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	<title>VivaChile.org &#187; Historia</title>
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		<title>Preocúpese, Moya: Otra vez va a pagar usted</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Feb 2012 00:00:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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		<description><![CDATA[Se está llevando adelante otro circo judicial carente por completo de seriedad, sin ningún fundamento jurídico. Pero preocúpese, pues todo este circo ilegal que ahora lo entretiene, al final lo va a pagar usted.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/05/02-foto-11.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-13284" title="#02-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/05/02-foto-11.jpg" alt="" width="200" height="288" /></a>Este no es un país serio. Eso lo sabemos. Es verdad que hay otros todavía menos serios. Y también es cierto que, a veces, los más serios se comportan como si no lo fueran, es decir, como nosotros.</p>
<p>Ahora se está llevando adelante en nuestro medio otro circo judicial carente por completo de seriedad, sin ningún fundamento jurídico y dirigido exclusivamente a crear un escenario político-propagandístico favorable a la izquierda (de modo que, tarde o temprano, Sebastián Piñera le va a manifestar su apoyo, al igual que al “<em>asesinato</em>” de Frei Montalva).</p>
<p>Todo con la caja de resonancia del periodismo “<em>liberal</em>” de los Estados Unidos y de los socialistas de España, Francia, Alemania y otros países de Europa, venidos a “<em>cubrir la noticia</em>”. Y, por supuesto, también con soporte y asistencia de los latinoamericanos, que a la voz de “<em>circo</em>” siempre ocupan la primera fila.</p>
<p>Pues se está llevando adelante un proceso completamente ilegal para investigar la muerte de Salvador Allende, que a estas alturas todo el mundo sabe cómo, cuándo, dónde y por qué se produjo, aunque durante décadas la izquierda dio al mundo una versión falsa sobre ella (que el mundo aceptó como cierta). Es que, “<em>para verdades, el tiempo</em>”.</p>
<p>Pese a todo el circo mediático, la ley aplicable al proceso sobre la muerte de Allende ordena que “<em>antes de proseguir la acción penal, cualquiera sea la forma en que se hubiere iniciado el juicio, el juez examinará si los antecedentes o datos suministrados permiten establecer que se encuentra extinguida la responsabilidad penal del inculpado. En este caso pronunciará previamente sobre este punto un auto motivado para negarse a dar curso al juicio</em>”.</p>
<p>Si en Chile existiera un “<em>estado de derecho</em>” (aquel en que se respeta la legalidad), el ministro sustanciador Carroza, ante quien se presentó una querella por la muerte de Salvador Allende, debió haber desechado esa presentación por ser obvio que, a 38 años de los hechos, tanto la acción penal como la pena se encuentran prescritas (el plazo de prescripción más largo es de 15 años).</p>
<p>Por supuesto, cualquiera que no sea un juez chileno puede investigar todo lo que quiera acerca de la muerte de Rómulo y Remo, de Napoleón Bonaparte o de Salvador Allende. Pero, cuando la responsabilidad penal se halla extinguida, el único que no puede hacerlo es un juez chileno en su calidad de tal.</p>
<p>Además, la acción penal y la pena están extinguidas por otra causal: la amnistía. Y, más encima, el código de procedimiento penal ordena al juez declarar de oficio (es decir, aunque nadie se lo pida) la prescripción y, como consecuencia, sobreseer (dar por terminado) el juicio.</p>
<p>Nada de eso se ha respetado. Luego, todo lo que se está obrando en la causa sobre la muerte de Allende es ilegal. ¿Por qué, entonces, se hace? Primero, porque a la mayoría de izquierda de la judicatura chilena actual no le importa nada lo que digan las leyes. Segundo, por razones políticas y, tercero, por “<em>otras</em>” razones.</p>
<p>En mi no breve existencia he aprendido dos cosas: una, que gran parte del éxito suceptible de alcanzarse en el ejercicio de la profesión de abogado reside en la capacidad de quien lo persiga de &#8211;para decirlo en lenguaje coloquial&#8211; “<em>encontrarle la quinta pata al gato</em>”; y, la segunda, que si uno está en el bando “<em>políticamente correcto</em>”, poco importa lo que diga la ley. Incluso importa igualmente poco la verdad de los hechos.</p>
<p>Acá la escenificación judicial ilegal montada en torno a la muerte de Allende se dirige, según yo conjeturo, a probar que el Estado chileno es responsable de haber creado una situación tal que lo OBLIGÓ a suicidarse (“<em>quinta pata del gato</em>”). Eso lo probará una legión de testigos, expertos, peritos, personalidades y opinólogos de izquierda, “<em>referentes morales</em>” y “<em>líderes de opinión</em>”. Y, acuérdense de mí, a la postre la sala penal de la Corte Suprema, en algunos años más, por tres votos contra dos (es la mayoría de izquierda que se ha ido formando, con sufragios de la extinta derecha en el Senado, por supuesto) va a confirmar la sentencia del ministro sustanciador y va a ordenar al Estado chileno a pagar una cuantiosa indemnización a los deudos de Salvador Allende, por haberlo obligado a suicidarse.</p>
<p>Así es que, Moya, más vale que vaya preocupándose. Todo este circo ilegal que ahora lo entretiene, al final lo va a pagar usted.</p>
<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> Este artículo fue publicado originalmente por Blog de Hermógenes, <a href="http://blogdehermogenes.blogspot.com/">http://blogdehermogenes.blogspot.com</a>.</em></p>
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		<title>Una pistola en el cajón</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 00:08:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>

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		<description><![CDATA[El Partido Comunista tiene el privilegio de jugar con doble baraja: un día con capucha y otro con corbata. Y todos celebran cuando ayuda en el Congreso a deshacer los entuertos que él mismo ha provocado en la calle.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/03-foto-13.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-16566" title="#03-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/03-foto-13.jpg" alt="" width="200" height="275" /></a>Cuenta Karl Popper que tenía casi 17 años cuando abandonó el marxismo. Fue después de unas protestas comunistas, en Viena (1919): “<em>La policía abrió fuego y seis jóvenes manifestantes murieron. Yo vi cómo sucedió: estuve ahí. Y entonces comencé a pensar. Los líderes del Partido asumieron la actitud de que cuanto más terribles fueran las cosas que sucedieran, mejor; todo ayudaría a excitar la furia que era necesaria para la revolución, para la gran revolución. De modo que no lamentaron lo que sucedió, pero yo sentí una responsabilidad por esos jóvenes</em>”. Decidió estudiar a fondo a Marx y realizar una crítica de su sistema.</p>
<p>La violencia no es una anécdota pasajera, sino una carta que el Partido Comunista y sus cercanos siempre se guardan en la manga, como nos ha recordado esta semana Camila Vallejo:</p>
<p>“<em>El pueblo tiene derecho a combatir en masa la violencia estructural que existe en la sociedad. Y nosotros nunca hemos descartado la posibilidad de la vía armada, siempre y cuando estén las condiciones. Sin embargo, en este momento, ese camino está totalmente descartado, porque la tensión que hoy día existe es neoliberalismo versus democracia</em>”.</p>
<p>Menos mal que dijo que la lucha armada estaba totalmente excluida… “<em>en este momento</em>”, una precisión que se parece a la letra chica de los contratos del capitalismo más salvaje. ¿Y qué pasa si el momento cambia? La suya es una suerte de declaración de guerra latente.</p>
<p>La izquierda no republicana se puede dar el lujo de contar con la violencia e incluso exaltarla, por una razón muy sencilla. A diferencia de la derecha, que oculta sus crímenes y siente remordimiento, esa izquierda los glorifica.</p>
<p>En cualquier sector político, nadie buscaría la compañía de alguien que ha fusilado un buen número de personas, campesinos incluidos. Pero decía Ernesto Guevara en 1964 ante la ONU:</p>
<p>“<em>Nosotros tenemos que decir aquí lo que es una verdad conocida, que la hemos expresado siempre ante el mundo: fusilamientos, sí, hemos fusilado; fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario</em>”.</p>
<p>Sin remordimiento alguno, la izquierda no republicana pone hoy la cara del “<em>Che</em>” en pósteres y camisetas, lo hace objeto de baladas que se cantan a la luz de una fogata, y lo transforma en objeto venerable. Lo que pasa con Guevara sucede con Fidel y tantos otros. La intelectualidad francesa ovacionaba la figura de Mao en los mismos instantes en que la Revolución Cultural quemaba libros y maltrataba a todo aquel que tuviera las neuronas medianamente entrenadas. Es el privilegio de la izquierda radical: transformar el crimen en una obra de arte.</p>
<p>De más está decir que ningún otro actor político goza de ventajas semejantes. ¿Qué pasaría si el diputado Iván Moreira o el senador José Antonio Gómez dijeran que “<em>nunca hemos descartado la posibilidad de la lucha armada</em>”? Sufrirían una <em>funa 24 x 7</em>, serían objeto de querellas, y su carrera política se podría dar por terminada.</p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/03-foto-21.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-16567" title="#03-foto-2" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/03-foto-21.jpg" alt="" width="200" height="218" /></a>El Partido Comunista, en cambio, tiene el privilegio de jugar con doble baraja: un día con capucha y otro con corbata. Y todos celebran cuando ayuda en el Congreso a deshacer los entuertos que él mismo ha provocado en la calle. Juega al diálogo, pero con una pistola en el cajón.</p>
<p>El recurso a la violencia acompaña a este modo de pensar. Ya Marx enseñaba que ella es la partera de la historia, y la evolución del siglo XX nos dio abundantes ejemplos de lo que eso podía significar. El poeta ruso Alexander Blok (1880-1921) constituye una buena muestra de esa glorificación revolucionaria cuando escribe:</p>
<p>“<em>Transformarlo todo; ¡hacer que todo venga a ser nuevo!; ¡que nuestra vida falaz, sucia, tediosa y horrible venga a ser justa, pura, alegre y radiante! Cuando estas ideas [...] quebrantan sus cadenas y se expanden en torrentes tumultuosos&#8230;, ello sí se llama una revolución</em>”.</p>
<p>Los comunistas se reservan el derecho a emplear la violencia en nombre de ciertas ideas maravillosas (para ellos). Nosotros debemos protestar las veces que sea necesario, no cansarnos nunca de recordar que la política es el arte de la paz.</p>
<p>Cuando elevamos nuestra protesta no estamos sólo abogando por nuestras vidas. Estamos preocupándonos por ellos mismos. La lucha armada implica fusiles, balas que ahogan en sangre vidas como la de esos jóvenes cuya muerte llevó a Popper a abandonar la violenta filosofía del comunismo y a transformarse en un convencido demócrata (también Alexander Blok abandonó pronto las ilusiones revolucionarias).</p>
<p>Mala cosa la glorificación comunista de la violencia, entre otras razones, porque ¿qué pasa si el adversario tiene mejor puntería que ellos?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> Este artículo fue publicado originalmente por El Mercurio de Santiago.</em></p>
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		<title>Habla y feísmo en Chile</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 00:04:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Existe un verdadero embate contra la cultura lingüística occidental, lo que no resulta menor al considerar que la mayor parte de los procesos de raciocinio giran en torno al idioma.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/07-foto-12.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-16548" title="#07-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/07-foto-12.jpg" alt="" width="200" height="162" /></a>Como en nuestro país siempre se han reflejado internamente los procesos que ocurren en el exterior, no es de extrañar que se instaure en él la cultura presidida por el signo de la técnica, surgida en la postguerra y ajena al humanismo de Occidente. Esta situación afecta áreas cruciales en el desarrollo integral del ser humano, y una de sus primeras víctimas son los idiomas, sí aquellos códigos fonéticos creados para comunicarnos. Basta ver el feísmo que están adoptando algunos idiomas occidentales.</p>
<p>Básicamente, tenemos problemas de expresión de ideas, escasez de palabras y bajo registro de éstas; un verdadero embate contra la cultura lingüística occidental, que no resulta menor al considerar que la mayor parte de los procesos de raciocinio giran en torno al idioma.</p>
<p>No se trata de negarse a la evolución o los cambios de un idioma, pues, éste no puede permanecer inmutable (por ejemplo, ¿cuántos idiomas provienen del latín?). Un idioma posee su potencialidad en la lengua y su actualidad en el habla, es decir, la primera corresponde al máximo posible de opciones susceptibles de uso, y la segunda, a las opciones realmente utilizadas.</p>
<p>El tema del habla de un pueblo se trata de ver en plenitud cómo se expresa éste, considerando un sinfín de factores. Con respecto a nuestra habla estamos en deuda; normalmente desconocida y, masivamente, casi nunca reconocida, pese a ser el que ha hecho la mayor cantidad de aportes al castellano; los chilenismos son innumerables. Lógicamente, quienes privilegian el idioma castizo se apoyaran en el concepto de lengua para argumentar en contrario, visión válida, legítima y no sin base.</p>
<p>Tenemos entonces dos factores negativos con graves consecuencias, a saber, la decadencia del humanismo occidental y el desconocimiento de nuestra habla. Ambos nos llevan al mismo despeñadero: el feísmo, con su máxima exaltación posible de lo grotesco, soez y procaz, y a la mala comunicación. El habla de cada pueblo es fiel reflejo de sí mismo, por ello, no sorprende que, en Chile, país de una identidad nacional débil, erradamente se considere chilenismos palabras o expresiones que nunca lo han sido o, peor aún, se las califique así <em>per se</em> por soeces o vulgares.</p>
<p>No podemos negar que una parte, aunque pequeña, de nuestros localismos son expresiones de feísmo. No obstante, de ahí a que sea localismo lo grosero hay una gran diferencia. Prueba de ello es que nuestro folklore no ha estado nunca en esta línea, aunque ya comenzaron a verse algunas manifestaciones en contrario en ocasiones como las Fiestas Patrias. No confundir picardía con obscenidad.</p>
<p>La población empezó hace bastante tiempo con esta tendencia, que es la suma de los problemas de expresión de ideas, escasez de palabras y bajo registro de éstas. Todo esto lo podemos ver en el ámbito público y privado, en personas comunes y corrientes e inclusive en autoridades. Sin duda, estamos involucionando, sí hasta hemos perdido gran parte del respeto y del pudor al expresarnos. Todo coronado con un analfabetismo funcional que supera el 50 % de la población.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> El autor es miembro del Consejo de Cultura de Foro Republicano, y el artículo fue publicado originalmente en <a href="http://www.fororepublicano.cl/">www.fororepublicano.cl</a>.</em></p>
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		<title>Destrucción del Estado de Derecho</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Jan 2012 00:09:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Política]]></category>
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		<description><![CDATA[El deber primordial del Estado es la preservación e imperio de la juridicidad. Tolerar su quebrantamiento persistente y progresivo conduce inefablemente a la destrucción de la institucionalidad y el caos social.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/02-foto-12.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-16465" title="#02-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/02-foto-12.jpg" alt="" width="200" height="317" /></a>El &#8220;Estado de Derecho&#8221;, como máxima creación jurídica, descansa en la premisa de que todos los conflictos que surgen en la vida social deben resolverse mediante la aplicación del sistema normativo (conjunto jerarquizado y orgánicamente estructurado de normas de carácter coercitivo). La fuerza, en este marco conceptual, es monopolio del Estado y sólo puede emplearse para hacer cumplir la ley. Si no existe norma expresa que resuelva el problema que se ha suscitado, el sistema arbitra la forma en que debe integrarse el ordenamiento jurídico, de modo que siempre se contará con un mandato válido, emanado de autoridad reconocida en la Constitución y la ley, que resuelva la controversia planteada. Por otro lado, la circunstancia anotada permite asegurar, a todos los integrantes de la sociedad, que sus actos están previamente calificados por el derecho y que pueden, por lo mismo, tener la certeza de que serán amparados ante tropelías o abusos. El castigo (penal o civil) sólo recaerá en quien transgrede la legalidad, previo juzgamiento por un tribunal imparcial y la substanciación de un procedimiento racional y justo (certeza jurídica).</p>
<p>Todos estos conceptos, fuertemente arraigados en la conciencia de la mayoría de los chilenos, están siendo sobrepasados diariamente por la comisión de actos ilícitos que quedan sin sanción, o la sanción que se impone constituye casi un formalismo sin la menor consecuencia reparatoria. ¿Qué ocurre en la Octava y Novena Región del país? ¿Qué ocurre en muchos barrios de Santiago en los cuales no pueden entrar ni siquiera los efectivos policiales? ¿Qué ocurre con miles de personas que han visto destruidos sus bienes y enseres por efecto de manifestaciones de la más diversa índole? ¿Qué ocurre con la destrucción sistemática de bienes públicos y privados luego de cada triunfo o derrota deportiva? ¿Qué ocurre con los daños y la destrucción de establecimientos educacionales “<em>tomados</em>” por los alumnos en huelga? Lo cierto es que todos estos actos confluyen en una sola dirección: la destrucción del Estado de Derecho a pretexto de que se trata de manifestaciones sociales democráticas que deben respetarse.</p>
<p>Tengo la impresión de que la autoridad se empeña en restar importancia a estos hechos (“<em>bajarles el perfil</em>”), porque todo ello, injustamente, se vuelve en contra de quienes detentan el poder. De aquí las recíprocas imputaciones entre la Corte Suprema, el Ministerio del Interior y el Ministerio Público. En la medida en que se eluda la responsabilidad, con razones o con argucias, se está haciendo un pésimo servicio a Chile, porque esta situación debe encararse resueltamente, en todos los frentes (Gobierno, Tribunales de Justicia y Fiscalías), empleando los medios de que dispone el Estado en defensa de quienes han sufrido destrucción y vejamen.</p>
<p>Ante esta realidad, que se arrastra desde hace varios años y que fue objeto de debates y promesas electorales, sólo cabe endurecer la tarea de los fiscales –atenuando sus convicciones garantistas–; aumentar la eficiencia del Gobierno para asignar los medios que faciliten la acción de la fuerza pública y el cumplimiento efectivo de las sanciones y las medidas cautelares; y mejorar el desempeño de los jueces porque, en definitiva, la impunidad es el mejor caldo de cultivo de la delincuencia.</p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/02-foto-2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-16466" title="#02-foto-2" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/02-foto-2.jpg" alt="" width="200" height="200" /></a>Parece corresponder al ADN de los chilenos la ninguna capacidad para prevenir los males y perjuicios que nos acechan. Nunca tomamos medidas anticipándonos a catástrofes, crisis o conflictos que, muchas veces, parecen inminentes. Lo que sucede en este momento puede transformarse a corto plazo en la antesala de una grave ruptura del Estado de Derecho, a la que se llega por el camino de una reivindicación histórica (mapuches), de una reforma educacional (estudiantes), de la descomposición moral (narcotraficantes), del descontento juvenil (grupos antisistémicos), etcétera. Es hora de reaccionar, sin desgastarse buscando responsables, más allá de aprovechamientos electorales y de excusas pueriles.</p>
<p>El deber primordial del Estado es la preservación e imperio de la juridicidad, esto es, el respeto a la legalidad. Todos los medios de que dispone la Administración deben aplicarse a este fin, porque tolerar su quebrantamiento persistente y progresivo, como está ocurriendo entre nosotros, conduce inefablemente a la destrucción de la institucionalidad y el caos social.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> Este artículo fue publicado originalmente por El Mercurio de Santiago.</em></p>
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		<title>Dictadura</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Jan 2012 00:08:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Política]]></category>
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		<description><![CDATA[La cuidadosa neutralidad ética con que el Diccionario se refiere a las formas de gobierno envuelve una sabia amonestación: no idolatren las formas o los sistemas, mucho menos a las personas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/03-foto-12.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-16460" title="#03-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/03-foto-12.jpg" alt="" width="200" height="204" /></a>Para el Diccionario, es un Gobierno que, bajo condiciones excepcionales, prescinde de una parte, mayor o menor del ordenamiento jurídico para ejercer la autoridad en un país. Definición más descriptiva que valorativa. Lo mismo ocurre con “<em>democracia</em>”: doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno.  “<em>Oligarquía”</em>, es gobierno de pocos, pertenecientes a una misma clase social. “<em>Aristocracia”</em>, ejercicio del poder político por una clase privilegiada. “<em>Monarquía”</em>, Estado regido por un príncipe soberano con carácter vitalicio. Los expertos del lenguaje saben que los sistemas de gobierno tienen un carácter funcional o instrumental. Su valoración ética se hará a la luz de los resultados más que de la nomenclatura.</p>
<p>En un sistema diseñado según cánones democráticos es posible concentrar el poder en muy pocos, dándole al pueblo la sensación de ser protagonista cuando en los hechos es mero espectador, incluso víctima de decisiones en las que no ha tenido voz ni voto. En un régimen monárquico, u oligárquico, el único o los pocos pueden sintonizar con las aspiraciones e involucrarse con los derechos de las mayorías, sin que la participación del pueblo esté consagrada en normas de elección, control y reemplazo de la autoridad. En un país de tradición democrática pueden darse condiciones excepcionales que lleven al pueblo a pedir o aceptar un ordenamiento jurídico también de excepción, funcional al restablecimiento de la autoridad vulnerada. Las definiciones son más descriptivas que valorativas. El bien o el mal lo deciden y ejecutan las personas, no los sistemas. La cuidadosa neutralidad ética con que el Diccionario se refiere a las formas de gobierno envuelve una sabia amonestación: no idolatren las formas o los sistemas, mucho menos a las personas. Cada acción, cada decisión debe ser valorada en su mérito. Una “<em>dictadura</em>” puede maniobrar hacia la descentralización, distribución y traspaso del poder. Una “<em>democracia</em>” puede cometer el pecado original, autodestructivo de la noción misma de democracia: autorizar, legalizar, financiar, masificar el asesinato deliberado de vidas inocentes en fase de gestación o en fase crepuscular. Todo parece normal y legal, las instituciones funcionaron, hubo mayoría de votos en las Cámaras, quienes votaron la ley fueron a su vez votados por sus electores, la Presidencia y la Contraloría refrendaron lo obrado, el <em>Diario Oficial</em> dice que es ley de la República. Pero el sistema se autodestruyó. Un país democrático que aprueba leyes de aborto y eutanasia se ha arrogado un poder más que dictatorial: es una tiranía. Pretende disponer de lo indisponible. La vida de un ser inocente es un bien indisponible, innegociable. Hipócritamente, guardando las formas de la ritualidad democrática, se ha consumado un acto e instaurado una política de totalitarismo fundamental. Es la ley de la violencia de unos pocos fuertes en contra de millones de débiles. La dictadura que “<em>democráticamente</em>” legaliza el holocausto de millones de inocentes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> Este artículo fue publicado originalmente por Revista Humanitas, <a href="http://www.humanitas.cl/">www.humanitas.cl</a>.</em></p>
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		<title>Desigualdad</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Jan 2012 00:06:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
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		<description><![CDATA[No cabe duda que el espectáculo deprimente es funcional a la prosopopeya demagógica y a la tontería de los que siguen las modas sin detenerse a contemplar la realidad de las cosas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/05-foto-12.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-16450" title="#05-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/05-foto-12.jpg" alt="" width="200" height="274" /></a>El tema de la desigualdad social ha sido recurrente durante los últimos cincuenta años y siempre se lo ha denunciado con estridencia, por lo que pareciera que nada se ha avanzado. Sin embargo ha gravitado fuertemente en la adopción de políticas económico-sociales. Por esto parecemos unos tontos de capirote (para no decir imbéciles), por incapaces de disminuir en algo el problema. De lo contrario tendríamos que concluir que se trata de un asunto “<em>estructural</em>”, contra el cual nada se puede salvo intentar una revolución comunista, con millones de muertos y emparejamiento en la miseria, como se postuló durante aquellos años tan angelicales que antecedieron al setenta y tres, con el catastrófico resultado conocido.</p>
<p>Pero también puede reflejar un asunto de larguísima data en Chile: la morbosidad con que nos solazamos contemplando el vaso medio vacío, en vez de detectar las oportunidades que nos abre la visión del vaso medio lleno. No cabe duda que el espectáculo deprimente es funcional a la prosopopeya demagógica y a la tontería de los que siguen las modas sin detenerse a contemplar la realidad de las cosas. Considerar las complejidades y valorar las potencialidades de las personas descoloca a las ideologías.</p>
<p>Todo indica que por aquí va la consideración del problema de la desigualdad. En nuestro continente nos ubicamos entre los que mejor rendimos este examen: entreverados con Argentina, que siempre estuvo lejos a la cabeza (bien por nosotros, mal por los vecinos). No se nos mira con envidia, sino como un ejemplo de tarea bien hecha que imitar. No hace mucho que el diario <em>Folha de Sao Paulo</em> (23-7-2010) publicó un cuadro en el que Brasil aparecía en noveno lugar (¡qué malo!), pero con orgullo mostraba cuánto se había mejorado (el vaso medio lleno). En esa estadística no figuraba la destrozada Cuba, la otrora Perla del Caribe, que cuando triunfó la revolución comunista hace medio siglo, era el tercer país del continente en índices económico-sociales.</p>
<p>Las cifras mundiales ubican a nuestro continente muy bajo porque en África y en Asia se dan muchos casos de igualdad en la miseria. Por el contrario, los europeos figuran muy altos pero no tienen plata para pagar el asistencialismo de los subsidios. Pretender igualar a la fuerza es la receta de los declamadores depresivos que finalmente nada remedian, pero igual conducen al socialismo. Mirar el vaso medio lleno, en cambio, sana el espíritu y nos despliega oportunidades que sólo aparecen al considerar las realidades.</p>
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<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> Este artículo fue publicado originalmente por El Mercurio de Santiago.</em></p>
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		<title>Leer los signos de los tiempos, a pesar del rechazo del mundo</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Jan 2012 00:01:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>

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		<description><![CDATA[La Iglesia no puede sustraerse de leer estos signos y de interpretarlos, de la manera correcta, para el mundo, para los creyentes y para los no creyentes, porque ella sirve a todo hombre.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/10-foto-11.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-16421" title="#10-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/10-foto-11.jpg" alt="" width="200" height="201" /></a>El bellísimo <em>Instrumentum laboris</em> para el sínodo de los obispos sobre la nueva evangelización, además de ofrecer un buen análisis de la situación actual, formula el deseo de que en el debate se desarrolle un documento que pueda dar un impulso decisivo a un despertar de la fe en Cristo. La Iglesia es <em>lumen gentium</em> y tiene una misión profética a la que no puede renunciar.</p>
<p>¿Cuál es esta misión profética? En el Antiguo Testamento los profetas tenían, entre otras, la función de interpretar los signos de sus tiempos; exhortaban, en nombre de Dios, tanto a Israel como a Judá, a la fidelidad a la Alianza, amenazando tanto a los israelitas como a las naciones extranjeras con el castigo divino; desarrollaban el sentido moral del pueblo y predecían acontecimientos salvíficos porque consideraban al Dios de Israel como Señor de la historia. El pueblo de Dios no debía fiarse ni de Egipto ni de Babilonia, sino seguir una política <em>ex fide</em>, porque la historia de la salvación no tiene como protagonistas a Israel o el pueblo judío sino al mismo Dios. Es Él quien conduce los acontecimientos de la historia, siempre mirando a la salvación del género humano.</p>
<p>En el Nuevo Testamento, el Señor de la historia es Cristo resucitado: es Él quien camina sobre las olas del caos de los acontecimientos humanos y salva de las tempestades a la barca de Pedro. Pero es también Él quien predica que en la red de la Iglesia se encontrarán peces buenos y malos (Mateo 13, 47-50) y en el campo habrá grano de trigo y cizaña (Mateo 13, 24-43). Él nos abre los ojos, nos invita a no escandalizarnos cuando veamos carencias, guerras, revoluciones, terremotos y otras desgracias, porque tales cosas deben ocurrir (Marcos 13, 5-13). La historia es una parábola: la entiende quien tiene oídos para entender. ¿Pero por qué estas cosas deben ocurrir?</p>
<p>El camino de la historia de la salvación en nuestros tiempos está en la misma línea que el del Antiguo Testamento. El libro del Apocalipsis está dominado por el Cristo Pantocrátor como en un ábside bizantino; advierte en primer lugar a las siete Iglesias, que representan a la Iglesia universal, con promesas y amenazas. La renovación de la historia tiene comienzo “<em>a partir de la casa de Dios</em>” (1 Pedro 4, 17), como subraya también el documento preparatorio del sínodo. El mensaje no concierne, sin embargo, sólo a cada una de las naciones, sino también a las estructuras económicas, políticas y sociales que sujetan el mundo a las diversas idolatrías. Los terribles monstruos y las amenazas del Apocalipsis repugnan a la mentalidad actual y preferimos silenciarlas, tal vez porque hemos amansado demasiado nuestra imagen de Dios según los modelos del buenismo y del permisivismo de nuestros tiempos.</p>
<p>El libro del Apocalipsis habla poco del fin de mundo y su mensaje no es sino una clave para leer los signos de los tiempos en que vivimos a la luz de la historia de la salvación universal con la Iglesia en el centro. Describe con símbolos que dan temor lo que ya Jesús había predicho y da las razones de ello. Ahora es tarea de la Iglesia leer e interpretar estos signos, sin caer en tendencias apocalípticas y en los fundamentalismos peligrosos de ciertas sectas. El Apocalipsis es esencialmente un libro dirigido a una comunidad perseguida, asegurando que la última victoria no será la del mal y del Maligno sino del Pantocrátor que domina la historia.</p>
<p>¿Cuáles son hoy los signos de los tiempos? Basta ver un telediario u hojear cualquier periódico para que salten inmediatamente a nuestros ojos: hambrunas, atentados, persecuciones, guerras, crisis económicas, ataques a la familia, injusticias y desórdenes sociales, caídas de imperios y nacimiento de otros nuevos, droga, aborto, mafias de todos los géneros; este elenco podría continuar ampliamente. No olvidemos, sin embargo, que los periódicos a menudo cierran los ojos frente al bien que hay en el mundo porque no hace noticia, aquel bien escondido sólo conocido por el Espíritu que lo produce. Son estos “<em>justos</em>”, a cualquier pueblo que pertenezcan, quienes mantienen la historia en pie, para que ésta pueda ser finalmente llamada historia de la salvación.</p>
<p>Ciertamente no quiero ser un <em>laudator temporis acti</em>; estos males han existido, de un modo u otro, desde Adán en adelante. Lo que tal vez distingue los presentes es que, en un Occidente laico y agnóstico, con la relativización de valores de la que habla a menudo Benedicto XVI, hoy nos falta una medida para valorar lo que está bien o lo que está mal, lo verdadero y lo falso, corriendo el riesgo incluso de invertirlos.</p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/10-foto-22.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-16422" title="#10-foto-2" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/10-foto-22.jpg" alt="" width="200" height="197" /></a>¿Debemos entonces concluir, según lo que hemos dicho, que Dios está castigando al mundo? Tal expresión no encontraría hoy mucho favor, incluso entre los teólogos. Dios no castiga al mundo en el sentido de que es una divinidad con el látigo en la mano, que quiere lanzar rayos y truenos por cada mal que se comete. Dios deja que el mal se castigue por sí mismo. Él es fuente del ser, es Logos, razón, orden. Lo opuesto es el caos. Cuanto más el cosmos de separa de Dios, más se resquebraja y cae en el caos, con los dolores que eso causa al individuo y a la sociedad. Los signos de los tiempos se leen teniendo el periódico en una mano y la Sagrada Escritura en la otra, en un espíritu de oración. La Iglesia no puede sustraerse de leer estos signos y de interpretarlos, de la manera correcta, para el mundo, para los creyentes y para los no creyentes, porque ella sirve a todo hombre. Éste es su <em>munus propheticum</em>. Ciertamente un anuncio así encontrará toda suerte de resistencia, ¿pero qué profeta no fue rechazado o perseguido incluso “<em>en su patria</em>”? Estoy convencido de que el próximo Sínodo de los obispos encontrará el coraje, con la ayuda de aquel Espíritu que siempre ha llenado a la Iglesia de “<em>profunda convicción</em>” (<em>plerophorìa</em>, in I Tessalonicesi, 1, 5), y continuará demostrando –como se lee en el Evangelio de Juan (16, 8)– “<em>la culpa del mundo en lo que concierne al pecado, a la justicia y al juicio</em>”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> Este artículo fue publicado originalmente por L’Osservatore Romano. La traducción al castellano es de La Buhardilla de Jerónimo, <a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/">http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com</a>.</em></p>
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		<title>Los hechos son los hechos</title>
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		<pubDate>Sat, 14 Jan 2012 00:10:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>

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		<description><![CDATA[Los hechos son los hechos, y no puedo sino ser leal a mi conciencia y decir mi verdad. Se la debo al país que adoro y que tanto le ha dado a mi familia. Lo hago para ser fiel a la verdad histórica, base fundamental de la reconciliación y la unidad nacional que necesitamos para hacer de Chile una gran nación.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/01-foto-1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-16397" title="#01-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/01-foto-1.jpg" alt="" width="200" height="223" /></a>Señor Director:</p>
<p>Hace unos días fui aludido en una carta a su diario respecto del plebiscito presidencial del 5 de octubre de 1988. Considero mi deber precisar, por primera vez en un texto escrito, mi postura frente a este tema, que ha dado origen a ciertas versiones que no se ajustan a la verdad histórica. Reiteraré aquí y ahora los cinco puntos clave que definen mi posición y que expresé con estos mismos términos el 4 de marzo de 1991 en la declaración oficial de la Fuerza Aérea de Chile sobre el Informe de la Comisión de Verdad y Reconciliación.</p>
<p>Primero, compartí, y sigo compartiendo plenamente, los ideales que inspiraron el pronunciamiento militar del 11 de septiembre de 1973, consecuencia inevitable de un conflicto civil agudizado hasta el extremo, en cuya gestación y desarrollo las Fuerzas Armadas y de Orden no tuvieron participación ni responsabilidad alguna.</p>
<p>Segundo, lamento profundamente, como lo he lamentado siempre, toda pérdida de vida humana. Las víctimas civiles y militares de esta desafortunada etapa representan un testimonio de extremo sentimiento para nuestra conciencia, con las consecuencias de dolor que acarrea para una nación el abandono de una convivencia regida por la razón, que obliga al empleo de la fuerza.</p>
<p>Tercero, me siento honrado de haber participado en el gobierno militar, como ministro y como miembro de la Junta de Gobierno. La labor cumplida por las Fuerzas Armadas la juzgará la historia y estoy convencido de que será positivamente.</p>
<p>Cuarto, creo firmemente que modernizamos de raíz nuestro país y le dimos un orgullo y una grandeza que le abrieron brillantes perspectivas.</p>
<p>Quinto, cumplimos escrupulosamente nuestro compromiso de volver a la democracia plena y de restaurar la libertad política, económica y social.</p>
<p>Este último compromiso fue sellado el 8 de agosto de 1980 cuando firmamos -el Presidente de la República, los miembros de la Junta de Gobierno y los ministros de Estado- el proyecto de una nueva Constitución. Esta Carta Fundamental contenía, en sus artículos transitorios, un mandato para la construcción, a través de un conjunto de leyes orgánicas constitucionales, de las instituciones que asegurarían una democracia al servicio de la libertad. Asimismo, establecía un itinerario, preciso e inmodificable por nuestra voluntad, para una transición gradual, legal y pacífica hacia la democracia plena. Ese itinerario contemplaba un plebiscito para definir quién ocuparía el cargo de Presidente de la República en un período posterior. Ese plebiscito se realizó de manera justa, transparente e impecable. Y su resultado, como no podía ser de otra manera, fue respetado estrictamente por el Presidente Pinochet y la Junta de Gobierno.</p>
<p>He señalado que esa noche del plebiscito tuvimos entre nosotros distintas apreciaciones sobre la mejor manera de asegurar el orden público, siempre dentro de la Constitución y la ley, como es natural que existan en un momento tan crucial y entre personas que habían vivido y actuado en las circunstancias excepcionales que marcaron esos tiempos. Así fue, y creo que primó esa noche la moderación y sensatez del pueblo chileno. Les aseguro a mis compatriotas que jamás existió la más mínima vacilación del Presidente Pinochet o de algún miembro de la Junta de Gobierno en orden a respetar los resultados de ese plebiscito y así cumplir estrictamente lo que mandaba la propia Constitución que nosotros habíamos propuesto al país.</p>
<p>Respeto, considero y valoro toda opinión distinta sobre estos años tan complejos, difíciles y preñados de destino para nuestra patria. Pero los hechos son los hechos, y no puedo sino ser leal a mi conciencia y decir mi verdad. Se la debo al país que adoro y que tanto le ha dado a mi familia. Lo hago para ser fiel a la verdad histórica, base fundamental de la reconciliación y la unidad nacional que necesitamos para hacer de Chile una gran nación.</p>
<p>Fernando Matthei Aubel</p>
<p>General del Aire (r) Ex miembro de la Junta de Gobierno de Chile.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> Esta carta fue publicada originalmente por El Mercurio de Santiago.</em></p>
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		<title>Actualidad de la Escuela de Salamanca</title>
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		<pubDate>Sat, 14 Jan 2012 00:02:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[El error del capitalismo en su configuración actual está en no captar la naturaleza moral del género humano, y por ende en no comprender los códigos propios de la ética social y política.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/09-foto-11.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-16362" title="#09-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/09-foto-11.jpg" alt="" width="200" height="315" /></a>Los grandes trastornos políticos y económicos que estamos presenciando nos invitan a reflexionar sobre los fundamentos socioeconómicos de nuestra sociedad. El fracaso del marxismo llevó a pensar que el capitalismo era el gran vencedor. Pero este sistema también hoy está acosado por serios problemas, lo que lleva a preguntarnos qué hacer ahora. ¿Insistir en soluciones cosméticas y que representan más de lo mismo? ¿Entregarnos a la tentación fácil de regresar a políticas económicas de corte estatista ya fallidas? ¿O de una vez por todas abordamos en profundidad la tarea de averiguar qué falta en nuestro sistema de libertades para enfrentar con justicia, perspectiva moral y decisión el gran cambio?</p>
<p>¿Qué pasó al inicio del capitalismo? Con anterioridad al siglo XVI en Europa fue fraguándose un cúmulo de conocimientos económicos dispersos, que a fines de ese siglo logró un conjunto armónico en España. Schumpeter, en su Historia del Análisis Económico, nos señala que los exponentes de la Escuela de Salamanca son los que están más cerca para ser llamados fundadores de la ciencia económica. Ellos, sobre la base de la ley natural, se refirieron a la propiedad privada, finanzas públicas, teoría monetaria, valor y precios, justicia distributiva, ganancias, intereses, actividad bancaria, sueldos justos, etcétera. ¡Nada de mal para ser el siglo XVI, cerca de 200 años antes que Adam Smith!</p>
<p>Antonio de Escobar y Mendoza (salmantino) fue influyente en Francia, donde Turgot apoyó varios puntos de la propuesta económica basada en la ley natural. En Flandes, Leonardo Lessio (exponente de la Escuela Salmantina) traspasó la misma propuesta de Salamanca a Hugo Grocio. Asimismo, también los salmantinos influyeron sobre Samuel von Pufendorf en Alemania. A través de Grocio, Pufendorf y Turgot muchas de las ideas salmantinas influenciaron el pensamiento económico de la Escuela Escocesa, especialmente a Adam Ferguson, Francis Hutcheson y al mismo Smith. Sin embargo, la gran tragedia de todo esto está en que el pensamiento salmantino fue distorsionado por Grocio y Pufendorf en un lugar esencial: el concepto de ley natural y del hombre, pasando a ser algo erróneo lo que recibe Smith y el inicio de la economía moderna.</p>
<p>Sin una base objetiva que daba la ley natural de la Escuela Salmantina, en el capitalismo se parte de una falsa concepción del hombre y de su entorno, a un nivel inferior: el <em>homo economicus</em>, un actor con un “<em>egoísmo ilustrado</em>”. El capitalismo nos entrega un recetario lógico y eficiente para hacerse rico, pero sin una base moral objetiva, como por ejemplo la falta de realismo de la sociedad salarial, la polución indiscriminada del medio ambiente, la carencia ética de ciertos agentes financieros mundiales, el chantaje sindical, etcétera.</p>
<p>La libertad es “<em>natural</em>” al ser humano, por lo que el sistema de libre mercado fluye “<em>naturalmente</em>” de él. El error del capitalismo en su configuración actual está en no captar la naturaleza moral del género humano, y por ende en no comprender los códigos propios de la ética social y política. Eso explica cierta deformación de la economía en economicismo, de la dimensión individual en individualismo, de lo social en socialismo, etcétera. Distorsiones que en buena medida arrancan de una errada conceptualización y aplicación práctica del bien común político, generando de paso desigualdades socioeconómicas y una concentración casi exponencial de la riqueza. Un dato que respalda el argumento es que el 1% de la población norteamericana es dueña de aproximadamente del 50% de la riqueza de ese país. Es necesario cumplir con una moral común, que haga posible el sano funcionamiento del mercado, y así la confianza, la creatividad, la honestidad, la justicia y el respeto humano e institucional le sea consustancial.</p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/09-foto-21.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-16363" title="#09-foto-2" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/09-foto-21.jpg" alt="" width="200" height="291" /></a>Nuestra impresión es que, más allá de los anarquistas y oportunistas políticos de siempre, el reclamo de fondo de las grandes mayorías no es en pro de derribar el sistema, que tiene cosas muy buenas y que funcionan, sino de corregir las injusticias y distorsiones que con el tiempo han aflorado.</p>
<p>No tan sólo en Chile, sino que en todo el mundo, es necesario repensar el capitalismo desde sus fundamentos, en base a la condición natural del género humano, asumiendo que la economía está para servir al ser humano y no al revés. Ha llegado la hora.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> Este artículo fue publicado originalmente por El Mercurio de Santiago.</em></p>
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		<title>La independencia de Iberoamérica</title>
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		<pubDate>Sat, 14 Jan 2012 00:01:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Al tiempo de insertarse en América, España llevó al otro lado del Atlántico dos cosas que pueden no ser suficientemente valoradas en nuestros días: el caballo y el padre nuestro.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/10-foto1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-16357" title="#10-foto1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/10-foto1.jpg" alt="" width="200" height="199" /></a>Este año2012, apunto de comenzar, los países que hablan español o portugués van a conmemorar, como tienen por costumbre, su independencia. Hay un cierto error en la fecha, que sería más lógica si la retrasásemos ocho años. Pero los historiadores no prestamos atención al detalle; lo que a ellos importa es destacar el hecho en sí. No debemos olvidar, en cambio, que el dato cronológico coincide con el de las Cortes de Cádiz en las cuales estuvieron presentes algunos de los procuradores que representaban a los reinos americanos. Podríamos entender mejor la importancia del acontecimiento si dijéramos que, tras trescientos años de conformación de una nueva sociedad criolla, llegaba el comienzo de una nueva fuerza mundial a la que correspondía labrarse el futuro. La independencia o libertad colectiva tiene, como es sabido, también su parte de riesgo: se puede acertar, como es el caso de mi admirada Chile, o se puede incurrir en un chavismo que falsea la figura y las dimensiones de Bolívar.</p>
<p>Desde España esta conmemoración debe contemplarse también con alegría. Es el resultado de un trabajo que, como Rodríguez Adrados nos recordaba hace poco, tiene en la lengua su reconocimiento y hasta su orgullo. Las Academias hispanoamericanas se dirigen a las españolas como hermanas mayores; y lo son, con el deber de amar a esos vástagos del otro lado del mar. España supo poner los cimientos de una nueva civilización de la que ella misma forma parte. Las separaciones políticas no deben influir en la unidad del alma, que todos sentimos. Cuando se vuela sobre el Aconcagua y se divisan las costas del Pacífico, una profunda emoción nos sacude. Es como si escuchásemos de nuevo las palabras de Pedro de Valdivia, a punto de emprender el <em>camino del Inca</em>, cuando dijo a Francisco Pizarro: “<em>Yo no he venido a ganar dinero sino a cobrar fama</em>”. O las que, en 1992, pusieron unos indios araucanos en el campamento en que celebraban el 12 de octubre. “<em>Sí; todos españoles</em>”.</p>
<p>Los españoles se encontraron ante un abanico de sociedades muy diferenciadas por su nivel cultural. Y rompieron con uno de los prejuicios que el arrianismo germánico quería imponer: el mestizaje era un bien y no un mal. Mezclar la sangre ante todo. Comenzar un camino hacia el acercamiento, en el cual todavía estamos y debemos continuar. Lo entiende y practica bien el Rey, incluso cuando alza la voz para pedir a Chaves: “<em>¡Cállese!</em>” Porque no sólo tenemos que hablar. Tenemos que escuchar.</p>
<p>Al tiempo de insertarse en América, a la que se prefería llamar Nuevo Mundo, España llevó al otro lado del Atlántico dos cosas que pueden no ser suficientemente valoradas en nuestros días, pero en las que debemos insistir: el caballo y el <em>padre nuestro</em>. No se trata únicamente de una cabalgadura que aumenta la fuerza y la velocidad de los seres humanos, sino de la transmisión de una norma de conducta que insertamos en el “<em>espíritu de la caballería</em>”. Huizinga destaca en él dos rasgos esenciales: el sentimiento de lo heroico y la nostalgia de una vida más bella. Es lo que siente Pizarro cuando traza la raya en la arena de la playa o la que mueve a buscar El Dorado. Un modo de vida que ahora pertenece al pasado aunque siguen subsistiendo memorias que de cuando en cuando brotan a la luz. Se los llamó vaqueros en las tierras del norte, charros en México, huasos en Chile o gauchos en la Pampa argentina. Y ellos fueron transmitiendo el valor, la fidelidad a la palabra dada y esa especie de artificio que les convierte en un poco irreales.</p>
<p>El <em>padre nuestro</em> es la oración que Cristo comunicó a sus discípulos cuando le demandaron que les enseñase a orar. Las primeras palabras ya las conocían los judíos. Pero lo que viene después es una explosión de amor, como los grandes misioneros, del P. Las Casas, aunque se equivocó en su radicalismo, no compartía otros sentimientos que aquellos que trajeran al indio Juan Diego a crear ese santuario de Guadalupe, que ha podido resistir el ciclón del anticristianismo de los años negros y es hoy el que recoge mayor número de peregrinos que todos los demás del mundo.</p>
<p>Larga vida y buen futuro es lo que los españoles deseamos a estos países; que no se dejen arrastrar por las corrientes de ese doble materialismo venido también de Europa. Que aprendan a ser ellos mismos, porque tales son los valores que atesoran los últimos acontecimientos en México, Brasil y Chile, despiertan una esperanza y también una demanda. Este mundo que se debate en medio de una doble crisis, económica e ideológica, está necesitado de ayudas que de América pueden venir. Quien haya tenido la suerte de compartir con hispanoamericanos no sólo la vista maravillosa de un paisaje, sino también la intimidad de los sentimientos sabe bien que como consecuencia de esos dos valores, cristiano y espíritu de la caballería, las nuevas naciones guardan un patrimonio de gran valor.</p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/10-foto-21.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-16358" title="#10-foto-2" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/10-foto-21.jpg" alt="" width="200" height="156" /></a>Así lo habían ya reconocido los que en 1788, al comienzo del reinado de Carlos IV, se reunieron en Madrid en unas Cortes presididas por Campomanes. Se expresó entonces la conciencia de que era preciso adelantar un paso, sustituir a los virreyes por infantes y dejar que los americanos se administrasen a sí mismos, manteniendo una especie de unidad en la comunidad. Vinieron luego la Revolución y Fernando VII, que lo estropearon. No incurramos en nuevos errores. Brindemos a los hermanos más jóvenes del otro lado del mar nuestro afecto, recordando los versos decisivos del poema de Martín Fierro: “<em>Vamos, suerte, vamos juntos, dende que juntos nacimos, y ya que juntos vivimos sin podernos dividir, yo abriré, con mi cuchillo, el camino pa seguir</em>”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> Este artículo fue publicado originalmente por La Razón, <a href="http://www.larazon.es/">www.larazon.es</a>.</em></p>
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