadas que hayan sido las respuestas, la pregunta sobre la inmortalidad y sobre la esperanza han estado presentes en las culturas humanas durante largas épocas. Desde hace tiempo, al menos en Occidente, esta sensibilidad parece haber quedado anestesiada. ¿Considera que el llamamiento a la inmortalidad se ha decolorado o cansado en Occidente? ¿Por qué?</strong></p>
<p><strong>Cardenal Ruini:</strong> Antes de hablar de la inmortalidad, vale la pena interrogarse sobre la muerte, pues la muerte misma, a pesar de que sigue siendo obviamente un dato absolutamente seguro, ha sido sumamente marginada de nuestra experiencia concreta. No es difícil indicar los motivos y el sentido de esta marginación. Los progresos de la medicina y la mejoría de las condiciones económicas y sociales han llevado, de hecho, en los últimos cincuenta años, a elevar de manera extraordinaria la duración media de la vida.<br />
Paralelamente han cambiado también las costumbres sociales que afectan a las relaciones con el difunto y se han atenuado las consecuencias socioeconómicas de su fallecimiento. La duración del luto, de hecho, a nivel público, se limita casi al día de los funerales. Es verdad que la muerte de las personas queridas, especialmente cuando tiene lugar en edad joven, sigue siendo hoy –aún más que en el pasado– una experiencia que golpea profundamente y con frecuencia hace que desfallezcan las razones y el gusto por la propia existencia. Esta agudización de la dimensión trágica de la muerte puede ponerse en relación con el crecimiento y la profundización de los aspectos personales e íntimos de los lazos afectivos que ha tenido lugar en la época moderna. Al final se debilita la esperanza en la inmortalidad presente en la cultura y en la visión de la vida que hoy día prevalecen.<br />
El sentido y los motivos de la debilitación de esta esperanza se comprenden mejor a la luz de un fenómeno que desde hace tiempo ha llamado la atención de algunos pensadores, como por ejemplo Habermas. Me refiero a la pérdida de confianza en la salvación que viene de Dios, en la redención y en la gracia, fenómeno que por primera vez parece darse en los países europeos, si bien con diferente intensidad y, claro está, con grandes excepciones entre los creyentes.</p>
<p><strong><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/11-foto-32.jpg" alt="" width="200" height="150" />Algunos afirman que ante nosotros se abren dos caminos. El primero lleva a renunciar al alma a causa del cientificismo naturalista que reduce el alma a la mente y ésta al cerebro. La otra, desea retomar el camino del redescubrimiento del alma y de sus moradas, superando la objeción que la antropología y la psicología son dos ramas de la ciencia natural. Según usted, ¿cuál es el camino que prevalece?</strong></p>
<p><strong>Cardenal Ruini:</strong> Efectivamente, en las últimas décadas se ha impuesto a la atención con nuevo vigor y nuevas motivaciones la así llamada <em>«cuestión antropológica»</em>: se coloca junto a grandes cuestiones clásicas, como la<em> «política institucional»</em> y <em>«social»</em>, que han influenciado las vicisitudes históricas de Occidente desde hace más de dos siglos y que han asumido últimamente una dimensión planetaria.<br />
La <em>«cuestión antropológica»</em> presenta características todavía más radicales que las otras y parece estar destinada a hacerse cada vez más aguda y presente en el siglo que acaba de comenzar. Parafraseando la célebre tesis de Marx sobre Feuerbach, podríamos decir que no se trata sólo de interpretar al hombre, sino sobre todo de transformarlo. En concreto, las tecnologías están apropiándose del conjunto de nuestro cuerpo, incluido el cerebro, y de la generación de nuestro ser, es decir, la procreación humana. Las modificaciones de nuestros estados mentales inducidas por la farmacología y las extraordinarias posibilidades de la <em>«inteligencia artificial»</em> parecen ofrecer un nuevo y eficaz apoyo y casi una confirmación definitiva, aparentemente <em>«científica»</em>, a <em>«filosofías de la mente»</em> que, retomando antiguas hipótesis, creen que pueden reducir nuestra inteligencia y nuestra libertad al funcionamiento del cerebro, que a su vez puede ser igualado o superado a través del desarrollo de las ciencias artificiales.<br />
Esta situación, sin embargo, no debe ser considerada como irreversible. Un análisis riguroso de las características de nuestra inteligencia y de nuestra libertad, de sus maneras de actuar y de los resultados que alcanza, puede mostrar los problemas que implica su reducción al cerebro. Por otro lado, un análisis más específico de la así llamada inteligencia artificial parece indicar que ésta, al final, no es realmente <em>«pensamiento»</em>, sino simplemente una simulación de nuestra inteligencia, realizada en virtud de lo que sabemos de nosotros mismos, como ha observado Alberto Oliverio.</p>
<p><strong><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/11-foto-portada3.jpg" alt="" width="200" height="201" />Las cuestiones del alma, de la inmortalidad, de la resurrección parecen causar menos atracción desde hace tiempo a la teología cristiana. ¿A qué se debe este fenómeno, según su parecer? ¿Podría la teología cristiana asumir de nuevo por sí sola estos temas o es necesario que dialogue con las demás disciplinas científicas y filosóficas?</strong></p>
<p><strong>Cardenal Ruini:</strong> A decir verdad, la teología del siglo XX –en primer lugar la protestante y después la católica– ha insistido mucho en la escatología, recuperando ante todo esa tensión escatológica que se encuentra presente el Nuevo Testamento: la escatología no se limita a la cuestión de la muerte y a las realidades que están después de la muerte, sino que es considerada como una dimensión fundamental y característica de toda la reflexión teológica. Algunas corrientes, que fueron especialmente fuertes en los años sesenta y setenta, como la <em>«teología de la esperanza»</em> y la <em>«teología política»</em>, y más claramente las <em>«teologías de la liberación»,</em> sin lugar a dudas han subrayado más el futuro que hay que construir en la historia y no tanto el futuro que hay que esperar como don tras la muerte.<br />
Precisamente, el surgimiento de la actual <em>«cuestión antropológica»</em> exige ahora un nuevo esfuerzo al pensamiento teológico para demostrar que es creíble la vida después de la muerte y también para afrontar de manera global los problemas antropológicos, de manera que la promesa de la vida eterna no parezca algo ajeno y al final incompatible con nuestra realidad concreta.</p>
<p></br></br><br />
<em>Este artículo fue publicado originalmente por <a href="http://www.aciprensa.com">Aciprensa</a>.</em></p>
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		<title>Veto del Presidente de Uruguay a la Ley de Despenalización del Aborto</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Nov 2008 02:37:33 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados... Se debe proteger más a los más débiles. Porque el criterio… es el valor del sujeto… que resulta de su mera existencia.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/06-foto-portada-y-foto-1.jpg" alt="" width="200" height="392" />Montevideo, 14 de noviembre de 2008</p>
<p><strong>Señor Presidente de la Asamblea General:</strong></p>
<p>El Poder Ejecutivo se dirige a ese Cuerpo en ejercicio de las facultades que le confiere el artículo 137 y siguientes de la Constitución de la República a los efectos de observar los Capítulos II, III y IV, artículos 7 a 20, del proyecto de ley por el que se establecen normas relacionadas con la salud sexual y reproductiva sancionado por el Poder Legislativo.</p>
<p>Se observan en forma total por razones de constitucionalidad y conveniencia las citadas disposiciones por los fundamentos que se exponen a continuación.</p>
<p>Hay consenso en que el aborto es un mal social que hay que evitar. Sin embargo, en los países en que se ha liberalizado el aborto, éstos han aumentado. En los Estados Unidos, en los primeros diez años, se triplicó, y la cifra se mantiene: la costumbre se instaló. Lo mismo sucedió en España.</p>
<p>La legislación no puede desconocer la realidad de la existencia de vida humana en su etapa de gestación, tal como de manera evidente lo revela la ciencia. La biología ha evolucionado mucho. Descubrimientos revolucionarios, como la fecundación in vitro y el ADN con la secuenciación del genoma humano, dejan en evidencia que desde el momento de la concepción hay allí una vida humana nueva, un nuevo ser. Tanto es así que en los modernos sistemas jurídicos -incluido el nuestro- el ADN se ha transformado en la <em>&#8220;prueba reina&#8221;</em> para determinar la identidad de las personas, independientemente de su edad, incluso en hipótesis de devastación, o sea cuando prácticamente ya no queda nada del ser humano, aun luego de mucho tiempo.</p>
<p>El verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados. Por eso se debe proteger más a los más débiles. Porque el criterio no es ya el valor del sujeto en función de los afectos que suscita en los demás, o de la utilidad que presta, sino el valor que resulta de su mera existencia.</p>
<p>Esta ley afecta el orden constitucional (artículos 7º, 8º, 36º, 40º, 41º, 42º, 44º, 72º y 332º) y compromisos asumidos por nuestro país en tratados internacionales, entre otros el Pacto de San José de Costa Rica, aprobado por la Ley Nº 15.737 del 8 de marzo de 1985 y la Convención Sobre los Derechos del Niño aprobada por la Ley Nº 16.137 del 28 de setiembre de 1990.</p>
<p>En efecto, disposiciones como el artículo 42 de nuestra Carta, que obliga expresamente a proteger a la maternidad, y el Pacto de San José de Costa Rica -convertido además en ley interna como manera de reafirmar su adhesión a la protección y vigencia de los derechos humanos- contiene disposiciones expresas, como su artículo 2º y su artículo 4º, que obligan a nuestro país a proteger la vida del ser humano desde su concepción. Además, le otorgan el estatus de persona.</p>
<p>Si bien una ley puede ser derogada por otra ley, no sucede lo mismo con los tratados internacionales, que no pueden ser derogados por una ley interna posterior. Si Uruguay quiere seguir una línea jurídico-política diferente a la que establece la Convención Americana de Derechos Humanos, debería denunciar la mencionada Convención (Art. 78 de la referida Convención).</p>
<p>Por otra parte, al regular la objeción de conciencia de manera deficiente, el proyecto aprobado genera una fuente de discriminación injusta hacia aquellos médicos que entienden que su conciencia les impide realizar abortos, y tampoco permite ejercer la libertad de conciencia de quien cambia de opinión y decide no realizarlos más.</p>
<p>Nuestra Constitución sólo reconoce desigualdades ante la ley cuando se fundan en los talentos y virtudes de las personas. Aquí, además, no se respeta la libertad de pensamiento de un ámbito por demás profundo e íntimo.</p>
<p>Este texto también afecta la libertad de empresa y de asociación, cuando impone a instituciones médicas con estatutos aprobados según nuestra legislación, y que vienen funcionando desde hace más de cien años en algún caso, a realizar abortos, contrariando expresamente sus principios fundacionales.</p>
<p>El proyecto, además, califica erróneamente y de manera forzada, contra el sentido común, el aborto como acto médico, desconociendo declaraciones internacionales como las de Helsinki y Tokyo, que han sido asumidas en el ámbito del Mercosur, que vienen siendo objeto de internalización expresa en nuestro país desde 1996 y que son reflejo de los principios de la medicina hipocrática que caracterizan al médico por actuar a favor de la vida y de la integridad física.</p>
<p>De acuerdo a la idiosincrasia de nuestro pueblo, es más adecuado buscar una solución basada en la solidaridad que permita promocionar a la mujer y a su criatura, otorgándole la libertad de poder optar por otras vías y, de esta forma, salvar a los dos.</p>
<p>Es menester atacar las verdaderas causas del aborto en nuestro país y que surgen de nuestra realidad socio-económica. Existe un gran número de mujeres, particularmente de los sectores más carenciados, que soportan la carga del hogar solas. Para ello, hay que rodear a la mujer desamparada de la indispensable protección solidaria, en vez de facilitarle el aborto.</p>
<p>El Poder Ejecutivo saluda a ese Cuerpo con su mayor consideración,<br />
<strong>Dr. Tabaré Vázquez</strong><br />
<em>Presidente de la República</em></p>
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		<title>Escogiendo el sexo de los hijos</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Nov 2008 02:12:33 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Estas técnicas traen como consecuencia la ruptura con el principio moral de igualdad del ser humano y destruye su dignidad, porque se le asigna un «valor» de acuerdo a sus características.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/09-foto-12.jpg" alt="" width="200" height="150" />Un principio moral básico de nuestra fe es usar la tecnología y los descubrimientos científicos para servir al ser humano. El problema comienza cuando el hombre da la espalda a Dios creyendo que ya no lo necesita y juega a ser su propio <em>«dios»</em>. Esto se evidencia en ciertos avances científicos, cuando el hombre empieza a usar la tecnología para su propio capricho tratando de imitar al Creador. Un caso muy concreto y actual es querer escoger el sexo de los hijos con cierta tecnología que ya existe. Hay que recordar, que la posibilidad de realizar algo no implica que siempre sea lo correcto. A muchos lectores podrá parecerles absurdo debatir sobre esto, porque jamás pensaron que podían decidir que su futuro hijo sea hombre ó mujer. Sin embargo esto ocurre desde hace mucho tiempo en una forma menos sofisticada que la que vamos a describir. En China, por ejemplo, por ley sólo se puede tener un hijo y la mayoría de parejas prefiere un varón. Para facilitar este <em>«deseo»</em> el Estado permite el aborto de las hijas mujeres que la pareja no desee, hasta que se obtenga el añorado varón. Es decir, que las parejas esperan hasta el quinto mes de gestación –cuando descubren el sexo de su hijo a través de una prueba de ultrasonido– para decidir si el menor nacerá o será abortado.</p>
<p>Sabemos que el <em>embrión humano</em> se forma con la unión del óvulo materno y el espermatozoide paterno. Estos espermatozoides son de dos tipos, los que llevan la carga genética <em>«X»</em> engendrarán una mujer (46XX) y los que llevan la carga genética <em>«Y»</em> que al unirse al óvulo (que siempre es <em>«X»)</em> completarán la carga genética característica de un varón (46XY). La tecnología puede determinar artificialmente el sexo de los hijos, generando en el laboratorio la unión del óvulo y el espermatozoide. En el proceso denominado <em>«fecundación in vitro»</em> (FIV) se escoge previamente el espermatozoide X ó Y para garantizar la elección del sexo del hijo que será concebido. Esta técnica es llamada <em>« microsort »</em> en inglés, y los que la practican aseguran haber engendrado desde 1995 más de 1,300 bebés. Su práctica se originó en el Departamento de Agricultura de Estados Unidos como un método para escoger el sexo de los animales. La otra técnica se denomina <em>« preimplantation genetic diagnosis (PGD) »</em> y podría traducirse como <em>«diagnóstico genético antes de la implantación»</em>. Con el PGD se forman varios embriones por fecundación in vitro y durante 2 ó 3 días se estudian los genes de cada uno identificando cuáles serían embriones de hombres y cuáles de mujeres. Posteriormente, se escoge el embrión deseado y se implanta en el útero de la madre. Las compañías privadas que se dedican a este negocio ofrecen a los esposos entre el 60 y el 100 por ciento de éxito. Esta eficacia dependerá de la cantidad de dinero que la pareja desee <em>«invertir»</em>. La más eficaz –al menos, según su campaña publicitaria– es el PGD y su costo aproximado es de 20 mil dólares por hijo escogido.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/09-foto-21.jpg" alt="" width="200" height="200" />El problema con las técnicas modernas como el PGD, es que implican la destrucción de embriones descartados en el proceso de FIV. Aunque la madre no tenga que someterse siempre a un aborto para seleccionar al hijo deseado como en China, durante la FIV se forman en el laboratorio varios embriones (vidas humanas) pero al final sólo se escoge el deseado. El médico destruirá el resto de los embriones implantados si es que hay más de uno en el útero, o congelará los que no necesite cuando se implante alguno con éxito. Obviamente existe la posibilidad que el procedimiento falle y se recurra a los embriones almacenados pero ¿qué pasa con los embriones femeninos concebidos si la pareja sólo quiere hijos varones? Probablemente, la pareja se niegue a permitir que se los implanten y los embriones –recordemos que estamos hablando de vidas humanas– tienen que ser congelados o descartados.</p>
<p>Aquí no termina todo. Ahora entramos a una <em>«pendiente resbaladiza»</em>. ¿Qué pasaría si además del sexo alguien quiere un color definido de ojos o cabello, o raza?, o ¿si algún padre quiere una talla o inteligencia determinada para su hijo? Quizá, esto sea sólo cuestión de tiempo si se sigue permitiendo que los padres y los médicos jueguen a ser Dios. Estamos hablando de <em>«eugenesia»</em>, que es la selección de seres humanos según características arbitrariamente establecidas. Todo esto trae como consecuencia la ruptura con el principio moral de igualdad del ser humano y destruye su dignidad, porque se le asigna un <em>«valor»</em> de acuerdo a sus características y no todos los seres humanos serán valorados de la misma manera. Por ejemplo, quizá los bebés altos serán más estimados que los pequeños, como ocurre ahora con los varones que son más<em> «deseados»</em> que las mujeres en China.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/09-foto-portada1.jpg" alt="" width="200" height="245" />La muerte del embrión en el proceso de selección del sexo es tan inmoral como un aborto en cualquier fase del embarazo, porque el embrión es un ser humano y tiene una dignidad única, universal e irrenunciable otorgada por Dios al crearlo a su imagen y semejanza. Dios envió a su hijo Jesucristo para hacerse hombre, elevando nuestra condición humana de creaturas a hijos de Dios. Aunque los protagonistas de la FIV sean parejas estériles que desean concebir, esta práctica no deja de ser inmoral porque supone la muerte de embriones humanos. El PGD es además un capricho de los padres por querer tener un varón o una mujer. La frivolidad de los motivos que se arguyan no justifica el sacrificio de los embriones humanos. La eugenesia y sus posibles consecuencias no deberían tener lugar en una sociedad civilizada que asegura haber dejado en el pasado el racismo y la esclavitud. Estos lastres regresarán con facilidad si se permite el desarrollo de técnicas científicas a espaldas de Dios Padre Creador.</p>
<p></br></br><br />
<em><strong>Nota:</strong> Este artículo fue publicado originalmente en <a href="http://www.aciprensa.com">Aciprensa.</a></em></p>
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		<title>Ser y obrar, en la persona del artista</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Nov 2008 15:09:18 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La formación estética de una persona cobra un matiz importante, porque dependiendo de lo que la persona entienda por “ser hombre”, “ser mujer”, de ese núcleo ontológico brotará la expresividad de su quehacer artístico.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/ser-y-obrar-1.jpg" alt="" width="200" height="146" />El ser del artista se plasma inevitablemente en su obrar. Sostengo la unidad de esta vinculación, aunque soy consciente de que la obra del artista, una vez creada, se sostiene por sí sola, goza de su propia autonomía como obra de arte, pero lleva inevitablemente –como lo expresó bellamente Maurice Nédoncelle en su Historia de la Estética–<em> “el aroma”</em> de su creador.</p>
<p>Sostengo esta unidad inevitable, porque si la persona humana se define, en definitiva, por la calidad de sus elecciones –libres y responsables–, la obra de sus manos y de su genio creador no la puedo separar de ese núcleo personal, interior, decisivo que se plasma externamente en las obras.</p>
<p>Con esto quiero dejar claro que la integridad de la obra de arte no guarda una relación “causal” –de causa y efecto– con la persona del artista, porque la obra de arte ha de regirse <em>“externamente”</em> por una serie de valoraciones formales estéticas que no necesitan tener en cuenta la biografía y anécdotas circunstanciales del artista.</p>
<p>Aunque esto es cierto, me gusta pensar y afirmar que el arte es <em>“la transparencia”,</em> <em>“el resplandor de la persona”</em>, de sus anhelos y angustias, de sus aspiraciones y límites, de lo que lleva entre pecho y espalda.</p>
<p>Viendo las cosas de esta manera, la formación estética de una persona cobra un matiz importante, porque dependiendo de lo que la persona entienda por <em>“ser hombre”, “ser mujer”</em>, de ese núcleo ontológico brotará la expresividad de su quehacer artístico.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/ser-y-obrar-portada.jpg" alt="" width="200" height="245" />¿Por qué la expresión cultural de nuestra civilización contemporánea aparece tan caótica, disforme, descoyuntada, desvertebrada? ¿Por qué surge así, no sólo como manifestación espontánea, sino como explicitación formal intencionada y volitivamente expresada? ¿No será porque el arte ha querido desvincularse de la persona? ¿No será porque el arte desconoce o no quiere intencionalmente re-conocer el misterio que yace en el interior de la persona? Pocas veces en la Historia del Arte la expresión artística se ha manifestado con un acento tan desgarrador, acuciante. Es termómetro indicador de una escisión –querida y buscada– en el ser humano, <em>“vaciado”</em> de sus vísceras y de todo lo que podría ser en él, <em>“resplandor”</em> del misterio de su intimidad y de su dignidad.</p>
<p></br></br><br />
<em><strong>Nota:</strong> Este artículo fue publicado originalmente por <a href="http://www.arvo.net">Arvo.net</a>.</em></p>
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