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Asia, tierra abonada para Cristo

Con la Jornada de la Infancia Misionera de este año, Obras Misionales Pontificias (OMP) comienza un recorrido de cinco años en el que se invita a los niños a recorrer, con ojos misioneros, el mundo, continente a continente. El pistoletazo de salida se da en Asia, con la búsqueda de Jesús, plasmada en el lema: Con los niños de Asia… buscamos a Jesús. En su mensaje, monseñor Francisco Pérez, arzobispo de Pamplona y Director Nacional de OMP, lo relaciona con el hecho de que «este continente tiene la tierra bien abonada para que la semilla del Evangelio crezca en el futuro con mucha fuerza»

No se trata sólo del enorme tamaño y población del continente –dos tercios de la población mundial; casi la mitad de los habitantes del planeta viven en China e India–, con «el variado mosaico que configuran sus numerosas culturas, lenguas, creencias y tradiciones, que abarcan una parte realmente notable de la historia y del patrimonio de la familia humana». Su mensaje subraya algunos de los «valores religiosos y culturales típicos» de los pueblos de Asia: espíritu contemplativo, sencillez y desapego de lo material, la «gran sed de conocimientos e investigación filosófica»; el respeto a todas las formas de vida, en especial «el respeto filial a los padres, a los ancianos» y «un sentido de comunidad muy desarrollado»

Monseñor Pérez no olvida tampoco las sombras de Asia, como las «grandes dificultades que provoca la violencia o las guerras». Sin embargo, cree que, «en este marco tan rico y tan divergente, la Iglesia puede comunicar el Evangelio de modo tal que pueda elevar y favorecer los valores más íntimos que existen en el alma asiática». Por ello, subraya la esperanza con la que trabaja la Iglesia en Asia, donde –ya lo decía Juan Pablo II en su Exhortación apostólica post-sinodal Ecclesia in Asia– se vive una nueva primavera de vida cristiana.

«Hay incremento –enumera el Director Nacional de OMP– de vocaciones sacerdotales y religiosas. Los catequistas aumentan, no sólo en número, sino también en formación». Un ejemplo es Corea, pero este crecimiento se comprueba también en los países donde los cristianos son perseguidos, como China, Vietnam o Corea del Norte, donde las comunidades «saben sacar bienes de las persecuciones», pues «confían intensamente en el amor a Jesucristo»

En este sentido, la ayuda a los niños repercute en la comunidad. En los Clubes de Biblia de Basalore (India) –cuenta un misionero al agradecer las ayudas–, más de 2.200 niños entre 5 y 15 años, de familias tribales o dalit –intocables–, leen la Biblia, descubren a los santos y la Iglesia, y comentan «cómo actuar a la luz de la Escritura. El programa también les da la oportunidad de aprender a convertirse en líderes cristianos. Está creciendo entre los niños el espíritu de misión; y sus grupos empiezan a llevar a cabo proyectos sociales»

También en Mothurapur (Bangladesh) «algunos niños y niñas ya han entrado en el seminario y en congregaciones religiosas; otros muestran buenas cualidades para ser líderes cristianos». Otros testimonios hablan de proyectos educativos, sanitarios, y de atención especial a las niñas, muchas veces abandonadas. Todos agradecen las ayudas y oraciones de los niños españoles, y algunos prometen las suyas.

Para presentar esta rica realidad a los niños, OMP ha elaborado distintos materiales para las Misas, clases de Religión y catequesis.

El objetivo último de ésta, como el de todas las iniciativas de OMP dirigidas a los niños –DOMUND, Sembradores de estrellas, etc.– es fortalecer en los niños la conciencia de su vocación misionera, en una triple vertiente: su propio testimonio de vida cristiana, incluida la oración y los pequeños sacrificios por las misiones; la cooperación material; y la particpación en actividades misioneras.




Nota: Este artículo fue publicado originalmente por Alfa y Omega, www.alfayomega.es.