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	<title>VivaChile.org &#187; Arte y Cultura</title>
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		<title>Elogio a Huemul</title>
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		<pubDate>Sat, 19 May 2012 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte y Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<description><![CDATA[Superando mareas adversas y vientos contrarios permanece indefectiblemente la antigua Librería Huemul, verdadero oasis para quienes no se conforman con padecer los tiempos que corren.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/05/11-foto-12.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-17609" title="#11-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/05/11-foto-12.jpg" alt="" width="200" height="197" /></a>Huemul es el nombre de un noble cervatillo, que habita indómitas regiones del <em>finis terrae</em> americano. Gabriela Mistral ya lo retrataba “<em>emparentado con lo perfecto</em>”. Y decía que “<em>Su fuerza está en su agilidad. Lo defiende la finura de sus sentidos: el oído delicado, el ojo de agua atenta, el olfato agudo. Él, como los ciervos, se salva a menudo sin combate, con la inteligencia, que se le vuelve un poder inefable. El huemul quiere decir la sensibilidad de una raza: sentidos finos, inteligencia vigilante, gracia. Y todo eso es defensa, espolones invisibles, pero eficaces, del espíritu.</em>” Hermoso, solitario y de proverbial mansedumbre, es un mamífero que resulta totalmente imperceptible y desconocido para el citadino moderno, que no explora la vida más allá de su rutina burguesa, absorto en el imperio de las tripas. El huemul en cambio rayando los límites de la extinción, sobrevive las amenazas que le atenazan, con delicadeza y señorío.</p>
<p>Asimismo superando mareas adversas y vientos contrarios permanece indefectiblemente la antigua <strong>Librería Huemul</strong> de Buenos Aires (Santa Fe 2237). Verdadero oasis en nuestras tierras americanas, para quienes no se conforman con padecer los tiempos que corren.</p>
<p>Cuando la confusión y la dispersión del pensamiento campean en las mentes y la idolatría de la “<em>novedad</em>” se ha establecido en religión oficial, quizás las bibliotecas y las librerías de viejo sean unos de los pocos lugares en que el legado de nuestros antepasados sobreviva, recordándonos que otra vida es posible. Aquí recordamos a Stefan Zweig, quien dirá que “<em>los libros se escriben (y se difunden) para unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inexorable reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido.</em>”</p>
<p>Librería de anticuario según el decir argentino, librería de viejo según el chileno, es aún atendido por sus amables dueños, con quienes se gozan largas, sabias y entrañables conversaciones. El amor a la buena literatura y a los bellos libros es una profesión que se conoce y practica en la Librería Huemul.</p>
<p>Cuenta con más de 120.000 títulos de los más variados temas y estilos, pero sobretodo literatura de valía, que no tranza con la mediocridad de moda. (Se puede revisar su extenso catálogo en su <a href="http://www.libreriahuemul.com.ar">página de internet</a>). Además cuenta con varios centenares de obras editadas por la misma librería, entre ellas títulos inéditos y traducciones propias de obras de difícil acceso y de gran calidad. Entre sus obras se cuentan con autores de la talla de Charles Maurras, Hillaire Belloc, Nicolas Berdiaeff, Ramiro de Maeztu, Rafael Sánchez Mazas, Rafael Gambra, Leonardo Castellani, Rubén Calderón, Alberto Caturelli, Jordán Bruno Genta, entre otros muchos. Y entre ellas colecciones de títulos sobre Educación, Teología y Política.</p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/05/11-foto-21.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-17610" title="#11-foto-2" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/05/11-foto-21.jpg" alt="" width="200" height="195" /></a>La librería tiene una larga historia de más de 70 años, fue fundada en 1940, que atraviesa gran parte de la historia moderna de Argentina, con sus claros y oscuros. Más aún, parte de esa historia ha pasado por sus vitrinas. Pues, además de salvaguarda de valiosos libros, ha sido un verdadero espacio de difusión cultural del pensamiento tradicional católico. En esta librería se dictaron durante largo tiempo conferencias de grandes pensadores argentinos, entre ellos el sacerdote jesuita Leonardo Castellani, eminente teólogo tomista, el R.P. Julio Meinvielle, el profesor Alberto Caturelli, entre otros. Ya en tiempos sombríos padeció el allanamiento y clausura de la librería, por los autoimpuestos “<em>heraldos de la libertad</em>”, que censuran a los que llaman las cosas por su nombre.</p>
<p>Triste constatar que en nuestro país no exista en la actualidad algún lugar similar a la Librería Huemul. Quizás lo más cercano, haya sido la Librería El Árbol, que perteneciera al historiador Jaime Eyzaguirre, ubicada en calle Moneda y que funcionara por allá en la década del cincuenta, como centro cultural de difusión católica.</p>
<p>Esperamos contra toda esperanza que surja una “Huemul” en Chile, amiga y hermana en la comunión de ideales, de la gran Huemul argentina.</p>
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		<title>‘Drive’ y el anti-héroe</title>
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		<pubDate>Fri, 11 May 2012 17:55:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte y Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Los anti-héroes antes que fundar una moral, son quienes en la oscuridad pueden todavía reconocer las señales del camino. Y sólo el amor es lo que permitirá ver a estos topos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/05/11-foto-11.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-17491" title="#11-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/05/11-foto-11.jpg" alt="" width="200" height="198" /></a>Drive</em> (2011, dirigida por Nicolas Winding Refn y protagonizada por Ryan Gosling y Carey Mulligan) es un film sobre un héroe. Así lo indica la irrupción del tema “<em>A real Hero</em>” en dos momentos clave de la película. El héroe es el “<em>conductor</em>”. Antes de que se ponga en movimiento el drama, vemos cómo en el hombre se alternan la luz y las sombras: de día trabaja como doble para escenas de accidentes y de noche sirve de conductor para la fuga de ladrones. Ambas actividades están conectadas por dos aspectos: requieren de un conductor y ponen en peligro la vida. Como “<em>conductor</em>” se es simplemente un “<em>medio</em>”. El conductor domina su técnica y la pone a disposición de los fines del mejor postor. La indiferencia frente al “<em>complejo de fines</em>” tiene su reflejo existencial en la constante puesta en peligro de la vida del conductor.</p>
<p>Son los antecedentes de nuestro héroe: un gran técnico –un gran artista– que no se inoportuna por el sistema de valores de la sociedad y que, en consecuencia con esta actitud, no tiene apego a su vida. Sin embargo, todavía no tenemos un héroe. Todo héroe se debe a una prueba. El amor no constituye la prueba, pero es la condición para que el “<em>indiferente</em>” pueda ser puesto bajo prueba. Por el amor el mundo del conductor comienza a ser significativo. Mas el héroe comienza donde termina el amante. ¿Puedes amar tanto que te quedes tú mismo a un costado? es la pregunta que mide el importe del héroe.</p>
<p>El sacrificio del conductor no esconde sin embargo sus sombras. Sombras que a la amada también pueden dañar y que incitan al héroe a volver a su soledad. Luces y sombras parecen constituir la materia prima del héroe. ¿Con esto se destaca la humanidad del héroe o más bien que se encuentra más allá de la moral?</p>
<p>Decimos de un hombre que es héroe “<em>anti-héroe</em>”. Es quien se destaca por acometer actos heroicos sin dejar a un lado sus bajezas humanas. La figura del anti-héroe puede incluir estas bajezas en distintos momentos: antes de ser un héroe, en el acto de heroísmo y en la posterior vida del héroe ya constituido como tal. Del énfasis que se ponga en estos distintos momentos surgen las diferentes concepciones del anti-héroe. Es interesante preguntarse si el acto de heroísmo redime de alguna manera del mundo de las sombras, si restituye de alguna manera el orden de las cosas. Si William Munny (Clint Eastwood en <em>Unforgiven</em>) –otro gran anti-héroe– redimió con su sacrificio el crimen del pasado, si para el “<em>conductor</em>” de <em>Drive</em> la vida continuará siendo significativa desde aquí en adelante.</p>
<p>Las sombras del anti-héroe no son tampoco cualesquiera sombras. Resuenan aquí las palabras de Hölderlin: “<em>pero donde hay peligro, crece también lo que salva</em>” (<em>Wo aber Gefahr ist, wächst das Rettende auch</em>). La indiferencia frente a la vida y el amor a la soledad, dos marcas irrenunciables del anti-héroe, crecen como malas hierbas hasta que sobreviene la posibilidad de ponerlas a disposición de un fin superior. Lo mismo ocurre con la técnica del anti-héroe (como la técnica del primero de todos, Prometeo), indeterminada por sí misma, dispuesta de un modo determinado por un fin que se encuentra más allá de sí.</p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/05/11-foto-2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-17492" title="#11-foto-2" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/05/11-foto-2.jpg" alt="" width="200" height="199" /></a>Ahora, ¿puede el anti-héroe fundar una moral? Y si la funda, ¿la funda “<em>por sus sombras</em>” o “<em>a pesar de éstas</em>”? Con Nietzsche diríamos que sí, efectivamente, quien está más allá del bien y del mal es quien pone las pautas de acción para el futuro. Pero nuestro anti-héroe, el conductor, es humano –“<em>demasiado humano</em>”– para estar más allá de la moral. El conductor es más bien redimido del nihilismo por el amor –“<em>es lo mejor que me ha pasado en la vida</em>” reconoce–, le da significado a su vida y lo incorpora en una dinámica –peligrosa– en la cual las cosas sí comienzan a importarle.</p>
<p>El amor es el verdadero origen de la moral. “<em>Se es introducido</em>” en un sistema de valores “<em>por el amor</em>”. El anti-héroe es quien puede avizorar la presencia del Bien desde las tinieblas de una sociedad nihilista y a pesar de las tinieblas propias. En el fondo de las tinieblas –en el corazón del solitario– nace también la luz. Por eso es que los anti-héroes antes que fundar una moral, son quienes en la oscuridad pueden todavía reconocer las señales del camino. Y sólo el amor es lo que permitirá ver a estos topos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> Este artículo fue publicado originalmente por Ruleta Rusa, <a href="http://ruletarusablog.wordpress.com/">http://ruletarusablog.wordpress.com</a>.</em></p>
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		<title>Tres novelas italianas</title>
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		<pubDate>Sat, 05 May 2012 00:06:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte y Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Tres novelas nos ayudan en la búsqueda de explicaciones sobre los comportamientos de los jóvenes actuales. Libros para adultos; y también para jóvenes necesitados de ser adultos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/05/05-foto-1-autor.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-17417" title="#05-foto-1-autor" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/05/05-foto-1-autor.jpg" alt="" width="200" height="275" /></a>A la búsqueda de explicaciones sobre los comportamientos de los jóvenes actuales, tres disímiles novelas de autoría italiana vienen en nuestro auxilio.</p>
<p>Eugenio Conti publicó en 1983 <strong><em>El caballo rojo</em></strong>. De evidentes rasgos autobiográficos, el autor sitúa a sus jóvenes personajes en las duras contingencias militares de los frentes ruso, africano e italiano, en la Segunda guerra mundial. Su trama es sencilla, muchos de sus personajes tienen escaso relieve dramático, por momentos la acción bélica parece algo folletinesca, pero hay algo muy valioso en sus mil páginas: jóvenes con fe, jóvenes con ideales, jóvenes que saben entregarse, jóvenes sencillos ante la vida y la muerte.</p>
<p>Susana Tamaro entregó a los anhelantes lectores de <em>A donde te lleve el corazón</em>, su siguiente novela, <strong><em>Anima Mundi</em></strong>, en1997. A través de Walter y Andrea, los dos muchachos cuyas vidas se contraponen y complementan, la trama se desenvuelve desde los estudios o la droga, la política o la promiscuidad, hacia la autodestrucción o la fe. Los contrapuntos están plenamente logrados. Tamaro no se reserva nada al ofrecer un final tremendo, en que lo inútil de este mundo se hace presente para darle valor de eternidad a lo aparentemente exitoso pero banal.</p>
<p>Agradecido de la misma Tamaro de quien ha heredado quizás el tema, pero con una prosa autónoma, Alessandro D&#8217; Avenia ofreció hace dos años su notable <strong><em>Más blanco que la nieve, más rojo que la sangre</em></strong>. La experiencia diaria del joven autor en un colegio secundario le permite construir y vincular entre sí a tres jóvenes adolescentes, un alumno y dos jovencitas, que viven del amor y de la muerte, de los colores que esas realidades tienen. Leo, un soberbio rugiente de 16 años que va a ir transformándose en humilde gatito, está logrado como personaje en toda su inicial torpeza, en toda su creciente nobleza. ¿Algo de <em>El Guardián en el centeno</em> está presente en la obra de D&#8217;Avenia? Poco, quizás algunas coordenadas de rebeldía, pero su Leo es mucho más noble y alentador que Holden, aquella desagradable criaturita de Salinger.</p>
<p>Libros para adultos; y también para jóvenes necesitados de ser adultos, porque se les nota uno que otro retraso en el proceso.</p>
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		<title>Padres e hijos</title>
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		<pubDate>Sat, 05 May 2012 00:00:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Familia]]></category>
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		<description><![CDATA[Sin hijos soy más libre, se piensa a veces. Y naturalmente quien lo piensa es siempre un hijo, porque se puede no ser padre, pero no se puede no ser hijo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/05/11-foto-1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-17381" title="#11-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/05/11-foto-1.jpg" alt="" width="200" height="312" /></a>No me parece que las novelas de <strong>Joseph Roth</strong> (1894-1939) puedan calificarse de excepcionales. Sin embargo, tienen el mérito de no envejecer: leídas ahora, resultan tremendamente actuales. Desde luego, lo es en grado sumo <strong><em>Zipper y su padre</em></strong>, una de las menos conocidas, recientemente editada en España (Acantilado, 2011).</p>
<p>De <em>Zipper y su padre</em>, publicada originalmente en 1928, es impresionante, para mí, su puesta en escena de lo que yo llamaría el paradigma de la abolición del padre. El padre de Arnold Zipper es como es, y sin duda su figura negativa es un peso que grava determinantemente sobre el hijo, pero al menos ha tenido un hijo. Zipper hijo, en cambio, ya no será padre: como su propio creador, Joseph Roth, se casa pero no tiene descendencia.</p>
<p>Sin hijos soy más libre, se piensa a veces. Y naturalmente quien lo piensa es siempre un hijo, porque se puede no ser padre, pero no se puede no ser hijo. El hijo pródigo del evangelio, que vende las joyas de familia porque vive solo para el hoy, el ahora y el yo, tiene en estos momentos, según parece, un buen número de seguidores: hombres y mujeres obtusamente convencidos, en el fondo, de que la historia se acabará el día en que alguien –no un hijo, claro– cierre la tapa de su ataúd; remisos, por tanto, a comprometerse en algo que les pueda sobrevivir.</p>
<p>Arnold Zipper sigue inconscientemente esa parábola, que en su caso tiene un final triste. Su destino patético es el de un tipo de personaje que Roth conocía bien y al que desesperadamente –vanamente– pretendía exorcizar.</p>
<p>Al trasponer en Zipper su propia historia, en efecto, Roth no solo es un observador agudo de sí mismo (de su relación atormentada con su padre, de su problemático matrimonio, de su miedo a la paternidad), sino un profeta angustiado pero clarividente: ese <em>clown</em> llamado Arnold Zipper al que al final de su vida pagan por recibir golpes es una premonición dramática de ese desecho de hombre, de ese bufón de la bohemia parisina, crónicamente prófugo, endeudado y borracho, en que se convertirá, en su último tramo de vida, Joseph Roth.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> Este artículo fue publicado originalmente por el autor en su blog, <a href="http://buenoslibrosnosdedios.blogspot.com/">http://buenoslibrosnosdedios.blogspot.com/</a>.</em></p>
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		<title>Un nuevo deseo oculto</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Apr 2012 00:00:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte y Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
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		<description><![CDATA[Hoy, cuando el sexo se ha convertido casi en una obligación, un deber social, el deseo reprimido, oculto, sobre todo para las mujeres jóvenes, es el de la maternidad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/04/11-foto-11.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-17209" title="#11-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/04/11-foto-11.jpg" alt="" width="200" height="197" /></a>Durante muchos años, en las culturas occidentales el eros ha sido considerado el deseo prohibido y reprimido, y por tanto el más intenso, pero hoy muchas señales nos dicen que algo está cambiando al respecto. Hoy, que el sexo se ha convertido, al contrario, casi en una obligación, un deber social, el deseo reprimido, oculto, sobre todo para las mujeres jóvenes, es el de la maternidad. Vemos sus primeros signos en las novelas anglosajonas dirigidas sobre todo a un público femenino, precisamente el género de textos que hace decenios había lanzado la moda de la libertad sexual de las mujeres. Ahora, en estos relatos aparecen los recién nacidos, llegados a menudo después de años de deseo insatisfecho, y muchas páginas están dedicadas a la descripción de la relación con niños y de la felicidad que deriva de ello a las madres.</p>
<p>En silencio, sin que nadie hable de ello, estamos viviendo una situación dramática: lo revela también la simple experiencia, típica de todos los que viven en los países “<em>desarrollados</em>”, de ver pocos niños por las calles o en las iglesias. De hecho, incluso en la familia, ya son raros los niños y, por tanto, se los disputa, y por doquier falta la contribución vivificante de su estupor, de su energía vital.</p>
<p>Un filme francés reciente —“<em>17 muchachas</em>”, que se inspira en un hecho sucedido realmente en una pequeña localidad de Minnesota— logra comunicar con gran eficacia esta situación, proporcionando muchos elementos de reflexión.</p>
<p>En una escuela de estudios secundarios de una localidad, en plena decadencia económica y cultural, una muchacha de dieciséis años queda embarazada y, en vez de hablar de ello con su madre, siempre ausente y distraída, se confía con sus amigas y decide tener el niño para cambiar algo en su vida vacía de afectos y de estímulos, sin perspectivas. En rápida sucesión, dieciséis de sus coetáneas —el grupo de las amigas más íntimas— quedan embarazadas: por decisión propia, para vivir juntas un sueño, una utopía de vida común, en la que las muchachas, con sus niños, esperan vivir ayudándose unas a otras.</p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/04/11-foto-21.jpg"><img class="alignleft" title="#11-foto-2" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/04/11-foto-21.jpg" alt="" width="200" height="193" /></a>Ciertamente, en esta decisión —vivida con miedo y ceguera por los adultos, profesores y padres, que sólo saben repetir cansinas soluciones, como “<em>pongamos un distribuidor de preservativos en la escuela</em>”— se aprecia la voluntad de dar una respuesta al malestar juvenil, al nihilismo de una vida vacía, sin deseos: el sexo ya a disposición de todos, sin compromiso ni empeño, como se ve por el modo desenvuelto en que las muchachas logran obtener su finalidad procreadora, ya no es objeto de deseo. Son muchachas de las clases populares, con pocas ganas de estudiar y, por tanto, casi sin perspectivas de un futuro profesional, hijas de familias desintegradas o desgarradas por conflictos, para las cuales tener un hijo se transforma en el único deseo prohibido, en la única forma de protesta, pero al mismo tiempo de esperanza para el futuro: “<em>Al menos con un hijo sabremos qué hacer</em>” dice una, y otra le hace eco: “<em>Tendré siempre alguien que me quiera</em>”.</p>
<p>Los niños, todos menos uno, nacerán, aunque no se formará la comuna, y serán las familias quienes afrontarán la emergencia. Familias que han recibido lo que hoy parece ser la única señal de alarma capaz de sacudirlas de una resignación pasiva con respecto al malestar de los hijos.</p>
<p>EI filme, que pone de relieve los claroscuros de una situación difícil y llena de contradicciones, es capaz de restituir —mostrando a las muchachas embarazadas que sienten con emoción cómo se mueve el niño, y ven con admirada maravilla cómo cambia su cuerpo— el misterio y el poder de la procreación, la contribución de energía y vitalidad que este milagro logra dar también a un grupo humano tan desesperado y vacío.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> Este artículo fue publicado originalmente por L’Osservatore Romano, <a href="http://www.osservatoreromano.va/">www.osservatoreromano.va</a>.</em></p>
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		<title>El libro del año</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Jan 2012 00:00:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte y Cultura]]></category>

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		<description><![CDATA[Se trata de una obra de madurez: la madurez que tenía Irène Némirovsky a los 37 años, en 1940, cuando publicó la novela (moriría solo dos años más tarde, en Auschwitz).]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/11-foto-1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-16232" title="#11-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2012/01/11-foto-1.jpg" alt="" width="200" height="250" /></a>No se me habría ocurrido nunca escoger un “<em>libro del año</em>”, a modo de óscar del reducido ámbito de mis lecturas. Pero esta vez da la casualidad de que cuando el año está para terminar he leído un libro que en España ha sido publicado en 2011 y que me ha parecido tan bueno que merecía un premio de ese tipo. Me refiero a “<em>Los perros y los lobos”</em>, el último título de Irène Némirovsky que la editorial Salamandra ha puesto en las librerías.</p>
<p>En la portada vemos a una mujer rubia y de ojos claros que nos mira distendidamente. Desde luego, no es Ada Sinner, la protagonista de la novela. Es, supongo, Laurence, la mujer de Harry Sinner, el primo de Ada. Laurence es francesa y católica; Ada, en cambio, es una judía ucraniana que ha llegado a París de niña y a la que la revolución rusa ha alejado para siempre de su patria. Para ver el retrato de Ada no tenemos que mirar la portada, sino la solapa anterior, donde encontramos una foto de una mujer de pelo y ojos oscuros: Irène Némirovsky, la propia autora de la novela. <em>Los perros y los lobos</em>, en efecto, es seguramente su obra más autobiográfica.</p>
<p>Se trata de una obra de madurez: la madurez que tenía Irène Némirovsky a los 37 años, en 1940, cuando publicó la novela (moriría solo dos años más tarde, en Auschwitz). La acción, quizá con la excepción de los primeros capítulos, los de la infancia en Ucrania, está llevada con un ritmo ágil y con un sabio manejo de la situación dramática, como un río caudaloso y veloz que sabe perfectamente qué meandros va a encontrar en el camino y a qué mar le van a conducir.</p>
<p>El lenguaje es delicado y profundo, rico en matices y en carga simbólica. El título me hace suponer que Irène Némirovsky había leído a Jack London. Perro y lobo son los dos distintos modos de ser de la familia Sinner: el de quienes —como Colmillo Blanco, el protagonista de la novela homónima de London— se han “<em>civilizado</em>” y el de quienes permanecen fuera del sistema (al margen y por debajo). Son todos muy parecidos, son todos judíos…, pero cada cual tiene su destino.</p>
<p>En el último capítulo de la novela yo intuyo también una cierta clave de lectura teológica que quizá estos días el calendario, por lo de la Navidad, me ha facilitado reconocer. Solo diré que en 1939, el año anterior a la publicación de este libro, Irène Némirovsky se había convertido al catolicismo, sin dejar por eso de sentirse judía.</p>
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<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> Este artículo fue publicado originalmente por Buenos libros nos dé Dios, <a href="http://buenoslibrosnosdedios.blogspot.com/">http://buenoslibrosnosdedios.blogspot.com</a>.</em></p>
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		<title>No se trata de catequizar con el cine sino de crear belleza</title>
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		<pubDate>Sat, 17 Dec 2011 00:01:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte y Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
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		<description><![CDATA[El buen cine debe ayudar al hombre a encontrarse consigo mismo, predisponiéndolo a aceptar la diversidad y a compartir la espiritualidad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/12/10-foto-12.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-16086" title="#10-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/12/10-foto-12.jpg" alt="" width="200" height="156" /></a>“<em>No tenemos necesidad que sean filmes catequéticos sino más bien bellas películas</em>”. Con estas palabras monseñor Claudio María Celli, presidente del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales, dio un indicio importante sobre la relación del buen cine con la fe.</p>
<p>Lo hizo en la conferencia <em>Film and faith</em>, el 2 de diciembre, en la Universidad Pontificia Lateranense en Roma, organizada por la italiana Fundación Ente del Espectáculo y, en posteriores declaraciones, en una entrevista a la periodista Silvia Guidi del diario vaticano <em>L&#8217;Osservatore Romano</em>.</p>
<p>“<em>Es suficiente mirar la producción cinematográfica reciente –indicó el arzobispo italiano- para ver que lo sagrado emerge en muchas películas, a veces apenas susurrado, como si fuese un hilo conductor. Más allá de los efectos sensacionalistas, o especiales, veo en muchas películas que el elemento espiritual no está separado del mundo, no es una cosa abstracta sino más bien que se mezcla con las pequeñas cosas de cada día, casi escondido como si fuera una luz sutil que la vuelve especial</em>”.</p>
<p>El presidente de la filmoteca vaticana añadió que “<em>se percibe una cierta presencia de Dios en muchas películas, como una vibración apenas perceptible que cada artista sugiere, para que el espectador pueda detectarla por si mismo</em>”.</p>
<p>El subsecretario emérito de las Relaciones del Vaticano con los Estados consideró que “<em>el arte es desde siempre maestra en transmitir la identidad de cada pueblo y época, en particular el cine en cuanto es la suma de tantas artes diversas, con su lenguaje sugestivo que puede llevar imágenes, ideas, valores que pueden hacer florecer desde lo más intimo reflexiones fundamentales, levantando dudas, preguntas, y sobretodo llevándonos a un camino de búsqueda más profundo de nuestro yo. A partir de allí el paso es breve: está el otro, está Dios</em>”.</p>
<p>Añadió que el buen cine “<em>debe ayudar al hombre a encontrarse consigo mismo, predisponiéndolo a aceptar la diversidad y a compartir la espiritualidad</em>”. Y consideró que una buena película no termina con los títulos finales pero allí inicia, pues se elaboran las emociones. Apeló por tanto a la sensibilidad de los artistas para puedan iluminar con sus obras.</p>
<p>Indicó entretanto, que es fundamental una educación al lenguaje de la imagen, un recorrido formativo que lleve a los espectadores, desde la infancia, a un análisis consciente de los contenidos cinematográficos, desarrollando el sentido crítico.</p>
<p>Y más que demonizar a un filme porque deseduca, prosiguió, “<em>hay que abrir espacios de diálogo reiterando que el hombre ha sido creado a imagen de Dios y que tiene una dignidad que no puede ser ultrajada. Pues el hombre tiene una aspiración más alta y sobre todo busca la verdad, aquella verdad que una película puede ayudar a descubrir</em>”.</p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/12/10-foto-2-Entre-las-peli¦.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-16087" title="#10-foto-2-(Entre-las-peli¦" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/12/10-foto-2-Entre-las-peli¦.jpg" alt="" width="200" height="221" /></a>Entre las películas recientes, monseñor Celi citó <strong><em>Uomini di Dio</em></strong>, que sin artificios lograr narrar una historia de fe y de dolor, una verdadera pasión, o también <strong><em>The Tree of Life</em></strong><em> </em>de Terrence Malick<em>,</em> una verdadera y propia parábola visiva sobre la creación, el pecado, la redención y el amor, si bien precisó que la lista podría ser mucho más larga y que citó a estos porque a pesar de no ser fáciles lograron conquistar al público.</p>
<p>Entretanto precisó que su dicasterio, el de las Comunicaciones Sociales, buscó siempre no teorizar demasiado sobre la comunicación, pero de actual, por lo cual está en constante sinergia con todas las realidades mundiales que puedan ayudar a responder a la necesidad de verdadera comunicación que tiene el mundo.</p>
<p>E invitó a los jóvenes que entran en el mundo del cine a no traicionarse a sí mismos, ni a su credo y aspiraciones. “<em>Sean verdaderos </em>–dijo–<em> con la misma verdad del Evangelio. Escuchen el mundo y sus necesidades, sus ansias y esperanzas. El corazón anhela un mundo en el que reine el amor, donde los dones sean compartidos, donde se edifique la unidad, donde la libertad encuentre el propio significado en la verdad y donde la identidad de cada uno sea realizada en una comunión respetuosa</em>”.</p>
<p>O sea, invitándoles a “<em>estar listos para recibir este desafío con vuestras películas. Sed artistas apasionados de la verdad y de la belleza</em>”.</p>
<p>Concluyó recordando que el festival <em>Tertio Millennio</em> nació de una sinergia de propósitos hacia el final de los años noventa. El Ente del Espectáculo, el Pontificio Consejo de la Cultura, el Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales, consideraron que era el momento de abrir un diálogo constructivo entre Iglesia y mundo del cine, considerándolo un vehículo de cultura y propuesta de valores.</p>
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<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> Este artículo fue publicado originalmente por Zenit.org.</em></p>
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		<title>Un héroe católico</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Nov 2011 00:00:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte y Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
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		<description><![CDATA[La última obra de Steven Spielberg ha vuelto a encender los reflectores sobre Tintín: un caballero sin mancha exaltado por el gusto por el misterio y por el imperativo de proteger a los débiles.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/11/11-foto-11.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-15600" title="#11-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/11/11-foto-11.jpg" alt="" width="200" height="176" /></a>Para una introducción al verdadero Tintín es muy útil la voz que le ha dedicado el “<em>Dictionnaire amoureux du catholicisme</em>” (París, Plon, 2011). Por esto la publicamos íntegramente.</p>
<p>Tintín no es un católico identificable como tal. No reza a Dios cuando la muerte lo amenaza, y nunca se lo ve en una iglesia. Una breve alusión a san Juan Evangelista refleja un cierto residuo de catecismo. El ángel custodio del capitán Haddock y el de Milù, en guerra abierta con un diablo imaginario, suscitan una sonrisa. La religión —Incas, culto del Sol, budistas, musulmanes— es la de los demás, hay que respetarla, perpetúa una cultura y, en este plano, Hergé sería más bien relativista.</p>
<p>El tesoro de los Incas (<em>El Templo del sol</em>) o la sepultura de los faraones (<em>Los puros del faraón</em>) deberían quedar al margen de la curiosidad de los occidentales. Sólo dos veces un “<em>¡Que Dios tenga su alma!</em>” se le escapa a Tintín, cuando llega a saber de la muerte de un japonés maléfico (<em>El Loto azul</em>) y de dos filibusteros de altamar (<em>El Tesoro de Rackham el Rojo</em>). Por lo que atañe al milenarismo, tuvo lo que se merecía con aquel ilustrado que, en “<em>La Estrella misteriosa”</em>, anuncia el fin de los tiempos sonando su gong.</p>
<p>Con todo, Tintín es un héroe del catolicismo, impregnado del ideal del escultismo, cuya importancia en la formación de Hergé conoce, y que se reflejaba en sus primeros álbums (<em>Jo, Zette y Jocko</em>: <em>Popol e Virginie chez les Lapinos</em>). No tiene edad, no tiene realmente un sexo o una pasión ordinaria, tiene un oficio que legitima el vagabundeo y un arte de camuflarse que oculta su identidad: es un ángel o casi. Curioso, aventurero, servicial come Brown, el sacerdote detective de Chesterton, parece venido de la tierra de los hombres para defender a la viuda y al huérfano. Es Roland cruzado con Mermoz y Saint-Exupéry, que tiene, como Durlindana, un perro que habla y que razona. La desenfunda por el honor, gratuitamente, y desafía la arrogancia de los poderosos, la venalidad de los colonizadores, protege a los débiles y a los oprimidos. Encarnizado anticomunista desde su <em>Tintín en el país de los soviets</em>, donde el periodista belga no es aún un supermán cómico, Hergé rompe sin piedad las satrapías de los latinos, los capitalistas yankis y los traficantes a sueldo. Alcázar es menos cruel que Tapioca, pero Tintín hace que le prometa no fusilar ya como si no pasara nada. La monarquía de Ottokar es mejor que las dictaduras rojas de Plekszy-Gladz, pues el rey prefiere abdicar para evitar que se derrame sangre, mientras que, entre los Bordures, se dispara sin piedad. Pero la credulidad, la avaricia, la estupidez humanas no tienen confines ideológicos. Un solo personaje verdaderamente simpático en <em>Tintín en América</em>: el etnólogo que adoptó las costumbres del “<em>buen salvaje</em>”; parece estar en <em>Paul et Virginie </em>o en <em>Atala</em>. Un solo personaje de valor en <em>Tintín en el Congo</em>: el misionero con la sotana y la capucha blanca que tiene una escuela y cura a los enfermos. Blanco de la voracidad de los malhechores a sueldo de las multinacionales (petróleo o armas), el indígena nunca tiene el papel del mal. Aunque se adecúa a los clichés paternalistas de la época en la que los belgas explotaban el Congo.</p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/11/11-foto-2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-15601" title="#11-foto-2" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/11/11-foto-2.jpg" alt="" width="200" height="197" /></a>Tintín es un héroe sobrenatural que se mueve en escenarios realistas, aunque poetizados y caricaturizados. Las personas cercanas a él están sujetas a la tentación, al whisky para Haddoch, los huesos para Milù, la ciencia aplicada para Girasol. Pero se corrigen en el momento justo y se arman de valor. Un fondo de honradez los salva como en el caso de Girasol, intransigente sobre los “<em>derechos del hombre</em>” (<em>Tintín y los Pícaros</em>), que renuncia a sus invenciones si estas corren el riesgo de ser utilizadas para una mala causa (<em>El asunto Girasol</em>). Este científico un poco estrambótico y completamente duro de oídos, pertenece a la cofradía de los justos, cuyos príncipes son dos niños: el indio Zorrino (<em>El Templo del sol</em>) y el chino Chang (<em>El Loto azul</em>). Tintín les reserva una ternura particular, son figuras evangélicas, sublimes en su confianza. Son puros, como Tintín, que tiene el don de lágrimas y que se hace niño con sus payasadas, para expresar su alegría. Una gracia lo saca de los peligros más grandes, como a los héroes de las epopeyas medievales. Tintín es un caballero occidental de los tiempos modernos, un corazón sin mancha en un cuerpo vulnerable; atraviesa como un meteorito la humanidad común —su geografía, su psicología— doblemente exaltado por el gusto profano del misterio y por el sagrado imperativo moral: salvar al inocente, vencer el Mal. Ama demasiado la vida como para ser un santo, su curiosidad impenitente lo remite a la humanidad, a veces se ofrece un crucero, otra una playa para descansar en el refugio bucólico de Moulinsart desde donde, al dar la curva, se vislumbra el campanario de la aldea. Este sosia del castillo de Cheverny, feudo de los antepasados de Haddock, recuperado (con su tesoro) gracias a la generosidad de Girasol, es más o menos el tiempo de un Grial. Si el paraíso existiera en este mundo, Moulinsart sería su sede. Pero es necesario alejarse para ir a vencer el Mal, para recoger aquí y allá las trazas de exotismo como los cruzados que Tintín resucita (sin su belicismo) y como los misioneros (sin su proselitismo). Es el ángel custodio de los valores cristianos de los que Occidente reniega o se burla constantemente. Sin miedo, sin reproches, a veces saltándose la ley, la criatura de Hergé reúne con candor las virtudes que se esforzaban por inculcarme en el catecismo. Poco importa que Hergé fuera o no consciente de ello al dibujar con amor una creación cuyos monstruos patentados (el gorila de <em>La isla negra</em> y el yeti de <em>Tintín en el Tibet</em>) eran menos nocivos que la raza humana. Aunque, en la vida cotidiana, no tiene un aspecto tan repugnante: el hombre de la calle peca sobre todo por inercia. Son el orgullo, la atracción del lucro y el gusto del poder los que lo arruinan todo, es decir, César y Mammón. Tintín los descubre, los asalta y luego los hace volver al redil (más o menos la Vieja Europa) entre los aplausos de la gente honrada. Pero el mal no se desarma nunca y la sociedad no tiene más que a los Dupont ineptos para oponerle. Ellos encarnan la ley, sin mayúscula, y la ridiculizan. En los tiempos de mi infancia teníamos un misal para el domingo y los álbumes de Tintín para los días de entre semana. Iban de la mano en nuestra iniciación. Al no estar ya en uso el misal, Tintín es ahora lo único que tenemos para iniciar a los niños en los valores de la caballería.</p>
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<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> Este artículo fue publicado originalmente por L’Osservatore Romano.</em></p>
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		<title>Azote de totalitarismos</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Oct 2011 00:01:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte y Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Su conciencia le impedía a Milosz disociar realidad y verdad, y menos confundir realidad con ilusión, tal y como trágicamente habían hecho las ideologías en Europa durante los dos últimos siglos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/10/10-foto-1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-15118" title="#10-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/10/10-foto-1.jpg" alt="" width="200" height="151" /></a>Acaba de cumplirse el centenario del nacimiento del escritor polaco, premio Nobel de Literatura en 1980. Su existencia se movió bajo el signo de la incomprensión, dentro y fuera de su país. Se explica por no simpatizar con el nacionalismo chovinista, imperante en la Polonia de entreguerras, ni tampoco con el determinismo ciego del totalitarismo comunista. Pero lo que realmente le sublevaba a <strong>Czesław Milosz</strong> era la actitud de los intelectuales que habían renunciado a su espíritu crítico para acogerse a las prebendas del estalinismo.</p>
<p>Milosz siempre creyó en <em>“la divina y maravillosamente compleja imprevisibilidad de la vida”</em>. En uno de sus poemas llegó a escribir que la moderación podía ser la mayor de las rebeldías. Era incapaz de violentar su conciencia para venderse a las ideologías del momento, y en una ocasión escribió a su compatriota Juan Pablo II que su principal preocupación era no ignorar la ortodoxia católica en sus creaciones. Karol Wojtyla, poeta como el propio Milosz, le respondió que él también compartía ese objetivo.</p>
<p>Fue calificado de conciencia moral de Europa, después de publicar en Francia <em>El pensamiento cautivo</em> (1953), demoledora exposición sobre la actitud de los intelectuales que habían renunciado a su espíritu crítico para acogerse a las prebendas de los regímenes estalinistas. Tras la Segunda Guerra Mundial, y precisamente por ser <em>“amigo de la razón”,</em> según se definió él mismo, Milosz soñaba con transformar la realidad polaca.</p>
<p>Sin embargo, el comunismo, hijo del racionalista Marx, se le reveló enseguida como un peligroso adversario de la razón. No podía ser de otro modo, dado el carácter escatológico de una teoría que buscaba el paraíso en este mundo. Lo peor es que, durante sus años de exilio en Occidente, en París o en el campus de Berkeley, Milosz encontró una irracional y peligrosa atracción de los intelectuales hacia las ideas comunistas.</p>
<p>Mucho tiempo después, un nonagenario Milosz arremetería contra la filosofía de Jacques Derrida, considerada como hija póstuma del marxismo, que tiene no poco de filología y de obsesión por liberarse de toda lógica racional. La deconstrucción, defendida por el filósofo francés, es muy útil para políticas de corte orwelliano, en las que el hombre queda reducido a un mero producto lingüístico.</p>
<p>A Milosz no le gustaban las ideologías negadoras de la realidad. En su discurso de aceptación del Nobel, planteó la similitud de la escéptica pregunta de nuestro tiempo: <em>¿Qué es la realidad?</em>, con la no menos incrédula de Pilatos: <em>¿Qué es la verdad?</em> Y es que la conciencia del escritor le impedía disociar realidad y verdad, y menos todavía confundir realidad con ilusión, tal y como habían hecho las ideologías en Europa durante los dos últimos siglos, con trágicas consecuencias.</p>
<p>Pese a todo, nuestro autor fue siempre un <em>“catastrofista optimista”</em>, en expresión acuñada por un grupo de poetas lituanos que, en la década de 1930, presentían terribles amenazas para Europa. Lo fue durante la insurrección de Varsovia de 1944, en las cuatro décadas de comunismo y en la más cercana ampliación de la UE, a la que no consideraba como un riesgo para la cultura centroeuropea.</p>
<p>Quienes no podían contrarrestar sus argumentos solían recurrir a las descalificaciones personales. En su libro autobiográfico, “<em>Abecedario”</em>, Milosz enumera algunos de los calificativos que le hicieron en su vida: astuto, cómodo, adorador del dinero, esteta al que no le interesan las personas, vanidoso, arrogante, mujeriego&#8230; En realidad, era mucho más frágil de lo que pudiera pensarse, y sabía expresar abiertamente sentimientos de culpa y de vergüenza, pese a que en la sociedad contemporánea hay quien considere esto como una debilidad de la que conviene deshacerse.</p>
<p>En cambio, Milosz poseía la sabiduría profunda de reconocer que un mismo hombre es capaz de realizar los actos más heroicos y los más viles. Los hombres son seres divididos, por mucho que las utopías ideológicas hayan pretendido ignorarlo. Según el escritor, esa división podría explicar que la gente acudiera a las iglesias. Las ideologías les han enseñado que sólo existe una realidad material. Por el contrario, entrar en una iglesia, sobre todo en la misa del domingo, supondría la voluntad de encontrarse con una realidad diferente a la que se considera como la única verdadera.</p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/10/10-foto-2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-15119" title="#10-foto-2" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/10/10-foto-2.jpg" alt="" width="200" height="138" /></a>Milosz comprendía bien el dicho evangélico de que no son los sanos, sino los pecadores, los que necesitan médico. El cristianismo, a diferencia de las ideologías elevadas a la categoría de religiones, no es para seres perfectos, personas con una fe incombustible, y versadas en lecciones teológicas. Los cristianos no acuden a la iglesia porque se consideren elegidos. Van porque se sienten necesitados, porque son pecadores y quieren acercarse a una dimensión trascendente. A este respecto, escribía nuestro autor: <em>“Participando en la Misa, una vez más, negamos que el mundo carezca de sentido y compasión, entramos en una dimensión donde cuentan la bondad, el amor y el perdón”</em>.</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> Este artículo fue publicado originalmente por Análisis Digital, <a href="http://www.analisisdigital.org/">www.analisisdigital.org</a>.</em></p>
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		<title>Acercar la fe al arte</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Oct 2011 00:00:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte y Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[A medida que Europa comience a admirar y a redescubrir el genio del inquietante arte de Rafael, quizás comience a apreciar la belleza de este pontificado suave pero profundamente estimulante.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/10/11-foto-1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-15112" title="#11-foto-1" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/10/11-foto-1.jpg" alt="" width="200" height="230" /></a>En el año 1512 Rafael Sanzio tuvo su gran momento. El pintor de Urbino acababa de completar su ópera prima, la<em> Stanza della Segnatura</em> para el papa Julio II, y por la que recibió elogios universales. Parecía que sólo Miguel Ángel, ocupado en terminar el techo de la Capilla Sixtina, se mantenía ajeno a la obra maestra que se había expuesto a sólo100 metros de distancia.</p>
<p>A raíz de este éxito, Rafael se convirtió en el favorito de la corte papal y se le encargaron dos grandes retablos para iglesias ubicadas fuera de los muros del Vaticano. Estos encargos llevarían al joven genio, con gran talento para combinar la fe y la belleza, hasta un público más amplio.</p>
<p>El cardenal Sigismondo dei Conti, el tesorero del Papa, encargó a Rafael la pintura de la <em>Virgen de Foligno</em>, que ahora se conserva en los Museos Vaticanos, mientras el mismo Papa Julio II le pidió la <em>Madonna Sixtin</em>a para la iglesia de San Sixto, ubicada en el recién anexado territorio de Piacenza. La <em>Madonna Sixtina</em> fue comprada por Augustus III de Polonia y ha estado en Dresde desde entonces (excepto una breve estancia en Rusia después de la II Guerra Mundial).</p>
<p>Este mes, por primera vez desde que Rafael se llevó los paneles de madera a su taller para pintarlos, estos dos trabajos están el uno al lado del otro, por iniciativa de Benedicto XVI y de los Museos Vaticanos. En preparación para su viaje a Alemania, ahora en curso, el Santo Padre mandó la <em>Virgen de Foligno</em> al <em>Staatliche Kunstsammlungen</em> de Dresde, donde se exhibirá junto a la <em>Madonna Sixtina</em> hasta el 8 de enero.</p>
<p>Aunque las dos obras se iniciaron en la misma época, se completaron con años de distancia y nunca se habían mostrado las dos juntas. La <em>Virgen de Foligno</em> permaneció en la iglesia Ara Coeli de Roma cuando la <em>Madonna Sixtina</em> fue enviada al monasterio de San Benito de Piacenza, en 1513 o 1514. Esta oportunidad de ver a las “<em>dos hermanas</em>” juntas es un raro privilegio para la historia del arte y para la devoción mariana.</p>
<p>Las dos obras tienen la misma anchura aunque la <em>Virgen de Foligno</em> es un poco más alta. Ambas muestran a la Virgen con el Niño, santos y querubines, pero entre las dos se puede observar un avance en el estilo de Rafael.</p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/10/11-foto-2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-15113" title="#11-foto-2" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/10/11-foto-2.jpg" alt="" width="200" height="219" /></a>La Virgen de Foligno ilustra el primer compromiso maduro con los requisitos artísticos de Roma. Implicar al espectador fue la primera tarea del pintor renacentista y Rafael encontró formas muy innovadoras de captar la atención. Su Virgen no está aislada en los Cielos, o rodeada de estructuras arquitectónicas, distinto de lo que la rodeaba en sus primeros trabajos, ni el Niño se sienta complaciente en su regazo. La María de Rafael está preparada para ayudar a los que la invocan, con el mismo ímpetu que mostró cuando fue a visitar a su prima Isabel embarazada. En este retablo, la parte superior del cuerpo está rodeado de un haz de luz, una especie de halo gigante, pero con un sentido muy geométrico de la perfección de los cielos abiertos ante nuestros ojos. Este disco amarillo evoca a “<em>la mujer envuelta en sol</em>”, mientras que el arco delgado bajo sus pies recuerda a la luna creciente. Las nubes por debajo, sin embargo, rompen el círculo hacia abajo, como un camino desde ella hacia los que la invocan.</p>
<p>El Niño Jesús, por otro lado, parece haberse escapado de una pintura de Miguel Ángel, girando tímidamente hacia su madre con un pie firmemente situado en el suelo, mientras que señala hacia la luz celestial.</p>
<p>El genio único de Rafael se revela mejor a través de sus ángeles; la misma sustancia que las nubes, emergen a medida que la luz juega a través de sus contornos y cuando caen las sombras vuelven a su forma original. En un alarde de impresionante creatividad y virtuosismo, la técnica de pintura de Rafael desafió la supremacía escultórica de Miguel Ángel.</p>
<p>En la parte inferior, cuatro santos rodean a un querubín que sostiene un letrero. La leyenda de la placa sigue siendo motivo de debate para algunos: hay quien sugieren que es la firma del artista, mientras que otros piensan que es un epitafio en honor al mecenas. Yo sugiero que siendo un retablo para un altar, podrías ser entendido como el INRI de la Cruz de Cristo, sobre el que cual está el niño inocente que sería crucificado algún día.</p>
<p>Debajo de la Virgen y del Niño, los santos y los orantes están en un paisaje rico y variado. De nuevo Rafael usa su prodigiosa imaginación para desarrollar una variedad de posturas. El patrón representado de perfil, se arrodilla con sus ropas de cardenal, con una relación menos dinámica con la escena. Detrás de él, San Jerónimo descansa su mano suavemente en la cabeza del cardenal, suplicando a María que está sobre él.</p>
<p>El otro grupo de santos atrae la atención del espectador. Juan el Bautista mira hacia el exterior y con la mirada y con el gesto señala vigorosamente hacia la Madre y el Hijo. San Francisco (Ara Coeli era una iglesia franciscana), se arrodilla embelesado ante la visión pero con su mano tendida se dirige a aquellos que se congregan alrededor del altar.</p>
<p>Las figuras de las pinturas de Rafael inspiran e interceden, convirtiéndose en ejemplos tanto para la devoción como para la ordenación de la vida de cada uno.</p>
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<p><strong>El papel del Pontífice</strong></p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/10/11-foto-3-El-papel-del-Po.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-15114" title="#11-foto-3-(El-papel-del-Po" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/10/11-foto-3-El-papel-del-Po.jpg" alt="" width="200" height="254" /></a>La <em>Madonna Sixtina</em> reduce las figuras y elimina el paisaje. Al hacerlo sorprende al espectador con la inmediatez de la Virgen y su Hijo. Mientras que en la <em>Virgen de Foligno</em>, Cristo le devuelve la mirada a san Francisco y los ojos de María se encuentran con los de San Jerónimo, en la <em>Madonna Sixtina,</em> María mira directamente a los ojos de espectador, invitándonos a colocar las plegarias ante ella. Tanto ella como Su Hijo parecen preocupados, compadeciéndose de los problemas y de las luchas de aquellos que se acercan a ellos.</p>
<p>Una cortina verde se retira para revelarnos un mundo totalmente diferente. Ningún paisaje conecta al espectador con la realidad conocida sino que las nubes ondulantes llenan el paisaje. Una contemplación más cercana revela los mismos ángeles que del retablo de Foligno, pero sus caras son más sobrenaturales y están más difuminadas.</p>
<p>La solidez de María, Cristo y los santos que los acompañan contrastan con un entorno etéreo. El vestido ondulante de María proyecta una sombra sobre la alfombra neblinosa y Cristo Niño parece a la vez suave y cálido, tanto que uno se puede imaginar cogiendo en brazos a este robusto bebé. Aunque María está a cinco pies de altura en la obra, se convierte en la presencia predominante en el retablo, la verdadera zona de concentración es el círculo que rodea la cabeza y los brazos de María. La pintura parece más un tondo doméstico que un retablo a gran escala.</p>
<p>Santa Bárbara (cuyas reliquias están en el altar) muestra la nueva sensibilidad de Rafael hacia el color con el color limón, el rosa y el oliva. Se gira elegantemente en el espacio mirando a los pícaros ángeles situados en el parapeto.</p>
<p>El Papa Sixto (con la apariencia de Julio II) tiene una postura más activa. Ligeramente más abajo en el triángulo que Santa Bárbara, está más cerca del espectador. Una mano descansa con gesto de adoración en su corazón, mientras que la otra señala a todos los que se acercan a la escena. Esta es la verdadera tarea del Papa, más importante que sus responsabilidades temporales (simbolizadas por la mitra que está a sus pies): las oraciones e intercesión por su rebaño son su deber más importante.</p>
<p>Jesús le dijo a San Pedro: “<em>Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo</em>” (Mt 16,19). La <em>Madonna Sixtina</em> muestra a un Papa dispuesto a llevar a las almas hacia el cielo, y aparentemente preparado para presentar a cada una de sus ovejas y corderos por su nombre. Esta es la imagen de papado que Julio II quería mandar al nuevo territorio papal de Piacenza: no la figura amenazante de un Papa sino la de un padre bondadoso que quiere llevar a sus hijos a casa. Los dulces ángeles de Rafael (quizás los más famosos del arte) disminuyen la tensión del icono y lo convierten en algo más amable y accesible, una estupenda presentación del Pontífice y de su papel en la Iglesia.</p>
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<p><strong>Puentes</strong></p>
<p><a href="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/10/11-foto-4.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-15115" title="#11-foto-4" src="http://viva-chile.cl/site/wp-content/uploads/2011/10/11-foto-4.jpg" alt="" width="200" height="210" /></a>Esta obra de arte ha deleitado a los alemanes durante siglos. Católicos, luteranos y ateos admiran esta imagen de María, ya sea por razones espirituales o estéticas, manteniendo a la Beata María viva y amada en los corazones de los alemanes.</p>
<p>El historiador del arte alemán Hans Bilting escribió de la <em>Madonna Sixtina</em>, “<em>como ninguna otra obra de arte, la Madonna Sixtina de Rafael de Dresde ha disparado la imaginación de los alemanes, uniéndolos o separándolos en un debate sobre arte y religión</em>”.</p>
<p>Esta no es la primera vez que el Papa Benedicto XVI ha usado el arte para prepararse el camino a un país con tanta tensión religiosa. El pasado septiembre, antes de llegar a Inglaterra para la beatificación del cardenal John Henry Newman, el Santo Padre envió varios de los tapices de Rafael desde sus museos para reunirse con sus bocetos en el museo Victoria y Alberto de Londres. Era la primera vez que estos trabajos se habían expuesto unidos en 500 años.</p>
<p>La belleza ha formado parte de la enseñanza del pontificado del Papa Benedicto. Refiriéndose al arte, el Santo Padre dijo durante la Audiencia General del 31 de agosto de 2001 en Castel Gandolfo: “<em>no sólo es una ocasión para el enriquecimiento cultural, sino que, antes que nada, puede ser un momento de gracia, el aliento para reforzar nuestra relación y nuestro diálogo con el Señor, para detenernos y contemplar, en la transición de la simple realidad externa a una más profunda, el rayo de belleza que nos golpea, que casi nos hiere en nuestro interior y que nos invita a dirigirnos hacia Dios</em>”.</p>
<p>Para ambos viajes, Rafael parece ser el artista elegido para establecer puentes a través de Europa. De muchas maneras, el carácter tranquilo, estudioso y encantador del pintor parece adaptarse mejor a la personalidad del Papa Benedicto que la personalidad explosiva y dramática de Miguel Ángel.</p>
<p>El Beato Juan Pablo II, actor, atleta y dínamo que ordenó la restauración de la Capilla Sixtina y que escribió poemas sobre el arte de Miguel Ángel, tenía, claramente, más afinidad con este gran artista de la escultura, pintura y arquitectura que sorprendió al mundo. El Papa Benedicto parece preferir la subestimada gracia de Rafael, su audacia intelectual y su elegante forma de persuasión, que con frecuencia hace que pase desapercibido para la gente el verdadero y activo genio de este gran pintor.</p>
<p>A medida que Europa comience a admirar y a redescubrir el genio del inquietante arte de Rafael, quizás comience a apreciar la belleza de este pontificado suave pero profundamente estimulante.</p>
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<p><strong><em>Nota:</em></strong><em> Este artículo fue publicado originalmente por Zenit, <a href="http://www.zenit.org/">www.Zenit.org</a>. La t</em><em>raducción del inglés es de Carmen Álvarez.</em></p>
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