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	<title>VivaChile.org &#187; Familia</title>
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		<title>Efectos imprevistos</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Jul 2010 00:09:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay una gran sombra de duda acerca de los alcances que pretenden darse a una unión civil de personas del mismo sexo, y con mayor razón al llamado “matrimonio homosexual”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/2-foto-1-.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9364" title="#2-foto-1-" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/2-foto-1-.jpg" alt="" width="200" height="298" /></a>Al mismo tiempo que luego de un acalorado debate, en Argentina se aprueba el matrimonio homosexual con posibilidad de adopción, y aquí se pretende dar el primer paso en este sentido mediante la regulación de las llamadas “<em>parejas de hecho</em>”, en este mismo orden de cosas, hace pocos meses se ha producido en Estados Unidos un preocupante caso, que sin duda llama a reflexión y debe ser tomado muy en cuenta para varios de los que defienden a brazo partido este tipo de legislaciones.</p>
<p>La situación es la siguiente: en 2002, en Vermont, dos mujeres pactaron una unión civil y con posterioridad, una de ellas, luego de someterse a una inseminación artificial, tuvo una hija. Un poco después, en 2004, ambas mujeres se separaron, puesto que la madre se convirtió al cristianismo, lo cual la motivó a abandonar el lesbianismo. Sin embargo, la otra mujer inició un proceso judicial solicitando la custodia de la hija de su ex pareja. El juez accedió, otorgándole amplios y generosos derechos de visita, a lo cual la madre desobedeció, al no querer que su hija tuviera contacto con un ambiente homosexual. De esta forma, ante su desacato, y puesto que la demandante no consideraba oportuno a su vez, que la niña tuviera la influencia de una atmósfera cristiana (la de su madre), el tribunal acabó concediéndole la custodia exclusiva. Finalmente, la madre biológica, indignada y temiendo por la formación de su hija, nuevamente desobedeció la sentencia y se encuentra prófuga con la niña, siendo, hasta donde sabemos, a la fecha su paradero desconocido.</p>
<p>En realidad, esta insólita situación muestra muy a las claras cómo una ideología puede literalmente cegar a la justicia, desvirtuándola en definitiva. Ello, porque parece absurdo darle más derechos a un ex conviviente, quien ha tenido un escaso contacto con el menor en disputa, que a su propia progenitora, lo cual incluso podría formar un precedente en tal sentido.</p>
<p>Esto, sin perjuicio de que la niña está siendo tratada como un simple objeto (lo que por lo demás, sin querer hizo también la madre, al inseminarse artificialmente), fruto de la irresponsabilidad, desconocimiento o deseos de las mujeres en pugna. Es por eso que lo que ha faltado de manera clara y escandalosa en todo este embrollo, es la consideración del interés superior de la menor.</p>
<p>Sin embargo, tal vez lo más chocante es que con esto surge una sombra de duda acerca de los alcances que pretenden darse a una unión civil (y con mayor razón, al llamado “matrimonio homosexual”): ¿pueden pasar sobre los legítimos derechos de los verdaderos progenitores de un menor? ¿Quiere decir, por tanto, que tiene más fuerza y legitimidad una simple declaración de voluntad que los lazos naturales? ¿A tanto llega el deseo de algunos de ir contra la realidad y el sentido común?</p>
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		<title>Educación de la sexualidad en el colegio</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Jul 2010 00:08:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>

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		<description><![CDATA[Si reconocemos que son los padres los que deben educar a sus hijos en su dimensión sexual, entonces lo conveniente sería moverlos y ayudarlos a que puedan ellos mismos realizar esta tarea.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/3-foto-12.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9359" title="#3-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/3-foto-12.jpg" alt="" width="200" height="183" /></a>La sexualidad no es algo que el hombre <em>“tiene”</em>, como una cosa de tal modo extrínseca a su ser personal que pueda ser concebida y ejercida de cualquier modo, sin afectar su cualidad moral y felicidad. Por el contrario, todo hombre <em>“es”</em> esencialmente su sexualidad (masculina o femenina, desde el mismo instante de la fecundación y durante toda su existencia), porque no es solamente su alma sino también su cuerpo. Es tan esencial en la naturaleza humana que podemos decir verdaderamente que todos los actos humanos, no sólo los físicos sino también los afectivos y espirituales (conocer, amar, sentir, estudiar, sufrir, divertirse, hablar, comer, etc.) tienen constitutivamente una dimensión sexual y son diversos en el modo en cuanto realizados por un varón o una mujer. Por otra parte, hay que reconocer también que en cada acto específicamente sexual está implicado el ser y la dignidad personal del que lo realiza, incidiendo para bien o para mal en su desarrollo perfectivo y felicidad. Un principio y dos conclusiones muy relevantes que es necesario pensar para educar bien en este ámbito de la vida humana.</p>
<p>De lo anterior se deduce que la educación del niño en esta dimensión de su naturaleza no es un área de formación diversa de su educación moral o forja del carácter, sino parte suya. La sexualidad debe verse en el contexto de la verdad integral de la persona humana, por lo que parece más conveniente, en lugar de la reductiva expresión <em>“educación sexual”</em>, hablar de formación de la persona en su dimensión sexual, esencialmente consistente en la formación moral niño, particularmente en la virtud de la pureza o castidad. Efectivamente, se trata de educación y no simplemente de instrucción biológico-sanitaria y sociológica sobre la sexualidad. El fin es la integración de la tendencia sexual en la unidad de la persona que permita entenderla y vivirla prácticamente en el orden del amor, como parte esencial del don de sí mismo.</p>
<p>Ahora bien, al colegio le corresponde cooperar con los padres en la formación de los alumnos en su dimensión sexual, pero lo suyo propio es enseñar la verdad universal de los principios de la sexualidad humana –la diferencia y complementariedad de los modos masculino y femenino en la naturaleza humana, el sentido esponsal del cuerpo humano, la finalidad natural del acto sexual, la ordenación de las tendencias sensibles por la fortaleza y la templanza, el pudor sexual y la castidad, el estado debilitado de la naturaleza humana y<span style="text-decoration: underline;"> </span>la necesidad de la gracia, etc.–, siempre en el contexto de la verdad filosófica y teológica integral de la persona humana. Debe también, si quiere ser coherente e incidir realmente en la formación de sus alumnos, velar por que los contenidos de las clases, el lenguaje y vestimentas, el modo de las fiestas y deportes, en fin, toda la vida del colegio manifiesten a la conciencia de los niños el valor de la pureza, la verdad y bondad de la corporeidad y sexualidad humana.</p>
<p>Pero lo que no debe hacer es procurar, o poner la ocasión, para que la particularidad y concreción de las inquietudes y vivencias de la sexualidad de los niños sea expuesta indebidamente y, menos aún, orientada por quien no corresponde. En otras palabras, el aporte propio del colegio es la formación en términos de principios universales, siempre en sentido positivo y mostrando el bien del orden de la sexualidad humana. Pero la educación de la vivencia personal de la sexualidad, la iluminación del modo concreto, gradual y absolutamente singular de aproximarse el niño a su personalísima vida sexual, corresponde sólo a sus padres (o a otro que, excepcionalmente, realiza de modo subsidiario y verdadero la paternidad). Nadie como ellos está naturalmente capacitado para realizar esa tarea.</p>
<p>La palabra que el niño debe escuchar es demasiado íntima para ser dicha por otro. Esta educación requiere un contexto de intimidad, de amor incondicional, de conocimiento de la individualidad y de los procesos propios de cada niño, que sólo en su hogar y de sus padres puede convenientemente recibir. Sólo la palabra verdadera y amada de sus padres, de aquellos por cuyo amor vive, arraiga profundamente en el corazón del niño y, por ello, sólo desde ella puede entender y juzgar convenientemente de las palabras que sobre este tema se dicen en el mundo. Nadie debe suplantar la profunda y singular autoridad de los padres ante la conciencia del hijo.</p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/3-foto-21.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9360" title="#3-foto-2" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/3-foto-21.jpg" alt="" width="390" height="200" /></a>Si en el mismo hogar sucede que los padres no educan a sus hijos como a un grupo, sino a cada uno según su singularidad y ritmos propios, ¿cómo va a ser adecuado que se orienten vivencias particulares de la sexualidad y que se responda a las distintas interrogantes concretas de cada niño, hablándole al curso? La sala de clases no es el contexto para descender de los principios a las situaciones particulares de los alumnos, y mucho menos para enfrentar adecuadamente todo aquello que, naturalmente, surgirá como reacción o pregunta desde ellos. La experiencia indica que al presentarse estos temas inevitablemente surge la palabra del mundo, la vulgaridad del mal con toda su carga de oscuridad y desorden; y aparece también, impúdicamente, la realidad interior de cada uno, su propia vida personal y familiar. Por tanto, la intimidad y el pudor de cada niño exigen que no se cometa la violencia de tratar aquellas cosas fuera de su hogar. Además, dado que el tiempo en que la sexualidad aflora con fuerza en la conciencia de los niños (5° a 8° año básico) coincide con una gran diversidad de grados de desarrollo psico-físico entre ellos, ¿quién garantiza entonces que el niño escuche lo que le corresponde escuchar en ese momento de su vida y del modo exigido por su singularidad? Y, aunque el programa formativo fuese verdadero, coherente con la verdad del hombre, y fuese incluso bueno el que lo enseña y verdaderas sus palabras, en la medida que abaje la consideración a la subjetividad de la experiencia del alumno, será siempre la palabra de una persona que no corresponde y en un contexto que no corresponde.</p>
<p>La función del colegio consiste en cooperar en la obra educativa de los padres. Pero la ayuda debe ser en conformidad con el orden natural. No sería buena ayuda facilitar el desentendimiento de los padres en el cumplimiento de un deber tan importante para con sus hijos, suplantando el colegio lo que debieran hacer ellos. Si reconocemos que son los padres los que deben educar a sus hijos en su dimensión sexual, entonces lo conveniente sería moverlos y ayudarlos a que puedan ellos mismos realizar esta tarea, ofreciéndoles un buen programa de formación y la posibilidad, además, de que aquellos con problemas especialmente complejos en esta materia puedan acudir a profesionales competentes que el colegio podría facilitar. Por otra parte, conviene decir también que parece muy inadecuado que el colegio entregue esta formación a los padres junto con sus hijos, como dos alumnos frente a un tercero, si se quiere efectivamente preservar la autoridad de los padres y ayudar a que ellos eduquen a sus hijos.</p>
<p>Por último, hay que considerar que el buen propósito de subsanar las deficiencias educativas que en este ámbito puedan tener algunos alumnos por incapacidad o irresponsabilidad de sus padres, no debe implicar la vulneración del derecho legítimo que tienen los padres a que sus hijos no sean expuestos a circunstancias educativas objetivamente inconvenientes y que puedan perturbar la tarea formativa que realizan con sus hijos en la casa. En esos casos hay que orientar y ayudar en forma particular a esas familias, salvaguardando la primacía educativa de lo padres respecto de la singularidad personal de sus hijos, y el modo propio de educar el colegio en esta materia, que es sólo a nivel de principios (teológicos, antropológicos y éticos) conformes con la verdad de la sexualidad humana.</p>
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		<title>Los padres deben retomar el papel de líderes de autoridad</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Jul 2010 00:07:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Es una mala estrategia soltar la toalla frente a los hijos. Buena parte de los problemas de rendimiento escolar tienen su explicación en que los niños no tienen responsabilidades y límites claros.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/4-foto-13.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9353" title="#4-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/4-foto-13.jpg" alt="" width="200" height="303" /></a>Dos son las recetas que entrega para la crianza de los niños: cariñosa firmeza y humor.</p>
<p>Sí, la psicóloga y master en Ciencias de la Familia, Mónica Bulnes de Lara, cree a pie juntilla que los padres deben inyectar una dosis de humor diario en su relación con los hijos para que la educación se haga más llevadera. Así lo plantea en su blog <strong><em>Pregúntale a Mónica</em></strong>  que cada vez se hace más conocido.</p>
<p>A su juicio, el optimismo facilita las cosas y logra mucho mejores resultados, porque hace que la educación diaria sea más llevadera y no se perciba por ninguna de las partes como algo que asusta.</p>
<p>Formar a los hijos es un tema que la mayoría de los padres enfrentan con angustia y dificultades y según Mónica uno de los problemas principales tiene en su origen a que éstos tienen temor de ejercer autoridad.</p>
<p>“<em>Tengo la firme convicción de que los papás somos responsables de un 90% de la mala conducta de los hijos. La provocamos nosotros muchas veces al hacer una mala estrategia o al no hacerla. Por eso, trabajo con los padres, porque atendiéndolos a ellos, milagrosamente se compone el hijo</em>”, explica.</p>
<p>La especialista señala que la generalidad de los padres llevan a sus hijos al psicólogo cuando presenta problemas de conducta o de autoestima y ella ha comprobado que es más efectivo trabajar sobre los padres para cambiar la dinámica familiar.</p>
<p>Agrega que hay una crisis de sobreinformación de algunos papás sobre el desarrollo de los hijos, lo que los lleva a asumir una actitud de miedo. “<em>Cuando un papá tiene miedo, suelta la toalla, si el niño se pone más rebelde, se retrae porque no vaya a ser que después se porte peor y no lo pueda controlar</em>”, dice. “<em>Y los hijos son muy buenos para detectar la duda, la inseguridad en sus padres y ahí a ganar territorio</em>”.</p>
<p><strong>-¿Qué implica esto?</strong></p>
<p>“<em>El problema es que los niños no saben manejar tanto poder, en un momento dado. Si los padres no fijan los límites claros y el niño se los toma, eso le causará mucha inestabilidad emocional porque ese no es el rol que debiera tener él</em>”.</p>
<p><strong>-O sea, ¿los padres y los niños están en procesos de angustia?</strong></p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/4-foto-22.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9354" title="#4-foto-2" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/4-foto-22.jpg" alt="" width="200" height="200" /></a>“<em>Sí, creo que los papás, con su carga de trabajo, sienten una especie de culpa que provoca una ansiedad de no estar haciendo las cosas bien; y los hijos asumiendo responsabilidades y roles que no les corresponden porque los papás no los están tomando en un momento dado.</em></p>
<p><em>Lo que planteo es que los padres deben retomar el papel de líderes de autoridad sin ser autoritarios. No se trata de ser duros, yo hablo de cercanía, porque la relación es importantísima con los niños para que la adolescencia se vuelva una etapa encantadora en la familia. Para eso se tuvo que haber trabajado desde antes y se necesita que los niños sepan quien es la autoridad de la casa.</em></p>
<p><em>Eso del papá ‘cool’ lo ha confundido. No hay que ser amigo de los hijos, hay que llevarse muy bien con ellos, pero no ser amigo. Por eso mi lema es cariñosa firmeza; es una combinación entre un papá que sabe que tiene la autoridad pero está siempre cercano al diálogo con el hijo, sin excederse</em>”.</p>
<p>En este acápite, Mónica afirma que uno de los problemas que se presenta es que los padres dan demasiadas explicaciones. No se pueden pasar horas tratando de convencerlos esperando que los hijos les den la razón. “<em>Eso no va a ocurrir, no nos van a dar la razón. Normalmente el ‘es cierto, no es justo, pero es’, calla a un hijo. No se puede alargar la lucha de poder entre padres e hijos, lo que hace agotador a la relación</em>”.</p>
<p><strong>-Se ha instalado mucho la tendencia de la negociación con los niños.</strong></p>
<p>“<em>Nos fuimos al otro extremo; claro que en la formación es importante explicarle a los hijos lo que se le trata de enseñar, pero nos pasamos horas discutiendo. La función de puesto de un hijo es dar lata hasta obtener el permiso y la de los padres es no ceder, por eso no se debe enganchar en una eterna explicación. Se le explica el límite básico y se acabó y si insisten, se adoptan medidas, empiezan las consecuencias</em>”.</p>
<p><strong>-¿Qué pasa con las exigencias? Se les exige en el desempeño académico, pero no en otros aspectos de su vida como personas.</strong></p>
<p>“<em>Yo soy enemiga de castigar por notas, porque creo que un mal desempeño escolar es un síntoma ya sea de que haya estrés en el colegio o problemas en la casa; si el niño tiene una dificultad es un síntoma. Se debe tratar de entender el contexto de lo que está pasando para ver por qué cae el rendimiento. Los padres se enfocan en el desempeño escolar porque es en cierta forma una calificación a ellos como padres; si el niño tiene buenas notas, la madre debe ser buena mamá y si en cambio, está reprobando, seguramente la mamá está haciendo algo mal y eso provoca ansiedad.</em></p>
<p><em>Hay que tener también aceptación de cómo es el hijo</em>”.</p>
<p><strong>-¿Se abandonan las exigencias en otros planos?</strong></p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/4-foto-32.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9355" title="#4-foto-3" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/4-foto-32.jpg" alt="" width="200" height="275" /></a>“<em>En otros planos se ve que esta mal entendida la independencia, en permisos y otros. Se les libera de responsabilidades, que no hagan esto y aquello; ahí vienen las contradicciones como que no ayuden en nada en la casa y sólo se dediquen al colegio, pero si tienen mal desempeño viene la descarga de que eso era lo único que tenían que hacer. Los niños cumplen mejor en el colegio cuando tienen claros los límites de su vida, cuando tienen vida social con supervisión y no suelta.</em></p>
<p><em>Los niños han reportado, en múltiples estudios, que los papás permisivos son muestra de falta de interés y de cuidado. Cuando hay límites los repelen, pero al final, saben que se trata de cariño. Y el desempeño escolar mejora cuando todas las áreas están bien afianzadas, exigir sólo de un lado desequilibra las cuatro patas de la mesa</em>”.</p>
<p><strong>-¿Qué opinión te merece el fenómeno de los padres helicópteros, esos que están encima de todo?</strong></p>
<p>“<em>Conozco varias madres que hablan de ‘tenemos semestrales la próxima semana’ o ‘me saqué un siete en matemáticas’. El gran problema es que inutilizamos a los hijos; es bueno saber que tiene que hacer tareas, pero uno no se debe sentar al lado al hacerlas, porque sino el niño descarga la responsabilidad escolar en los padres.</em></p>
<p><em>Creo que hay que tener cercanía, pero no tomar el rol de un hijo, porque en la medida que lo hacemos por él, éste se pregunta ‘¿no soy capaz?’ y la autoestima comienza a decaer. La mejor pregunta es ‘qué hago este mes por mi hijo que él podría estar haciendo por sí solo’.</em></p>
<p><em>Se trata de estar presente, pero dejarlos a ellos asumir sus tareas, responsabilidades</em>”.</p>
<p><strong>-¿Podríamos decir que nos movemos entre dos extremos, la ausencia y la omnipresencia?</strong></p>
<p>“<em>Sí, definitivamente. Es complicado formar un hijo, hacer de un ser humano una persona íntegra, con una vida trascendente es complicado, y cualquier extremo es malo. Definitivamente si vas a pecar de algo yo apostaría por el cuidado que el descuido, ya que se viven muchos más efectos de la negligencia y abandono de los padres que de la sobreprotección, sin pasar a un extremo patológico. La idea es ‘aquí estoy, pero yo no lo hago por ti’. De esta forma se consigue que los adolescentes estén a cargo de sus estudios, de su PSU, de hacerse un futuro feliz, que es la lección más importante</em>”.</p>
<p><strong>-¿Los padres están mirando objetivos a corto plazo?</strong></p>
<p>“<em>Estamos resolviendo lo inmediato, la pataleta y no vemos que no estamos educando en la tolerancia a la frustración. No nos imaginamos que el niño que no puede esperar por la galleta, difícilmente espera después al trago, al cigarro y las relaciones sexuales. Claro, hoy tiene tres años y es encantador, pero va a tener 30 algún día y no vemos eso a largo plazo.</em></p>
<p><em>Hay que ver cómo lo que se le está enseñando o no hoy lo va a dejar cuando sea adulto. Sabemos que lo que queremos es que un día nuestros hijos no nos necesiten, por lo que todo debería estar dirigido hacia allá, pero a veces, no lo hacemos</em>”.</p>
<p>Mónica propone aquí una técnica que ayuda a enfrentar problemas: darle opciones a los niños, de manera que se les dé cierto poder pero siempre dentro de un marco de autoridad. Se trata de entrenar en la toma de decisiones de manera controlada.</p>
<p>“<em>Porque la verdad es más fácil ser mal papá que buen papá, es más fácil solucionar la pataleta dándole la galleta para que se calle, que lidiar con ella para que aprenda la lección. Los papás que gratifican inmediatamente, que no lidian con la disciplina, pagan los platos rotos, pagan con adolescencia bien conflictivas, con jóvenes adultos poco preparados para la vida real</em>”.</p>
<p><strong>-¿Existen los malos padres?</strong></p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/4-foto-42.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9356" title="#4-foto-4" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/4-foto-42.jpg" alt="" width="200" height="136" /></a>“<em>Es muy poco popular mi postura, pero definitivamente sí aunque no sea con malas intenciones. Es verdad que a nadie le enseñan ser papá, pero hay padres que sueltan con facilidad la toalla porque se está cansado. Cuando nos ponemos en la postura de que nos está ganando la vida nos olvidamos que nosotros fuimos los que trajimos a los hijos al mundo y son nuestra responsabilidad. Aunque sea agotador, hay que cumplirle al hijo siendo autoridad, siendo líder. </em></p>
<p><em>Un mal papá que manejó mal la formación los primeros años, lo paga fuerte. Me dedico a ver padres con hijos fuera de control. Es una navaja con dos filos, porque si usamos malas estrategias y soltamos la autoridad pensando en aliviarnos en el momento, la avalancha viene después, tarde y temprano. Y eso se vuelve angustioso porque hay conductas que se pueden corregir y otras no, porque es demasiado tarde</em>”.</p>
<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> Esta entrevista fue realizada por </em><em>María José Errázuriz y publicada originalmente por EMOL, <a href="http://www.emol.com">www.emol.com</a>.</em><em></em></p>
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		<title>Aprobación en Argentina del pseudo matrimonio homosexual, una lección para Chile</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Jul 2010 00:05:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Un parlamentario católico tiene el deber moral de expresar clara y públicamente su desacuerdo y votar contra un proyecto de ley a favor de la legalización de las uniones homosexuales. No hacerlo es un acto gravemente inmoral.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/6-foto-12.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9346" title="#6-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/6-foto-12.jpg" alt="" width="200" height="133" /></a>Hemos visto abatirse sobre nuestros vecinos argentinos la desgracia de la aprobación del pseudo matrimonio homosexual. La legalización de tales uniones no aporta nada al bien común, cuya promoción es deber de la clase política. Por el contrario, la proliferación de estas uniones estériles por naturaleza será un factor más en la demolición de la familia, sin hablar de las persecuciones legales a que dará lugar contra quienes manifiesten su rechazo a ellas.</p>
<p>Asistimos a una sistemática demolición de la familia cristiana en nuestro País. Sin pretender hacer un elenco completo, podemos recordar algunos pasos. El fin de la censura a las películas y publicaciones trajo consigo la propaganda obsesiva del sexo. La descriminalización del acto homosexual. Lo siguió el divorcio. La generalización de una educación sexual hedonista y la propaganda y distribución masiva de preservativos y de la píldora. Todo esto viene conduciendo a una disminución de los matrimonios y a un aumento de las uniones libres, es decir, a la instauración del amor libre, una de las principales metas de la ideología marxista. Como si esto fuera insuficiente, el proyecto de uniones de hecho facilitará que las parejas heterosexuales no se casen.</p>
<p><strong>Concluyentes censuras de la Santa Sede a la agenda homosexual</strong></p>
<p>En relación a las uniones homosexuales la Congregación para la Doctrina de la Fe así se expresa: “<em>Ninguna ideología puede cancelar del espíritu humano la certeza de que el matrimonio en realidad existe únicamente entre dos personas de sexo opuesto, que por medio de la recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus personas. Así se perfeccionan mutuamente para colaborar con Dios en la generación y educación de nuevas vidas</em>“.</p>
<p>Más adelante agrega: “<em>El matrimonio es santo, mientras que las relaciones homosexuales contrastan con la ley moral natural. Los actos homosexuales, en efecto, cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso</em>.</p>
<p>“<em>En la Sagrada Escritura las relaciones homosexuales están condenadas como graves depravaciones…</em>” (cf. Rm 1, 24-27; 1 Cor 6, 10; 1 Tim 1, 10). <em>Este juicio de la Escritura no permite concluir que todos los que padecen esta anomalía sean personalmente responsables de ella; pero atestigua que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados. El mismo juicio moral se encuentra en muchos escritores eclesiásticos de los primeros siglos, y ha sido unánimemente aceptado por la Tradición católica</em>“.</p>
<p>El mismo documento señala el efecto perverso de estas leyes sobre la mentalidad de los más jóvenes: “<em>Las leyes civiles son principios estructurantes de la vida del hombre en sociedad, para bien o para mal. Ellas desempeñan un papel muy importante y a veces determinante en la promoción de una mentalidad y de unas costumbres</em>. <em>Las formas de vida y los modelos en ellas expresados no solamente configuran externamente la vida social, sino que tienden a modificar en las nuevas generaciones la comprensión y la valoración de los comportamientos. La legalización de las uniones homosexuales estaría destinada por lo tanto a causar el obscurecimiento de la percepción de algunos valores morales fundamentales y la desvalorización de la institución matrimonial</em>“.</p>
<p>Analizando el problema desde el punto de vista del orden social, agrega: “<em>La sociedad debe su supervivencia a la familia fundada sobre el matrimoni</em>o”. “<em>Poniendo la unión homosexual en un plano jurídico análogo al del matrimonio o la familia, el Estado actúa arbitrariamente y entra en contradicción con sus propios deberes.</em></p>
<p>“<em>Para sostener la legalización de las uniones homosexuales no puede invocarse el principio del respeto y la no discriminación de las personas. Distinguir entre personas o negarle a alguien un reconocimiento legal o un servicio social es efectivamente inaceptable sólo si se opone a la justicia. No atribuir el estatus social y jurídico de matrimonio a formas de vida que no son ni pueden ser matrimoniales no se opone a la justicia, sino que, por el contrario, es requerido por ésta</em>“.</p>
<p><strong>Deberes de los fieles católicos en general, y de los Pastores muy en especial</strong></p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/6-foto-2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9347" title="#6-foto-2" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/6-foto-2.jpg" alt="" width="200" height="133" /></a>Finalmente, señala la obligación moral de los católicos en general y de los políticos en particular de oponerse a estas legislaciones: “<em>Si todos los fieles están obligados a oponerse al reconocimiento legal de las uniones homosexuales, los políticos católicos lo están en modo especial, según la responsabilidad que les es propia</em>.</p>
<p>“<em>En el caso de que en una Asamblea legislativa se proponga por primera vez un proyecto de ley a favor de la legalización de las uniones homosexuales, el parlamentario católico tiene el deber moral de expresar clara y públicamente su desacuerdo y votar contra el proyecto de ley. Conceder el sufragio del propio voto a un texto legislativo tan nocivo del bien común de la sociedad es un acto gravemente inmoral</em>“.</p>
<p>Si tal obligación existe para todos los católicos, ella lo es mucho más aún para la Jerarquía Eclesiástica. Por lo que se vuelve más urgente la orientación de la Jerarquía a los católicos y su oposición a esos proyectos. <strong><em>Acción Familia</em></strong> hace un llamado a nuestros Pastores para que actúen a tiempo para impedir esta desgracia a nuestro país.</p>
<p>La Jerarquía Eclesiástica argentina dio un bello ejemplo con su actitud en estos días, pese a que esto se dio a último momento, cuando ya era muy difícil revertir la aprobación de una ley que tenía el apoyo del Ejecutivo y de la Cámara de Diputados.</p>
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		<title>¿Por qué tenemos pocos hijos?</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Jul 2010 00:01:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[La incertidumbre de dar a los hijos una educación y formación académica de calidad junto al debilitamiento del matrimonio hacen que en Chile se tengan pocos hijos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/10-foto-1-autor.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9332" title="#10-foto-1-autor" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/10-foto-1-autor.jpg" alt="" width="200" height="267" /></a>La tasa de natalidad en Chile, de 1,9 hijos por mujer en edad fértil, no permite la reposición generacional. De no revertirse esta tendencia, el envejecimiento de nuestra población será una preocupante realidad.</p>
<p>Aunque a nivel global una de las principales causas de este fenómeno es la mayor incorporación de la mujer al trabajo remunerado, en nuestro país no sucede así. La tasa de participación femenina en el mercado laboral chileno es baja comparada con otros países de América y de la OCDE que tienen tasas de natalidad más altas o similares a la nuestra.</p>
<p>Reflexionemos, entonces, sobre qué otras causas inciden en esta tendencia a la baja de los nacimientos. Una de las principales es el alto costo que tiene en Chile una educación de calidad. Los padres de hoy están temerosos de traer más hijos al mundo por la incertidumbre de poder darles una buena formación académica y, por ende, un buen futuro. Hay que asegurar a los padres el acceso de sus hijos a la excelencia educativa, misión que debe realizar el Estado, mejorando el sistema actual. Algo positivo podría ser el subsidio directo a las familias para que puedan libremente elegir el colegio que quieren para sus hijos; asimismo, un mayor acceso a crédito estatal para costear estudios superiores, sean en entes públicos o privados.</p>
<p>Hay también otros motivos que influyen en el miedo a tener más hijos. Éstos son más sutiles y tienen que ver con la manera de ver la vida y los valores en los que ella se sustenta. El materialismo y el consumismo nos van penetrando en forma silenciosa. “<em>Dime cuánto tienes y te diré cuánto vales</em>” es una premisa que está en nuestro inconsciente. Creemos que mientras más cosas damos a los hijos los haremos más felices, seguros y les evitaremos frustraciones y dolores. Tal vez, lo que necesita nuestro hijo es más presencia nuestra y compañía de hermanos con los cuales compartir y jugar.</p>
<p>Por otro lado, el individualismo imperante nos hace pensar en nuestra satisfacción personal por encima de cualquier otro bien. Los hijos implican renuncias, sacrificios y postergaciones que no estamos dispuestos a realizar.</p>
<p>Otra causa importante es la inestabilidad de las familias. El debilitamiento del matrimonio y la precariedad de las relaciones de pareja hacen poco atractivo tener hijos. Es tan alta la posibilidad de que las uniones no perduren, que para qué complicarse. Si queremos ser más, depende del Estado que contemos con medios para fortalecer la familia y la estabilidad del matrimonio, y depende de nosotros que nos atrevamos a romper la tendencia.</p>
<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> Este artículo fue publicado originalmente por El Mercurio.</em></p>
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		<title>Las autoridades chinas y los hijos</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Jul 2010 00:00:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Vida]]></category>

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		<description><![CDATA[En China sigue sin disfrutarse de la libertad y las autoridades políticas lo saben, aun cuando quieran aparentar otra cosa por marketing.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/11-foto-13.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9328" title="#11-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/11-foto-13.jpg" alt="" width="200" height="127" /></a>Por mucho que la mona se vista de seda, mona se queda. Así reza el tradicional dicho español y así puede caracterizarse la pretendida operación de marketing del régimen chino por aparecer ante la opinión pública como lo que no es. En China sigue sin disfrutarse de la libertad y las autoridades políticas siguen imponiendo a los matrimonios el número de hijos que pueden tener. Hasta tal punto que en los últimos tiempos los dirigentes del régimen han puesto a “<em>trabajar</em>” a un grupo de “<em>médicos</em>” con el firme propósito de esterilizar a 10.000 hombres y mujeres que han osado desafiar la norma pública: no más de un hijo por pareja.</p>
<p>No gusta al régimen político que los matrimonios puedan tener más de un hijo. Es sabido que esta norma ha sido incumplida, especialmente en las grandes urbes, y ahora la “<em>autoridad</em>”, en un gesto inhumano más, ha puesto en marcha una política de identificación de los violadores de la ley para ser esterilizados. Si éstos no aceptan tal “<em>práctica</em>”, se arresta a los familiares el tiempo que sea necesario hasta que los conculcadores de la norma se avengan a los deseos del poder.</p>
<p>Tal y como revela el <em><a href="http://www.timesonline.co.uk/tol/news/world/asia/article7099417.ece">Times</a></em>, unas 1.300 personas, en su mayoría familiares de los disidentes, están retenidas en muy malas condiciones en la provincia de Guangdong como medida de presión para extender la política esterilizadora frente a los violadores de la ley. Entre ellos se encuentran ancianos, padres o hermanos de los miembros de las parejas “desleales” al régimen político chino.</p>
<p>El equipo de “<em>doctores</em>” a los que se ha encomendado tan ingrata tarea parece ser que trabajan de sol a sol para cumplir la tarea: de 8 de la mañana a 4 de la mañana del día siguiente. La mitad de los esterilizables, cinco de diez mil según el Times, se han avenido a la propuesta gubernamental. Los cinco mil restantes, sin embargo, a pesar de tener en muchos casos inmovilizados a sus familiares, siguen adelante en su desafío al régimen.</p>
<p>Si las autoridades chinas siguen interviniendo de esta manera en la vida de las familias hasta pretender sustituir a los mismos cónyuges en sus decisiones más íntimas, el mensaje de liberalización y transición a la democracia seguirá siendo una quimera. Los derechos humanos, por lo que se ve, aún deben esperar en China. A menos que la comunidad internacional, algo improbable, se atreva a presionar para que por fin la dignidad del ser humano empiece a resplandecer en el gigante asiático.</p>
<p><strong><em>Nota</em></strong><em>: Este artículo fue publicado originalmente por Análisis Digital, <a href="http://www.analisisdigital.com">www.analisisdigital.com</a>.</em></p>
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		<title>Sobre el orden del alumno y la autoridad del profesor en la sala de clases</title>
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		<pubDate>Sat, 17 Jul 2010 00:09:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[La dimensión moral de la educación es tarea primariamente de padres. Sin embargo, en la sala de clases, un buen profesor puede y debe cooperar, ayudando en la adquisición de hábitos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/2-foto-1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9269" title="#2-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/2-foto-1.jpg" alt="" width="200" height="183" /></a>La obra educativa del profesor en el colegio no es lo mismo que la de los padres en el hogar. Lo propio del profesor es la formación académica, enseñar lo que los padres no pueden dar a sus hijos (ciencias, artes, formación deportiva, etc.). La dimensión moral de la educación, que es fundamentalmente la formación del niño en la virtud moral, es tarea primariamente de padres. Sin embargo, en la sala de clases, un buen profesor puede y debe cooperar también con los padres ayudando en la adquisición de hábitos, sin los cuales, por otra parte, no puede propiamente enseñar. Y respecto de este tema queremos aportar algunos elementos para la reflexión sobre la educación.</p>
<p>Para que se constituya verdaderamente una clase, además de la ciencia en el profesor, se requiere necesariamente el orden del alumno en la sala. Orden interior, una cierta serenidad del alma, por la regulación racional de las tendencias causada por la virtud moral. Y orden exterior, dado por aquellos hábitos propios de la vida escolar – puntualidad de la clase; orden, limpieza y belleza en la sala; pulcritud de cuadernos y textos, corrección en el lenguaje, en la presentación personal y el uniforme; cumplimiento de normas y silencio del alumno, etc. – que, sumados, manifiestan interiormente al niño que se encuentra en algo serio y bueno para él. Ciertamente, es fundamental que el profesor tenga ciencia de lo que enseña, sin lo cual no se suscita en el alumno la admiración y el amor por esa verdad, condición necesaria para el inicio de la dinámica educativa. Pero también es cierto que sin el orden mencionado, por muy verdadera que sea la clase, el niño no valora, ni siquiera se entera de lo que se está presentando.</p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/2-foto-2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9270" title="#2-foto-2" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/2-foto-2.jpg" alt="" width="200" height="151" /></a>Sin el orden exterior mencionado el alumno no se da cuenta de que está en algo valioso, la sala de clases no le aparece como un lugar en que vale la pena estar, porque allí se encuentra con lo que es noble, bello y verdadero. El profesor, en cuanto profesor, no será respetado y la clase será apreciada, en el fondo, como algo vulgar en la cual el fin será buscar constantemente poder divertirse, divagar con su imaginación y memoria sensible o, simplemente, descansar. Por otra parte, la falta de aquel orden interior, más difícil de alcanzar porque es resultado de virtud moral, y que se manifiesta en la forma de ese “<em>ruido interior</em>” que son las pasiones desordenadas (deseos, aversiones, iras, melancolías, tristezas, temores, odios, etc.), impiden la atención, concentración y activa aplicación de la mente a la consideración de la verdad significada en lo que ve, oye y lee en la clase. Podría darse orden exterior en una sala y un niño, en ella, estar incapacitado para estudiar y aprender por falta de ese orden más profundo, que es el interior.</p>
<p>Ahora bien, en relación al orden hay dos elementos conexos y absolutamente esenciales en la educación, que son la obediencia y la autoridad. El orden es consecuencia de la obediencia del estudiante y de la autoridad del profesor. La obediencia es una de las virtudes fundamentales en la formación de la persona y consiste, esencialmente, en ponerse voluntariamente bajo la palabra directiva de otro o, mejor, dejarse conducir por el superior. Obedecer supone humildad y reconocimiento de la verdad de la autoridad, y hace crecer mucho en libertad, pues, subordinar voluntariamente el propio deseo o querer a la palabra del superior causa ese aumento progresivo del dominio de sí mismo, que es la libertad. Es evidente, por el contrario, que el cumplimiento irrestricto y constante del propio deseo produce cada vez más dependencia respecto de circunstancias pasionales, debilidad de carácter y un ensimismamiento tal, que hacen muy difícil una vida moral plena y, por lo mismo, profunda y fecunda vida intelectual. Sin la convencida y esforzada obediencia del niño a la palabra verdadera de su autoridad, no adquiere aquellos hábitos escolares y virtudes morales, por los cuales se constituye en él aquel orden interior de sus tendencias, indispensable para la aplicación serena y constante de sus facultades cognoscitivas al estudio.</p>
<p>Pero la obediencia presupone autoridad. Tiene naturalmente autoridad todo aquel que, en virtud de su estado (padre, profesor, etc.), debe ordenar la vida de aquellos que están bajo su cuidado. Sin embargo, existe una autoridad sobreañadida, llamada “<em>moral</em>”, espontáneamente reconocida y que no necesariamente está presente en aquel que es autoridad por su estado. Esta última es necesaria para lograr convencida obediencia o, por lo menos, disposición a la obediencia, en la obra de la educación.</p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/2-foto-3.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9271" title="#2-foto-3" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/2-foto-3.jpg" alt="" width="200" height="200" /></a>No es autoridad, en este segundo sentido, el que meramente dice lo que todos dicen, o impone con violencia su querer, sino aquel que dice una palabra verdadera realmente entendida, y vive en coherencia con ella. Lo que mueve interiormente al niño no son tópicos o frases verdaderas dichas sin pensamiento, diríamos un “<em>formalismo verbal pedagógicamente correcto</em>” pero carente de actividad intelectiva que permita decir verdad desde sí mismo; ni tampoco la sola amenaza de castigo, y menos la violencia. Le mueve interiormente, aunque le cueste cumplirlo en su vida, la verdad reconocida en aquel que la dice con autoridad. Más aún, se entera profundamente de que es verdadero, y que se puede realizar, cuando ve que esa persona vive coherentemente y en paz según la palabra que dice. Y nos referimos a la verdad entendida y pensada tanto de los contenidos enseñados en las asignaturas, verdad que mueve al niño al estudio serio y, también, a la verdad sobre la vida moralmente recta, que le mueve a la virtud y la obediencia.</p>
<p>La profunda y serena convicción sobre la verdad de lo que es el bien intelectual y moral de sus alumnos, que es fruto de pensamiento y amor a los que enseña, es el fundamento de la consistencia y perseverancia del profesor en el ejercicio de su autoridad. Permanencia y constancia en el decir verdadero, y en la exigencia cotidiana del orden establecido y de las normas de la clase. Sin esto no logra la obediencia de su alumno, porque no le reconoce como autoridad. Y sin obediencia, tampoco se da el orden, interior y exterior, necesario para que se constituya verdaderamente una clase seria en la que realmente se pueda aprender.</p>
<p>Hoy encontramos dos errores graves que destruyen la autoridad. Uno es el relativismo y, otro, la falsa reducción del ejercicio de la autoridad al autoritarismo. Respecto del primero, es muy claro que ningún profesor verdaderamente relativista podrá propiamente enseñar en aquellas materias en las que, actualmente, se cree que todo es relativo (religión, filosofía, ética, historia, arte, etc.). Y, en cuanto relativista en el plano moral, tampoco podrá sostenerse, por falta de convicción interna, en el ejercicio constante de su autoridad en relación a los hábitos y exigencias disciplinares de los alumnos; sobre todo si se añade el esfuerzo y sacrificio que implica, tanto en el alumno como en el profesor.     </p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/2-foto-4.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9273" title="#2-foto-4" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/2-foto-4.jpg" alt="" width="200" height="150" /></a>Y en cuanto a lo segundo, es cierto que el autoritarismo, como ejercicio violento de la autoridad, es reprobable. Pero no es verdad que ejercer autoridad sea sinónimo de autoritarismo. Sólo es violento para un niño el ejercicio injusto de autoridad, ese que le impide actuar en conformidad con el orden de su naturaleza, como cuando se le prohíbe ser pudoroso o rezar, o aquel que le mueve derechamente a actuar en contra de dicho orden, como la moción a la impureza o a la desobediencia a sus padres. Pero que el niño se resista, “<em>pataleando</em>”, o sufra el esfuerzo que implica realizar el bien arduo que se le manda, y evitar lo placentero ilícito que se le prohíbe, supuesto el modo debido en la exigencia, no significa que padezca violencia. En realidad, es lo que en el fondo espera de su educador, porque es lo que íntima y naturalmente quiere hacer, a pesar de la resistencia que le opone la obscuridad y debilidad de su naturaleza, en cuanto (y sólo en cuanto) herida por el pecado. Y es lo que agradecerá inmensamente cuando haya sido educado, porque gracias a esa  ordenación de su vida que, con amor y sacrificio le regaló su autoridad, pudo obedecer, adquirir hábitos académicos, virtudes morales y, por lo mismo, estudiar y aprender de verdad.</p>
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		<title>La “cohesión familiar” limita los efectos negativos de Internet</title>
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		<pubDate>Sat, 17 Jul 2010 00:06:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Familia]]></category>

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		<description><![CDATA[Los niños usan la red y se exponen a contenidos negativos mucho más de lo que sus padres imaginan. Los padres tienen una percepción equivocada sobre su real control de uso de la red.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/5-foto-12.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9255" title="#5-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/5-foto-12.jpg" alt="" width="200" height="229" /></a>Cuando los padres comparten actividades habitualmente en la red, tiende a disminuir la exposición de los niños a contenidos perjudiciales (violencia, pornografía, sitios que promueven odio, estafas y acoso de predadores). Así lo probó ya el estudio de Cho (Universidad de Austin, Tejas) y Cheon (Universidad de Florida) publicado en el <em>Journal of Broadcasting Electronic Media</em> en 2005.</p>
<p>En análoga dirección se mostraban los resultados del estudio de Mesch, de la Universidad de Haifa, sobre el uso de Internet por parte de adolescentes israelíes: el tiempo de uso de Internet está negativamente relacionado con la dedicación de tiempo a actividades familiares y, más específicamente, el &#8220;<em>uso social</em>&#8221; de la red (chatear, jugar <em>on line</em> y participar en grupos de discusión) aporta al aumento de conflictos entre padres e hijos, a diferencia de lo que sucede cuando la red se usa para fines instructivos o educativos (<em>The Journal of Family Communication</em>, 6, (2), 2006).</p>
<p>En definitiva, la cohesión familiar limita los efectos negativos de la red y, a su vez, ésta se ve limitada, si bien indirectamente, por el tiempo invertido en la red y por el uso social predominante de Internet. El concepto de cohesión familiar es un concepto acuñado por la sociología que mide la &#8220;<em>intensidad de los lazos emotivos que los miembros de una familia desarrollan entre sí</em>&#8220;, medidos en términos de relaciones más frecuentes y estrechas entre ellos, y que se expresa generalmente en actitudes de apoyo mutuo, realización de actividades juntos y afecto recíproco.</p>
<p>Pues bien, está ampliamente probado por los estudios de sociología de la familia que la cohesión familiar afecta positivamente el desarrollo de los hijos y favorece el juicio moral de los niños. En ese tipo de familias los padres son la fuente principal de influencia moral y ejercen un mayor control en los estándares morales de los hijos.</p>
<p>Los dos estudios citados confirman esos hallazgos para el caso de este nuevo medio que ha entrado de lleno en el contexto de la vida familiar, y de cuyos efectos aún sabemos poco, como afirma Mesch. Lo que sí sabemos es que los niños usan la red y se exponen a contenidos negativos mucho más de lo que sus padres imaginan, como el primero de los estudios prueba. O sea, los padres tienen una percepción equivocada sobre su control de uso de la red por parte de sus hijos.</p>
<p>Si a estas conclusiones añadimos algunos datos sobre los contenidos de la red, de acuerdo con el reciente estudio de <em>Optenet</em>, hecho a partir de una muestra de 4 millones de <em>URLs</em> se ve que hay motivos para mejorar en una educación a los medios y con los medios en el ámbito familiar.</p>
<p>Según el Informe del 2010 de esta empresa pionera en ofrecer seguridad sobre los contenidos a empresas comerciales y a familias (100 millones de usuarios terminales), la pornografía supone aún el contenido predominante de la red (37%); los websites para jugar on-line (<em>RPGs</em>), tales como <em>World of Warcraft</em>, <em>Final Fantasy</em> y <em>Grand Theft Auto 4</em>, han crecido 212%; los sitios que contienen violencia han aumentado 11%; los que incitan al terrorismo, 8% y los que venden drogas ilegales, 7%. En definitiva, no hay motivos para bajar la guardia.</p>
<p><strong>Autoestima, personalidad y uso de Internet</strong></p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/5-foto-21.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9256" title="#5-foto-2" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/5-foto-21.jpg" alt="" width="200" height="161" /></a>Lo que no sabemos, o al menos es pronto para afirmarlo con los pocos estudios disponibles, es cuánto incide la personalidad de los sujetos en la frecuencia y en el tipo de uso de Internet. Presumiblemente, determinados rasgos caracteriales y de personalidad estarían asociados a un uso intenso de Internet, especialmente de carácter social.</p>
<p>Se ha visto que los jóvenes con baja autoestima, debida principalmente a falta de apoyo paterno y a sentimientos de minusvaloración por parte de los compañeros, son más adictos a Internet. De modo que la variable &#8220;<em>autoestima</em>&#8221; debería afectar al modo en que el uso de Internet incide en la cohesión familiar a través del aumento de conflictos entre padres e hijos y del mayor tiempo restado a las relaciones familiares.</p>
<p>Sin embargo, el estudio de Mesch que controla el peso de esa variable, no observa alteraciones. En definitiva, el uso social de la red y el tiempo dedicado a Internet disminuyen la cohesión familiar con independencia del carácter del sujeto.</p>
<p><strong>Metodología de los estudios</strong></p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/5-foto-3.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9257" title="#5-foto-3" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/5-foto-3.jpg" alt="" width="200" height="142" /></a>El estudio de Mesch ha sido efectuado a partir de una muestra representativa nacional total de 1.000 adolescentes israelíes de entre 13 y 18 años conducida por el <em>Minerva Center for Youth Studies</em> de la Universidad de Haifa. Los entrevistados finales, usuarios habituales de Internet, son el 42%, que se ajustan al 44% de hogares con conexión a la red.</p>
<p>La muestra y el sofisticado estudio estadístico con los parámetros que miden la cohesión familiar, conflictos padres-hijos, el tiempo de actividades en familia, uso de Internet y la variable de control &#8220;<em>autoestima</em>&#8220;, avalan la calidad del estudio. Sin embargo, como el propio autor reconoce, el estudio tiene una limitación fundamental: la de medir sólo la percepción subjetiva de los jóvenes y no la de los padres.</p>
<p>A diferencia del precedente, el estudio de los profesores de la Universidad de Austin (Texas) y Florida, sobre un total de 190 familias de las 390 seleccionadas, acopla las respuestas de los cuestionarios a los hijos (entre 11 y 16 años) con los de sus respectivos padres. Esto ha posibilitado medir y comparar las percepciones de padres e hijos. Los cuestionarios han sido suministrados a través de los colegios donde los niños estudian.</p>
<p><strong><em>Nota</em></strong><em>: Este artículo fue publicado originalmente por <a href="http://www.familyandmedia.eu">www.FamilyAndMedia.eu</a>.</em></p>
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		<title>Uniones de hecho</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Jul 2010 19:36:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Toda sociedad necesita del recambio generacional mediante la venida al mundo, crianza y educación de nuevos seres humanos, los niños, en un marco serio y estable adecuado: el matrimonio (heterosexual). Mas sólo la unión entre hombre y mujer logra esto. Por eso, como la relación entre personas del mismo sexo por naturaleza es ciega a la procreación, no puede ser una “familia”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/01-foto-1-autor.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9139" title="#01-foto-1-autor" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/01-foto-1-autor.jpg" alt="" width="200" height="292" /></a>Como no podía ser de otra forma, las actuales propuestas para regular las uniones de hecho, tanto hétero como homosexuales, han producido una tremenda polémica. No puede ser de otro modo, al estar en juego concepciones no sólo distintas, sino incluso opuestas de lo que el hombre y la sociedad son.</p>
<p>Abordemos primero el problema de las uniones heterosexuales, dejando las homosexuales para el final.</p>
<p>Los promotores de estos proyectos señalan que es necesario regular la situación de las parejas que viven juntas sin estar casadas, a fin de solucionar varios problemas patrimoniales, de salud y de herencia que las afectan. Además, que por tratarse de una situación bastante común, ella debe ser regulada por la ley. Sin embargo, existen varios aspectos que deben tenerse en cuenta.</p>
<p>El primero, es que si ya se ha introducido el divorcio, incluso por voluntad unilateral, ya no existe en verdad justificación para cohabitar. La causa que solía esgrimirse era precisamente la imposibilidad de deshacer el vínculo que se mantenía con el cónyuge, lo que obligaba a esta situación anómala. Mas tal como están las cosas hoy, no se ve qué motivo razonable se puede tener para no casarse, pues en el fondo, este supuesto compromiso se puede romper cuando se quiera, igual que la cohabitación. Tómese en cuenta además, que la calidad de los hijos tampoco se ve afectada porque sus padres estén o no casados.</p>
<p>En consecuencia, quienes no quieren casarse parecen no desear ser regulados por la normativa legal existente, para lo cual están ejerciendo su propia libertad, pues se insiste, impedimentos reales para casarse cuantas veces quiera, ya no existen: sólo algunos trámites y tiempo.</p>
<p>Por otro lado, el hecho que sea una práctica extendida nada dice sobre su licitud, porque con semejante criterio, habría que legitimar la evasión tributaria o la delincuencia, por ejemplo.</p>
<p>Entiéndase: por razones de orden y de bien común, una sociedad establece ciertas regulaciones para hacer determinadas cosas; lo que está ocurriendo aquí es que dicha regulación se ha hecho mucho más laxa (gracias al divorcio) y además, se pretende dar carta de ciudadanía a quienes ni siquiera así quieren cumplirla. En consecuencia, si algunos no quieren amoldarse a las reglas existentes, no teniendo impedimentos reales para hacerlo, es cosa suya: que asuman las consecuencias.</p>
<p>Es por eso que proyectos como éstos no hacen más que debilitar aún más al matrimonio (y la familia), puesto que ya no sólo basta con quitarle su rasgo distintivo de la convivencia (su indisolubilidad); ahora se trata de hacerlo inútil, pues si se aprueba esta normativa, con toda seguridad aumentarán las convivencias en desmedro del ya socavado matrimonio. ¿Por qué mejor no eliminarlo de raíz entonces?</p>
<p>Respecto de la regulación de las uniones de hecho de parejas homosexuales, pareciera que el problema de fondo es antropológico: qué entendemos no sólo por “<em>pareja de hecho</em>”, sino más profundamente, por “<em>familia</em>”.</p>
<p>De esta manera, lo que parece latir tras los anunciados proyectos de uniones civiles es una concepción de “<em>familia</em>” basada en la atracción sexual, entendida ésta de forma subjetiva, personal y, eventualmente, modificable a lo largo de la vida. En consecuencia, bastaría este sólo hecho para exigir su regulación jurídica.</p>
<p>Sin embargo, si este es –como parece ser– el sustrato de fondo que ameritaría una regulación (y que no es más que el primer paso para el llamado “<em>matrimonio homosexual</em>”, que terminará finalmente reclamando el derecho de adoptar niños), en estricto rigor, podrían entenderse no sólo éstas, sino además, varias otras posibilidades o combinaciones posibles.</p>
<p>En efecto, si sólo importa esta atracción subjetiva, ¿por qué no dar la posibilidad de constituir una “<em>pareja de hecho</em>” a una persona con su padre, madre, abuelo(a) o hermano(a)? O yendo más lejos, ¿con más de una persona a la vez? Ello, porque si este es el trasfondo de la cuestión, tan arbitrario es no regular el vínculo entre sujetos del mismo sexo, como impedir relaciones que tradicionalmente han sido consideradas incestuosas o poligámicas. Y en todas éstas, a la postre, con la posibilidad de adopción.</p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/1-foto-2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9140" title="#1-foto-2" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/1-foto-2.jpg" alt="" width="200" height="200" /></a>En caso de responderse negativamente para estos casos, ello quiere decir que pese a lo antes declarado, sí existe un sustrato de concepto de familia implícito, cuyo elemento diferenciador de la mera vinculación sexual es la prole y su cuidado. En caso contrario, si de verdad no tenemos algún concepto de “<em>familia</em>” que vaya más allá de la mera atracción sexual, nada sería “<em>familia</em>” o, por el contrario, cualquier cosa podría serlo.</p>
<p>Es por eso que en la propia antropología se encuentra la respuesta que buscamos: toda sociedad necesita del recambio generacional mediante la venida al mundo, crianza y educación de nuevos seres humanos, los niños, en un marco serio y estable adecuado: el matrimonio (heterosexual). Mas sólo la unión entre hombre y mujer logra esto. Por eso, como la relación entre personas del mismo sexo por naturaleza es ciega a la procreación, no puede ser una “<em>familia</em>”.</p>
<p>En consecuencia, a situaciones distintas corresponden, en justicia, tratamientos también distintos. Lo verdaderamente arbitrario sería otorgar legislaciones análogas a relaciones tan diferentes.</p>
<p>Estas y otras razones hacen impropio regular las llamadas “<em>uniones de hecho</em>”, que como se ha dicho, en el fondo vienen a debilitar y desvirtuar a la verdadera familia.</p>
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		<title>Natura</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Jul 2010 19:34:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[No es el hecho objetivo de la legalidad de la norma el que determina su legitimidad, sino la concordancia y funcionalidad de esa norma con respecto al fin que la inspira: hacer justicia.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/3-foto-1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-9147" title="#3-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2010/07/3-foto-1.jpg" alt="" width="200" height="276" /></a>“<em>Natura omnia animalia docuit: maris atque feminae coniunctio, liberorum procreatio et educatio</em>”: la naturaleza enseñó a todos los animales a conjuntarse, el macho con la hembra, para procrear y educar a los hijos. Así sentenciaba Ulpiano, el eximio jurisconsulto romano, que enseñó y practicó testimonialmente el derecho en tiempos de emperadores caracterizados por su intemperante brutalidad, como Caracalla (siglo III después de Cristo). A él le debemos la insuperada definición de la justicia como virtud cardinal: “<em>firme y constante voluntad de dar a cada uno lo que es suyo”</em>. Para ambas sentencias, el jurisconsulto se basó en un diligente examen de realidades y leyes de la naturaleza. Bien sabía Ulpiano que el derecho no puede embestir a ciegas contra los porfiados hechos, ni torcer lo que la naturaleza sabiamente dispone. Es una realidad: si cada uno no tiene acceso a lo que objetivamente le pertenece y subjetivamente reivindica como suyo, se habrá configurado un desorden e incubado una reacción violenta contra el expoliador violento. Sin justicia no hay paz. La tranquilidad en el orden (eso es la paz) presupone que cada uno descanse en la certeza de no ser privado ni amenazado respecto de lo suyo. El Estado tiene como razón de ser y condición de legitimidad garantizar que se haga justicia.</p>
<p>Sus leyes y procedimientos merecerán ser obedecidos en la medida en que se muestren conducentes a dicha razón de ser. No es el hecho objetivo de la legalidad de la norma el que determina su legitimidad, sino la concordancia y funcionalidad de esa norma con respecto al fin que la inspira: hacer justicia. La misma lógica ulpianina es aplicable al dominio de la sexualidad. Es un hecho real, una ley de la naturaleza: los animales buscan acoplarse macho con hembra, y sobre esa cópula heterosexual establecer un consorcio o sinergia que permita procrear vida y acompañar esas vidas hasta que puedan autovalerse. El ideólogo de escritorio puede embestir contra esa realidad y pretender que los fines de perpetuación de la especie y educación de la prole se obtienen igual haciendo copular a seres del mismo género o dispensándolos de cohabitar bajo un régimen de derechos y obligaciones funcionales a esos fines: de esas figuras excogitadas de espaldas a la naturaleza no surgirá la vida.</p>
<p>La obsesión ideológica por privilegiar la libertad de los sujetos terminará fatalmente estrellándose contra la imposibilidad de alcanzar el objeto. ¡Y el objeto es la vida! “<em>El ejercicio de la soberanía reconoce como limitación el respeto a los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana. Es deber de los órganos del Estado respetar y promover tales derechos</em>”: nuestra Constitución es más iusnaturalista que iuspositivista. La ideología, la demagogia, el voluntarismo no tienen lugar en un Estado que promete garantizar la justicia y escuchar la voz de la naturaleza.</p>
<p><strong><em>Nota</em></strong><em>: Este artículo fue publicado originalmente por Revista Humanitas, <a href="http://www.humanitas.cl">www.humanitas.cl</a>.</em></p>
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