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	<title>VivaChile.org &#187; antropología</title>
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		<title>Aborto, progreso social y opinión pública</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Mar 2009 00:28:39 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[No puede anestesiar la conciencia el hecho de que en el mundo entero, desde hace muchos años, haya abortos abundantes. No debe ser un consuelo ni un remedio que el mal abunde; al contrario. Es como si nos pareciera bien la crisis económica porque otros países también la tienen.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/03/8-foto-1.jpg" alt="" width="200" height="232" />Nos encontramos ante la posibilidad de una ampliación del aborto, que pasaría de la situación actual –que en la práctica es aborto libre, por un fraude de ley casi sistemático, por negligencia en el seguimiento de dicha ley– a otra en la que aún la impunidad sería mayor por no decir total. Y esto, además, sin demanda social alguna. Pero aunque la hubiera.</p>
<p>Entre los motivos que se dan suele decirse que es un<em> “progreso social”</em> porque supone el reconocimiento del derecho de la mujer a disponer de su cuerpo; y otros argumentos semejantes.</p>
<p>Es triste dedicar tiempo y energías a facilitar aún más el ya elevadísimo número de abortos. ¿No sería preferible emplear esos mismos medios en ver cómo ayudar a las mujeres embarazadas, que por encontrarse en alguna situación conflictiva están pensando o han decidido ya abortar? Sería un buen modo de hacer efectiva la protección al <em>“bien jurídico”</em> que es la vida del no nacido, según reconoce la misma Constitución.</p>
<p>Parece importante ganar la batalla de la opinión pública a favor de la vida. Es necesario conseguir que cale en la calle, en la televisión, en los periódicos…, que el aborto –todo aborto voluntario– carece de razones para existir, porque no hay nada que pueda justificar la muerte de un ser inocente, ningún derecho que pueda estar por encima del derecho a la vida de todo ser humano desde su concepción hasta su muerte natural; que el aborto no solo no es un<em> “progreso social” </em>sino un atraso a épocas en las que predominaba la ley del más fuerte contra el más débil.</p>
<p>Es necesario estar convencidos de que, antes o después, deben acabar por desaparecer las leyes que permitan el aborto –y con más razón no se deben ampliar las ya existentes–, porque no puede negarse que abortar es matar a un niño en el vientre de su madre, tenga días, semanas o meses de vida. Y esto no puede presentarse como un <em>“progreso”</em>, sino como un fracaso de la sociedad y de los responsables sociales, que no han sabido o no han querido abordar a fondo este problema de justicia de primer orden. El aborto es también una grave desigualdad entre el abortado y el que aborta: el que aborta se arroga el derecho a disponer de la vida del abortado: ¿esto es igualdad?</p>
<p>A las que dicen que el cuerpo es suyo y tienen derecho a hacer con él lo que quieran, habría que hacerles ver que ni siquiera con su propio cuerpo tienen ese derecho, sino el deber de cuidarlo y respetarlo; y con mayor motivo el cuerpo del hijo que lleva en su vientre, que si bien <em>“está”</em> en su cuerpo ya no <em>“es”</em> su cuerpo.</p>
<p>El aborto no es de<em> “izquierdas” </em>ni de<em> “derechas”</em>, como tampoco lo es la defensa de la vida: es una etiqueta que la opinión pública debe superar. Por tanto se deben vencer sin miedo los complejos para defender la vida humana del no nacido. Si por negligencia, omisión o prudencia mal entendida no se defendiera la vida humana, ¿qué credibilidad moral se tendría? La prudencia y la oportunidad política son valores positivos, siempre que no lleven, en la práctica, a pasar de largo por temas de conciencia de capital importancia.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/03/8-foto-2.jpg" alt="" width="200" height="133" />También deben quedar muy claros conocimientos básicos de la embriología y de la antropología: donde en absoluto hay vida humana nunca puede llegar a haberla, mientras que el óvulo de la mujer fecundado tiene ya desde el primer instante todas las características de un nuevo ser de la especie humana, distinto a la madre, que se irá desarrollando de modo homogéneo e ininterrumpido no sólo en el seno materno sino también muchos años más después de su nacimiento, desarrollo físico, psicológico, intelectual y moral. ¿Hay argumento científico serio que pueda negarlo?</p>
<p>En resumen, diría que hay que conseguir –porque esta es la realidad– que una gran mayoría entienda que el verdadero progreso social consiste en defender toda vida humana, y por tanto poner todos los medios para evitar los abortos. Entre otros medios, dar toda la información necesaria a las embarazadas que no deseen su embarazo para que por encima de cualquier otra circunstancia reconozcan el valor inviolable de la nueva vida que llevan en sus entrañas; y ayudar a las que se encuentren en situaciones difíciles para que ese niño no se vea privado del derecho fundamental a nacer: si los padres –no sólo la madre– no lo quieren –que en la mayoría de los casos lo querrán, si lo llegan a tener en sus brazos– se puede dar en adopción, que hay tantos padres que desearán adoptarlo.</p>
<p>Entre los medios a poner es necesario uno de largo alcance: conseguir que las y los jóvenes especialmente sepan apreciar el recto uso de la sexualidad, al servicio del verdadero amor humano matrimonial, y de la procreación como colaboradores de Dios en traer al mundo otras vidas humanas. Así se evitará el modo irresponsable de vivir la sexualidad, que frecuentemente lleva a infidelidades, egoísmos, frustraciones, violencias, anticoncepción habitual&#8230; y abortos.</p>
<p>No puede anestesiar la conciencia el hecho de que en el mundo entero, desde hace muchos años, haya abortos abundantes. No debe ser un consuelo ni un remedio que el mal abunde; al contrario. Es como si nos pareciera bien la crisis económica porque otros países también la tienen.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/03/8-foto-0.jpg" alt="" width="200" height="110" />Naturalmente, no se puede desconocer la angustia o la preocupación en la que por diversos motivos se encuentran algunas mujeres, sobre todo jóvenes, que se plantean el aborto como un modo de <em>“terminar”</em> con un problema (embarazo no deseado, presión familiar o del padre del engendrado, posible enfermedad congénita del embrión, etc.). Pero de ninguna manera esto u otras circunstancias justificarán un aborto. El progreso social, como ya se ha dicho, consiste también en arbitrar las medidas para ayudarles en esas circunstancias.</p>
<p>Todas estas consideraciones son independientes de las creencias religiosas que se tengan, porque proceden de lo más básico de la ley natural: hacer el bien y evitar el mal y por tanto respetar la vida de todo ser humano inocente. Si además tenemos en cuenta la ley de Dios <em>–¡“No matarás”!–,</em> de la que la ley natural es su expresión humana, aún cobra más valor la persona, por su dignidad de hijo de Dios y por su destino eterno.</p>
<p>Por lo que se refiere a la Iglesia, acoge, comprende y perdona siempre al que incurre en el aborto –el que aborta y los que hacen abortar–, siempre que pida perdón; y eso aún teniendo en cuenta que por la gravedad de este hecho el cristiano que aborta incurre en la excomunión, salvo que ignore que este pecado lleva aneja una pena especial. En fin, todo el perdón y la ayuda para el que aborta, pero la desaprobación total para el aborto</p>
<p></br></br><br />
<em><strong>Nota:</strong> La versión original de este artículo fue publicada por Arbil.</em></p>
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		<title>La fe mejora el mundo</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Jan 2009 22:48:11 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Diversos estudios demuestran que las personas creyentes son más felices, fundan familias más sólidas, generan estabilidad social y ahorran dinero al Estado.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="FLOAT: left" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/01/09-foto-1.jpg" alt="" width="200" height="150" />El verdadero culto de los cristianos es su propia vida, acaba de decir Benedicto XVI. A pesar del pecado, con todas sus sombras, esto es algo que constata la sociología. Los creyentes tienen mayor autoestima, fundan familias más estables, se involucran más en actividades solidarias, tienen menor propensión al suicidio y a comportamientos antisociales y autodestructivos…</p>
<p><strong>Los creyentes son más felices</strong></p>
<p>Un estudio realizado en España por la Fundación Coca Cola concluía, el pasado mes de marzo, que las personas creyentes se consideran más felices que las no creyentes. El estudio, a partir de 3.000 entrevistas, confirmaba los datos de una investigación a escala europea presentada esos días en la <em>Royal Economic Society</em> británica. Católicos y protestantes muestran, por ejemplo, mayor capacidad de resistencia a las dificultades de la vida, como el desempleo; son emocionalmente más estables y tienen niveles de satisfacción familiar mayores.</p>
<p><img class="alignleft" style="FLOAT: left" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/01/09-foto-22.jpg" alt="" width="200" height="310" />Desde hace varias décadas, han llegado al mismo resultado trabajos de muy diversa índole. Más que una variable concreta, todo apunta a una conjunción de varias. Seguramente influya el hecho de que el ser humano está, de algún modo, naturalmente predispuesto a la fe. Acaba de exponer un interesante estudio, en este sentido, el profesor Justin Barret, del Centro para la Antropología y la Mente de la Universidad británica de Oxford. La innata búsqueda de sentido en las mentes de los niños es un factor que les acerca a la fe. <em>«Si lanzáramos a unos cuantos a una isla, y permitiéramos que se educaran ellos solos, pienso que creerían en Dios»,</em> ha explicado a Radio 4, de la BBC.</p>
<p>La cuestión del sentido parece también la explicación a un estudio de la Universidad de Chicago sobre la satisfacción de las personas según su profesión, a partir de datos recogidos entre 1972 y 2006. En primer lugar, figuran los miembros del clero, quienes más sentido encuentran a lo que hacen.</p>
<p>Esa capacidad de encontrar sentido a las cosas es un rasgo que caracteriza, en general, a los creyentes. La Universidad de Oxford realizó en otoño un curioso estudio: sometió a descargas eléctricas, tras mostrarles imágenes de la Virgen con claro contenido espiritual, a personas divididas en dos grupos de 12 miembros, el primero formado por ateos y agnósticos, y el segundo por católicos. El resultado fue que la tolerancia de los creyentes al dolor se demostró mayor en un porcentaje estimado del 11%. Los investigadores corroboraron las respuestas con una actividad mayor en la región del cerebro que se estimula para reducir el dolor físico.</p>
<p><img class="alignleft" style="FLOAT: left" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/01/09-foto-32.jpg" alt="" width="200" height="294" />Otras investigaciones subrayan relaciones indirectas entre la fe y la felicidad. La solidez de juicio moral, más propia de creyentes, afecta muy positivamente al gozo de la vida. Se ha constatado siempre una relación proporcional entre la asistencia a la iglesia y la mayor preponderancia de juicios considerados socialmente conservadores. Y un 44% de estas personas, en Estados Unidos, se considera feliz, frente a sólo el 25% de los liberales (<em>socialmente izquierdistas</em>, según los parámetros europeos). Así aparece en el libro <em>Gross National Happiness</em> (Felicidad nacional bruta), de Arthur C. Brooks, publicado en 2008 a partir de datos de los últimos 25 años. Hacer lo que creemos que debemos, nos hace más felices, y esto se da más en personas de convicciones más firmes que entre quienes son más permisivos.</p>
<p>Uno de los signos de identidad política de los cristianos, según todas las encuestas, es su compromiso pro vida, mayor cuanto más frecuente es su práctica religiosa. Lo curioso es que los militantes pro vida más activos, aunque no oculten sus creencias si se les pregunta por ellas, suelen preferir dar a sus organizaciones una definición aconfesional, y argumentar en términos estrictamente racionales. Pero en sus destinatarios más receptivos, lo que influye decisivamente es la fe. Así lo han asegurado al ser encuestados a pie de urna, cuando se ha sometido en algún país a referéndum alguna cuestión de este tipo, como el aborto.</p>
<p><strong>Fe y activismo político</strong></p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/01/09-foto-0-portada2.jpg" alt="" width="200" height="238" />Se plantea entonces la pregunta clásica sobre la relación entre ética y religión, al que la Universidad de Navarra dedicó, en 2007, el VI Congreso Internacional<em> Fe cristiana y cultura contemporánea</em>. Ponentes como Alejandro Llano o Leonardo Rodríguez Duplá constataron la dificultad práctica de la fidelidad a ciertos postulados que impliquen una exigencia personal en razón exclusivamente a argumentos racionales. Chesterton se ocupa de este problema en su biografía de Tomás de Aquino, y llega a una conclusión no muy distinta a la que, por aquellos años, llegaba el también converso y apologeta John Henry Newman: los hombres no pierden el tiempo explicando racionalmente todos sus actos y actitudes; estamos hechos para la acción.</p>
<p>De hecho, a veces la acción precede a la fe. La revista <em>Newsweek</em> contó, en junio de 2006, que se está produciendo una oleada de conversiones al cristianismo entre activistas políticos y pro derechos humanos chinos. La conversión sigue al compromiso político. A estos activistas les atrae del cristianismo fundamentalmente la idea de libertad y el respeto a la dignidad de la persona. Curiosamente, la conversión parece modular después la acción política, hasta el punto de que la democracia se convierte a veces incluso en una cuestión hasta cierto punto secundaria, subordinada a esos valores cristianos de libertad y respeto a la dignidad humana. Ju Jie, escritor disidente, apuntaba a Newsweek que esos valores originales tienen mucho mayor poder de movilización: <em>«La democracia es sólo un sistema político»,</em> decía, y no basta para cambiar China. <em>«Por supuesto, lucharía hasta el final por ella, pero la democracia no puede traer la felicidad espiritual».</em></p>
<p>Volvemos a la pregunta inicial: ¿es suficiente estímulo percibir racionalmente ciertos actos como buenos para practicarlos con coherencia y constancia? El caso del ideal de fraternidad, seña del republicanismo de izquierdas, es meridianamente claro: ¿cómo puede sostenerse sin una convicción profunda de que existe una paternidad común?</p>
<p>Esto seguramente explique la relación proporcional entre práctica religiosa y la contribución a obras caritativas. De ello se preocupó también Arthur C. Brooks, que en 2003 publicó <em>Religious Faith and Charitable Giving (Fe religiosa y aportación caritativa)</em>. La probabilidad de donar dinero en Estados Unidos es un 25% mayor, en las personas religiosas que en las no religiosas. Y en cuanto a la cantidad, la contribución anual media entre las primeras es de 2.210 dólares, frente a 642 de los no religiosos. Y además, entre los religiosos la probabilidad de participar en actividades de voluntariado es de más del doble.</p>
<p><strong>La familia marca la diferencia</strong></p>
<p><img class="alignleft" style="FLOAT: left" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/01/09-foto-4.jpg" alt="" width="200" height="162" />Pero si hubiera que señalar un elemento que marque socialmente la diferencia entre las personas religiosas y el resto, éste es la forma de vivir la familia. Todas las investigaciones demuestran una estrecha relación ente religiosidad y fortaleza de los vínculos familiares, así como con el número de hijos.</p>
<p>Entre las personas de fe, aumenta la satisfacción de la vida marital (incluida la satisfacción sexual, según estudios de las universidades de Chicago y la estatal de Nueva York, recogidos en <em>The Sex in America study,</em> de 1995); disminuye la posibilidad de ruptura, y aumenta la de reconciliación, en caso de separación; la probabilidad de niños <em>ilegítimos</em> decrece; la probabilidad de que los varones delincan o tengan problemas con drogas y alcohol disminuye; las hijas adolescentes corren menos peligro de tener relaciones sexuales precoces y embarazos indeseados; los niños adquieren una visión más positiva y realista sobre su propio futuro, son menos propensos al racismo y adquieren mayor capacidad de autocontrol … Éstos y otros estudios, centrados en los Estados Unidos, están recogidos en el artículo <em>Why Religion Matters: The impact of religious practice on social stability (Por qué importa la religión: el impacto de la práctica religiosa en la estabilidad social),</em> de Patrick F. Fagan, de la Fundación Heritage. Fagan aborda además en este estudio, disponible en la web de la fundación, la no tan estudiada cuestión sobre las diferencias entre un tipo u otro de religiosidad. En general, cierto <em>conservadurismo</em> religioso tiene efectos positivos en la familia cristiana, sobre todo para los hijos. Pero hay también un autoritarismo negativo e intolerante que no procede de la religiosidad, sino de la hipocresía. Lo origina una religiosidad no interiorizada, ritualista, que no se traduce en cambios concretos en la propia vida… <em>«La evidencia –escribe Fagan– sugiere que esta forma de práctica religiosa es más dañina que la ausencia de religión».</em></p>
<p>En Europa, el Instituto de Psiquiatría del <em>King’s College</em>, de Londres, ha constatado que la separación de los padres duplica en el futuro la posibilidad de depresión. El riesgo de fracaso escolar disminuye en familias estables, y aumentan las posibilidades de continuar estudios en niveles no obligatorios. De igual forma, es mayor la probabilidad para la mujer de sufrir violencia machista cuando no está casada. También está demostrada la relación entre pobreza en mujeres y niños y la ruptura familiar. En España, ha constatado ese vínculo el estudio<em> Monoparentalidad e infancia</em>, de la Fundación La Caixa. Y hay otros datos que demuestran la utilidad social de la familia cristiana, como la mayor propensión al cuidado de los mayores: en el Reino Unido, las parejas casadas ofrecen casi el doble de cuidados a los padres ancianos de uno u otro cónyuge, con un ahorro estimado para el contribuyente británico de unos 125.000 millones de euros anuales.</p>
<p><strong>Economía y ecología mejoran</strong></p>
<p><img class="alignleft" style="FLOAT: left" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/01/09-foto-5.jpg" alt="" width="200" height="145" />El gran inconveniente de la familia cristiana es su menor utilidad económica a corto plazo, en el extremo opuesto a los jóvenes profesionales sin hijos, que no necesitan concentrar su gasto en necesidades básicas. Un estudio de la <em>University College</em>, de Londres, de 2006, afirmaba que las personas de entre 25 y 45 años que viven solas gastan un 39% más en artículos para el hogar, consumen un 38% más de productos, un 42% más de envoltorios, un 55% más de electricidad y un 61% más de gas que alguien que vive en un hogar de cuatro personas. De igual forma, hay una relación clara entre el aumento de pisos de solteros y el <em>boom</em> de la construcción registrado en los últimos años en Occidente. Pero estos comportamientos generan un crecimiento económico poco sostenible y solidario, como evidencia la actual crisis económica. Baste el dato de que un soltero británico que vive solo produce un 60% más de basura que alguien que vive en familia.</p>
<p></br></br><br />
<em><strong>Nota:</strong> Este artículo fue publicado originalmente por Alfa y Omega, <a href="http://www.alfayomega.es">www.alfayomega.es</a>.</em></p>
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		<title>Una brújula ética para la biomedicina</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Jan 2009 15:05:35 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Conversación en torno a la instrucción vaticana “Dignitas personae”]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/10/09-foto-1-autor-p-pascua.jpg" alt="" width="200" height="291" />El 12 de diciembre pasado, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó un documento sobre los problemas éticos que enfrenta la manipulación genética en las etapas iniciales de la vida humana.</p>
<p>La instrucción <em>“Dignitas personae. Sobre algunas cuestiones de bioética”</em> ha sido publicada para hacer frente a los problemas de discernimiento ético sobre fecundación artificial, los embriones congelados, la congelación de óvulos, la píldora del día siguiente y un gran elenco de intervenciones humanas en el proceso natural de la fecundación y la vida.</p>
<p>Para hablar de estos temas que hoy golpean a la conciencia católica, ZENIT-El Observador ha realizado la siguiente entrevista al padre Fernando Pascual, L. C., quien es profesor de filosofía y bioética en el Ateneo pontificio Regina Apostolorum en su sede de Roma.</p>
<p><strong>–¿En qué consiste la nueva instrucción <em>“Dignitas personae”</em>?</strong></p>
<p><strong>P. Fernando Pascual: </strong>Se trata de un documento que continúa y profundiza enseñanzas ofrecidas en otros textos de la Iglesia que afrontan problemas éticos de las fases iniciales de la vida humana. En concreto, es un complemento y actualización de la instrucción <em>“Donum vitae” </em>(1987) y de la encíclica de Juan Pablo II <em>“Evangelium vitae” </em>(1995).</p>
<p><strong><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2009/01/08-foto-2.jpg" alt="" width="200" height="133" />¿Por qué motivos la Iglesia sintió la necesidad de publicar este nuevo documento?</strong></p>
<p><strong>P. Fernando Pascual: </strong>La Iglesia tiene la misión de iluminar las conciencias de los católicos y de las personas de buena voluntad ante problemas y situaciones que necesitan un discernimiento ético. En este caso, las técnicas de fecundación artificial se han desarrollado notablemente en los últimos años, por lo que era necesario recordar criterios ofrecidos la instrucción <em>“Donum vitae”</em>, y aplicarlos a las nuevas situaciones.</p>
<p><strong>En concreto, ¿cuáles son las principales novedades de este documento?</strong></p>
<p><strong>P. Fernando Pascual:</strong> Además de que se ofrece un resumen de los criterios éticos que han de tenerse en cuenta, <em>“Dignitas personae”</em> toca los siguientes temas: la ICSI (una variante de la fecundación in vitro), el problema de los embriones congelados, la congelación de óvulos, la reducción embrionaria, el diagnóstico preimplantatorio, la intercepción (a través del uso de la espiral y de la píldora del día después), la contragestación (con el recurso a la RU 486), la clonación, la terapia génica, las investigaciones con células troncales (stem cells) adultas y embrionarias, la creación de embriones híbridos&#8230;</p>
<p><strong><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/05-foto-4.jpg" alt="" width="200" height="200" />Son muchos argumentos&#8230;</strong></p>
<p><strong>P. Fernando Pascual:</strong> Sí, y sobre los mismos el documento establece los criterios para un discernimiento ético que se hacía imprescindible. Estamos hablando de técnicas que se aplican a la vida humana en sus fases iniciales. Si el ser humano tiene una dignidad intrínseca y ha de ser considerado siempre como persona, esto vale no sólo cuando es adulto y puede hacer valer sus derechos, sino también cuando es un embrión que se desarrolla en los momentos iniciales de su existencia.</p>
<p><strong>Algunos verán el documento como un conjunto de prohibiciones, y dirán que la Iglesia es enemiga de la ciencia.</strong></p>
<p><strong>P. Fernando Pascual: </strong>Es cierto que el documento ofrece numerosos <em>“noes” </em>ante las técnicas que implican un daño a la vida o a salud de los embriones, y ante todo acto que no respete la correcta transmisión de la vida desde el amor de los esposos y según una antropología bien fundada. Se trata, usando una fórmula de Juan Pablo II, de denunciar el peligro de una<em> “ciencia sin conciencia”</em>. A la vez, detrás de cada <em>“no”</em> hay un gran <em>“sí”</em>: un sí a la vida, al respeto, a la defensa de los más débiles, al matrimonio, a la familia, y a una ciencia con ética y con conciencia.</p>
<p><strong>Hay un punto que durante años ha dividido a los teólogos, y es el tema de los embriones congelados abandonados. ¿Qué dice el documento sobre este punto?</strong></p>
<p><strong>P. Fernando Pascual:</strong> Se trata de un asunto muy complejo y ante el cual se ha discutido durante años. <em>“Dignitas personae”</em> pone en claro que estamos en un contexto sumamente injusto; lo había señalado hace años la instrucción <em>“Donum vitae”</em>, y también Juan Pablo II lo recordó en un discurso pronunciado en 1996. En ese discurso, que el nuevo documento reproduce en parte (en el n. 19), Juan Pablo II hacía <em>“una llamada a la conciencia de los responsables del mundo científico, y de modo particular a los médicos para que se detenga la producción de embriones humanos, teniendo en cuenta que no se vislumbra una salida moralmente lícita para el destino humano de los miles y miles de embriones &#8216;congelados&#8217;, que son y siguen siendo siempre titulares de los derechos esenciales y que, por tanto, hay que tutelar jurídicamente como personas humanas”.</em></p>
<p><strong><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/05-foto-1.jpg" alt="" width="200" height="296" />En otras palabras, no es posible hacer nada en favor de los embriones congelados.</strong></p>
<p><strong>P. Fernando Pascual: </strong>Creo que ante una situación tan compleja el documento ofrece una indicación muy clara: hay que tener valor para cambiar leyes y comportamientos que han llevado a <em>“producir”</em> y congelar injustamente a miles de embriones. Es decir, la sociedad y los gobiernos deberían dar el paso para prohibir todas las técnicas de reproducción extracorpórea (ICSI y FIVET), así como la congelación de embriones. Mientras no se llegue a dar este paso, los distintos esfuerzos propuestos para tutelar a los embriones congelados serán insuficientes y el problema seguirá aumentando con el pasar de los años.</p>
<p><strong>¿Qué acogida tendrá un documento como éste?</strong></p>
<p><strong>P. Fernando Pascual:</strong> Todo depende del grado de sensibilidad ética de las personas y del esfuerzo por parte de los obispos, los sacerdotes y los que defienden una bioética bien fundada para saber explicar la riqueza de la instrucción <em>“Dignitas personae”</em>. Como se dice al final de la misma y como ya hemos recordado, no se trata simplemente de un conjunto de prohibiciones, sino de una invitación valiente a cultivar y promover una ciencia y una bioética realmente respetuosas de la dignidad del hombre en todas sus etapas, desde que es concebido en el seno materno hasta que llega al momento de su muerte natural.</p>
<p></br></br><br />
<em><strong>Nota: </strong>Este artículo fue publicado originalmente por <a href="http://www.zenit.org">Zenit.org</a>.</em></p>
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		<title>Síntesis de la instrucción “Dignitas personae”</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Dec 2008 03:38:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Publicamos la síntesis que ha distribuido la Santa Sede de la instrucción “Dignitas personae sobre algunas cuestiones de bioética”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/05-foto-1.jpg" alt="" width="200" height="296" />Objetivo</strong></p>
<p>En los últimos años las ciencias biomédicas han avanzado considerablemente. Estos avances han abierto nuevas perspectivas terapéuticas pero también han suscitado serios interrogantes que no fueron explícitamente afrontados en la Instrucción <em>Donum viatæ</em> (22 de febrero de 1987). La nueva Instrucción, fechada el 8 de septiembre de 2008, Fiesta de la Natividad de la Virgen María, tiene la intención de responder a algunas nuevas cuestiones en el campo de la Bioética, que suscitan esperanzas pero también perplejidades en sectores cada vez más vastos de la sociedad. En este sentido se «busca promover la formación de las conciencias» (n. 10) y animar una investigación biomédica respetuosa de la dignidad de todo ser humano y de la procreación.</p>
<p><strong>Título</strong></p>
<p>La Instrucción comienza con las palabras <em>Dignitas personæ</em> –la dignidad de la persona, que se le debe reconocer a todo ser humano, desde su concepción hasta su muerte natural. Este principio fundamental <em>«expresa un gran “sí” a la vida humana», la cual «debe ocupar un lugar central en la reflexión ética sobre la investigación biomédica»</em> (n. 1).</p>
<p><strong>Valor</strong></p>
<p>Se trata de una <em>«Instrucción e naturaleza doctrinal»</em> (n. 1), emanada por la Congregación para la Doctrina de la Fe y aprobada expresamente por el Santo Padre Benedicto XVI. La Instrucción, por lo tanto, pertenece a los documentos que<em> «participan del magisterio ordinario del Sumo Pontífice»</em> (Instrucción <em>Donum veritatis</em>, n. 18), que ha de ser acogido por los fieles<em> «con asentimiento religioso»</em> (Instrucción<em> Dignitas personæ, n</em>. 37).</p>
<p><strong>Preparación</strong></p>
<p>Desde hace varios años la Congregación para la Doctrina de la Fe estudia las nuevas cuestiones biomédicas con el objeto de actualizar la Instrucción <em>Donum vitæ</em>. Para examinar esas cuestiones nuevas <em>«se han tenido siempre presentes los aspectos científicos correspondientes, aprovechando los estudios llevados a cabo por la Pontificia Academia para la Vida y las aportaciones de un gran número de expertos, para con¬frontarlos con los principios de la antropología cristiana. Las Encíclicas Veritatis splendor y Evangelium vitæ de Juan Pablo II, y otras intervenciones del Magisterio, ofre¬cen indicaciones claras acerca del método y del contenido para el examen de los problemas considerados»</em> (n. 2).</p>
<p><strong>Destinatarios</strong></p>
<p>La Instrucción <em>«se dirige a los fieles cristianos y a todos los que buscan la verdad»</em> (n. 3). Cuando la Iglesia propone principios y valoraciones morales para la investigación biomédica sobre la vida humana, <em>«se vale de la razón y de la fe, contribuyendo así a elaborar una visión integral del hombre y de su vocación, capaz de acoger todo lo bueno que surge de las obras humanas y de las tradiciones culturales y religiosas, que frecuen¬temente muestran una gran reverencia por la vida»</em> (n. 3).</p>
<p><strong>Estructura</strong></p>
<p>La Instrucción<em> «comprende tres partes: la primera recuerda algunos aspectos antropológicos, teológicos y éticos de importancia fundamental; la segunda afronta nuevos problemas relativos a la procreación; la tercera parte examina algunas nuevas propuestas terapéuticas que implican la manipulación del embrión o del patrimonio genético humano»</em> (n. 3).</p>
<p><strong>Primera parte:</strong></p>
<p><strong><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/05-foto-21.jpg" alt="" width="200" height="133" />Aspectos antropológicos, teológicos y éticos de la vida y la procreación humana</strong></p>
<p><em><strong>Los dos principios fundamentales</strong></em></p>
<p><em>«El ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción y, por eso, a partir de ese mismo momento se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida»</em> (n. 4).</p>
<p><em>«El origen de la vida humana&#8230; tiene su auténtico contexto en el matrimonio y la familia, donde es generada por medio de un acto que expresa el amor recíproco entre el hombre y la mujer. Una procreación verdaderamente responsable para con quien ha de nacer es fruto del matrimonio»</em> (n. 6).</p>
<p><em><strong>Fe y dignidad humana</strong></em></p>
<p><em>«La Iglesia tiene la convicción de que la fe no sólo acoge y respeta lo que es humano, sino que también lo purifica, lo eleva y lo perfecciona» (n. 7). Dios ha creado a todos los seres humanos a su imagen; en su Hijo encarnado ha revelado plenamente el misterio del hombre; el Hijo hace que podamos llegar a ser hijos de Dios. «A partir del conjunto de estas dos dimensiones, la humana y la divina, se entiende mejor el por qué del valor inviolable del hombre: él posee una vocación eterna y está llamado a compartir el amor trinitario del Dios vivo»</em> (n. 8).</p>
<p><em><strong>Fe y vida matrimonial</strong></em></p>
<p><em>«Las dimensiones natural y sobrenatural de la vida humana, permiten también comprender mejor en qué sentido los actos que conceden al ser humano la existencia, en los que el hombre y la mujer se entregan mutualmente, son un reflejo del amor trinitario. Dios, que es amor y vida, ha inscrito en el varón y en la mujer la llamada a una especial participación en su misterio de comunión personal y en su obra de Creador y de Padre&#8230; El Espíritu Santo infundido en la celebración sacramental ofrece a los esposos cristianos el don de una comunión nueva de amor, que es imagen viva y real de la singularísima unidad que hace de la Iglesia el indivisible Cuerpo místico del Señor Jesús»</em> (n. 9).</p>
<p><em><strong>Magisterio eclesiástico y autonomía de la ciencia</strong></em></p>
<p><em>«Juzgando desde el punto de vista ético algunos resultados de las recientes investigaciones de la medicina sobre el hombre y sus orígenes, la Iglesia no interviene en el ámbito de la ciencia médica como tal, sino que invita a los interesados a actuar con responsabilidad ética y social. Ella les recuerda que el valor ético de la ciencia biomédica se mide en referencia tanto al respeto incondicional debido a cada ser humano, en todos los momentos de su existencia, como a la tutela de la especificidad de los actos personales que transmiten la vida»</em> (n. 10).</p>
<p><strong>Segunda parte:</strong></p>
<p><strong><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/05-foto-3.jpg" alt="" width="200" height="182" />Nuevos problemas relativos a la procreación</strong></p>
<p><em><strong>Técnicas de asistencia a la fertilidad</strong></em></p>
<p>Entre las técnicas para superar la infertilidad se encuentran las siguientes:</p>
<p><em>«la técnicas de fecundación artificial heteróloga»</em> (n. 12): son las <em>«técnicas ordenadas a obtener artificialmente una concepción humana, a partir de gametos procedentes de al menos un donador diverso de los esposos unidos en matrimonio» </em>(nota 22);</p>
<p><em>«las técnicas de fecundación artificial homóloga» (n. 12): «las técnicas dirigidas a lograr la concepción humana a partir de los gametos de dos esposos unidos en matrimonio»</em> (nota 23);</p>
<p><em>«las técnicas que se configuran como una ayuda al acto conyugal y a su fecundidad»</em> (n. 12);</p>
<p><em>«las intervenciones que tienen por finalidad remover los obstáculos que impiden la fertilidad natural»</em> (n. 13);</p>
<p><em>«el procedimiento de adopción»</em> (n. 13).</p>
<p>Al respecto, son lícitas todas las técnicas que respetan <em>«el derecho a la vida y a la integridad física de cada ser humano»</em>, <em>«la unidad del matrimonio, que implica el respeto recíproco del derecho de los cónyuges a convertirse en padre y madre solamente el uno a través del otro»</em> y <em>«los valores específicamente humanos de la sexualidad, que «exigen que la procreación de una persona humana sea querida como el fruto del acto conyugal específico del amor entre los esposos»</em> (n. 12).</p>
<p>Son <em>«admisibles las técnicas que se configuran como una ayuda al acto conyugal y a su fecundidad&#8230; El acto médico es respetuoso de la dignidad de las personas cuando se dirige a ayudar el acto conyugal, ya sea para facilitar su realización, o para que el acto normalmente realizado consiga su fin»</em> (n. 12).</p>
<p><em>«Son ciertamente lícitas las intervenciones que tienen por finalidad remover los obstáculos que impiden la fertilidad natural»</em> (n. 13).</p>
<p><em>«Habría que alentar, promover y facilitar&#8230; el procedimiento de adopción de los numerosos niños huérfanos».</em> Es importante estimular <em>«las investigaciones e inversiones dedicadas a la prevención de la esterilidad»</em> (n. 13).</p>
<p><strong><em>Fecundación in vitro y eliminación voluntaria de embriones</em></strong></p>
<p>La experiencia de los últimos años ha demostrado que en el contexto de las técnicas de fecundación in vitro <em>«el número de embriones sacrificados es altísimo»</em> (n. 14): arriba del 80% en los centros más importantes (cf. nota 27).<em> «Los embriones defectuosos, producidos in vitro, son directamente descartados»;</em> muchas parejas <em>«recurren a las técnicas de procreación artificial con el único objetivo de poder hacer una selección genética de sus hijos»;</em> entre los embriones producidos in vitro <em>«un cierto número es transferido al seno materno, mientras los demás se congelan»</em>; la técnica de la transferencia múltiple, o sea <em>«de un número mayor de embriones con respecto al hijo deseado, previendo que algunos se pierdan&#8230;, lleva de hecho a un trato puramente instrumental de los embriones»</em> (n. 15).</p>
<p><em>«La aceptación pasiva de la altísima tasa de pérdidas (abortos) producidas por las técnicas de fecundación in vitro demuestra con elocuencia que la substitución del acto conyugal con un procedimiento técnico&#8230; contribuye a debilitar la conciencia del respeto que se le debe a cada ser humano. Por el contrario, la conciencia de tal respeto se ve favorecida por la intimidad de los esposos animada por el amor conyugal&#8230; Frente a la instrumentalización del ser huma¬no en el estadio embrionario, hay que repetir que el amor de Dios no hace diferencia entre el recién concebido, aún en el seno de su madre, y el niño o el joven o el hombre maduro o el anciano. No hace diferencia, porque en cada uno de ellos ve la huella de su imagen y semejanza&#8230; Por eso el Magisterio de la Iglesia ha proclamado constan¬te¬mente el carácter sagrado e inviolable de toda vida humana, desde su concepción hasta su fin natural»</em> (n. 16).</p>
<p><strong><em>La Inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI)</em></strong></p>
<p>Es una variante de la fecundación in vitro, en la que <em>«la fecundación no ocurre espontáneamente en la probeta, sino a través de la inyección en el citoplasma del óvulo de un solo espermatozoide previamente seleccionado, y a veces a través de la inyección de elementos inmaduros de la línea germinal masculina»</em> (nota 32).</p>
<p>Esa técnica es moralmente ilícita: <em>«supone una completa disociación entre la procreación y el acto conyugal»,</em> <em>«se realiza fuera del cuerpo de los cónyuges por medio de gestos de terceras personas, cuya competencia y actividad técnica determina el éxito de la intervención; confía la vida y la identidad del embrión al poder de los médicos y de los biólogos, e instaura un dominio de la técnica sobre el origen y sobre el destino de la persona humana»</em> (n. 17).</p>
<p><strong><em>El congelamiento de embriones</em></strong></p>
<p><em>«Para no repetir la extracción de óvulos de la mujer, se procede a una única extracción múltiple, seguida por la crioconservación de una parte importante de los embriones producidos in vitro. Esto se hace previendo la posibilidad de un segundo ciclo de tratamiento, en el caso de que fracase el primero, o bien porque los padres podrían querer otro embarazo»</em> (n. 18). El congelamiento o la crioconservación en relación a los embriones <em>«es un procedimiento de enfriamiento a bajísimas temperaturas para permitir una larga conservación»</em> (nota 35).</p>
<p><em>«La crioconservación es incompatible con el respeto debido a los embriones humanos: presupone su producción in vitro; los expone a graves riesgos de muerte o de daño a su integridad física, en cuanto un alto porcentaje no sobrevive al procedimiento de congelación y descongelación; los priva al menos temporalmente de la acogida y gestación materna; los pone en una situación susceptible de ulteriores ofensas y manipulaciones»</em> (n. 18).</p>
<p>En lo que se refiere al gran número de embriones congelados ya existentes, ¿qué hacer con ellos? Al respecto, todas las propuestas presentadas (usarlos para la investigación o destinarlos a usos terapéuticos; descongelarlos y, sin activarlos usarlos para la investigación como si fueran simples cadáveres; ponerlos a disposición de las parejas infértiles, como<em> “terapia de la infertilidad”</em>; proceder a una forma de <em>“adopción prenatal”</em>) ponen diferentes tipos de problemas. <em>«En definitiva, es necesario constatar que los millares de embriones que se encuentran en estado de abandono determinan una situación de injusticia que es de hecho irreparable. Por ello Juan Pablo II dirigió una llamada a la conciencia de los responsables del mundo científico, y de modo particular a los médicos para que se detenga la producción de embriones humanos, teniendo en cuenta que no se vislumbra una salida moralmente lícita para el destino humano de los miles y miles de embriones “congelados”, que son y siguen siendo siempre titulares de los derechos esenciales y que, por tanto, hay que tutelar jurídicamente como personas humanas»</em> (n. 19).</p>
<p><em><strong>El congelamiento de los óvulos</strong></em></p>
<p><em>«Para evitar los graves problemas éticos suscitados por la crioconservación de embriones, en el ámbito de las técnicas de fecundación in vitro, se ha presentado la propuesta de congelar los óvulos»</em> (n. 20).<br />
Al respecto, la crioconservación de los óvulos, que en sí no es inmoral y se sitúa en otros contextos que aquí no son considerados, <em>«en orden al proceso de procreación artificial es moralmente inaceptable»</em> (n. 20).</p>
<p><em><strong><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/05-foto-4.jpg" alt="" width="200" height="200" />La reducción embrionaria</strong></em></p>
<p><em>«Algunas técnicas usadas en la procreación artificial, sobre todo la transfe¬rencia de varios embriones al seno materno, han dado lugar a un aumento significativo del porcentaje de embarazos múltiples. Debido a esto se ha ideado la llamada reducción embrionaria, que consiste en una intervención para reducir el número de embriones o fetos presentes en el seno materno mediante la directa supresión de algunos»</em> (n. 21).</p>
<p><em>«Desde el punto de vista ético, la reducción embrionaria es un aborto intencional selectivo. Se trata, en efecto, de una eliminación deliberada y directa de uno o más seres humanos inocentes en la fase inicial de su existencia, y como tal constituye siempre un desorden moral grave»</em> (n. 21).</p>
<p><em><strong>El diagnóstico preimplantatorio</strong></em></p>
<p><em>«El diagnóstico preimplantatorio es una forma de diagnóstico prenatal, vinculada a las técnicas de fecundación artificial, que prevé el diagnóstico genético de los embriones formados in vitro, antes de su traslado al seno materno. Se efectúa con objeto de tener la seguridad de trasladar a la madre sólo embriones sin defectos o con un sexo determinado o con algunas cualidades particulares»</em> (n. 22).</p>
<p>A diferencia de <em>«otros tipos de diagnóstico prenatal&#8230; al diagnóstico preimplantatorio&#8230; sigue ordina¬riamente la eliminación del embrión que ha sido designado como “sospechoso” de poseer defectos genéticos o cromosómicos, o de ser de un sexo no querido o de tener cualidades no deseadas. El diagnóstico preimplantatorio&#8230; se ordena de hecho a una selección cualitativa con la consecuente destrucción de embriones, la cual se configura como una práctica abortiva precoz&#8230; Tratando el embrión humano como simple “material de laboratorio”, se produce también una alteración y una discriminación en lo que se refiere al concepto mismo de dignidad humana&#8230; Tal discriminación es inmoral y debería ser considerada jurídicamente inaceptable»</em> (n. 22).</p>
<p><strong><em>Nuevas formas de intercepción y contragestación</em></strong></p>
<p>Hay medios técnicos que actúan después de la fecundación, una vez constituido el embrión.</p>
<p><em>«Estas técnicas son interceptivas cuando interceptan el embrión antes de su anidación en el útero materno»</em> (n. 23), por ejemplo, a través del<em> «espiral&#8230; y la llamada “píldora del día siguiente”»</em> (nota 42).</p>
<p>Son <em>«contragestativas cuando provocan la eliminación del embrión apenas implantado»</em> (n. 23), por ejemplo a través de <em>«la píldora RU 486»</em> (nota 43).</p>
<p>Si bien es cierto que los interceptivos no provocan un aborto cada vez que se usan, pues no siempre se da la fecundación después de una relación sexual, hay que hacer notar <em>«que la intencionalidad abortiva generalmente está presente en la persona que quiere impedir la implantación de un embrión en el caso de que hubiese sido concebido y que, por tanto, pide o prescribe fármacos interceptivos. En el caso de la contragestación «se trata del aborto de un embrión apenas anidado&#8230; El uso de los medios de intercepción y contragestación forma parte del pecado de aborto y es gravemente inmoral»</em> (n. 23).</p>
<p><strong>Tercera parte:</strong></p>
<p><strong><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/05-foto-5.jpg" alt="" width="200" height="150" />Nuevas propuestas terapéuticas que comportan la manipulación del embrión o del patrimonio genético humano</strong></p>
<p><strong><em>La terapia génica</em></strong></p>
<p>Por terapia génica se entiende <em>«la aplicación al hombre de las técnicas de ingeniería genética con una finalidad terapéutica, es decir, con el objetivo de curar enfermedades de origen genético»</em> (n. 25).</p>
<p>La terapia génica somática<em> «se propone eliminar o reducir defectos genéticos presentes a nivel de células somáticas»</em> (n. 25).</p>
<p>La terapia génica germinal <em>«apunta en cambio a corregir defectos genéticos presentes en células de la línea germinal, de modo que los efectos terapéuticos conseguidos sobre el sujeto se transmitan a su eventual descendencia»</em> (n. 25).</p>
<p>Desde el punto de vista ético hay que tener presente lo siguiente:</p>
<p>En lo que se refiere a las intervenciones de terapia génica somática, estas <em>«son, en principio, moralmente lícitas&#8230; Puesto que la terapia génica puede comportar riesgos significativos para el paciente, hay que observar el principio deontológico general según el cual, para realizar una intervención terapéutica, es necesario asegurar previamente que el sujeto tratado no sea expuesto a riesgos para su salud o su integridad física, que sean excesivos o desproporcionados con respecto a la gravedad de la patología que se quiere curar. También se exige que el paciente, previamente informado, dé su consentimiento, o lo haga un legítimo representante suyo»</em> (n. 26).</p>
<p>En lo se refiere a la terapia génica germinal, <em>«los riesgos vinculados a cada manipulación genética son significativos y todavía poco controlables, en el estado actual de la investigación, no es moralmente admisible actuar de modo tal que los daños potenciales consiguientes se puedan difundir en la descendencia»</em> (n. 26).</p>
<p>En lo se refiere a la hipótesis de la aplicación de la ingeniería genética con el presunto fin de mejorar y potenciar la dotación genética, tales manipulaciones favorecen <em>«una mentalidad eugenésica e introducen indirectamente un estigma social en los que no poseen dotes particulares, mientras enfatizan otras cualidades que son apreciadas por determinadas culturas y sociedades, sin constituir de por sí lo que es específicamente humano. Esto contrasta con la verdad fundamental de la igualdad de todos los seres humanos, que se traduce en el principio de justicia, y cuya violación, a la larga, atenta contra la convivencia pacífica entre los hombres&#8230; Finalmente hay que notar que en el intento de crear un nuevo tipo de hombre se advierte fácilmente una cuestión ideológica: el hombre pretende sustituirse al Creador»</em> (n. 27).</p>
<p><em><strong><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/05-foto-6.jpg" alt="" width="200" height="240" />La clonación humana</strong></em></p>
<p>Por clonación humana se entiende <em>«la reproducción asexual y agámica de la totalidad del organismo humano, con objeto de producir una o varias “copias” substancialmente idénticas, desde el punto de vista genético, al único progenitor» </em>(n. 28). <em>«Las técnicas propuestas para realizar la clonación humana son dos: fisión gemelar y transferencia del núcleo. La fisión gemelar consiste en la separación artificial de células individuales o grupos de células del embrión, en las primeras fases del desarrollo, y en su subsiguiente traslado al útero, para conseguir artificialmente embriones idénticos. La transferencia de núcleo, o clonación propiamente dicha, consiste en la introducción de un núcleo extraído de una célula embrionaria o somática en un óvulo anteriormente privado de su núcleo, seguido por la activación de este óvulo que, por consiguiente, debería desarrollarse como embrión»</em> (nota 47). <em>«La clonación se propone con dos objetivos fundamentales: reproductivo, es decir, para conseguir el nacimiento de un niño clonado, y terapéutico o de investigación»</em> (n. 28).</p>
<p>La clonación humana es <em>«intrínsecamente ilícita pues&#8230; se propone dar origen a un nuevo ser humano sin conexión con el acto de recíproca donación entre dos cónyuges y, más radicalmente, sin ningún vínculo con la sexualidad. Tal circunstancia da lugar a abusos y a manipulaciones gravemente lesivas de la dignidad humana»</em> (n. 28).</p>
<p>En lo que se refiere a la cloración reproductiva, <em>«se impondría al sujeto clonado un patrimonio genético preordenado, sometiéndolo de hecho a una forma de esclavitud biológica de la que difícilmente podría liberarse. El hecho de que una persona se arrogue el derecho de determinar arbitrariamente las características genéticas de otra persona, representa una grave ofensa a la dignidad de esta última y a la igualdad fundamental entre los hombres&#8230; Cada uno de nosotros encuentra en el otro a un ser humano que debe su existencia y sus características personales al amor de Dios, del cual sólo el amor entre los cónyuges constituye una mediación conforme al designio de nuestro Creador y Padre del Cielo»</em> (n. 29).</p>
<p>En lo que refiere a la clonación terapéutica, es necesario precisar que <em>«producir embriones con el propósito de destruirlos, aunque sea para ayudar a los enfermos, es totalmente incompatible con la dignidad humana, porque reduce la existencia de un ser humano, incluso en estado embrionario, a la categoría de instrumento que se usa y destruye. Es gravemente inmoral sacrificar una vida humana para finalidades terapéuticas»</em> (n. 30).</p>
<p><em><strong>El uso terapéutico de las células troncales</strong></em></p>
<p><em>«Las células troncales o células madre son células indiferenciadas que poseen dos características fundamentales: a) la prolongada capacidad de multiplicarse sin diferenciarse; b) la capacidad de dar origen a células progenitoras de tránsito, de las que descienden células sumamente diferenciadas, por ejemplo, nerviosas, musculares o hemáticas. Desde la verificación experimental de que las células troncales transplantadas a un tejido dañado tienden a favorecer la repoblación de células y la regeneración del tejido, se han abierto nuevas perspectivas para la medicina regenerativa, que han suscitado gran interés entre los investigadores de todo el mundo»</em> (n. 31).</p>
<p>Para la valoración ética, hay que considerar sobre todo los métodos de recolección de células troncales.</p>
<p><em>«Se deben considerar lícitos los métodos que no procuran grave daño al sujeto del que se extraen. Esta condición se verifica generalmente en el caso de: a) extracción de células de tejidos de un organismo adulto; b) de la sangre del cordón umbilical en el momento del parto; c) de los tejidos de fetos muertos de muerte natural»</em> (n. 32).</p>
<p><em>«La extracción de células troncales del embrión humano viviente causa inevitablemente su destrucción, resultando por consiguiente gravemente ilícita&#8230; En este caso «la investigación&#8230; no se pone verdaderamente al servicio de la humanidad, pues implica la supresión de vidas humanas que tienen igual dignidad que los demás individuos humanos y que los investigadores»</em> (n. 32).</p>
<p><em>«El uso de células troncales embrionarias o de células diferenciadas derivadas de ellas, que han sido eventualmente provistas por otros investigadores mediante la supresión de embriones o que están disponibles en comercio, pone serios problemas desde el punto de vista de la cooperación al mal y del escándalo»</em> (n. 32).</p>
<p>Se hace notar, de todas formas, que muchos estudios tienden a reconocer resultados más positivos a las células troncales adultas que a las embrionarias.</p>
<p><em><strong>Los intentos de hibridación</strong></em></p>
<p><em>«Recientemente se han utilizado óvulos de animales para la reprogramación de los núcleos de las células somáticas humanas&#8230; con el fin de extraer células troncales embrionarias de los embriones resultantes, sin tener que recurrir a la utilización de óvulos humanos»</em> (n. 33).</p>
<p><em>«Desde un punto de vista ético, tales procedimientos constituyen una ofensa a la dignidad del ser humano, debido a la mezcla de elementos genéticos humanos y animales capaz de alterar la identidad específica del hombre»</em> (n. 33).</p>
<p><strong><em><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/05-foto-0-portada2.jpg" alt="" width="200" height="187" />La utilización de “material biológico” humano de origen ilícito</em></strong></p>
<p>Para la investigación científica y la elaboración de distintos productos, a veces se usan embriones o líneas celulares que son el resultado de intervenciones ilícitas contra la vida o la integridad física del ser humano.</p>
<p>En relación a la experimentación con embriones, ello <em>«constituye un delito en consideración a su dignidad de seres humanos, que tienen derecho al mismo respeto debido al niño ya nacido y a toda persona». Estas formas de experimentación constituyen siempre un desorden moral grave»</em> (n. 34).</p>
<p>Sobre el uso de los investigadores de <em>“material biológico”</em> de origen ilícito, que ha sido producido fuera de sus centros de investigación, o que se encuentra en comercio, <em>«se debe salvaguardar además la exigencia moral de que no haya habido complicidad alguna con el aborto voluntario, y de evitar el peligro de escándalo. En ese sentido es insuficiente el criterio de independencia formulado por algunos comités de ética, según el cual sería éticamente lícita la utilización de “material biológico” de origen ilícito, a condición de que exista una separación clara entre los que producen, congelan y dan muerte a los embriones, y los investigadores que desarrollan la experimentación científica»</em>. Hay que precisar que <em>«el deber de rechazar el “material biológico” deriva de la obligación de separarse, en el ejercicio de la propia actividad de investigación, de un marco legislativo gravemente injusto y de afirmar con claridad el valor de la vida humana&#8230; Por eso el mencionado criterio de independencia es necesario, pero puede ser éticamente insuficiente» (</em>n. 35).</p>
<p><em>«Por supuesto, dentro de este marco general existen diferentes grados de responsabilidad. Razones de particular gravedad podrían ser moralmente proporcionadas como para justificar el uso de ese “material biológico”. Así, por ejemplo, el peligro para la salud de los niños podría autorizar a sus padres a utilizar una vacuna elaborada con líneas celulares de origen ilícito, quedando en pié el deber de expresar su desacuerdo al respecto y de pedir que los sistemas sanitarios pongan a disposición otros tipos de vacunas. Por otro lado, debemos tener en cuenta que en las empresas que utilizan líneas celulares de origen ilícito no es idéntica la responsabilidad de quienes deciden la orientación de la producción y la de aquéllos que no tienen poder de decisión»</em> (n. 35).</p>
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		<title>¿Cuántos padres saben hablar de sexo y de amor a sus hijos?</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Dec 2008 18:58:42 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Hablar de sexo y de amor con los hijos es tan necesario como complicado. La bióloga Leda Galli explica en su libro como el cuerpo tiene su lenguaje sapiencial, y para entenderlo basta quererlo leer.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/11-foto-11.jpg" alt="" width="200" height="256" />Hablar de sexo y de amor con los hijos es tan necesario como complicado. La bióloga Leda Galli ofrece una ayuda concreta en el libro en italiano <em>“Del cuerpo a la persona: El sexo como lo explicaría a mis hijos” (“Dal corpo alla persona: Il sesso come lo spiegherei ai miei figli”)</em>, recién publicado por la editorial San Paolo.</p>
<p>En el prólogo al libro, el cardenal Carlo Caffarra, arzobispo de Bolonia, Italia, escribe: <em>“En el actual clima cultural de relativismo, Los jóvenes –privados de claros puntos de referencia– están a menudo a merced de una angustiosa desorientación existencial, que puede empujarles a una visión superficial de la vida e inducirles a comportamientos transgresivos, a veces incluso violentos”.</em></p>
<p><em>“Se comprende así que muchos progenitores se descubran no preparados y, en todo caso, en seria dificultad para poder cumplir su misión educativa, que es la de acompañar a la persona hacia la plenitud de su humanidad”,</em> añade el purpurado.</p>
<p>He aquí las respuestas de la doctora Galli, que ha colaborado durante varios años con el Movimiento Italiano de Padres de Familia y es miembro del Comité Ético del Campus Bio-Médico de Roma.</p>
<p><strong>¿Cómo le vino la idea de este libro?</strong></p>
<p><strong><em>Leda Galli:</em></strong> La idea nació entre los pupitres de la escuela, durante un par de decenios, enseñando Biología a mis alumnos del Instituto; aunque la oportunidad me la dio al final la petición del Movimiento Italiano de Padres de Familia, de publicar en Internet <em>“algunos”</em> capítulos sobre educación sexual.</p>
<p><strong>¿En qué consiste la novedad de su trabajo?</strong></p>
<p><em><strong><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/11-foto-21.jpg" alt="" width="200" height="132" />Leda Galli:</strong></em> Hoy parece que no existan ya certezas. Excepto una: la Ciencia, con sus datos que están ante los ojos de todos. Por tanto, encuadrar un trabajo exclusivamente en el plano de la ética suscitaría enseguida la objeción <em>“&#8230;pero esta es una idea tuya”,</em> y el discurso se acabaría antes aún de empezar. Hoy por experiencia podemos decir que hay tantas éticas como opiniones.<br />
Pero el dato biológico, imbatible, es un sólido punto de partida. La novedad está por tanto precisamente en esto: en ayudar al lector a descubrir que hay una ética ya inscrita en la Biología; y no es <em>“mi”</em> ética o una ética cualquiera, sino la que emana por sí misma, por lógica rigurosa, del dato científico mismo. En otras palabras, el cuerpo tiene su lenguaje sapiencial: basta quererlo leer.</p>
<p><strong>En síntesis, ¿usted habría abierto un nuevo camino?</strong></p>
<p><strong><em>Leda Galli:</em></strong> Si lo he hecho es en el sentido de haber aplicado esta clave de lectura al tratamiento de todo el argumento tan amplio de la sexualidad y también más allá: en el texto se habla también de amor y procreación. El sexo es sólo el punto inicial.</p>
<p><strong>¿Qué le ha ayudado a hacer recorrer este camino?</strong></p>
<p><strong><em><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/11-foto-31.jpg" alt="" width="200" height="192" />Leda Galli:</em></strong> Me ayudó la aplicación a mi enseñanza de la conocida técnica participativa de resolución de problemas. Consiste en no dar a los chicos respuestas pre-elaboradas sino, después de proporcionarles todos los elementos cognitivos necesarios, limitarse a guiarles a lo largo de un itinerario de rigurosa coherencia; y luego dejar que sean ellos mismos quienes detecten la respuesta final, con todas sus consiguientes aplicaciones. Esto hace a los alumnos protagonistas activos de su aprendizaje.<br />
Ha sido, y sigue siendo en muchas ocasiones, una experiencia estupenda, renovada de año en año, ver en un instante <em>“encenderse” </em>los ojos de los chicos, ¡en el momento mismo en el que entreven por sí mismos una verdad, ya sea pequeña o grande! Porque los jóvenes son muy sensibles a la verdad: la reconocen, si tenemos la paciencia de orientarles. Y cuando la reconocen la aman. Quizá el mundo se la desenfocará de nuevo pero seguramente queda el que, si quieren, habrán aprendido al menos el método para reencontrarla</p>
<p><strong>¿No teme que el libro peque de confesionalismo? ¿Que se dirija sólo a un público católico?</strong></p>
<p><strong><em>Leda Galli:</em></strong> No, en absoluto. Si hubiera partido de los datos de la Revelación, y de lo que dice el Magisterio de la Iglesia, quizá sí. En cambio el trabajo parte del punto diametralmente opuesto, es decir de la Biología, y se desarrolla total y rigurosamente sólo en el nivel antropológico, con un discurso por tanto comprensible por todos: católicos, creyentes de otras religiones y también no creyentes. Basta ser hombres.<br />
Si luego las dos antropologías, la cristiana y la expuesta en el libro, coinciden, qué le voy a hacer&#8230; Tampoco me asombra: la verdad es una, ¡desde cualquier parte que se llegue a ella! El hecho es que, para defender la antropología fundada en ciertas verdades de la persona humana, ha quedado casi solamente la Iglesia y así se acusa fácilmente de confesionalismo a quien sencillamente se atiene a ellas.</p>
<p><strong>En el libro toca argumentos delicados y escabrosos. ¿No teme ser atacada?</strong></p>
<p><em><strong><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/12/11-foto-0-portada1.jpg" alt="" width="200" height="320" />Leda Galli:</strong></em> Es posible. Ya sucedió en los capítulos de internet, y fue atacado también el Movimiento por mi causa. Pero cuando se cree profundamente en una verdad, los ataques no pueden tener otro efecto que el de reforzarla.</p>
<p><strong>El libro parece estar dirigido a los padres, pero ¿puede servir también a los jóvenes?</strong></p>
<p><strong><em>Leda Galli:</em></strong> Está claro que, en este momento, quienes están preocupados por la emergencia educativa son los padres; pero quien tiene necesidad más urgente de una palabra clara son precisamente los jóvenes. Por tanto he escrito este libro de modo que pueda ser leído con provecho incluso por los jóvenes.</p>
<p><strong>¿Qué espera de su libro?</strong></p>
<p><strong><em>Leda Galli:</em></strong> Que enseñe a mirar con ojos admirados el lenguaje del cuerpo que, más allá de la biología, desvela significados profundos a quien está dispuesto a leerlos sin prejuicios. Reencontrar el acoplamiento perfecto entre ciencia y ética que reabre horizontes atrayentes sobre la belleza del ser humano.</p>
<p></br></br><br />
<em><strong>Nota:</strong> Artículo publicado originalmente por <a href="http://www.zenit.org">Zenit.org </a>y traducido del italiano por Nieves San Martín.</em></p>
<p><em>Ver más acerca de los libros en la Sección de <a href="http://viva-chile.cl/category/recomendados/">Recomendados</a>.</em></p>
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		<title>Los derechos no nacen del consenso</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Nov 2008 23:08:26 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Los derechos humanos no nos pertenecen, no están a nuestra disposición, y esto es precisamente la garantía para su respeto... Se fundan en Dios, que es la fuente de todos los derechos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/09-foto-1-autor.jpg" alt="" width="200" height="254" />La Declaración Universal de los Derechos Humanos cumple, el próximo mes de diciembre, 60 años. Es el documento más traducido de la Historia, pero su validez presenta hoy muchos interrogantes, debido a que no está a salvo de interpretaciones interesadas. Sobre este asunto habló monseñor Giampaolo Crepaldi, Secretario del Consejo Pontificio <em>Justicia y Paz</em>, que, el pasado jueves, pronunció la Lección magistral sobre <em>Los Derechos Humanos y la doctrina social de la Iglesia,</em> en el Instituto CEU de Humanidades <em>Ángel Ayala</em>.</p>
<p>En un momento en el que los derechos humanos parecen haber sido engullidos por una ideología relativista, es más necesario que nunca situarlos en su contexto y defenderlos de posiciones arbitrarias e interesadas. Monseñor Giampaolo Crepaldi, Secretario del Consejo Pontificio <em>Justicia y Paz</em>, afirmó en su intervención que <em>“la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 ha sido un momento importante y fundamental en la maduración de la conciencia moral de la Humanidad. La Iglesia la evalúa positivamente, pero también señala su preocupación por la posibilidad de ser susceptible de interpretaciones”.</em></p>
<p>Crepaldi afirmó también que <em>“los derechos humanos no nos pertenecen, no están a nuestra disposición, y esto es precisamente la garantía para su respeto. Los derechos humanos se fundan en Dios, que es la fuente de todos los derechos. Los derechos humanos no nacen del consenso humano. Son una gramática cuyas reglas no hemos inventado nosotros, sino que nacen de Dios, no son una palabra humana. Así se garantiza su valor contra toda forma de arbitrio”.</em></p>
<p>A los 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, monseñor Crepaldi defendió la necesidad de retomar la doctrina de la ley natural, pero ubicándola en una antropología correcta: <em>“Al hablar de la ley natural, de la naturaleza humana, debemos tener cuidado con una concepción meramente <strong>naturalística</strong>, acorde con la cultura moderna y que no es correcta. Hay que decir que la naturaleza no tiene derechos, una planta o una piedra no es sujeto de derechos, es la persona la que los tiene, en virtud de su dimensión espiritual; en ella el Creador ha impreso su propio rostro. Somos un proyecto espiritual. La ley natural no debe ser entendida, por tanto, de un modo cosificado”.</em></p>
<p><strong>Caridad donde el Estado no llega</strong></p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/09-foto-portada2.jpg" alt="" width="200" height="152" />El Secretario del Consejo Pontificio Justicia y Paz afirmó que <em>“la sociedad tiene necesidad de relaciones fraternas, no sólo de una mera amistad cívica. La sociedad necesita la caridad. Aun en la sociedad más justa, no hay orden estatal que haga innecesario el servicio del amor, porque el amor tiene que ver con la naturaleza del hombre”.</em> Asimismo, al referirse al acontecimiento de la muerte de Cristo en la Cruz, dijo: <em>“La dignidad de la persona no se conoce sólo por la razón, sino que se conoce sobre todo por el amor, cuando se experimenta el ser objeto de algo inmerecido. El amor no es algo que podamos producir, sino que siempre es algo inmerecido. Los derechos tienen que ver con la justicia, pero ésta, por sí sola, no es suficiente para que los derechos sean respetados. La sociedad y el Estado tiene necesidad de algo que ellos no pueden producir, y este algo es la caridad. Sin embargo, con el eclipse de Dios, la caridad pierde fuerza, y con ella los derechos humanos, algo que va en detrimento de la sociedad”.</em></p>
<p></br></br><br />
<em>Este artículo fue preparado por Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo y publicado originalmente en <a href="http://www.alfayomega.es">www.alfayomega.es</a>.</em></p>
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		<title>La neurociencia, ¿está acabando con el alma?</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Nov 2008 22:49:32 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Un análisis riguroso de las características de nuestra inteligencia y de nuestra libertad, de sus maneras de actuar y de los resultados que alcanza, puede mostrar los problemas que implica su reducción al cerebro.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/11-foto-1-autor3.jpg" alt="" width="200" height="240" />Las nuevas fronteras de la neurociencia y de la inteligencia artificial, ¿están acabando con el alma? A esta pregunta responde el cardenal Camillo Ruini, obispo vicario del Papa para la diócesis de Roma y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana.</p>
<p>El purpurado afronta la cuestión en una entrevista concedida al <em>«Anuario de Filosofía»</em>. Estas son algunas de sus respuestas.</p>
<p><strong>El problema de los antiguos parecía ser el alma; el de los modernos el cuerpo. Si es así, ¿se podrían indicar las causas de un cambio tan profundo?</strong></p>
<p><strong>Cardenal Ruini:</strong> Dudaría mucho antes de aceptar una alternativa tan tajante y global. Limitándonos a la civilización occidental, en cada una de sus grandes fases parece que está claramente presente el interés por cada uno de estos dos polos, a los que podríamos referirnos simplificando con las palabras <em>«alma»</em> y <em>«cuerpo».</em> La negación de la realidad propia del alma, es decir, su reducción al cuerpo, ya era teorizada explícitamente por importantes escuelas filosóficas de la antigüedad. Del mismo modo, entre los científicos de nuestra época, no faltan quienes se muestran abiertamente escépticos ante la idea de reducir la mente al cerebro.<br />
La debilitación del interés por el alma está ligado, sin duda, con el así llamado <em>«final de la metafísica», </em>especialmente en las formas que este final asumió con Nietzsche y después de él. Puede leerse como la expresión y la legitimación última de la cerrazón en lo relativo, en lo que se puede experimentar. Más allá de intentos filosóficos y teológicos de negociar con el<em> «final de la metafísica»</em> (recorriendo en la mayoría de los casos las sendas de la hermenéutica), su significado, o al menos su interpretación prevaleciente ha sido y sigue siendo el de la negación de la existencia de una realidad que no sea la <em>«naturaleza»</em>, es decir, el universo de todo lo que es cuerpo. En este sentido, el <em>«final de la metafísica»</em> no parece diferenciarse substancialmente de las precedentes posiciones filosóficas materialistas y, como ellas, no deja espacio ni para el alma espiritual ni para la existencia de Dios.</p>
<p><strong><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/11-foto-23.jpg" alt="" width="200" height="150" />Por más variadas que hayan sido las respuestas, la pregunta sobre la inmortalidad y sobre la esperanza han estado presentes en las culturas humanas durante largas épocas. Desde hace tiempo, al menos en Occidente, esta sensibilidad parece haber quedado anestesiada. ¿Considera que el llamamiento a la inmortalidad se ha decolorado o cansado en Occidente? ¿Por qué?</strong></p>
<p><strong>Cardenal Ruini:</strong> Antes de hablar de la inmortalidad, vale la pena interrogarse sobre la muerte, pues la muerte misma, a pesar de que sigue siendo obviamente un dato absolutamente seguro, ha sido sumamente marginada de nuestra experiencia concreta. No es difícil indicar los motivos y el sentido de esta marginación. Los progresos de la medicina y la mejoría de las condiciones económicas y sociales han llevado, de hecho, en los últimos cincuenta años, a elevar de manera extraordinaria la duración media de la vida.<br />
Paralelamente han cambiado también las costumbres sociales que afectan a las relaciones con el difunto y se han atenuado las consecuencias socioeconómicas de su fallecimiento. La duración del luto, de hecho, a nivel público, se limita casi al día de los funerales. Es verdad que la muerte de las personas queridas, especialmente cuando tiene lugar en edad joven, sigue siendo hoy –aún más que en el pasado– una experiencia que golpea profundamente y con frecuencia hace que desfallezcan las razones y el gusto por la propia existencia. Esta agudización de la dimensión trágica de la muerte puede ponerse en relación con el crecimiento y la profundización de los aspectos personales e íntimos de los lazos afectivos que ha tenido lugar en la época moderna. Al final se debilita la esperanza en la inmortalidad presente en la cultura y en la visión de la vida que hoy día prevalecen.<br />
El sentido y los motivos de la debilitación de esta esperanza se comprenden mejor a la luz de un fenómeno que desde hace tiempo ha llamado la atención de algunos pensadores, como por ejemplo Habermas. Me refiero a la pérdida de confianza en la salvación que viene de Dios, en la redención y en la gracia, fenómeno que por primera vez parece darse en los países europeos, si bien con diferente intensidad y, claro está, con grandes excepciones entre los creyentes.</p>
<p><strong><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/11-foto-32.jpg" alt="" width="200" height="150" />Algunos afirman que ante nosotros se abren dos caminos. El primero lleva a renunciar al alma a causa del cientificismo naturalista que reduce el alma a la mente y ésta al cerebro. La otra, desea retomar el camino del redescubrimiento del alma y de sus moradas, superando la objeción que la antropología y la psicología son dos ramas de la ciencia natural. Según usted, ¿cuál es el camino que prevalece?</strong></p>
<p><strong>Cardenal Ruini:</strong> Efectivamente, en las últimas décadas se ha impuesto a la atención con nuevo vigor y nuevas motivaciones la así llamada <em>«cuestión antropológica»</em>: se coloca junto a grandes cuestiones clásicas, como la<em> «política institucional»</em> y <em>«social»</em>, que han influenciado las vicisitudes históricas de Occidente desde hace más de dos siglos y que han asumido últimamente una dimensión planetaria.<br />
La <em>«cuestión antropológica»</em> presenta características todavía más radicales que las otras y parece estar destinada a hacerse cada vez más aguda y presente en el siglo que acaba de comenzar. Parafraseando la célebre tesis de Marx sobre Feuerbach, podríamos decir que no se trata sólo de interpretar al hombre, sino sobre todo de transformarlo. En concreto, las tecnologías están apropiándose del conjunto de nuestro cuerpo, incluido el cerebro, y de la generación de nuestro ser, es decir, la procreación humana. Las modificaciones de nuestros estados mentales inducidas por la farmacología y las extraordinarias posibilidades de la <em>«inteligencia artificial»</em> parecen ofrecer un nuevo y eficaz apoyo y casi una confirmación definitiva, aparentemente <em>«científica»</em>, a <em>«filosofías de la mente»</em> que, retomando antiguas hipótesis, creen que pueden reducir nuestra inteligencia y nuestra libertad al funcionamiento del cerebro, que a su vez puede ser igualado o superado a través del desarrollo de las ciencias artificiales.<br />
Esta situación, sin embargo, no debe ser considerada como irreversible. Un análisis riguroso de las características de nuestra inteligencia y de nuestra libertad, de sus maneras de actuar y de los resultados que alcanza, puede mostrar los problemas que implica su reducción al cerebro. Por otro lado, un análisis más específico de la así llamada inteligencia artificial parece indicar que ésta, al final, no es realmente <em>«pensamiento»</em>, sino simplemente una simulación de nuestra inteligencia, realizada en virtud de lo que sabemos de nosotros mismos, como ha observado Alberto Oliverio.</p>
<p><strong><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/11/11-foto-portada3.jpg" alt="" width="200" height="201" />Las cuestiones del alma, de la inmortalidad, de la resurrección parecen causar menos atracción desde hace tiempo a la teología cristiana. ¿A qué se debe este fenómeno, según su parecer? ¿Podría la teología cristiana asumir de nuevo por sí sola estos temas o es necesario que dialogue con las demás disciplinas científicas y filosóficas?</strong></p>
<p><strong>Cardenal Ruini:</strong> A decir verdad, la teología del siglo XX –en primer lugar la protestante y después la católica– ha insistido mucho en la escatología, recuperando ante todo esa tensión escatológica que se encuentra presente el Nuevo Testamento: la escatología no se limita a la cuestión de la muerte y a las realidades que están después de la muerte, sino que es considerada como una dimensión fundamental y característica de toda la reflexión teológica. Algunas corrientes, que fueron especialmente fuertes en los años sesenta y setenta, como la <em>«teología de la esperanza»</em> y la <em>«teología política»</em>, y más claramente las <em>«teologías de la liberación»,</em> sin lugar a dudas han subrayado más el futuro que hay que construir en la historia y no tanto el futuro que hay que esperar como don tras la muerte.<br />
Precisamente, el surgimiento de la actual <em>«cuestión antropológica»</em> exige ahora un nuevo esfuerzo al pensamiento teológico para demostrar que es creíble la vida después de la muerte y también para afrontar de manera global los problemas antropológicos, de manera que la promesa de la vida eterna no parezca algo ajeno y al final incompatible con nuestra realidad concreta.</p>
<p></br></br><br />
<em>Este artículo fue publicado originalmente por <a href="http://www.aciprensa.com">Aciprensa</a>.</em></p>
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		<title>Abuso de poder: legislación pro aborto y eutanasia</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Oct 2008 19:11:31 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Ante el resurgimiento en Chile de la cultura anti-vida, publicamos esta entrevista a esta destacada doctora española.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/10/05-foto-11.jpg" alt="" width="200" height="278" />Recientes declaraciones de senadores y diputados de la Concertación, en cuanto a que el aborto sigue siendo una “asignatura pendiente” en nuestro país, ponen de manifiesto, una vez más, la existencia de una clara agenda anti-vida. Como España ha sido reiteradamente mostrada como “el ejemplo a seguir” en estas materias, reproducimos a continuación una entrevista a la doctora María Dolores Vila-Coro recientemente publicada en Zenit.org.</em></p>
<p>La actual promoción legislativa de la cultura anti-vida en España exige reacción, posible para todos desde numerosos ámbitos, explica en esta entrevista concedida a Zenit la doctora María Dolores Vila-Coro, directora de la Cátedra de Bioética y Biojurídica de la UNESCO (<a href="http://www.catedrabioetica.com">www.catedrabioetica.com</a>), miembro de la Academia Pontificia de la Vida y autora, entre otros volúmenes, de <em>“La Bioética en la encrucijada &#8211; Sexualidad. Aborto. Eutanasia”</em>.</p>
<p><strong>&#8211;Últimamente el gobierno español está tratando de promocionar el aborto y la eutanasia. ¿En qué consisten los cambios que pretende introducir?</strong></p>
<p>Para estudiar el tema del aborto se ha creado un Comité de expertos en el que no participa ninguna organización pro-vida. Se quiere aprobar una nueva ley sobre el aborto que va a consistir en un sistema de plazos, combinado con una serie de supuestos. La eutanasia, según recientes declaraciones del Ministro de Sanidad, consistirá en que cada uno pueda disponer de la propia vida, es decir, un suicidio asistido a voluntad.</p>
<p><strong>&#8211;¿Cuáles pueden ser las consecuencias de estas modificaciones?</strong></p>
<p>El establecimiento de una cultura materialista en la que el hombre (individuo, no persona) sin raíces, sin valores, ni normas objetivas de moralidad, sin ideales hacia los que orientar su vida, sin el apoyo de una familia, se convierta en una pieza al servicio del poder.</p>
<p><strong>&#8211;Como jurista, ¿considera que estamos ante un abuso de poder?</strong></p>
<p>Sí, es un abuso de poder. El gobierno pretende proyectar su ideología sobre el pueblo en vez de estar a su servicio. Los parlamentos no deciden lo que son o no son derechos, solamente los reconocen. No existe un derecho a terminar con la vida de nadie. Estos son facultades que se reconocen al hombre para que pueda desarrollar su proyecto existencial. Sería contradictorio que hubiera un derecho a la muerte que supone terminar con el propio derecho y con todos los derechos posibles.</p>
<p><strong>&#8211;¿La eutanasia se propone sólo para personas con enfermedades terminales?</strong></p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/10/05-foto-21.jpg" alt="" width="200" height="150" />La eutanasia propiamente dicha no está tipificada en nuestro Código Penal, aunque equivale al cuarto supuesto del delito de<em> “ayuda al suicidio”</em>. Consiste en causar, con actos necesarios, la muerte de otro que se encuentra sufriendo una enfermedad irreversible y sufre grandes padecimientos. Me temo que lo que se pretende no es despenalizar la eutanasia, sino despenalizar el suicidio asistido. En Bélgica se vende en las farmacias un <em>“kit”</em> para que uno pueda quitarse la vida, por sí mismo. El eslogan socialista es: <em>“mi cuerpo es mío”.</em></p>
<p><strong>&#8211;¿Qué impacto real están teniendo en la sociedad estos repetitivos eslóganes y estereotipos, no sólo del estilo <em>“tu cuerpo es tuyo”</em>, <em>“tienes derecho a decidir</em>”, sino también <em>“muerte digna”</em>, incluso <em>“suicidio asistido”</em></strong></p>
<p>No cabe duda de que calan en el subconsciente. Vivimos muy deprisa y la gente no se para a pensar con rigor. No cabe duda de que influyen a la hora de tomar decisiones. Además, son necesarios conocimientos que no todo el mundo posee. Es preciso formar formadores que puedan dar a conocer la realidad, lo que las cosas son, sin eufemismos.</p>
<p><strong>-La promoción de la eutanasia o el aborto está coincidiendo con una situación económica en caída libre&#8230;</strong></p>
<p>Pero no diría que se trata de una cortina de humo, como algunos indican, para distraer la atención de la crisis económica. Desacralizar la vida humana y privar al hombre de valores espirituales, de toda trascendencia y significado moral, es una estrategia perfectamente programada por el marxismo. Esta táctica se demuestra, palmariamente, en la Bioética</p>
<p><strong>&#8211;¿Promueve la Administración Pública en España políticas de ayuda a la madre embarazada, los nacimientos?</strong></p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/10/05-foto-31.jpg" alt="" width="200" height="139" />No sólo no se ayuda a la embarazada, sino que se ponen dificultades para dar al niño en adopción. La adopción sí que constituye una verdadera demanda social; hoy las familias se tienen que marchar al extranjero para adoptar, debido a las dificultades que hay en España. China, Rusia, Rumanía&#8230; e Iberoamérica son los lugares elegidos tras multitud de trámites y elevado costo económico. Entre otras medidas, se debía restablecer el antiguo <em>“torno”</em> (como se ha hecho en Italia) en el que se dejaba a los niños. Y permitir que la madre no tenga, necesariamente, que reconocerlo. Lo contrario precipita a muchas mujeres al aborto, a abandonar a las criaturas a su suerte o a quitarles la vida y tirarlas a los contenedores de basura.</p>
<p><strong>&#8211;¿Qué necesitan los ciudadanos para discernir adecuadamente estos ataques a la vida?</strong></p>
<p>Para hablar con autoridad de estas materias es necesario tener conocimientos de biología: el genoma humano, la terapia génica, el principio y fin de la vida humana&#8230; La antropología y la ética orientan la reflexión al mostrar la naturaleza del hombre, los valores y principios de la moral y, por último, el Derecho estudia las leyes que conviene derogar o promulgar, las declaraciones de derechos y en una palabra el significado del Estado de Derecho con los principios y valores vigentes en las Constituciones modernas.</p>
<p><strong>&#8211;La bioética, ¿está más que nunca en una encrucijada?</strong></p>
<p>Ante los nuevos descubrimientos científicos se enfrentan dos ideologías, el humanismo y el materialismo en pugna por establecer un nuevo orden moral. Por una parte es una oportunidad para recuperar los valores que han configurado nuestra cultura occidental. También lo es para las ideologías materialistas que, con la manipulación del lenguaje, alteran las connotaciones emocionales de los conceptos y crean una nueva actitud espiritual.</p>
<p><strong>&#8211;¿Qué respuestas propone usted a corto, medio y largo plazo a estas propuestas que ponen en jaque a la vida humana?</strong></p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/10/05-foto-portada.jpg" alt="" width="200" height="174" />Despertar a la sociedad civil y que reaccione con fe, vigor y entusiasmo. Para ello debe formarse. Nuestros cursos de Bioética y Biojurídica se han creado con esa intención. Formamos a miembros de los comités de Bioética de los hospitales; a periodistas que informen con conocimiento y verdad; a juristas que defienden los intereses de los ciudadanos; a jueces que interpreten y apliquen las leyes y a los integrantes de la comisiones codificadoras, para que promulguen leyes racionales y justas que es tanto como decir verdaderas leyes.</p>
<p><em><strong>Nota:</strong> Este artículo fue preparado por Marta Lago y publicado originalmente en <a href="http://www.zenit.org">Zenit.org</a>.</em></p>
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		<title>La catedral, tomada</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Aug 2008 22:39:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El cardenal Silva Henríquez calificó la toma como “uno de los actos más tristes de la historia eclesiástica de Chile”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/06/3-gonzalo-rojas.jpg" alt="Gonzalo Rojas" width="200" height="211" />La mayoría de los clérigos católicos cumple hoy admirablemente su tarea pastoral. La prueba más fehaciente es que de la actuación del 98.7% de los curas no se dice ni una palabra en los diarios ni en la TV; y del 1.3% que sí aparece, casi todos los que integran ese reducido porcentaje figuran comentando la palabra de Dios o se destacan en el legítimo ejercicio de tareas profesionales de bien común asociadas a su sacerdocio: bioética, literatura, historia del arte, antropología, etc.</p>
<p>Para encontrar hoy un cura metido en política, entregado en alma corazón y vida a la sociología, totalmente psicologizado o lamentablemente desviado en sus tendencias personales, hay que buscarlo con lupa o rastrearlo en muy determinados y minoritarios ambientes y en extraños medios de comunicación.</p>
<p>Casi no nos damos cuenta, pero es una gran noticia. El clero católico de Chile -digan lo que digan sus enemigos secularizadores- está sanito, activo y se entrega heroicamente, sin publicidad. Y ninguna campaña podrá mostrar más que un caso en mil que desvirtúe esa afirmación.</p>
<p>Sí, casi nos parece lo obvio. Pero si recordamos que justo hace 40 años, el 11 de agosto de 1968, nueve sacerdotes, tres religiosas y doscientos laicos, se tomaron la catedral de Santiago, parece casi un milagro la actual fidelidad.</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/08/03-foto-portada.jpg" alt="" width="200" height="274" />¿Motivos de la ocupación? Teresa Donoso Loero, en su imprescindible obra Los cristianos por el socialismo en Chile, los enumera con claridad: protestar por el viaje del papa Paulo VI al Congreso Eucarístico de Bogotá (obvio: la mayoría de los ocupantes no creía ya en la presencia real de Jesucristo en la Hostia santa); protestar por la prohibición vaticana de la píldora anticonceptiva (lógico: los ocupantes habían desligado ya la sexualidad del amor); protestar por la construcción del templo votivo de Maipú (coherente: para ellos la Virgen no se había asociado suficientemete a las luchas revolucionarias).</p>
<p>Estuvieron todo un día dentro de la catedral, cantaron bajo la conducción de Angel e Isabel Parra el Oratorio para el Pueblo, mientras sobre el altar colgaban posters de sus santos -así los proclamaron-  el Ché Guervara y Camilo Torres. Por fuera, la catedral aparecía coronada, de torre a torre, con un lienzo: “Por una Iglesia junto al pueblo y su lucha.”</p>
<p>El cardenal Silva Henríquez reaccionó con energía calificando la toma como “uno de los actos más tristes de la historia eclesiástica de Chile”, condenó los hechos y determinó que “los sacerdotes que han intervenido en ellos se han separado de la comunión con sus obispos.” Pero los curitas, ni lerdos ni tontos, sino astutamente marxistas, se apresuraron a pedir perdón: “Solicitamos poder continuar en el ejercicio de nuestro apostolado.” (Léase: pedimos que nos dejen seguir infiltrando la Iglesia a vista y paciencia de todo Chile).</p>
<p>Y el cardenal Silva dejó sin efecto la sanción. Fue una de las primeras victorias de Antonio Gramsci en la historia de Chile. Vendrían muchas más después.</p>
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		<title>Ideología de género</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Jul 2008 18:30:21 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La condición natural del ser humano, de apariencia tan común y trivial, es el fundamento de la civilización tal y como la conocemos, y es precisamente lo que está siendo demolido.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2008/06/5-miro-i-ardevol.jpg" alt="Josep Miró i Ardèvol" width="200" height="300" />Ante ellos ningún compromiso personal, relación, tradición o norma puede limitarlo. En este sentido, la libertad es sólo un instrumento dirigido a disponer del máximo número de opciones para realizar el deseo.<br />
De esta manera, aquélla deja de ser el camino para buscar la verdad y liberarse de todo lo que impide el desarrollo de nuestras dimensiones personales; deja de ser liberación para convertirse en su opuesto: servidora de la pulsión del deseo.<br />
Así, en el marco de la desvinculación, la libertad se degrada y comercializa. Por eso es más fácil manipularla y vulnerarla, porque ha prescindido de toda exigencia de verdad. Sólo el deseo importa.<br />
<strong>Esta realización a través del deseo genera tres dañinas rupturas:<br />
</strong>La primera, la <strong>ruptura cultural</strong> y, de su mano, la <strong>religiosa</strong>. No existe canon, ni paradigma que pueda regir u orientar la cultura, sólo hay vanguardias y trasgresión.<br />
Pero las vanguardias sin canon son un puro artificio. Y la transgresión, como sistema, no libera de nada, sino que, al contrario, esclaviza bajo el principio sistemático de que se debe transgredir.<br />
Para que la desvinculación pueda existir es necesario que desaparezca el sentido religioso. Esto es, la construcción y posición de la conciencia humana hacia lo trascendente, porque es en este tipo de conciencia donde se forja sólidamente el principio del vínculo. Estamos ante una batalla de dimensiones históricas que disputa el corazón y la razón de los hombres: la batalla que han entablado el pensamiento desvinculado y el sentido religioso.<br />
El laicismo de la exclusión religiosa comporta un añadido contra la cultura. Como que ésta en Occidente ha nacido mayoritariamente del cristianismo, la voluntad de excluir la religión conlleva necesariamente una liquidación del pensamiento y del patrimonio cultural de los pueblos de Europa. En éste y en otros aspectos el Gobierno de Zapatero es un perfecto paradigma: la liquidación de toda la historia anterior al siglo XIX en los nuevos programas de Bachillerato que ha establecido el Ministerio de Educación ejemplifica la voluntad de prescindir de todo aquello, por importante y decisivo que sea, que tenga una impronta cultural cristiana.<br />
La segunda ruptura es la de la <strong>injusticia social</strong> manifiesta, porque la desvinculación afecta también a las relaciones en el ámbito económico al trabajo. Los directivos se sienten desvinculados de sus accionistas y el caso Enron constituye un ejemplo espectacular. La empresa se siente desvinculada de los trabajadores y usa y abusa del contrato eventual. Muchos trabajadores se sienten totalmente desligados de la propia empresa y de los resultados de su trabajo. La injusticia social manifiesta hace posible la exhibición obscena del derroche económico celebrado por televisiones y medios de comunicación y, al mismo tiempo, acepta impávidamente el crecimiento de la injusticia social. Hoy España, cifras en mano, es más injusta que hace 10 años por el porcentaje de pobreza, por la desvinculación del salario real, por la degradación de la enseñanza y la sanidad.<br />
Injusticia manifiesta porque, además, contemplamos impasibles el tráfico de pateras que siembra de cadáveres el fondo del mar. Los periódicos hablan de ello, todo el mundo se siente conmovido, pero esto no se traduce en nada concreto.<br />
Finalmente, <strong>ruptura antropológica</strong>, la más grave, porque significa la liquidación del último vínculo, el de la condición natural del ser humano, el biológico. El ser hombre y ser mujer; el ser padre y ser madre; el ser hijo o ser hija de un padre y una madre. Esto, de apariencia tan común y trivial, es el fundamento no ya de la sociedad, sino de la civilización tal y como la conocemos, y esto es precisamente lo que está siendo demolido.<br />
En el ámbito político el estadio superior de la ideología de la desvinculación es la ideología de género, el principal motor de su aplicación desde el poder. Se traduce, sobre todo, en las políticas del deseo. Es decir, convertir en una realidad más o menos caricaturesca aquel principio desvinculado que propugna que todo lo que se desea resulte posible.<br />
España tiene numerosas leyes en este sentido, relacionadas con el cambio de sexo, la maternidad y la paternidad. De hecho, tiene tantas que ha convertido a este país en una anomalía en Occidente. También significa legislar y actuar políticamente como si existiera el equivalente de una lucha de clases entre hombres y mujeres. La ley que pretende, y fracasa en la defensa de la mujer contra la violencia de su pareja, establece un principio legislativo anómalo por el que una de las dos partes sufrirá por principio una pena mucho mayor si se trata de un hombre.<br />
De la ideología de género surge una variante específica con el proyecto político de la homosociedad. Su pretensión es la de transformar todo el marco legislativo y los instrumentos del Estado a la medida de la homosexualidad.<br />
En este caso, España, su Ejecutivo y algunos gobiernos autonómicos, como el de Cataluña y Andalucía, también son singulares en el mundo. Véase el gesto de la Generalitat de Cataluña de convertirse en el único Gobierno inscrito como miembro asociado de la ILGA (International Lesbian and Gay Association).<br />
Esto es la desvinculación. Ésta es la cultura y el proyecto político que existe.</p>
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